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Imperialismo estadounidense



El Imperialismo estadounidense es utilizado para hacer referencia al expansionismo histórico que forman parte de la historia contemporánea y la vigente influencia política, cultural, militar y económica de los Estados Unidos a nivel mundial.[4]

El concepto moderno de imperialismo es la práctica de dominación llevada a cabo por naciones con mayor poder económico, potencial y militar, con el objetivo de ampliar sus influencias sobre naciones menos desarrolladas.[5]​ El término es discutido, ya que algunos opinan que no hay tal imperialismo,[6][7]​ otros que existe pero de forma benévola,[8][9][10]​ y otros que existe en deterioro de los países dominados.[11][12]

Doctrinas seguidas (y a veces propuestas por el propio gobierno estadounidense desde sus inicios) como la del Destino Manifiesto,[13]​ la Doctrina Monroe y su Corolario Roosevelt, el Gran Garrote, la Doctrina de seguridad nacional, etc., y hechos como la conquista del Oeste, la guerra mexicana, las guerras bananeras, la guerra Hispano-Estadounidense y, más recientemente, la guerra de Vietnam,[14][15]​ el bloqueo estadounidense contra Cuba, la Doctrina de la guerra preventiva, la guerra de Afganistán, la guerra contra el terrorismo y otros conflictos internacionales han hecho que «imperialismo estadounidense» sea un término aceptado por la mayor parte de la comunidad internacional.[11][12]


Dicen H. Barnes, Charles Kepner y J. Soothill en su libro El imperio del banano:

Existen políticos estadounidenses prominentes y académicos de renombre que defienden el rol histórico de los EE. UU. contra las acusaciones de imperialismo,[7]​ como por ejemplo el antiguo secretario de Defensa Donald Rumsfeld, han sostenido que:

El historiador militar Max Boot argumenta la benevolencia de las intervenciones de EE. UU.]][16][8]​ Según él, los EE. UU. iniciaron la guerra Hispano-Estadounidense "altruistamente", con el fin de liberar a los cubanos, puertorriqueños y filipinos del colonialismo español. El politólogo Zbigniew Brzezinski, y Michael Ignatieff defienden la misma postura.[cita requerida] El historiador británico Niall Ferguson sostiene que EE. UU. es imperialista, pero que eso es bueno.[10]​ Ferguson compara al Imperio británico con el rol imperialista de EE. UU. en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI, aunque encuentra más similitudes entre las políticas y la estructura social de los EE. UU. y las del Imperio romano que con las británicas. Ferguson afirma que todos estos imperios poseían tanto aspectos positivos como negativos, pero que los aspectos positivos del imperialismo estadounidense superarán a los negativos si éste aprende de sus errores.

Para los críticos del imperialismo económico de EE. UU., éste se caracteriza por, entre otras cosas:[17]

En palabras de Eduardo Galeano, son medidas tendientes a evitar que estos países se desarrollen por sí mismos:

A comienzos de la década de 1990 se dictó a los países de América Latina un listado de políticas económicas de los organismos financieros internacionales y centros económicos con sede en Washington DC tendientes a implantar el neoliberalismo.[18]​ Ese listado incluía las siguientes medidas económicas:

Su resultado fue la reducción de los sueldos y el aumento del desempleo debido a la quiebra de las industrias estatales, que concentraban la mayor parte de las fábricas en estos países, y el endeudamiento a través de empréstitos.

Estas medidas no son exclusivas del consenso de Washington, ya que tienen como antecedente las políticas económicas de las dictaduras militares latinoamericanas de las décadas de 1960, 1970 y 1980. La película del director argentino Pino Solanas, Memoria del saqueo, ofrece una visión crítica de la aplicación de estas ideas en Argentina, bajo la presidencia de Carlos Menem.

Durante buena parte del siglo XX, el monopolio petrolero anglo-estadounidense fue rebautizado como "The Seven Sisters" (Las Siete Hermanas). Pero el proceso de gran concentración del capital vivido en la década de 1990 ha hecho que se dejaran de guardar las apariencias y las empresas petroleras volvieran a fusionarse. De seguir a este ritmo, ya poco faltaría para volver a la primitiva Standard Oil. En efecto, la familia Rockefeller controla los conglomerados petrolíferas ExxonMobil, Chevron, Gulf y Texaco, así como la Amoco, y la corporación mixta entre el reino unido y EE. UU., British Petroleum. También le corresponde, por ejemplo, aparte entre muchos otros intereses petrolíferos en el resto del mundo; una proporción muy importante en el petróleo que Repsol posee en Argentina, dado que Aznar vendió en 1997, acciones de Repsol en la Bolsa de Madrid y fueron compradas nada menos que por el Chase Manhattan Bank, así como las reservas de la faja del Orinoco en Venezuela, en donde se ha desestimado el publicar su potencial; dada la pseudopolítica de países reserva en la que se englobó a naciones como Paraguay y Bolivia, aparte de Colombia; y en donde sólo Venezuela ha demostrado su capacidad de extraer, a costa de las críticas de varias naciones aduciendo el alto impacto medioambiental, pero que desenmascara el afán de EE. UU.en mantener su economía en aparente detrimento de países menos desarrollados de las que sustrae sus recursos naturales, y que ha servido de justificación en la invasión de Iraq con la ayuda de una nación también dependiente del hidrocarburo; como el Reino Unido[19]​ En la Guerra de Irak y la Guerra de Afganistán numerosas empresas estadounidenses se han visto beneficiadas con las guerras en estos países. Ya sean empresas petroleras, armamentísticas o constructoras, se han convertido en las verdaderas impulsoras, financiadoras y beneficiarias de estas guerras.[20]

El territorio francés de la Luisiana, vasto territorio inexplorado, fue comprado a Napoleón por el gobierno estadounidense, que duplicó así el territorio de los EE. UU. El gobierno envió a los exploradores Lewis y Clark, quienes para 1806 ya habían trazado las rutas que llevarían al Pacífico, iniciándose el período de la conquista del oeste y la guerra contra el indio.[21]

El gobierno de EE. UU. firmó con España, presionada por las guerras de independencia hispanoamericana, un «tratado transcontinental» (Tratado de Adams-Onís), que implicó la venta de Florida a los EE. UU..[22]

Estados Unidos de América anexa la República de Texas, que incluía solamente una porción del actual territorio del Estado de Texas, cuya frontera establecida con México por el Tratado de Velasco consideraba el límite entre las dos naciones enfrentadas a la altura del Río Nueces. Sin embargo los texanos reclamaban sin bases algunas porciones de Nuevo México, Oklahoma, Kansas, Wyoming, y Colorado. La llamada República de Texas era un territorio secesionista de México. A pesar de que el Presidente de México Antonio López de Santa Anna advirtió que la anexión sería «equivalente a una declaración de guerra», el presidente de los EE. UU., John Tyler firmó el tratado de anexión de Texas en abril de 1844. El Congreso aprobó la anexión de 28 de febrero de 1845.

Este conflicto armado se inició como consecuencia a la anexión de la República de Texas y el posterior intento de extender su frontera original (el río Nueces) hasta el río Bravo (que eran territorios de los estados mexicanos de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua) el conflicto culminó con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo donde México reconoció la independencia de Texas, fijaba la frontera en el río Bravo y cedió los territorios de Alta California y Nuevo México a Estados Unidos a cambio de 15 millones de pesos.

Conocida como Gadsden Purchase en Estados Unidos, es una región de 76 845 km² del actual sur de Arizona y el suroeste de Nuevo México que fue comprada a México por 10 millones de pesos en 1853. Fue hecha con el propósito de la construcción de un ferrocarril transcontinental a lo largo de la ruta del sur de los Estados Unidos. Solucionó también los problemas fronterizos pendientes después del Tratado de Guadalupe-Hidalgo que puso fin a la Guerra Mexicano-Estadounidense.

En 1867, el Secretario de Estado estadounidense William H. Seward llevó a cabo la compra de Alaska a Rusia por 7,2 millones de dólares estadounidenses. La falta de efectivo de Rusia y el deseo de que Alaska no cayera en manos británicas impulsaron a Rusia a vender el territorio a los Estados Unidos tras el fracaso en la guerra de Crimea. La compra se hizo efectiva el 18 de octubre de 1867, hoy recordado como el Día de Alaska. Aunque la compra recibió duras críticas en el momento de producirse, finalmente se vio como un negocio ventajoso gracias al descubrimiento de oro en Yukón.

Con la explosión del barco Maine, supuestamente provocada por España, como casus belli. Mediante los Acuerdos de París de 1898, se acuerda la futura independencia de Cuba, que se concretará en 1902, y España cede Filipinas, Puerto Rico y Guaján, posteriormente Guam. Las restantes posesiones españolas en Asia, (Islas Marianas, Islas Carolinas y Palaos), incapaces de ser defendidas debido a su lejanía y la destrucción de buena parte de la flota española, fueron vendidas a Alemania en 1899 por 25 millones de pesetas, por el Tratado Germano-español; posteriormente serán administradas por el Imperio Japonés tras la primera guerra mundial y luego por los EE. UU. tras la segunda guerra mundial.

En 1893, un grupo de estadounidenses derrocan al gobierno del Reino de Hawái y forman una Comisión de Seguridad, con la oposición de la Reina Liliuokalani, tomando el control del gobierno. El gobierno de EE. UU. convoca a una compañía de infantería de marina a las islas para hacer cumplir la llamada neutralidad, pero la presencia de estas tropas hizo imposible que la monarquía se defendiera. El presidente William McKinley firma un tratado de anexión en el año 1897, de acuerdo con un comité de anexionistas de la República de Hawái.

En 1903 tropas estadounidenses desembarcaron en la provincia colombiana de Panamá, y fomentaron un movimiento separatista, apropiándose automáticamente de la región y proclamando unilateralmente una república independiente.[23]​ El gobierno de Colombia, involucrado en una interminable guerra civil, no pudo resistir a esta invasión. El Tratado Hay-Bunau Varilla entre EE. UU. y la joven república de Panamá (1903) cedió a perpetuidad a EE. UU. los derechos sobre una zona del istmo en la que se construirá el futuro Canal de Panamá. Este canal había sido proyectado por el explorador francés Ferdinand de Lesseps, constructor del canal de Suez, pero había fracasado en su intento. Los estadounidenses terminarían de construirlo. En ambos intentos murieron muchos obreros a causa de los accidentes y de la malaria.[24]​ El canal fue devuelto a Panamá en 1999, en cumplimiento del Tratado Carter-Torrijos, y en el ínterin se sucedieron diversas intervenciones militares estadounidenses para reprimir los intentos panameños de recobrar la soberanía.[25]

Según diversas fuentes, el gobierno de Estados Unidos ha derrocado o tratado de derrocar a numerosos gobiernos extranjeros percibidos como hostiles.[26][27][28][29][30]

EE. UU. practicó esta política a través de la participación directa de agentes de EE. UU., la financiación y la formación de grupos insurgentes dentro de estos países, campañas de propaganda, golpes de estado, y otras actividades por lo general realizadas por la CIA. EE. UU. también ha realizado cambios de régimen mediante la acción militar directa. El historiador Spencer Weart ha afirmado que los EE. UU. han apoyado más golpes de estado contra democracias que contra no-democracias.

En la guerra de Trípoli, también conocida como Guerra berberisca, el rey de Trípoli y sus aliados de Túnez y de Argel declaran la guerra a los Estados Unidos, que no querían pagar más el tributo para el paso de sus embarcaciones.

Dirigida por el comodoro Stephen Decatur, que fuerza al rey Omar a firmar un tratado que pone fin a los ataques de embarcaciones estadounidenses por los corsarios bereberes.

Estados Unidos de América declaró la guerra contra México el 13 de mayo de 1846. Ese año el ejército de EE. UU. ocupó las provincias mexicanas de Alta California y Nuevo México. Al año siguiente, el general Winfield Scott entra en el corazón de México y ocupa su capital, Ciudad de México. El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848 por el diplomático estadounidense Nicholas Trist, puso fin a la guerra y dio a los EE. UU. el control indiscutible sobre Texas, estableció la frontera entre EE. UU. y México en el Río Grande o Bravo, y cedió a los Estados Unidos los actuales estados de California, Nevada y Utah, así como partes de los actuales Colorado, Arizona, Nuevo México, y Wyoming.

Invasión de William Walker, mercenario filibustero y esclavista que representaba los intereses de las empresas estadounidenses interesadas en la creación de un canal interoceánico en ese país. Se erigió en auténtico dueño del país. Sería derrocado en 1856 y recibido en su país como un héroe. No se rendiría y en 1857 y 1860 organizó nuevas invasiones a Nicaragua y Honduras. Estados Unidos seguiría controlando la vida política y económica de Nicaragua, apoyando a las dictaduras de Somoza padre e hijo durante el siglo XX.[22]​ A principios del siglo XX el gobierno de Zelaya había casi ultimado un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos para la construcción de un canal interoceánico por suelo nicaragüense bajo el arrendamiento del "derecho de ruta" (3 km a cada lado del futuro canal) y no de la cesión de soberanía. El gobierno del presidente William Howard Taft, que había sido elegido en las elecciones presidenciales de 1909, nombró secretario de Estado a Philander C. Knox un abogado que tenía como clientes a los dueños de las minas de oro nicaragüenses La Luz y Los Ángeles Mining Company. El cónsul estadounidense Thomas Noffat mantenía excelentes relaciones con el general Emiliano Chamorro, y le aseguró el apoyo de los Estados Unidos para una hipotético levantamiento contra Zelaya. En septiembre de 1909 el cónsul Noffat informaba del levantamiento contra el gobierno de Zelaya por parte de los generales Juan José Estrada y Emiliano Chamorro, que se produjo el día 10 de septiembre de 1909. El secretario de Estado Knox ordenó a los barcos de guerra estadounidenses estacionados frente a Bluefields, el Paducah y el Dubuque, que intervinieran en apoyo de los insurrectos, resultando en el derrocamiento de Zelaya y la llegada al poder de Estrada y Chamorro. Este episodio fue la primera intervención directa de los Estados Unidos en Nicaragua, intervención que duró hasta 1925. Hacia 1930 los estadounidenses formaron la Guardia Nacional para combatir a las guerrillas de Sandino. El 21 de febrero de 1934 Sandino, fue hecho prisionero y llevado al monte llamado La Calavera en el campo de Larreynaga y allí, el batallón que custodiaba a los prisioneros abrió fuego matándolo a él y a dos de sus generales.

Sin declaración alguna de guerra contra México, tropas estadounidenses desembarcan en el puerto de Veracruz con pretexto del Incidente de Tampico. Rotas las relaciones entre ambos países el 24 de abril, España se hace cargo de los intereses mexicanos en Washington y las repúblicas de Argentina, Brasil y Chile ofrecieron mediar en el conflicto, siendo aceptados por los Estados Unidos y México realizándose del 20 de mayo al 1 de julio las Conferencias de Niágara Falls para dirimir el conflicto.

El presidente dominicano Cáceres obtuvo una refinanciación de la deuda con la condición de que el gobierno de EE. UU. se hiciera cargo de las aduanas del país. Durante la presidencia de Woodrow Wilson se designaron observadores para las elecciones y asesores para el ministerio de economía. El presidente Jiménez renunció sin transigir con los asesores y en mayo de 1916 desembarcaron los marines, que declararon ocupado al país el 26 de noviembre. En Haití, el presidente Hyppolite (1889-96) se resistió a ceder Môle Saint Nicolás para construir una base naval estadounidense. En 1911 el presidente Simon fue derrocado y el control de la Banque Nationale pasó al City Bank of New York, mientras que los desórdenes de julio de 1915 dieron pretexto para la ocupación militar yanqui, proyectada en realidad desde años antes, más por estrategia que por interés económico.[22]

El presidente estadounidense Woodrow Wilson envió tropas a México encabezadas por el general John "Black Jack" Pershing (el mismo que comandaría las fuerzas estadounidenses en la Primera Guerra Mundial) para capturar al líder revolucionario Pancho Villa. Durante 11 meses, los 10 000 soldados de la Expedición Punitiva de Pershing recorrieron los desiertos del estado mexicano de Chihuahua. Pershing fracasó en su misión y quiso atacar también al Ejército Mexicano. Pancho Villa desapareció en el territorio mexicano y nunca fue capturado. Las tropas estadounidenses, regresaron a Estados Unidos. En febrero de 1917, la Expedición Punitiva regresó a Columbus.

En la Guerra Civil Rusa, el Ejército Blanco recibía apoyo de potencias extranjeras tales como el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Francia, Japón, Polonia o Turquía, que intervinieron activamente en la contienda mediante el envío de material, recursos, aparato logístico o numerosos contingentes de tropas.

Durante la guerra fría, EE. UU. era la máxima potencia capitalista, y por lo tanto tenía predominio sobre sus aliados. Aunque nunca hubo enfrentamiento militar directo entre las máximas potencias capitalista y comunista (EE. UU. y la URSS), los diversos enfrentamientos que tendrían lugar esconderían casi siempre la acción de las dos potencias detrás.

En la Segunda Guerra Mundial los comunistas habían logrado la adhesión de miles de millones de personas, logrando rechazar la ocupación japonesa. EE. UU. enlistó y entrenó soldados japoneses para luchar contra los comunistas. Al terminar la guerra, el gobierno de EE. UU. envió cerca de 100 000 de soldados, provisión de municiones, vigilancia aérea, y entrenó 39 divisiones del Kuomintang. Cuando los comunistas vencieron tres años después, el Kuomintang huyó a Taiwán. EE. UU. sostuvo la dictadura de Chiang Kai Shek en Taiwán, y luego la de su hijo Chiang Ching-kuo, y no reconoció a la República Popular China hasta 1976, debido a su hostilidad hacia los occidentales hasta esa fecha.[31][32]

EE. UU., junto con una coalición de países afines, participó en esta guerra para defender a su satélite, Corea del Sur, que había sido invadida por Corea del Norte (la cual era a su vez un satélite soviético). Esta intervención internacional se hizo con el aval de la ONU. La URSS no vetó la resolución que autorizaba intervenir, debido a que había boicoteado la reunión del Consejo de Seguridad ausentándose de la misma.

Debido a la posición estratégica de Turquía, la cual era capaz de bloquear la salida de barcos soviéticos del Mar Negro, EE. UU. estableció regímenes aliados, la mayoría militares, y dispuso armas nucleares apuntando a la URSS.[33]

La revolución campesina comunista de los Hukbalahap en Luzón, expulsó a los japoneses y estableció un gobierno socialista. Los EE. UU. se negaron a reconocerlo, y establecieron un gobierno derechista que luego de ocho años de lucha logró aplastar a la rebelión.[34]

Durante la guerra civil griega, EE. UU. fue sostén logístico y militar del gobierno griego contra la insurgencia comunista. Los militares estadounidenses y británicos aplastaron al gobierno provisional fundado por los comunistas de Aris Velujiotis.[35]​ La CIA ayudó a crear una nueva agencia de inteligencia para la monarquía griega, la famosa KYP.

La CIA organiza el golpe de Estado que derrocó al presidente Mohammed Mossadegh, quien había nacionalizado la industria petrolera.[36]

El propio Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, en una conferencia del 4 de junio de 2009 en El Cairo (Egipto), admitió la implicación del gobierno de los Estados Unidos en el golpe de estado contra un jefe de estado democráticamente elegido en Irán, en el año 1953.[37][38]

Para proteger al gobierno de Vietnam del Sur del ejército comunista del Vietcong, que buscaba su anexión al Estado socialista de Vietnam del Norte, EE. UU. intervino directamente en 1964, invadiendo Vietnam y sosteniendo al bando capitalista durante una guerra que duraría 12 años.

Derrocamiento de Patrice Lumumba: Patrice Émery Lumumba, líder anticolonialista africano y primer presidente electo del Congo, luego de lograr la independencia de Bélgica en junio de 1960, fue depuesto en un golpe militar respaldado por la CIA durante la Crisis del Congo.[39]​ Luego del golpe, Lumumba fue apresado y asesinado.

En 1961, la CIA reclutó voluntarios entre los exiliados cubanos establecidos en EE. UU., que fueron entrenados en campamentos, principalmente en Guatemala, pero también en Puerto Rico y Nicaragua. Estos 1511 hombres formaron la Brigada 2506 y recibieron instrucción como artilleros, paracaidistas, pilotos de aviones, etc. Una buena parte de estos exiliados reclutados por la CIA, eran jóvenes provenientes de familias emigradas desde los primeros meses de la Revolución cubana, vinculadas directa o indirectamente al gobierno anterior. Desembarcaron en Playa Girón el 17 de abril, y tras tres días de combates, fueron derrotados. Durante la invasión, Cuba se proclamó un estado socialista. Para EE. UU.. supuso una humillación, conocida como la primera gran derrota del imperialismo estadounidense en América Latina.[40]​ Tras un análisis de los motivos de la derrota a finales de 1961, John F. Kennedy le pidió a su hermano Robert F. Kennedy que se pusiera al frente de la que se denominó Operación Mangosta (Operation Mongoose). El propósito de ésta era promover sabotajes que desembocaran en levantamientos internos y en el derrocamiento del gobierno de Cuba, quizás con una segunda invasión, pero esta vez con la participación directa de EE. UU., lo que a la larga se traduciría en un largo conflicto de desgaste diplomático.[41]

En la década de 1950, el presidente nacionalista indonesio, Sukarno, impulsor junto a Tito, Nasser y Nehru del MNOAL, se había acercado al Partido Comunista Indonesio. Según una versión de los hechos, la CIA organizó un falso golpe de estado comunista con algunos generales del ejército que estimuló a Sukarno a reprimir a los comunistas y a aliarse con el general Suharto, quien lo sucedería en 1965. El régimen de Suharto en Indonesia fue aliado estratégico de EE. UU. para la represión del comunismo y la contención del avance comunista en la región del Sudeste asiático.[42]

Con la desclasificación de archivos secretos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Estado, se reveló que el embajador estadounidense en Bolivia de finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, Douglas Henderson, orquestó el respaldo a los generales de Santa Cruz en el golpe de Estado de Hugo Banzer, en 1971, mediante la intervención de grupos armados ilegales. Era el mismo diplomático que en 1967 reportó el asesinato de Che Guevara, un hecho que conocía muy bien, pues él mismo había coordinado la participación de una docena de Boinas verdes del ejército de su país, en la cacería del guerrillero.

EE. UU. envió ayuda logística a Irán, para oponerse la Rebelión de Dhofar en Omán, a petición del gobierno de este país. Una vez aplastada la rebelión, se firmó con EE. UU. un tratado por el cual éste país establecía una base militar estratégica para luchar contra el gobierno afgano y la revolución iraní.[43]

En 1946 el departamento de defensa de Estados Unidos fundó la Escuela de las Américas, que funcionó en la zona del Canal de Panamá, donde entrenó a militares de todos los países de Latinoamérica, enseñándoles técnicas de tortura y contrainsurgencia.[44]​ Cientos de miles de latinoamericanos han sido torturados, violados, asesinados, desaparecidos, masacrados u obligados a refugiarse, por soldados y oficiales entrenados en esa Escuela. Los egresados de la Escuela de las Américas persiguieron educadores, sindicalistas, trabajadores, religiosos, líderes estudiantiles, y a los pobres y campesinos que lucharon por los derechos de los damnificados.[45]​ A lo largo de sus más de sesenta años de existencia, la Escuela de las Américas ha entrenado a más de 61 000 soldados latinoamericanos en cursos de técnicas de combate, tácticas de comando, inteligencia militar, y técnicas de tortura en interrogatorios. En la actualidad, la Escuela de las Américas, trasladada a Georgia (EE. UU.) y rebautizada Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica entrena casi mil soldados y policías de distintos países latinoamericanos cada año.

Durante todo el siglo XX hubo en América Latina dictaduras militares impulsadas por EE. UU. Según la Doctrina de Seguridad Nacional, los Estados Unidos unificaron el accionar de las distintas dictaduras latinoamericanas que cometieron crímenes de Lesa humanidad, como la de Augusto Pinochet (en Chile), Joaquin Balaguer (en República Dominicana), Alfredo Stroessner (en Paraguay), Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Galtieri (en Argentina, 1976-1983), Juan María Bordaberry (en Uruguay), el general Hugo Banzer (en Bolivia, 1971-1978), la dinastía de la familia Somoza (en Nicaragua), El Salvador durante sus más sangrientos años de guerra civil, y Julio César Turbay Ayala con su famoso Estatuto de Seguridad (en Colombia, 1978-1982).

En 1966 la dictadura denominada Revolución Argentina, con el general Juan Carlos Onganía a la cabeza, cerró las universidades con el pretexto de que eran un «nido de marxistas», y provocó la llamada fuga de cerebros, a partir de la Noche de los bastones largos.[46]

La dictadura de Marcos Pérez Jiménez en la década de 1950, en Venezuela, recluyó a los opositores políticos en el campo de concentración de Guasina,[47]​ desaparecidos o encarcelados por la llamada Dirección de Seguridad Nacional, organismo creado en 1952 y dirigido por Pedro Estrada, al que se responsabiliza por tortura y muerte de cientos de dirigentes de la oposición. Estos crímenes de la dictadura de Pérez Jiménez están documentados en el llamado Libro Negro de 1952.[48]

Pero las dictaduras más sangrientas pertenecen a las décadas de 1970 y 1980, cuando se llevó a cabo el Plan Cóndor en Sudamérica y la Operación Charlie en Centroamérica, que pusieron en práctica las peores atrocidades, que incluían secuestros y desapariciones (no detenciones legales), interrogatorios que incluían torturas, reclusión en centros clandestinos de detención (no en cárceles comunes), ejecuciones masivas y entierros clandestinos de las víctimas. Se suele dar como ejemplo, el derrocamiento del gobierno democrático de Salvador Allende, por las Fuerzas Armadas de Chile encabezadas por Augusto Pinochet, con la cooperación de la CIA, la cual también financió a la oposición antes del golpe, para que los empresarios llevaran a cabo un boicot de desabastecimiento, acrecentado por la mala gestión de Allende creando escasez.[49]

Hasta la actualidad pocos países latinoamericanos han realizado investigaciones serias de sobre esta época, y pocos han llevado a los culpables ante la justicia. Una excepción son Argentina, y en menor medida Chile, Brasil y Guatemala. Con el regreso de la democracia en Argentina en 1983 se formó la CONADEP, organismo que investigó las desapariciones, las reclusiones en centros clandestinos de detención,[50]​ las torturas y los asesinatos durante la dictadura y las detalló en el informe llamado Nunca Más. Se llevó a cabo un juicio sin precedentes contra los jefes de la Junta Militar, aunque más tarde se los indultó y los juicios se congelaron debido a las presiones que ejerció el intento de golpe liderado por Aldo Rico. Sucesivamente se abrieron distintas causas y se llevaron a cabo juicios a los culpables de la represión ilegal, sobre todo a partir de 2003, cuando se declararon nulos los indultos por tratarse de crímenes imprescriptibles de Lesa humanidad. Una característica particular de la dictadura argentina fue la apropiación de los hijos de desaparecidos, que eran adoptados por familias de represores. Todavía hoy organizaciones de derechos humanos como las Madres[51]​ y Abuelas de Plaza de Mayo (cuya lucha comenzó en plena dictadura, siendo víctimas directas de la represión. El represor Alfredo Astiz se infiltró entre los familiares de desaparecidos y fue responsable de la desaparición de la iniciadora del movimiento, Azucena Villaflor) que intentaba recuperarlos, y ya ha habido muchos que han logrado recuperar su verdadera identidad. Además la política económica de la dictadura argentina, llevada por José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo, se caracterizó por la desindustrialización, la liberalización de las importaciones y los empréstitos al FMI, que serían convertidos en deuda pública, aumentando la deuda externa. El número de desaparecidos por la dictadura en Argentina se estima entre 8000 y 30 000.

En Chile se han llevado a cabo juicios en los últimos años, y el número de desaparecidos en ese país se estima en 3000 (al menos los casos declarados). Durante la dictadura de Pinochet el Estadio Nacional de Chile era usado como campo de concentración y exterminio, como se ve en la famosa película de Costa Gavras, Missing. La dictadura chilena liberalizó la economía y causó crecimiento y riqueza,[cita requerida] pero un aumento en la desigualdad. Se privatizó el sistema de jubilaciones, pasando a manos de empresas privadas, llamadas AFP (administradoras de fondos de pensiones), similar a lo que se haría, parcialmente, en Argentina en la década de 1990.

La dictadura guatemalteca comenzó en 1954, y se caracterizó por su larga duración y la extrema violencia. En Guatemala los muertos que resultaron de esta larga masacre que se prolongó hasta la década de 1990, se estiman en 200 000 personas.

En Brasil la dictadura militar fue prolongada, y la de las décadas de 1970 y 1980, fue la misma que la de la década de 1960. El golpe de estado que derrocó a Joao Goulart dio origen a la dictadura militar conocida como Régimen Militar de 1964. Además de la limitación de las diversas libertades (como la de expresión, prensa y organización) y luego convertirse en el interrogatorio, el arresto y la tortura los que se consideran adversarios políticos del régimen militar, especialmente aquellos que eran considerados simpatizantes de las ideas socialistas, incluidos muchos estudiantes, periodistas y profesores. Además de la prisión, se estima que alrededor de 300 opositores perdieron la vida, según la versión apoyada por los militares, la mayoría de estas muertes se habrían producido en combate con las fuerzas armadas. Mientras tanto, grupos de organizaciones de derechos humanos y sobrevivientes de la dictadura militar, estiman que este número es mucho mayor. Hechos como el asesinato del periodista Vladimir Herzog demuestra que la versión de los militares no merece crédito, ya que muchas personas inocentes fueron asesinados por el ejército y la policía. En los archivos del gobierno de Lyndon Johnson se comprobaría, veinte años más tarde, una operación militar denominada Operación Brother Sam, para actuar en Brasil en apoyo del golpe militar. Sólo en el año 1962 los ciudadanos estadounidenses en Brasil sumaban casi 5000. Brother Sam consistía en el abastecimiento de combustible y armas al golpe militar.

Durante la guerra civil afgana, EE. UU. financió y armó a las milicias musulmanas conservadoras de los muyahidín, que luchaban contra el gobierno comunista afgano (1978-1992) y más tarde contra el Ejército Rojo que apoyaba al gobierno (1979-1989).[52]

Apoyo militar a los Contras para derrocar al gobierno Sandinista. Luego de más de 30 años de dictadura que tenía apoyo del gobierno estadounidense, la Revolución Sandinista logró derrocar al dictador Somoza para luego sufrir un bloqueo económico y militar por parte de Estados Unidos.

Donde EE.UU. intervino en alianza con algunos países caribeños, aduciendo una militarización cubano-soviética de la isla. La invasión fue condenada por la ONU, Gran Bretaña y otros países.

Se conoce como Invasión de Panamá al operativo militar realizado por el ejército de los Estados Unidos de América, el miércoles 20 de diciembre de 1989 con el propósito de capturar al general Manuel Antonio Noriega, comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa de la República de Panamá, quien era requerido por la justicia estadounidense acusado del delito de narcotráfico.

Donde EE. UU. y sus aliados intervino decisivamente a favor de Kuwait contra la ocupación iraquí de Saddam Hussein.

Operación Gladio fue una organización terrorista secreta anticomunista desarrollada en Europa Occidental, apoyada y financiada por la CIA estadounidense. El nombre de Gladio se aplica generalmente a una serie de organizaciones paramilitares de diversos países, aunque lo más común es su utilización exclusivamente para referirse a los paramilitares italianos. Fue descubierta el 24 de octubre de 1990 por el presidente del Consejo de los Ministros italiano Giulio Andreotti. La Operación Gladio fue ideada después de la Segunda Guerra Mundial por la CIA y el MI6 (servicio de inteligencia británico), y tenía como objetivo prepararse ante una eventual invasión soviética de Europa occidental, por medio de fuerzas armadas paramilitares secretas de élite dispuestas en diversos países capitalistas. Además de prepararse ante una posible invasión, estas fuerzas de retaguardia han sido utilizadas por la CIA para influir en la política de algunos de estos países y evitar la llegada el poder del Partido Comunista. Un caso singular fue la implicación de Licio Gelli, jefe de la logia masónica neofascista Propaganda Due (P2). Un informe parlamentario de 2000 hecho por el partido italiano El Olivo concluía que: «la estrategia de la tensión tenía como objetivo impedir al PCI, y en menor medida al PSI, acceder al poder ejecutivo». En Grecia, las fuerzas de Gladio estuvieron involucradas en el golpe de estado de 1967. En Mozambique, el jefe del FRELIMO, Eduardo Mondlane, fue asesinado por Aginter Press, el brazo portugués de Gladio. En Turquía, la Contraguerrilla, nombre de la rama turca de Gladio, se relacionó con la masacre de la plaza de Taksim en 1977, en Estambul, y también con el golpe militar de 1980. En Argentina, José López Rega, fundador de la Triple A, fue miembro de Propaganda Due, junto con su yerno Raúl Alberto Lastiri y varios miembros de la Junta Militar que gobernaría luego el país entre 1976 y 1983, entre ellos Emilio Eduardo Massera.[53]

Tras el colapso del bloque comunista, Estados Unidos continuaría con una política altamente intervencionista, la mayor parte de las veces apoyada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Intervención militar de EE. UU. para sostener las operaciones humanitarias de la ONU y para garantizar que no fueran atacados los barcos petroleros estadounidenses que partían de Mogadiscio. A pesar de su superioridad bélica, la intervención estadounidense culminó en retirada: el ejército de Estados Unidos tuvo que evacuar el país, luego de la batalla de Mogadiscio. En 2007 y 2008 se realizaron nuevas operaciones junto con el ejército de Etiopía para apoyar al gobierno somalí.

Intervención para instalar al presidente elegido, Jean-Bertrand Aristide.

Sostén a fuerzas de la ONU/OTAN en el mismo lugar.

Bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia.

Debido al apoyo que prestaba el régimen de los talibán (gobernante en el Afganistán de ese entonces) al grupo fundamentalista Al Qaeda, ejecutor de los atentados del 11 de septiembre contra el Pentágono y las Torres Gemelas. Al final de la invasión, se derrocó a los talibán y se eligió mediante elecciones a un presidente. La película de Michael Moore Fahrenheit 9/11 plantea que uno de los principales motivos para la invasión fue la construcción de un oleoducto que partía del mar Caspio turkmeno por parte de una empresa petrolera estadounidense, y que necesitaba atravesar el territorio afgano para llegar al mar y ser transportado.

La Marina de Estados Unidos ayudó al golpe de Estado del 11 de abril de 2002 en Venezuela con el envío de información secreta desde sus navíos en el Caribe a los golpistas, según el diario londinense The Guardian. El periódico, que citó como fuente a Wayne Madsen, exagente de los servicios secretos de la Marina estadounidense, afirmó que desde junio del año 2001, Estados Unidos había considerado la posibilidad de un golpe de Estado para deponer al entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez. El diario informa que incluso han aparecieron pruebas sobre un apoyo financiero de Estados Unidos a personas que fueron clave en el intento de golpe de Estado. «Lo primero que oí es que el coronel James Roger (asesor militar destacado en la embajada de EE. UU. en Caracas) se fue allí en junio pasado para preparar el terreno», declaró Madsen, quien reveló además que «algunos de nuestros agentes antinarcóticos estuvieron también».[54]​ En septiembre de 2008, luego de denunciar un nuevo plan para derrocarlo, Chávez expulsó al embajador estadounidense en el país, Patrick Duddy, en un acto de solidaridad con Bolivia.[55]

Con la excusa nunca probada de la posesión iraquí de «armas de destrucción masiva», los supuestos nexos entre el gobierno de Saddam Hussein y Al-Qaeda, y la catalogación de Iraq dentro del Eje del mal, en marzo del año 2003 Estados Unidos (ignorando las sugerencias de la ONU) invadió Irak desde sus bases en el Medio Oriente, derrocando al régimen de Saddam Hussein, y colocando en su lugar a un jefe de gobierno electo. Actualmente, aún no han sido derrotados todos los focos de la Resistencia iraquí.

Al socaire de las rebeliones en países árabes como Túnez y Egipto, en 2011 saltó a la prensa la supuesta rebelión de diversas facciones contra el gobierno de Muamar Gadafi de Libia. La prensa afirmó que Gadafi había ordenado bombardear a los insurgentes, sin embargo según apuntaba el canal de noticias ruso RT News basándose en los satélites de la milicia rusa tales bombardeos nunca tuvieron lugar. El 17 de marzo de 2011 el consejo de seguridad de la ONU mandó aplicar la resolución 1973 por la que se imponía una zona de exclusión aérea para «defender a la población civil». Los rebeldes constituyeron un gobierno provisional en Bengasi y adoptaron la bandera monárquica como emblema. Así mismo Estados Unidos se apropió ilegítimamente de activos del estado libio por valor de miles de millones de dólares que se encontraban en entidades de su país. Se han reportado numerosos daños y víctimas civiles por parte de los bombardeos de la coalición liderada por la OTAN, como en agosto de 2011, cuando una incursión de la OTAN acabó con la vida de 85 personas, entre ellas 33 niños y 32 mujeres. El 20 de octubre de 2011 el convoy de Gadafi fue atacado desde el aire por aviones de la alianza, encargándose un grupo de rebeldes libios de apresarle y asesinarle, mostrando videos el excesivo ensañamiento con el que actuaron y su posterior exhibición como trofeo de guerra. La riqueza mineral de Libia, que es el primer país africano en petróleo, su inclusión en listas estadounidenses como el eje del mal o estados canallas desde el mandato de Bush y la participación decisiva de Gadafi en iniciativas como la Unión Africana que preveía el establecimiento de una moneda común, todos estos factores han hecho que surjan opiniones que duden de la intervención humanitaria y piensen en otros intereses como clave de la agresión.

En 2014 el presidente Barack Obama anunció por cadena nacional y al mundo la entrada de los Estados Unidos en el conflicto que Irak vive con el Estado Islámico a través de apoyo aéreo y no terrestre para no repetir el error de la guerra de Irak. Asimismo Obama le declaró la guerra al Estado Islámico y anunció la creación de una coalición internacional con el fin de actuar contra el Estado Islámico que sometía a la comunidad religiosa yazidi y azotaba a Irak quien este último había pedido ayuda a la nación americana.[56][57][58]​ Posteriormente llevaría la guerra no solo a Irak sino también a Siria.[59][60][61]

La instalación progresiva de las fuerzas armadas estadounidenses a gran escala empezó con la división y ocupación de Alemania en 1945, se amplió con la guerra fría en sus países de influencia, y continúa vigente. Existe un directorio completo y público realizado por el Departamento de Defensa de los lugares en donde los EE. UU. tienen presencia militar permanente.[62][63][64]

Según Sarah Irving, en Los tentáculos del imperio, las instalaciones militares estadounidenses en el extranjero tienen consecuencias variadas pero en todo caso nocivas: el desplazamiento de personas, la pérdida de independencia de los países que albergan las bases, los impactos negativos (desastrosos según la autora) a nivel económico, medioambiental y sanitario, etc. Estos análisis van acompañados de casos concretos que ejemplifican los problemas de bases en Corea de Sur, la isla de Diego García, las Filipinas, Guam, Hawái, Japón, Panamá y Turquía y así mismo ilustra los notables esfuerzos que ha realizado la gente sobre el terreno para luchar contra ellas. Una breve introducción repasa la historia y la dinámica geopolítica de la presencia militar estadounidense en el extranjero.[65]

Estados Unidos escondía a presuntos terroristas en cárceles clandestinas alrededor del mundo.[66][67][68]​ Sobre todo en el Este de Europa, las cárceles utilizadas por los servicios secretos soviéticos han sido readaptados para interrogar y torturar a prisioneros de Al Qaeda.[69]​ La existencia y ubicación de los lugares negros, "Black Sites", llamados así por estar cubiertos con tinta negra sus nombres en varios documentos, son confidenciales del conocimiento de un puñado de altos funcionarios estadounidenses, de los jefes de inteligencia de los países en donde se encuentran y por supuesto, del jefe de Estado respectivo.

Existe por tanto una red de cárceles secretas en unos ocho países del Este de Europa y Asia. Durante la administración del presidente Bush jr., se autorizó el uso de la tortura en los interrogatorios llevados a cabo por militares en esas cárceles, exclusivamente contra terroristas con crímenes de lesa humanidad.

Existen también cárceles de EE. UU. en el exterior que no son clandestinas, como la cárcel de Abu Ghraib, tristemente famosa por las fotos que se publicaron de torturas a prisioneros iraquíes, o la cárcel de la Base Naval de Guantánamo, en Cuba, cuyo cierre fue decretado por el presidente Barack Hussein Obama para el plazo de un año.

El principal y más fiel aliado de EE. UU. durante la guerra fría fue América Latina gobernada por dictaduras militares[cita requerida], que era considerada por EE. UU. como una extensión natural de su territorio según la vieja Doctrina Monroe, y que era denominada «el bloque americano», representado por la OEA. Pero entre los países asiáticos, continente donde predominaba el comunismo[cita requerida], sostuvo alianzas con los países del Pacífico y del Sudeste asiático: Japón, Tailandia, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, la dictadura militar de Suharto en Indonesia, y los países de la Commonwealth inglesa (Malasia, Australia, Singapur, Nueva Zelanda). En Medio oriente el principal aliado de EE. UU. fue y es el estado de Israel, junto con algunas monarquías árabes como Arabia Saudita, Jordania, Kuwait, Omán y Emiratos Árabes Unidos.

Además EE. UU. pertenece a la OTAN: Prestó ayuda económica a los países de Europa occidental para la reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial para evitar el avance del comunismo[cita requerida], y fue miembro fundador de esta organización. Además eran miembros de la OTAN países europeos gobernados por dictaduras militares sostenidas por EE. UU.[cita requerida]. Estos eran países mediterráneos del sur de Europa: Grecia, Portugal, Turquía y España (esta última no era miembro de la OTAN durante el gobierno de Francisco Franco, pero en la década de 1950 permitió la instalación de bases aéreas estadounidenses en su territorio).

Además de organizar la Operación Gladio, preponderantemente europea, EE. UU. prestó ayuda a diversas organizaciones armadas y partidos políticos durante la guerra fría, entre ellas los Muyahidín en la guerra contra el gobierno comunista afgano, los Contras en la guerrilla contra el gobierno sandinista nicaragüense, junto con China prestó ayuda al FNLA y a la UNITA en la Guerra de la frontera de Sudáfrica y la guerra civil de Angola, y prestó ayuda a las guerrillas eritreas y al régimen de Siad Barre en Somalia cuando este país invadió la Etiopía comunista en la guerra de Ogaden.

En la actualidad, EE. UU. mantiene una fuerte alianza con gran parte de los países europeos, principalmente el Reino Unido, Francia y Alemania, siendo la OTAN una organización importante de esta alianza. En cuanto a Asia, los Estados Unidos mantiene una larga y mutua amistad con Israel, al cual le ha mostrado su apoyo en distintas ocasiones en los conflictos árabe-israelíes, aunque también es notable la alianza con otros países del Medio Oriente, principalmente del golfo Pérsico, entre ellos Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. EE. UU. mantiene lazos amistosos con Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, los cuales han sido focos estratégicos para los intereses norteamericanos en la región, principalmente en temas relacionados con las amenazas nucleares de Corea del Norte. En cuanto a América Latina, el panorama para EE. UU. se encuentra dividido, por un lado por la clara oposición a los intereses norteamericanos de países con gobiernos de izquierda, conformados por Venezuela, México, Argentina y sus aliados en la región. Por otro lado la alianza política y económica que mantiene EE. UU. con países con gobiernos de centro y derecha como Colombia, Brasil y Chile.

Asimismo, existen cuatro territorios estadounidenses no incorporados, los cuales son considerados coloniales por la ONU y observados por el Comité de Descolonización: Guam, Samoa Americana, y las Islas Vírgenes de Estados Unidos. Por el momento, estos territorios no han avanzado en su independización y/o reconocimiento oficial como estados de los Estados Unidos de América.


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