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Semana Santa de Popayán



La Semana Santa en Popayán es una celebración religiosa del culto católico que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo con actos y desfiles procesionales que se realizan desde la noche del Viernes de Dolores hasta la del Sábado Santo en la ciudad de Popayán Colombia. Realizadas desde el año 1556[1]​ convirtiéndose en la tradición latinoamericana más antigua.[2]

La autenticidad y tradición que se ha construido alrededor de las procesiones de Semana Santa en Popayán hizo posible que fueran inscritas en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en septiembre de 2009,[3]​ convirtiéndose en la única celebración de este tipo en el mundo en obtener dicho reconocimiento.[2]​ Así mismo el gobierno de Colombia las declaró patrimonio cultural de la nación mediante la Ley 891 de 2004.[4]

En estas procesiones desfilan imágenes de madera talladas en distintas escuelas artísticas del mundo. Entre las que se destacan: Sevilla, Granada, Andalucía, Valladolid, Perú, Quito, Italia, Francia y Popayán.

Las efigies desfilan sobre andas o muebles con características especiales, conformadas por plataformas de madera con barrotes cargables que permiten representar los diferentes episodios narrados en los Evangelios, relativos a la pasión, Crucifixión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Cada representación es llamada "paso" y es llevado sobre los hombros de los denominados cargueros por las calles, en un recorrido trazado desde el siglo XVI en forma de cruz latina, con un recorrido de 2 km que incluye las principales iglesias y templos del centro histórico de la ciudad.[5]​ Estos desfiles tiene como hora de partida las 20:00hs (lunes a viernes santo) y las 21:00hs (sábado santo) con una duración cada uno de 4 horas aproximadamente.

Alrededor de esta festividad se congrega toda la comunidad, sin distingo alguno, se realizan diferentes eventos religiosos, culturales y artísticos como el Festival de Música Religiosa. Todo en la Semana Santa de Popayán tiene una simbología y un sentido.[6]

Con la conquista española llegó la evangelización, y con ella, las fiestas religiosas en honor a los santos de la iglesia. Esta labor se comenzó de inmediato. Según el presbítero e historiador Manuel A. Bueno, la primera vez que se dio culto a Dios fue el 15 de agosto de 1537, día de La Asunción a pocos meses de la fundación de Popayán, en una capilla pajiza, cuya ubicación exacta se desconoce, pero se cree que se levantó en el sector de Tulcán, en donde los ibéricos encontraron una pequeña población indígena a la que sacaron de sus viviendas para asentarse allí. Acerca del sitio en donde se efectuó la fundación de la ciudad y se comenzó a poblar, hay distintas versiones. Unos historiadores señalan que fue en las faldas del Cerro de La Eme o de las tres Cruces. Otros en cambio sostienen que fue en la plaza principal.

La imposición de la religión católica fue el propósito primordial de los conquistadores, que llegaron acompañados de sacerdotes evangelizadores. Cada poblado fundado se consagraba a un santo patrono. En torno a esas celebraciones congregaban a los nativos, en quienes se inculcaba la fe religiosa. Una de las experiencias de esa devoción eran las procesiones presididas por el clero.

Refiriéndose al origen de esos desfiles sacros, el historiador José María Arboleda Llorente anota en sus escritos que éstos eran la reproducción de los tradicionales de Europa en la Edad Media y particularmente de España. Añade también que la piedad familiar de algunos de los vecinos dotaba de nuevas imágenes a la iglesia del lugar, y en la celebración de la fiesta patronal era la procesión a lo largo de las vías públicas parte integrante de la ceremonia religiosa. A medida que la población crecía en importancia y riqueza, ganaba en solemnidad el culto religioso. A través de los años y de las generaciones, con la erección de nuevos templos, capillas y oratorios, se conmemoraban con pompa esas manifestaciones religiosas.

Sobre el inicio de las procesiones de Semana Santa en Popayán, que son la expresión popular más antigua de Colombia, no se puede hablar de una fecha exacta. Sin embargo, de los relatos históricos se colige que se iniciaron a los pocos años de fundada la ciudad. Al parecer su origen se remonta al año 1556. Esta celebración se fue convirtiendo en el principal elemento de socialización de los pobladores.

Desde los tiempos de la fundación de Popayán se tiene la primera información sobre las procesiones estando documentada desde 1556. Dichas procesiones eran realizadas los días jueves y viernes santo por encomendadores del Rey en compañía de otras personalidades quienes portaban grandes cruces y en forma de penitencia y duelo se azotaban por las calles principales detrás del desfile sacro que se realizaba.

Por otra parte, Juan de Castellanos narro en "Elegías de varones ilustres de Indias"[7]​ que para el año 1556 se había organizado por parte de los indígenas desplazados que venían desde el Perú, una conspiración contra Popayán para tratar de reconquistar la ciudad y cuando llegaron a los cerros que la circundan en horas de la noche vieron una interminable hilera de luces en movimiento que la envolvían e imaginando que se trataba de un gigantesco ejército con antorchas y lanzas se retiraron despavoridos cuando en realidad se trataba de la procesión de penitentes del Jueves Santo.

Posteriormente en 1558, Felipe II suscribió la real cédula que autorizaba la realización de la semana santa en esta ciudad lo que incluía la realización de los desfiles procesionales.

Entre otras aspectos, vale la pena mencionar la organización de las numerosas cofradías erigidas canónicamente desde el siglo XVI en torno a los principales santos y devociones de la época que fortalecieron los procesos religiosos y litúrgicos de la ciudad. Algunas de estas asociaciones tuvieron gran incidencia sobre las celebraciones de la semana santa.

Las cofradías conformadas por personas de la alta sociedad payanesa (especialmente descendientes de los españoles, quienes las heredaron a sus familiares) no solo se encargaban de la parte organizativa de las festividades sino que lograron enriquecer con imágenes, ornamentos, joyas, estandartes y toda clase de paramentos lo que fortaleció los desfiles sacros. En todos los templos de la ciudad existieron estas organizaciones, la gran mayoría desaparecieron por diferentes factores. Mientras que las que sobrevivieron años más tarde se transformaron en las denominadas juntas procesionales o juntas parroquiales.

Las cofradías que más se destacaron en esta ciudad fueron:

Con el avance del tiempo los desfiles crecieron y se hicieron más importantes para la ciudadanía, tal era el caso que para el 29 de marzo de 1675 se expidió un edicto por las autoridades que exigía a los vecinos de la ciudad el embellecimiento de los balcones, las casonas y los solares por donde pasaran las procesiones.[12]

De igual forma la llegada de diversas comunidades religiosas a la ciudad favoreció la construcción de nuevos templos, capillas, conventos, monasterios y la propagación de la fe católica por gran parte del territorio que conformaba la Gobernación de Popayán. Algunas de esas comunidades fueron; Dominicos, Franciscanos, Agustinianos, Jesuitas, Carmelitas descalzos, Camilianos, Bethemitas, entre otros.

Los desfiles procesionales fueron adquiriendo gran importancia y tamaño con el paso de los años ya que se fue aumentando el número de imágenes y ornamentos que la fueron enriqueciendo, esto se dio por el desarrollo económico y social que atravesaba la ciudad durante el periodo español porque Popayán se convirtió en un centro económico y político de la región,[13]​ ya que se instalaron aquí instituciones coloniales de gran importancia como la Diócesis de Popayán o la Real casa de la Moneda de España y el seminario de Popayán. Sumado a esto, el desarrollo minero de la gobernación de Popayán ayudó que las procesiones recibirán gran aporte en joyería e indumentaria de oro, Plata y Esmeraldas entre otras piedras preciosas que adornaron las imágenes, los sitiales (bordados con oro) y las andas pintabas con laminillas de oro.

Es importante mencionar que la mayor parte del desarrollo de las procesiones se alcanzó en los siglos XVI, XVII y XVIII periodo de la Colonia Española. La mayor parte de las imágenes fueron traídas de Francia, Italia y España, especialmente de Sevilla, Granada y Málaga, igualmente venían de la Ciudad de Quito. Esto debido a que eran las escuelas artísticas de escultura y arte más representativas y destacadas de la época. Aunque en Popayán también se asentaron diversos escultores de origen español y quiteño que realizaron distintas obras pero logró destacar más la orfebrería payanesa.[14]

En el siglo XIX durante la independencia de Colombia se disminuye el desarrollo en las procesiones debido a la guerra pues la mayor parte del dinero se utilizaba para la causa libertadora. No obstante el cronista José María Vergara y Vergara en uno de sus escritos del año 1859 describió la Semana mayor de Popayán como un acto solemne e importante para el pueblo payanés que cada año lo recibía con fervor y fe.[15]

Cuando Simón Bolívar regresaba triunfante después de la batalla de Ayacucho en la última semana de octubre de 1826, en Popayán como complemento de muchos banquetes y atenciones, organizaron en su honor una procesión semejante a las de Semana Santa, la cual salió de la iglesia de San Agustín y pasó frente a los balcones de la casa de la carrera séptima con calle sexta donde se alojó Simón Bolívar con su comitiva del 24 al 30 de octubre conforme lo atestigua una placa colocada al lado de su portalón de entrada.[16]

Hay que destacar la influencia que tuvo a principios de este siglo la figura del obispo español Salvador Ximénez de Enciso y Cobos-Padilla, quien antes de ser obispo de Popayán había sido Vicario de la ciudad española de Antequera, de donde trajo muchas de las costumbres de la Semana Santa de esa ciudad andaluza, como las tipologías de los 'pasos' de dicha ciudad, las alcayatas (allí llamadas horquillas) o los propios trajes de capirote descubierto (allí llamados capirotes de armadilla).

El 14 de abril de 1840, bajo la presidencia de José Ignacio de Márquez y durante el levantamiento en el sur denominado la "guerra de los conventos o de los supremos", José María Obando y Juan Gregorio Sarria conocidos como los "supremos", dejan sus armas durante la semana santa para participar en la procesión del martes santo vestidos de cargueros al estilo sevillano, como era la costumbre de la época, es decir con el capirote cubriendo el rostro. Es así como portando las alcayatas en las manos, se dirigen a la iglesia de San Agustín para tomar sus respectivos barrotes en el paso de la Dolorosa y así cumplir como cargueros. Para esta fecha la procesión salía a las siete de la noche. Sin embargo, como medida de seguridad Obando y Sarria toman sus barrotes en la esquina de la calle del Mascarón (calle llamada así tradicionalmente en Popayán).

El gobierno regional, bajo el mando de Manuel José Castrillón, se entera de la presencia de Obando y Sarria en la procesión y ordena que al terminar el desfile, se arreste a los jefes insurgentes. El pueblo de Popayán que era partidario del general Obando entonces se prepara para ayudarlos y evitar que sean hechos prisioneros y para esto sus amigos y compañeros acuerdan la señal de “pichón”. El plan se puso en marcha, en la esquina de la Ermita de Jesús Nazareno en donde los alumbrantes apagaron sus velas y dijeron “pichón” cogiendo el paso de la Virgen de los Dolores. Es a partir de este momento donde comienza la tradición de los pichoneros. Los generales Obando y Sarria pudieron escapar. Al otro día el gobernador Castrillón dio la orden para que los cargueros llevaran el rostro descubierto, adoptando el capirote antequerano, costumbre que se mantiene hasta el día de hoy, al igual que la palabra “pichón” utilizada para cargar los pasos unas pocas cuadras a la entrada y salida de cada desfile.

En el siglo XIX hubo desfiles procesionales que dejaron de realizarse:

1. Domingo de ramos: en honor al Señor del Triunfo (Jesús sentado sobre un asno): dicho desfile se realizó hasta el año 1900. Tenía como sede la catedral de Popayán y posteriormente la Iglesia de San José por el terremoto de 1885. Recorría el centro de la ciudad, acudiendo gran número de feligreses con palmas especialmente los indios de los pueblos vecinos (Yanaconas, Puelenje, Julumito, El Tambo y Puracé).[17]​ Tal como lo relata el cronista José María Vergara y Vergara en 1858.[17]

Esta procesión fue reemplazada por otra que tiene como fin bajar en desfile las imágenes del Santo Ecce Homo y el Amo Caído desde el santuario de Belén. Tal procesión fue instituida por el obispo Manuel José Caycedo en el año 1909 cuando desapareció la procesión del Lunes Santo.

2. Procesión de la Soledad: Otro desfile procesional que desapareció, fue el de la Virgen de la Soledad, realizado el día sábado santo en horas nocturnas como antelación a la resurrección de Jesucristo. Este desfile se realizaba por el centro histórico teniendo como punto de partida y llegada el Templo de La Encarnación o de las Monjas. En este desfile sacro eran usadas las imágenes de la Virgen de la Soledad del templo de Santo Domingo y San Juan Evangelista.

Posteriormente seria reemplazada después de 150 años por la procesión del Sábado Santo en honor al Señor Resucitado.

Procesión de gran importancia para la ciudad en ese momento, pues en ella participaba todo el clero además era el único día en el que salía la imagen del Santo Ecce Homo (patrono de la ciudad). Tenía como punto de partida y culminación la Catedral de Popayán (hasta 1885) y luego la Iglesia de San José.

Fueron diversas circunstancias que la llevaron a su terminación entre las que se vale la pena mencionar; la guerra civil de 1876 cuando algunas familias huyeron de Popayán hacia Ecuador.[18]​ El terremoto de 1885 que devastó la catedral de Popayan. El traslado de la procesión a la Iglesia de San José con el fin de salvarla, lo que fue en vano pues en 1906 terminó por extinguirse este desfile por la falta de apoyo económico y organizativo. Según refiere José María Vergara y Vergara, y Jaime Fletcher, los pasos que hacían parte de esta procesión fueron:

La terminación de esta procesión ocasiono que en el año 1909, Manuel Antonio Arboleda aboliera una prohibición que existía sobre los pasos del Santo Ecce Homo y el Amo Caído que solo permitía que desfilaran el Lunes Santo. Por lo que fue posible sacarlos los días martes, miércoles y jueves santo.

Para el siglo XX la crisis económica que vivió Colombia amenazó con acabar las procesiones de Semana Santa. Por esta razón en 1937 el Maestro Guillermo Valencia, decidió conformar una Junta Cívica que se encargará de preservar esa tradición y en 1939 dicha junta recibió el reconocimiento oficial a través de la ordenanza número 14 emanada de la Asamblea del Cauca. Al nuevo organismo se le dio el nombre de Junta Permanente Pro Semana Santa de Popayán.[19]

Algunas lluvias obligaron a suspender las procesiones. El Jueves Santo 31 de marzo de 1938, cuando no fue posible sacar la procesión el día siguiente desfilaron tres pasos extras después de haber tenido que intervenir Guillermo Valencia para lograrlo porque los cargueros no se aguantaron las ganas de cargar ese año.

En la Semana Santa de 1964 llovió durante tres días de martes a jueves y ninguna procesión logró terminar por completo su recorrido, los cargueros lograron que la Junta y la Arquidiócesis de Popayán en compensación autorizaran sacar 22 pasos el viernes en vez de 12 que estaban programados, por lo cual hubo necesidad de utilizar 176 cargueros.

Algunos pasos que se han caído por romperse alguno de los barrotes como es el caso de "la sentencia" del Jueves Santo en 1940 en la calle del comercio y "las insignias" frente al Teatro Popayán el Viernes Santo de 1949, al quebrarse el barrote de la esquina derecha de adelante.

El 22 de marzo de 1951 el señor Don Arcesio Velasco Iragorri "El Patojo" murió frente a la Iglesia de San José el Miércoles Santo cargando el paso de "El prendimiento", en la parte delantera derecha. Este es uno de los pasos más pesados por su tamaño y proporción de las imágenes. Desde 1952 el paso de "El Prendimiento" al llegar a la Iglesia de San José, hace un homenaje a su carguero fallecido que se denomina "El Toque", donde amigos y familiares que dan continuidad al legado del "Patojo", sostienen el paso sobre sus hombros durante un minuto, conmemorando el fatídico hecho del 22 de Marzo.

Con el pasar de los años surgió la necesidad de representar algunos pasajes bíblicos de la pasión y muerte de Jesucristo con nuevos pasos. Algunos con imágenes antiguas recuperadas de altares y sacristías de los templos del sector histórico de la ciudad, otras tantas fueron encargos para suplir pasajes inexistentes. Otros pasos simplemente se complementaron con nuevas imágenes.

Para el año 1993 después de varias reuniones y consensos entre miembros de la Junta Permanente Pro Semana Santa de Popayán, se logra establecer una nueva procesión para el día sábado santo. El centro de conmemoración de la misma seria la resurrección de Jesucristo, acontecimiento que no se representaba hasta ese momento en las procesiones nocturnas de la ciudad pues si se hacia el domingo de pascua una pequeña procesión con la imagen del resucitado por las calles del Parque Caldas.

Con la aprobación del entonces Arzobispo de Popayán, Alberto Giraldo Jaramillo se dio paso a sacar una procesión el día sábado en la noche, acontecimiento que no pasaba desde el siglo XIX. Pese a estar aprobada por la Junta y la curia, fue polémica en su momento pues cambió el color de la túnica y capirote de los cargueros pasando de azul oscuro con paño blanco a túnica blanca con paño rojo encendido, además involucraba la participación de pasos e imágenes nuevas, sin contar que las flores seria multicolor.[22]

Con la procesión del Sábado Santo se suprime la procesión del Domingo de Pascua o de Resurrección. Esta procesión se realizaba desde la época de la colonia, en el siglo XIX por ejemplo, tenía como punto de partida la Iglesia de La Encarnación y La del Carmen (de donde salía la Virgen). Los dos desfiles se juntaban y se dirigían hacia la Catedral donde concluía con la celebración religiosa.[17]​ En el siglo XX la procesión salía desde la Catedral y recorría las calles del Parque Caldas.

El 21 de febrero al 3 de abril de 2003 el Museo Nacional de Colombia presentó en su sala de exposiciones temporales y su sala alterna, un exposición denominada "Semana Santa en Popayán. La procesión va por dentro" conformada por pasos, ornamentos de oro y plata, imágenes, andas y textiles, convirtiéndose en la primera vez que las procesiones salían fuera de Popayán.[7]

Con motivo de los 450 años de la procesiones de Semana Santa en Popayán, se realizó la procesión del Lunes Santo denominada "Procesión del Recuerdo y la Leyenda" en la cual participaron las imágenes más antiguas de las procesiones, con las que según los historiadores de la ciudad se iniciaron los desfiles sacros en la ciudad. Otro aspecto importante fue el uso del capirote cubriendo el rostro tal como se hacia hasta el siglo XVIII.

Este desfile tuvo como epicentro la Catedral de Popayán, sitio donde partía la procesión del Lunes Santo y las primeras procesiones de la ciudad. Los pasos fueron:

El gobierno de Colombia considerando la riqueza cultural, histórica y de identidad representada en las procesiones las declaró patrimonio cultural de la nación mediante la Ley 891 de 2004.[4]​ Todavía mantiene este título pese a la demanda que se interpuso para que el gobierno de Colombia lo suprimiera en el año 2016.[23]

De otra parte, después de múltiples intentos la Unesco en el año 2009 reconoció e inscribió las Procesiones nocturnas de la Semana Santa de Popayán en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.[3]​ Basados en la autenticidad y tradición que se ha construido alrededor de las procesiones nocturnas que se han celebrado por más de 450 años, convirtiéndose en la única celebración religiosa de este tipo en el mundo en obtener dicho reconocimiento.

La procesión del día Lunes Santo fue restituida con gran polémica en el año 2017 por un grupo de payaneses liderado por el Arquitecto Luis Eduardo Ayerbe. Denominada La Institución de la Eucaristía,[24][25]​ debió ser acogida por la Universidad del Cauca en el Claustro Casa Rosada pues el entonces arzobispo de Popayán Ivan Antonio Marín López no facilitó ninguno de los templos católicos del centro histórico de la ciudad para albergar los pasos.

El entonces Arzobispo Ivan Marín no presentó ningún argumento basado en la fe, en las creencias cristianas o incluso en el derecho canónico con los que pudiera sustentar su negativa a la realización de dicho desfile sacro. Aunque el mencionado obispo no ofreciera su apoyo, si lo hicieron sacerdotes de la arquidiócesis y comunidades religiosas quienes participaron en el desfile pese a la prohibición que hizo el jerarca.

Pese a estos y demás inconvenientes como tampoco estar apoyada por la Fundación Junta Permanente pro Semana Santa de Popayán[26]​ quienes alegaban que dicha procesión pondría en riesgo la declaratoria de Patrimonio inmaterial de la humanidad otorgada por la Unesco (Hecho que no paso). El desfile quedó instituido por la "Junta Procesional del Lunes Santo" una organización sin ánimo de lucro creada para restituir dicha procesión que además logró el aval y apoyo de la Alcaldía de Popayán, la Universidad del Cauca y algunas organizaciones públicas y privadas de orden local, departamental y nacional.

La procesión no guarda semejanza con la original pues incorpora nuevos pasos y además representa el misterio de la institución de la Eucaristía que no se hacia en las otras procesiones nocturnas de Popayán. Para tal efecto, se presenta a Jesucristo sentado en el momento de la última cena. Acompañado por 11 pasos con esculturas que representan a los apóstoles con elementos según el martirio que sufrieron. Estas imágenes están inspiradas en la colección pictórica del "Apostolado" que se encuentra en la Iglesia de San Francisco pintados en Francia durante el siglo XIX.

En cuanto los demás elementos de la procesión, esta conserva la misma vestimenta para cargueros, sahumadoras, moqueros y regidores.

Las procesiones de la semana santa se abren con la cruz procesional o cruz alta, que suele ir acompañada de los monaguillos y con ellos la campanilla o en el caso de viernes santo la matraca. Estos van seguidos por la banda de guerra de la policía Nacional de Colombia, después siguen los pasos, encabezados por el paso de san Juan evangelista (de martes a jueves Santo), la muerte (viernes santo), el cirio pascual (sábado santo), el apóstol Andrés (lunes santo) y terminando todas las noches con la dolorosa (de lunes a viernes Santo) y el sábado santo con nuestro señor Jesucristo resucitado. El último paso va antecedido por el cura párroco de cada templo de donde parte la procesión. La banda de músicos del batallón de infantería No. VII “José Hilario López” y la compañía de fusileros batallón No. VII ”Jose Hilario López” del Ejército Nacional de Colombia son los últimos en desfilar atrás del último paso. En el intermedio de los pasos también participan la banda de Músicos de la Fuerza Aérea Colombiana, La orquesta de cámara de la Junta Permanente Pro Semana Santa de Popayán y los coros de el Orfeón Obrero-Coral Pabón y el de la Universidad del Cauca que interpretan diferentes misereres y cantos de la liturgia cristiana. Todas las noches desfilan pasos diferentes con imágenes diferentes ya que cada procesión parte de templos diferentes,

El jueves antes del viernes de dolores en la iglesia de Santo Domingo después de la eucaristía, se realiza el pregón, acto en el que se da a conocer todos los eventos que se realizaran durante la semana santa de Popayán, acto en el que participan toda la comunidad de Popayán y visitantes. El Pregón es dirigido por un miembro de la junta Permanente Pro Semana Santa de Popayán previamente seleccionado denominado pregonero.

Procesión realizada en honor a la Nuestra señora La virgen de los Dolores a las 8:00 pm, el viernes antes de semana santa, la armada de estos pasos se realiza el sabado antes de este Viernes de Dolores, cuya fiesta canónica es celebrada por el Arzobispo de Popayán. Tiene como punto de inicio y culminación la iglesia de San Agustín. El orden del desfile es:

Este día, es normalmente el escogido para la limpieza, armada, y montada de las imágenes sobre los pasos que desfilaran en la semana santa, en cada templo de donde parten la procesiones se reúnen los síndicos y cargueros quienes son los encargados de esta tarea en horas de la mañana. En este día se arman las andas y se montan sus respectivas imágenes, pero no se ponen sus ornamentos, coronas, potencias y accesorios.

Solo hasta el día en que procesionan los pasos serán adornados con flores y enceres característicos. A sí mismo este día la mayoría de síndicos realizan las cotejas (escogencia de cargueros) proceso en el que se busca equilibrar el peso del paso en los respectivos cargueros.

Los pasos quedaran expuestos en las iglesias hasta el día de su procesión y finalizada la misma serán desarmados hasta la próxima Semana Santa.

Partiendo del santuario de Belén, esta primera procesión propiamente dicha de la semana santa payanesa, desciende por los “quingos”, hasta la ciudad y se dirige a la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Popayán, donde concluye, este desfile se realiza a las 10:00 am.

En lugar de cirios, el clero, las comunidades, congregaciones, asociaciones religiosas y el pueblo cristiano de Popayán porta las palmas bendecidas en todos los templos de la ciudad, para simbolizar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

Orden del desfile

En la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Popayán y posterior a la eucaristía celebrada por el señor arzobispo de Popayán, y con la junta pro semana santa, imponen la condecoración de la Alcayata de oro a quienes "han portado con orgullo sobre sus hombros las imágenes de su devoción", y entregan la Cruz de regidor y menciones de Honor a las personas que han contribuido a la conservación y el embellecimiento de la tradición.[28]

Procesión de La Institución de la Eucaristía,[24][25]​ inicia y termina en el Claustro Casa Rosada de la Universidad del Cauca, (debido a que el entonces arzobispo de Popayán Ivan Antonio Marín López no facilitó ninguno de los templos católicos del centro histórico de la ciudad para albergar los pasos). Apoyada por una parte del clero Católico de la ciudad y órdenes religiosas.

Orden del desfile:

Este desfile es muy diferente de los otros, se realiza en horas de la mañana y no hay pasos sino que la ciudadanía payanesa lleva comida y objetos de uso y aseo personal a las prisiones y a los ancianatos de la ciudad, inicia y termina en la plazoleta de la iglesia de San Francisco, en esta procesión participan algunos colegios públicos y privados, entidades y organizaciones como UNIVOLCA que llevan los víveres ellos mismos y en carros pequeños apoyados por la Junta Permanente Pro Semana Santa, esto se hace en recuerdo del buen Ladrón (San Dimas) que murió a la derecha de Jesús, y demuestra la solidaridad y el apoyo a las personas menos favorecidas.

Orden del desfile:

Procesión de Nuestra señora de los Dolores,[29]​ inicia y termina en la iglesia de San Agustín.

Orden del desfile:

Procesión infantil realizada con pasos e imágenes a pequeña escala por las calles del sector histórico de la ciudad en horas de la tarde. Inicia y culmina en la iglesia de San José. Esta procesión esta hermanada con la ciudad italiana de Caltanissetta de la Real maestranza de Sicilia.[30]

Los pasos son:

Procesión del Amo Jesús,[31]​inicia y termina en la Ermita de Jesús Nazareno.

Procesión del Santo Cristo de la Veracruz,[33]​ inicia y termina en la iglesia de San Francisco.

Orden del desfile:

Procesión del Santo Entierro de Cristo,[35]​ inicia y termina en la iglesia de Santo Domingo.

Orden del desfile:

Procesión de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado,[36]​ inicia y termina en la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Popayán. El estandarte de la junta permanente pro semana santa es portado por el Gobernador del Departamento del Cauca y Diputados. Los pasos son:

Orden del desfile:

Durante todas las noches de la semana santa desfilan entre 9 y 17 pasos que están hechos en plataformas de fina madera con 4 "barrotes" al frente y 4 atrás para los hombros de los encargados de transportarlas (cargueros).

Cabe indicar que solo los pasos o andas que llevan imágenes o figuras de Cristo y/o la Virgen María llevan el palio o sitial en símbolo de realeza. Estos sitiales están hechos en finas telas como terciopelo y poseen bordado de oro con flecos de canutillo.

De otro lado, dependiendo del día en que procesión las andas guardan colores o acabados especiales en su apariencia. Tal como se describe a continuación:

Sobre las andas son llevada las Imágenes que proceden de diversas escuelas artísticas del mundo. Por ejemplo, español; andaluz, sevillano, quiteño, italiano y payanes de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX.

Entre los cargueros existe una caracterización de los pasos más pesados. Entre los que vale la pena mencionar:

Los cargueros son las personas encargadas de llevar el paso durante la procesión, según la tradición solo pueden ser hombres. Los cargueros llevan sobre sus hombros los barrotes y van vestidos con túnica azul y paño blanco en la cintura amarrado con un cíngulo. Los cargueros de viernes santo llevan el paño atravesado sobre su pecho con una corona de flores moradas pequeña que simboliza luto. Sobre su cabeza llevan el capirote pero hacia atrás, diferente como se usa en España.

El sábado santo los cargueros llevan túnica blanca y paño rojo en la cintura amarrado con un Cíngulo simbolizando el triunfo de Cristo sobre la muerte por medio de la resurrección.

Las sahumadoras son mujeres entre los 17 y los 22 años que llevan sobre sus manos unos pebeteros adornados con flores en donde portan brasas de carbón sobre los que echan una resina muy aromática llamada sahumerio, las sahumadoras van vestidas de ñapanga y van delante de los pasos que llevan imágenes de Cristo y La virgen Maria. Las sahumadoras y los cargueros son insignia importante de la Semana Santa en Popayán

Cada procesión desfila con flores de color diferente con su particular significado:

Los términos más usuales en la Semana Santa de Popayán son:



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