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Partido Socialista de España



El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es un partido político español que se sitúa en el centroizquierda del espectro político.[4]​ Desde el 18 de junio de 2017 está dirigido por el secretario general Pedro Sánchez, proclamado durante la celebración del XXXIX Congreso del partido.

Fundado en 1879 por Pablo Iglesias Posse, durante cien años se definió como un partido de clase obrera, socialista y marxista,[5]​ hasta el Congreso Extraordinario de 1979, en el que abandonó el marxismo como definición ideológica.[6]​ Se convirtió en uno de los dos partidos políticos mayoritarios de España, junto con el Partido Popular, habiendo gobernado el país durante la mayor parte del régimen constitucional iniciado en 1978, con las presidencias de Felipe González (1982-1996), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) y Pedro Sánchez (2018-actualidad).

El PSOE preside el gobierno de España desde el 1 de junio de 2018, tras obtener el apoyo de otras formaciones parlamentarias para aprobar una moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy. Tras las elecciones generales de 2019, es el partido con más escaños en la XIII legislatura de las Cortes Generales con una primera minoría en el Congreso de los Diputados y una mayoría absoluta en el Senado. A fecha de 2019 preside, además, los gobiernos de comunidades autónomas como Aragón, Asturias, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Extremadura, Castilla-La Mancha y Canarias. Forma asimismo parte del Ejecutivo de Cantabria en coalición con el Partido Regionalista de Cantabria y tanto del Gobierno Vasco como de las tres diputaciones forales de los territorios históricos del País Vasco en coalición con el Partido Nacionalista Vasco, así como participa en el gobierno de la ciudad autónoma de Melilla. Su organización juvenil son las Juventudes Socialistas de España y forma parte del Partido Socialista Europeo y de la Internacional Socialista.

El Partido Socialista Obrero Español se fundó en Madrid el 2 de mayo de 1879 por el tipógrafo ferrolano Pablo Iglesias Possé,[7]​ constituyendo uno de los partidos obreros más antiguos de Europa, solo superado por el Partido Socialdemócrata de Alemania. Desde sus inicios, aspiraba a agrupar al proletariado industrial español bajo la ideología marxista. No obstante, su implementación fue muy irregular: sus principales núcleos se desarrollaron en Madrid, Asturias y el País Vasco, disponiendo de poca presencia en Cataluña, el mayor foco industrial de España. El atraso de la sociedad española y el frágil desarrollo industrial, así como la fuerza del anarquismo y el anarcosindicalismo entre los sectores obreros barceloneses, explican la poca relevancia que el PSOE alcanzó en los primeros años tras su fundación, al contrario que sus homólogos europeos.[cita requerida]

El PSOE celebró su primer congreso en Barcelona en 1888, aunque no logró representación parlamentaria hasta el 8 de mayo de 1910, cuando la Conjunción Republicano-Socialista permitió a Pablo Iglesias obtener 40 899 sufragios y el acta de diputado a Cortes.[8]​ Fue reelegido en 1914, en vísperas del asesinato de Jean Jaurés, con 21 956 sufragios, esta vez presentándose por Oviedo.

A partir de la alianza con los republicanos y la entrada en el parlamento, su presencia y su importancia en la sociedad española fue en aumento, tanto por su propia actividad como partido como por la fuerza de la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato socialista fundado por Pablo Iglesias en 1888 en la ciudad de Barcelona e íntimamente ligado al PSOE, ya que hasta la década de 1880 la sindicación a UGT suponía la afiliación al PSOE y viceversa.

Aunque históricamente la lucha contra el clericalismo no les había parecido a los dirigentes e ideólogos socialistas que fuese la causa del movimiento obrero, el contacto con la cultura política republicana junto con el crecimiento de los sindicatos católicos «amarillos», le hizo adoptar una postura anticlerical como se pudo comprobar en el programa de 1918 en el que, además de propugnar la «supresión del presupuesto del clero y confiscación de sus bienes» y la enseñanza «gratuita y laica» (reivindicaciones que aparecían en el programa de 1888), se defendía «la disolución de todas las órdenes religiosas» (la máxima reivindicación anticlerical del republicanismo). Precisamente cuando la oleada anticlerical de la primera década del siglo XX remitió, los socialistas se convirtieron en "los mejores custodios de la tradición laicista de la izquierda española".[9]

El 9 de abril de 1916, Pablo Iglesias repitió escaño con 18 054 sufragios. Debido al papel activo que tuvieron durante la huelga general de 1917, los futuros líderes socialistas Francisco Largo Caballero y Julián Besteiro fueron detenidos, juzgados y encarcelados con una condena a cadena perpetua, aunque eso no impidió que en las elecciones generales españolas de febrero de 1918 todos fueran elegidos diputados. En 1919, Pablo Iglesias empezó a abandonar sus obligaciones políticas debido a problemas de salud, falleciendo en 1925.

Como el resto de partidos obreros, el PSOE se vio seriamente afectado por la llamada "crisis de las Internacionales". El triunfo de la Revolución rusa de 1917 y la creación de la Internacional Comunista (separada de la unitaria Internacional Socialista) provocó la ruptura del partido entre los partidarios de adherirse al Komintern (que finalmente se agruparían en el Partido Comunista de España, en 1921) y los sectores más moderados, mayoritarios, que permanecieron en la Segunda Internacional.

La dictadura de Miguel Primo de Rivera, que había sustituido al gobierno turnista en 1923, adoptó medidas represivas contra organizaciones obreras como la CNT, pero toleró los movimientos de la UGT, que se convirtió en la primera central sindical de España. Promovió también una extensa legislación social, parte de la cual se recogió en el Código del Trabajo (1926), en cuyo éxito fue clave la colaboración entre el régimen, el PSOE y la UGT.

La colaboración socialista con la Dictadura fue muy criticada por los anarquistas, y considerada por el historiador Javier Tusell como «difícil de entender desde la óptica actual». La propaganda de Primo de Rivera insistía en que el PSOE era el único partido honesto de la etapa anterior, y llegó a afirmar que pretendía crear un nuevo sistema turnista con el PSOE y la Unión Patriótica. Francisco Largo Caballero llegó a tomar posesión de un cargo de consejero de Estado el 25 de octubre de 1924; a ello se opusieron Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto.[11]

En 1929, en pleno declive de la dictadura, que estaba ya dispuesta a aceptar en la Asamblea a cinco representantes de la UGT elegidos libremente, el PSOE rompió con la misma y se declaró a favor de la república.[12]​ Aunque a título personal, un líder del partido participó en el Pacto de San Sebastián para proclamar la II República.

En febrero de 1931, Besteiro presentó su dimisión irrevocable como presidente del PSOE y de la UGT.[10]

Cuando cayó el régimen primorriverista, el PSOE era el partido político más extendido y mejor organizado del país. En abril de 1931 se había elegido a Remigio Cabello como presidente de la formación, cargo en el que le sucedería el propio Francisco Largo Caballero con la nueva ejecutiva formada tras el Congreso de octubre de 1932.[13][14]​ El PSOE se convirtió en el partido mayoritario de las Cortes republicanas de 1931 al obtener 131 diputados.

Poco después de la proclamación de la República el partido ya contaba con varios periódicos, como El Sur en Córdoba,[15]Democracia en Jaén,[16]La Tribuna Socialista en Barcelona,[17]La Lucha de Clases de Bilbao,[18]​ etc. En Madrid sobresalía el órgano histórico El Socialista, bajo la dirección de Julián Zugazagoitia.[19]​ Además de estas publicaciones, los diarios El Liberal de Bilbao y Claridad de Madrid —órganos respectivos de Indalecio Prieto y Largo Caballero— también se mantuvieron cercanos al partido.[20]

Durante el primer bienio (1931-1933) fue una fuerza fundamental en la coalición que sostuvo los gobiernos de Manuel Azaña, gestionando diversos ministerios y colaborando con partidos como Acción Republicana o el Partido Republicano Radical Socialista.

Las elecciones de 1933 supusieron un fuerte varapalo a las izquierdas republicanas, y consolidaron a la Confederación Española de Derechas Autónomas como principal partido en el Parlamento. A lo largo de este bienio, la situación social sufrió un proceso de radicalización y confrontación ideológica del que no se salvó el PSOE, progresivamente escindido entre los sectores más centristas y demócratas, representados por Indalecio Prieto y Julián Besteiro; y el ala más radical liderada por Francisco Largo Caballero, cada vez más escorada hacia el rechazo de las instituciones republicanas y la defensa de una revolución proletaria al estilo soviético.

Esta deriva radical culminó en la Revolución de 1934, en la que el PSOE y la UGT (con la única oposición de los sectores centristas minoritarios de Besteiro) lideraron un violento movimiento insurreccional que sólo triunfó en Asturias, donde contó con la colaboración de la CNT y de los comunistas y se estableció un orden revolucionario precario; y en Cataluña, donde la revolución tuvo un marcado carácter nacionalista.

En 1935, el PSOE participó en el Frente Popular, que aglutinaba a fuerzas republicanas de izquierdas, socialistas, comunistas y nacionalistas. Esta obtuvo un ajustado triunfo en las elecciones de 1936, pero su gobierno se vio interrumpido por el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra civil. Durante el transcurso de esta, el PSOE constituyó uno de los cimientos de los sucesivos gobiernos republicanos. Francisco Largo Caballero y Juan Negrín, ambos dirigentes socialistas, ocuparon la presidencia del gobierno en esa etapa.

Tras el triunfo de los rebeldes y el establecimiento de la dictadura franquista, el PSOE fue ilegalizado junto con el resto de partidos y organizaciones democráticas. Sus dirigentes se vieron obligados a exiliarse y sus militantes en el interior fueron ejecutados, encarcelados o represaliados durante la represión de la posguerra, dejando prácticamente descabezada la organización. De hecho, en los años del franquismo la actividad del Partido Socialista Obrero Español fue muy limitada. El peso de la resistencia antifranquista recayó básicamente sobre el maquis y el Partido Comunista de España.

En los últimos años de la dictadura, el PSOE acometió una contundente renovación generacional e ideológica que permitió tomar el mando a una nueva generación de socialistas ajenos al exilio. Esta renovación se hizo efectiva en el Congreso de Suresnes de 1974, cuando el histórico Rodolfo Llopis dio paso a Felipe González al frente de la Secretaría General del partido.

Tras la reinstauración de la monarquía parlamentaria en España, el PSOE se convirtió en uno de los dos grandes partidos del panorama político. En el comienzo de este periodo el PSOE se reforzó con la incorporación del Partido Socialista Popular liderado por Enrique Tierno Galván.[22]

Ha ganado en diecisiete convocatorias electorales a nivel nacional (frente a las siete del PP y las tres de la UCD), cuenta con un cuerpo electoral que ronda el 30 % de la población y ha permanecido en el poder veintiún años. Posee el récord en número de votos obtenidos en unas elecciones generales en España: 11.288.698 votos (43,87 %) en las elecciones generales de 2008 y el récord en porcentaje de voto y un 48,11 % (10.127.392 votos) en las elecciones generales de 1982, así como el récord de diputados (202), obtenido también en 1982. El partido ha sido criticado, después de la Transición, por formar parte de un sistema bipartidista en el país junto al Partido Popular, llegándose a conocer esta realidad dual e «inamovible» de la política española de forma informal como «PPSOE».[23]​ El partido se ha visto implicado en varios casos de corrupción durante este periodo.

En las elecciones generales de 1982, el PSOE obtuvo una contundente mayoría en el Congreso de los Diputados, consiguiendo 202 diputados con el respaldo de más de diez millones de votos (48,11 % de los votos). Se acometió entonces una notable transformación del país en diversos ámbitos. En el plano económico, se decantó por el pragmatismo liberal, acometiendo una reconversión industrial y estableciendo la reducción de la inflación como prioridad, mientras que en el social se asistió a la extensión el Estado del bienestar. Cabe destacar igualmente la reforma del Ejército, iniciada ya en la etapa ucedista, y más tarde conducida por el ministro de Defensa socialista Narcís Serra, que fue clave para la promoción del apoliticismo y la profesionalización de los mandos.

Con la moderación del PSOE en su llegada al poder, los gobiernos socialistas no llegaron a tomar ninguna gran medida reformadora sin el consentimiento de tres importantes poderes fácticos: la banca, la Iglesia y el Ejército.[24]​ En las elecciones de 1986 el PSOE mantuvo la mayoría absoluta con 184 diputados. Ese año España se integró en la Comunidad Económica Europea, mientras se asistía a una fase de crecimiento expansivo y de entrada masiva de capitales extranjeros, atraídos por los altos tipos de interés. Sin embargo el descontento de los sindicatos fue creciendo y el 14 de diciembre de 1988 organizaron una huelga general. Durante estos últimos años existió una trama de financiación ilegal del partido, que se destaparía años más tarde, conocida como caso Filesa, a través de una sentencia del Tribunal Supremo en 1997.[25]

Aunque el partido se había opuesto inicialmente a la OTAN, el gobierno de González organizó y ganó un referéndum sobre la cuestión en 1986, pidiendo un voto favorable. El gobierno fue criticado por evitar los nombres oficiales de la organización utilizando términos como 'Alianza Atlántica' no oficiales. Un símbolo de este cambio de opinión fue Javier Solana, que hizo campaña contra la OTAN, pero terminó años más tarde como su secretario general.

En las elecciones de 1989, el PSOE se quedó a un diputado de la mayoría absoluta, con 175 escaños (la mitad exacta del Congreso). Ya en los comicios de 1993 el desgaste se hizo notar en los resultados electorales: aunque Felipe González volvió a ganar las elecciones, esta vez la victoria fue con menos respaldo (159 escaños) y con la presencia del Partido Popular más reforzado (con 141 escaños). El desgaste se debió mayoritariamente a la aparición de numerosos casos de corrupción y al encausamiento de altos cargos del PSOE, algunos condenados posteriormente por los tribunales, como responsables de la financiación y dirección del terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación. También se produjo la dimisión de Alfonso Guerra, a causa de un caso de corrupción en el que se vio involucrado su hermano, conocido como caso Guerra.[26]

En estos años también empezó el proceso de privatización de empresas públicas, como Telefónica, Endesa, Repsol, Argentaria o Tabacalera. Finalmente en las elecciones generales de 1996 el PSOE perdió 18 diputados y resultó vencedor el Partido Popular. La renuncia de Felipe González a la secretaría general en 1997 llevó al PSOE a una grave crisis de liderazgo.

El partido eligió a Joaquín Almunia como secretario general y celebró por primera vez elecciones primarias para designar al candidato a la Presidencia del Gobierno. En ellas los militantes eligieron a Josep Borrell en contra del aparato del partido, que apoyaba a Joaquín Almunia. Finalmente, Borrell se vio obligado a renunciar, evidenciando el fracaso de dichas primarias. Joaquín Almunia fue el candidato socialista a las elecciones de 2000, en las cuales el PSOE fue derrotado con contundencia por el PP de José María Aznar, por lo que presentó su dimisión.

Bajo el liderazgo de Zapatero, el PSOE recuperó terreno electoral frente al PP, superándolo en las elecciones autonómicas y municipales de 2003 y ganando las elecciones generales de 2004 con mayoría simple, así como las europeas del mismo año. Las citadas elecciones generales coincidieron con los días sucesivos a los atentados del 11 de marzo y la criticada gestión del PP de los mismos.[28]

En las elecciones generales de 2008 el Partido Socialista Obrero Español volvió a ganar los comicios, obteniendo 169 diputados, cinco más que en 2004 y un 43,87 % de los votos.[29]​ En diciembre, el PSOE creó su propio think tank, la Fundación Ideas para el Progreso. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, reveló que en noviembre de 2009 se estaban tramitando un total de 264 causas contra cargos públicos del PSOE por corrupción.[30][31]​ En 2011 se destapó el caso ERE, sin cerrar.[32]

En las elecciones generales de España de 2011, el PSOE, que presentaba a Pérez Rubalcaba como candidato, obtuvo 110 escaños (59 menos que 2008, su peor resultado desde la restauración de la democracia)[33]​ y un 28,76 % de los votos. Tampoco en las municipales de 2011 obtuvo buenos resultados, llegando a perder la segunda ciudad más poblada del país, Barcelona, la cual gobernaba desde las primeras elecciones democráticas. Obtuvo el gobierno, en cambio, en diez capitales de provincia, siete en solitario (Cuenca, Lérida, Lugo, Orense, Tarragona, Toledo, Zaragoza) y una con apoyos (Segovia). Respecto a autonomías, solo gobernaba en Andalucía (junto con Izquierda Unida), Asturias (en minoría, con apoyo parlamentario de IU y UPyD) y Canarias (junto a CC).

En el 38º Congreso Federal del PSOE celebrado en Sevilla, Alfredo Pérez Rubalcaba fue elegido secretario general del PSOE el 4 de febrero de 2012, con 487 votos a favor de su candidatura y con 465 votos para la candidatura de su rival, Carme Chacón.

Tras los malos resultados del PSOE en las elecciones europeas de 2014, Pérez Rubalcaba anunció su dimisión y se proclamaron tres candidatos: Pedro Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.[34]

En las elecciones primarias del partido celebradas el 13 de julio de 2014, Pedro Sánchez obtuvo un 49 % de los votos, frente a un 36 % de Madina y un 15 % de Pérez Tapias, convirtiéndose en el nuevo secretario general.[35][36]​ Afronta el reto de recuperar la unidad del partido y la confianza de los antiguos votantes del PSOE,[37]​ un 25 % de los cuales según una encuesta del CIS de octubre de 2014 se decantaría por un nuevo partido, Podemos.[38]​ A partir de noviembre de 2014, el PSOE ha optado, en cambio, por la estrategia de dejar de llamarles populistas para presentarles en cambio como situados en la extrema izquierda, intentando conservar así la hegemonía del centro izquierda.[39][40]

En las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2015, celebradas anticipadamente en marzo de 2015,[41]​ el PSOE fue la fuerza más votada.[42]​ Sin embargo, al no obtener mayoría absoluta, la investidura de Susana Díaz como presidenta de la junta fue rechazada hasta en tres ocasiones, a causa del voto en contra de PP, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida.[43]​ Marcadas por un «retroceso del bipartidismo», en las elecciones municipales de mayo de 2015, el PSOE tuvo un mínimo en el total de votos; en las elecciones autonómicas celebradas en la misma fecha, consiguió volver a ser la formación más votada en la comunidad autónoma de Extremadura, así como mantenerse en primera posición en Asturias. En otras comunidades como Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Aragón o las Islas Baleares, fue la segunda fuerza, por lo que necesitaría pactar con otras formaciones para ocupar los gobiernos autonómicos.[44][45]

Exceptuando las elecciones andaluzas de 2015, la mayoría de comicios celebrados durante el liderazgo de Sánchez arrojaron resultados negativos para el PSOE.[46]​ Añadido a esto, la política de pactos llevada a cabo por Sánchez tras las elecciones generales de 2016, basada en la negativa rotunda a facilitar un gobierno del Partido Popular, fue disputada por varios dirigentes de la formación.[47]​ Se gestó en el seno del partido una corriente crítica con Sánchez, encabezada por Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.

El 28 de septiembre de 2016, el secretario de Política Federal del PSOE, Antonio Pradas, presentó en la sede del partido la dimisión en bloque de 17 miembros de la Ejecutiva Federal para que el partido pase a estar dirigido por una gestora y presionar a Pedro Sánchez a dimitir como Secretario general. La Ejecutiva, compuesta por 35 miembros (38 en su origen), perdió por dimisión a dos ejecutivos, que se sumaron a los 17 haciendo un total de 19, la mitad más uno de la misma. Entre ellos se encontraban la presidenta del partido, Micaela Navarro, la exministra Carme Chacón o los presidentes de la Comunidad Valenciana Ximo Puig y de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page.[48]

En la tarde del 1 de octubre de 2016, tras la celebración de un tenso Comité Federal, Pedro Sánchez presentó su dimisión como secretario general del partido. Esa misma noche se notificó que le sucedería una gestora provisional, al frente de la cual estará el presidente del Principado de Asturias Javier Fernández Fernández.[49]

Tras ser forzado a abandonar la secretaría general del partido y renunciar a su escaño en el Congreso de los Diputados para evitar abstenerse en la votación de investidura de Mariano Rajoy[50]​, Sánchez inició una campaña para ganar la confianza de las bases en su camino para recuperar la secretaría general.[51]​ Finalmente, se llevaron a cabo primarias en el partido en el XXXIX Congreso del PSOE consiguiendo el apoyo mayoritario de la militancia y recuperando su cargo orgánico en el partido.[52][53]

Tras su victoria, Sánchez seleccionó una nueva ejecutiva federal compuesta mayoritariamente por personas de su entorno[54]​ y llevó a cabo reformas estructurales del partido entre las que destacaban cambios estatutarios que reducían el poder del Comité Federal del PSOE (órgano que previamente lo obligó a dimitir) y dando mayor importancia en la toma de decisiones a la militancia.[55]

Los años 2017 y principios del 2018 fueron años tranquilos dentro del partido, con un Sánchez al frente del mismo, con un liderazgo reforzado, pero obligado a permanecer en un segundo plano en la política nacional debido a su carencia de escaño en el Congreso de los Diputados.

No fue hasta finales de mayo de 2018, cuando Sánchez regresó a la primera línea política anunciando una moción de censura contra el Presidente Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel, que condenaba al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, a empresarios afines y al propio partido como "partícipe a título lucrativo".

La moción de censura consiguió el apoyo mayoritario de la Cámara (180 votos a favor, 169 en contra y 1 abstención), obligando al Gobierno de Rajoy a dimitir e invistiendo automáticamente a Pedro Sánchez como séptimo presidente del Gobierno de la democracia[56]​ y, en consecuencia, el PSOE volvía al Gobierno 6 años y medio después, siendo Sánchez el tercer presidente socialista tras Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Tras verse incapaz de aprobar los presupuestos generales del estado debido a estar gobernando en minoría, Sánchez convocó elecciones generales en abril de 2019, en las que a pesar de salir victorioso con 123 escaños no logra formar gobierno y produce la que sería la cuarta convocatoria a elecciones generales en menos de 4 años. En noviembre de 2019 vuelve a ganar las elecciones, pero con 3 escaños menos (120), y así tras cuatro intentos, alcanza en 2020 la presidencia del gobierno de España por votación popular.

La ideología del Partido Socialista Obrero Español ha ido evolucionado a lo largo del tiempo:

En contraste con el centralismo que le habría caracterizado en fechas anteriores, con la llegada de la Transición el PSOE habría virado a una posición más federalista respecto a la organización del Estado.[57]​ En el Congreso de Suresnes de 1974, representado por Felipe González y Alfonso Guerra, el partido defendía el derecho de autodeterminación de los pueblos formantes del Estado español.[58][59]​ En la actualidad, el PSOE propugna un federalismo asimétrico,[60][61]​ posicionándose en contra del proceso soberanista de Cataluña.[62]​ Durante los gobiernos de Felipe González el partido se caracterizó por su posición europeísta, al considerar clave esta integración en Europa para la modernización económica del país.[63]

En las resoluciones del partido se cita la promoción de los "valores republicanos"[64]​ aunque el partido apoya el consenso constitucional del 1978.[65][66]​ Recibieron críticas por estar en contra de celebrar un referéndum después de la abdicación de Juan Carlos I.[67][68][69][70][71]​ Los expresidentes Felipe González[72]​ y Rodríguez Zapatero[73][74]​ se han posicionado en contra de una democracia semidirecta similar a la de Suiza, y en contra de la revocatoria del mandato.

El PSOE se fundó con el propósito de representar y defender los intereses de la clase obrera surgida con la revolución industrial del siglo XIX.[75][76]​ Siguiendo la corriente filosófica y política marxista, pretendía la toma del poder político por la clase trabajadora y la socialización de los medios de producción para establecer la dictadura del proletariado, como periodo de transición hacia la sociedad socialista.

En 1979 el partido abandonó definitivamente las tesis marxistas, de la mano de su entonces secretario general Felipe González, no sin antes superar grandes tensiones y dos Congresos,[77]​ el primero de ellos favorable a mantener el marxismo. Ante esta situación, destacados líderes del interior como Pablo Castellano o Luis Gómez Llorente fundaron la corriente ideológica interna Izquierda Socialista, agrupando a los militantes que apostaban por mantener mayor continuidad con la tradición del partido, en contra de la postura más «flexible» ideológicamente por la que apostaron González y Guerra en los primeros años de la Democracia.[78]

La política de los períodos de gobierno de Felipe González ha sido definida como socioliberal —y cercana a la neoliberal— por Julio Aróstegui.[79]​ Fernando Aguiar comparte este punto de vista.[80]​ José María Martín Arce ha apuntado que las políticas aplicadas por los dos primeros gobiernos de un PSOE «centrista» liderado por Felipe González podrían ser calificadas como «liberal-progresistas».[81]​ Otra serie de autores ha respaldado la caracterización crítica de «neoliberal» de la política económica de varios gobiernos de Felipe González.[n 5]

Varias fuentes han adscrito al partido a la socialdemocracia.[1][82][83][84][85]​, sin embargo, desde 1982 al menos tres ministros de economía en gobiernos del PSOE se han autocalificado como liberales: Miguel Boyer[86]​, Carlos Solchaga[87]​ y Pedro Solbes[88]​. El primero de ellos terminó recalando en la Fundación FAES[89]​, declarando tras la decisión el peso de su discurso económico en su toma. La política económica actual del PSOE ha sido definida como neoliberal por Vicenç Navarro.[90][91][92][93]​ Algunos miembros del PSOE se han manifestado al respecto: José Antonio Pérez Tapias, excandidato a la secretaría general afirmó en 2014 que el PSOE tenía que quitarse de encima décadas de «contaminación neoliberal»[94][95]​ y Patxi López afirmó en 2013, después de perder las elecciones generales de 2011 que «La izquierda ha (había) abandonado su responsabilidad ante el neoliberalismo».[96]

Apostó por un modelo laico de Estado en la década de 1980, además de defender el aborto en los supuestos de peligro para la vida de la madre, malformación fetal y violación.[97]​ En los últimos años el partido se ha posicionado a favor del matrimonio homosexual y de una ley del aborto de plazos.

El PSOE está implantado en toda España. En 2013 contaba con aproximadamente 217 000 afiliados y 400 000 simpatizantes, el segundo partido político con más afiliados en España.[98]​ Los militantes se agrupan en las diferentes federaciones del partido. Entre ellas, las más influyentes y numerosas son las de Andalucía (PSOE-A), Cataluña (Partido de los Socialistas de Cataluña, PSC-PSOE) y Comunidad Valenciana (PSPV-PSOE). Debido a la fuerza electoral del socialismo en aquellas comunidades, son destacables también las federaciones de Extremadura o Castilla-La Mancha, lideradas por los «barones» Guillermo Fernández Vara y el alcalde de Toledo Emiliano García-Page, respectivamente.

Desde el Congreso Extraordinario de 1979, el PSOE se estructura de manera federal. El máximo órgano del partido es el Congreso Federal, asamblea de delegados que escoge al secretario general y a la Comisión Ejecutiva Federal, marca las líneas programáticas, los grandes objetivos y las directrices políticas que regirán la actividad del partido hasta el siguiente Congreso.

En el Congreso se dan cita los representantes de las distintas federaciones, una por comunidad autónoma (salvo en el caso de Cataluña, en la que el PSC es un partido federado y no estrictamente una federación); más las agrupaciones de Ceuta, Melilla, la federación de Europa (PSOE Europa) y las agrupaciones territoriales de América. También participan las Organizaciones Sectoriales del PSOE, las Juventudes Socialistas como organización juvenil del partido, la corriente federal Izquierda Socialista o la Federación de Mujeres Progresistas.

El máximo órgano federal entre Congresos es el Comité Federal, parlamento interno que dirige la política del partido, controla la gestión de la Comisión Ejecutiva Federal (CEF), aprueba las listas electorales nacionales, y tiene potestad para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno, convocar Congresos Federales, Conferencias Políticas o elecciones para designar candidatos (elecciones primarias). El Comité Federal se reúne tres veces al año.

La Comisión Ejecutiva Federal es la dirección federal del partido. Está formada por el presidente, el secretario general (verdadero líder del partido), el secretario de organización (cargo creado en el XXIV Congreso y que ha atesorado desde entonces un gran poder sobre las estructuras del partido), once secretarías de área y dieciocho secretarías ejecutivas. Entre sus tareas destaca la concreción de la estrategia y la acción política a desarrollar por el partido y la coordinación entre las diferentes estructuras (grupos parlamentarios, organismos del partido o federaciones, entre otras) del PSOE. La CEF se reúne quincenalmente.

Tras el XXXIX Congreso Federal del PSOE celebrado el 16, 17 y 18 de junio de 2017, la composición de la Comisión Ejecutiva Federal es la siguiente[99]​:

A día de hoy, el PSOE Melilla, el PSOE Ceuta y el PSOE Europa son las únicas federaciones que no tienen a ningún afiliado en la Comisión Ejecutiva Federal.

También existe un Consejo Territorial[100]​que integra al secretario general del PSOE, a todos los secretarios generales autonómicos, al portavoz en el Senado (Ánder Gil García), a los secretarios de Área de Política Federal y de Organización, al secretario general de las JSE (Omar Anguita Pérez), a los presidentes autonómicos y al miembro del PSOE con mayor rango dentro de la FEMP (Abel Ramón Caballero Álvarez, su presidente). Actualmente está presidido por Guillermo Fernández Vara (PSOE Extremadura).

Cada federación del PSOE se organiza de manera autónoma. Hay una federación del PSOE en cada comunidad y ciudad autónoma. Además, en el exterior, una federación de carácter regional se extiende a todo el continente europeo para los españoles residentes en esa área geográfica. En los Congresos regionales se elige a la dirección de la federación, denominada Comisión Ejecutiva, Comisión Ejecutiva Regional o Comisión Ejecutiva Federal en función del territorio. Un funcionamiento similar rige para las agrupaciones provinciales o de ámbito territorial más reducido (comarcales, municipales, locales). Aunque en condiciones normales no tiene por qué haber injerencias explícitas de la dirección federal en la vida de las federaciones regionales y agrupaciones locales, en la práctica tanto la elección de los dirigentes territoriales hasta el desarrollo de políticas propias está condicionado, por lo general, a la aquiescencia de los dirigentes nacionales del partido. En caso de conflicto, la Comisión Ejecutiva Federal puede destituir a la dirección de una federación y nombrar una gestora. El control federal de los procesos de elaboración de listas electorales cerradas y bloqueadas, por último, refuerza la autoridad de la CEF sobre las distintas federaciones socialistas.

En este esquema, hay que considerar aparte al Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), en el sentido de que, al no ser una federación sino un partido asociado, no está formalmente sometido a la autoridad del secretario general, elabora sus propias listas y elige una dirección autónoma respecto a la federal del PSOE. En la práctica, la lógica obliga a una cierta coordinación entre ambos partidos que, salvo en casos de crisis o grandes divergencias, permite armonizar satisfactoriamente las estrategias socialistas a todos los niveles.

Las denominaciones de las 18 federaciones autonómicas más el partido asociado catalán y la federación exterior de Europa son:

Dichas denominaciones son las que aparecen en los respectivos logotipos de las federaciones.

Como la mayoría de grandes partidos españoles, el PSOE cuenta con diversas fundaciones y organizaciones afines que desarrollan tareas de investigación teórica, cooperación internacional, documentación y análisis, entre otras:

El PSOE obtuvo su primer diputado, Pablo Iglesias, en las elecciones generales de 1910[8]​ dentro de la Conjunción Republicano-Socialista, que incluía junto al PSOE al Partido Republicano Radical (PRR), el Partido Republicano Democrático Federal (PRDF), el Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA) e independientes republicanos.

a Incluye al PDNI
b Incluye a Los Verdes, que obtuvieron 1 diputado.

El logotipo actual del PSOE data de 2001. Contiene el puño y la rosa, ambos símbolos de la socialdemocracia y del Partido Socialista Francés, cuyo logotipo se tomó como modelo cuando se diseñó el imagotipo original en 1977. Dicho imagotipo es obra del diseñador gráfico José María Cruz Novillo.

Probablemente a partir de la década de 1920,[102]​ el PSOE comenzó a usar como símbolo oficial un dibujo compuesto por un yunque con un libro y un tintero con una pluma sobre él; pero se desechó en diciembre de 1977, cuando fueron adoptados el puño y la rosa.[103]​ El símbolo antiguo representaría la unión de «Trabajo e inteligencia».[102]

El 3 de octubre de 1998, el PSOE lanzó un cambio de imagen obra del estudio de diseño Rafael Celda y Asociados. [104]​ Este rediseño no cuajó y recibió el adjetivo de «alcachofa» debido a su diseño más abstracto y menos similar al de la rosa de Cruz Novillo, con lo que se retiró progresivamente, siendo usado durante la campaña de Joaquín Almunia y en el Congreso del PSOE del 2000.[105][106]

Desde 2001 se metió al imagotipo en un cuadrado rojo a la derecha, y a la izquierda se colocaron las siglas del partido en otro cuadrado, con la tipografía Interstate, revisión hecha por el diseñador gráfico Claret Serrahima. Anteriormente el logotipo se basó en el imagotipo y las siglas en el tipo Helvética bajo el mismo.

En 2013 el partido realizó un proceso de renovación de la identidad corporativa en el que se intentó remplazar el logo actual en favor de otro más desenfadado, simple y amable, que elimina el puño y añade la rosa a la palabra «socialistas». Este proceso se inició con la Conferencia Política del PSOE de noviembre de 2013; sin embargo, dejó de ser utilizado en los años posteriores, particularmente en 2015, cuando el logotipo original retomó protagonismo en la propaganda del partido.[107][108]



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