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Los cien mejores guitarristas según la revista Rolling Stone



El rock argentino (en Argentina también llamado "rock nacional") es una denominación musical muy amplia, aplicada a cualquier variedad de rock and roll, blues rock, rock progresivo, jazz rock, pop rock, punk rock, new wave, garage rock, ska punk, rock psicodélico, hard rock y heavy metal, entre otros estilos musicales.

Argentina fue el primer país del ámbito iberoamericano que después del anglo-sajón (Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia, sus lugares de origen), combinó los diversos géneros derivados del rock and roll con elementos locales, desarrollando así un rock de identidad propia, que recibió el nombre de "rock nacional". También fue el primero en utilizar una lengua que no fuera el inglés para comunicar y describir temáticas afines a su idiosincrasia y abundantes referencias a la geografía local, convirtiéndose así en precursor del rock en habla hispana y el que logró inicialmente mayor éxito comercial fuera de sus fronteras.

El rock en Argentina comenzó a interpretarse en la segunda mitad de los años 50. En esta época comenzó a formarse un género musical que fue denominado primero beat, más tarde música progresiva y finalmente "rock nacional", cuando varios grupos underground empezaron a componer canciones en español sobre asuntos que preocupaban a los jóvenes de ese momento. Desde fines de los años 50, los grupos locales se dedicaban a cantar en español y en inglés canciones de rock and roll, originales o versiones de éxitos internacionales, sin conferirles identidad musical propia. Pero a partir de la mitad de la década del 60, el rock argentino inició una evolución constante que durante las décadas de 1970 y 1980, y especialmente tras la Guerra de las Malvinas, cristalizó en un movimiento de características estéticas bien definidas y reconocimiento internacional. Desde sus orígenes, el rock argentino fue creando un repertorio de expresiones artísticas y movimientos musicales que forman parte la historia de la música de América Latina. Desarrolló una identidad y una esencia inequívocamente propia, ya que no se limitó a versionar de temas de bandas estadounidenses o británicas. Fue pionero en incorporar el español en el rock and roll, lo que le permitió tematizar sobre su idiosincrasia, referenciar la geografía local e incluir elementos culturales locales como la jerga y el lunfardo. Estos componentes le dieron origen a una forma de hacer rock única e irrepetible en el planeta.[5][6][7][8]​ El rock argentino es destacado y reconocido en toda Latinoamérica, por la gran popularidad de las bandas y artistas, que cosecharon récords en ventas de álbumes y en asistencias a recitales.[cita requerida]

Los orígenes del rock de Argentina se remontan a la segunda mitad de la década de 1950, cuando llegó al país como parte de la fiebre internacional que estaban experimentando las bandas de rock and roll estadounidenses. Este ritmo bailable y novedoso hizo que se formaran las primeras bandas de rock en el país, contrariamente a la creencia que el rock argentino nació a finales de los años 60, puesto que en febrero de 1956 se publicó una canción de rock en castellano en partitura, que luego fue grabada en disco en mayo del citado año; se trataba de "Rock con Leche".[5]​ También cabe destacar que entre 1955 y 1964 es bastante difícil hallar grabaciones de músicos que hayan cantado en inglés. Eddie Pequenino, la orquesta Los Comandantes, Los Rocklands, Los Mac Ke Mac's en su primer álbum y la orquesta de Osvaldo Norton son algunas de las pocas excepciones.[9]

Diversos músicos hicieron las primeras experiencias e intentos de rock en tiempos donde todavía predominaban en el país el tango y el folcklore argentino. Estos conjuntos y solistas de un temprano rock argentino animaban al baile y a la fiesta, influenciados por nombres como Bill Haley, Chuck Berry, Elvis Presley, Little Richard, Chubby Checker y Bo Diddley, entre otros. Naturalmente, estos primeros exponentes del rock argentino tenían diversos estilos por consecuencia de imitar los diversos géneros estadounidenses: algunos como Eddie Pequenino y su banda Mr. Roll y sus Rockers estaban más inclinados al estilo swing de Bill Haley & His Comets, otros como Los Cinco Latinos eran adeptos a los grupos vocales de doo wop como The Platters, y había otros como Sandro que estaba claramente inspirado en la fusión con country de Elvis Presley. Al llegar los años 60, aparecieron más grupos y solistas de temáticas parecidas, ahora con influencias de nuevas bandas se fueron apareciendo los géneros de twist, nueva ola, surf y garage a medida que avanzaba la década, como así también serían de gran impacto en la música argentina las invasiones británicas y uruguayas.

A fines de los 60 aparecieron bandas más influenciadas por el merseybeat británico. Centros de reunión como La Perla de Once o el Instituto Di Tella fueron los núcleos de esta nueva corriente artística. En 1967 se editó la canción '"La Balsa" de Los Gatos, que con su rotundo éxito y popularidad con 250 000 copias vendidas se convirtió en el primer éxito masivo del merseybeat argentino en español.[10]

La escena musical en Argentina de los años 50 tenía, entre sus principales géneros,[11][12]​ el tango (establecido desde aproximadamente 1880 como el principal género urbano), el folklore (que vivía un boom con la migración interna), la música melódica tanto de Francia e Italia (el Festival de la Canción de San Remo, iniciado en 1951, era muy popular en la sociedad argentina de la época) como de Estados Unidos (como Frank Sinatra y Tony Bennett), los géneros de otros países latinoamericanos (como el bolero, el mambo, el merengue y la cumbia) y el jazz (que desde aproximadamente los años 20 se había establecido en la escena porteña).[13]​ Justamente, este último género sería crucial en el nacimiento del rock en Argentina.

Desde aproximadamente los años 1930 se producía el fenómeno de la migración interna en Argentina. La llegada al poder en 1945 de Juan Domingo Perón influyó en grandes cambios en varias áreas, entre ellas la música argentina. En 1949 Perón dictó el Decreto 3371/1949 "de Protección de la Música Nacional", el cual establecía que en lugares públicos debía haber un 50 % de música hecha por artistas argentinos. En 1950 el folklore ya daba muestras serias de poder competir de igual a igual con el tango: «El rancho 'e la Cambicha», una canción de folklore, se convirtió en la primera canción argentina que llegó a la cifra de un millón de ventas por su sencillo; en el total de sencillos lanzados ese año, 21% eran de tango y 17% de folklore; y en el total de partituras lanzadas ese año, 30% eran de tango y 25 % de folklore.[14]​ Por lo que ya para los años 50 el tango comenzaba a dar señales de ceder su puesto de único líder de la escena musical argentina.

La dictadura miliar autodenominada Revolución Libertadora de 1955 inició grandes cambios en varias áreas del país, y como consecuencia la escena musical argentina cambió sustancialmente.[15]​ El tango fue seriamente afectado: la crisis económica bajo el gobierno de facto llevó a que los locales bailables reduzcan sus presupuestos, y a las orquestas y conjuntos a reducir su cantidad de integrantes.[16]​ El régimen militar persiguió artistas por sus ideas políticas, prohibió eventos con gran concentración de gente (lo que le quitó a la música argentina un espacio de difusión), derogó las leyes peronistas de protección musical y estableció medidas que favorecieron la difusión de música extranjera.[15][17]

El rock and roll surgió como género musical en los Estados Unidos en los años 50, producto de la fusión entre diversas corrientes musicales tales como el folk, el hillbilly, el bluegrass, el country, el western y el rhythm & blues, ganando rápidamente popularidad nacional e internacional a través de artistas como Elvis Presley, Bill Haley y Alan Chaile. En Argentina, la difusión de sus temas a través de radios y discos despertó en muchos músicos el interés por emular los novedosos sonidos y marcados ritmos que lo caracterizaban.

Fue entonces que a mediados de los años 50 llegó el rock and roll a Argentina, con éxitos estadounidenses por parte de cantautores como Bill Haley & His Comets, Elvis Presley, Chuck Berry, Buddy Holly y Gene Vincent que se hicieron mundialmente populares, junto con los estrenos en los cines argentinos de la trilogía fundacional de películas del rock and roll: Blackboard Jungle, Rock Around The Clock y Don't Knock The Rock (traducidas en Argentina como Semilla De Maldad, Al Compás Del Reloj y Celos Y Revuelos Al Ritmo Del Rock, respectivamente). Las películas de rock and roll tuvieron tal repercusión entre los adolescentes y jóvenes que se ponían a bailar este ritmo novedoso en los pasillos del cine, las calles, plazas, o incluso en el obelisco de Buenos Aires. Comenzó las ventas de discos de rock and roll en las disquerías (llamadas por entonces casas de música o casas de discos) y la difusión del ritmo en las radios con emisoras publicitando como Radio Splendid, Radio Mitre y su programa Melodías de rock'n'roll con César Lazaga, y Radio Excelsior con Rock and Belfast con Jorge Beillard, ocasionalmente reemplazado por Miguel Ángel Merellano.[11][12]

En cuanto a las radios, predominaban las estaciones AM, a pesar de que la FM (inventada en Estados Unidos en 1933) ya había tenido su primer caso en Argentina, con la transmisión en febrero de 1945 de la estación LU3A.[18]​ No obstante, no funcionaba como una FM como se las conocería cuatro décadas más tarde: esta transmisión era experimental, funcionaba en determinados horarios del día y tuvo interrupciones a través de los años. En los años 50, continuarían los experimentos con las FM argentinas.[19]

El 5 de diciembre de 1955 se realizo la primera grabación de rock en argentina de la que se tenga noticias. Fue una versión de «Rock Around the Clock» hecho por la orquesta de jazz del trompetista Roger Santander.[20]

El cantante y trombonista Eddie Pequenino, oriundo del jazz (en los años 40 y aun siendo adolescente formó la banda Jazz Los Colegiales junto a Ricardo Romero) y del R&B (a principios de los años 50 había formado Eddie Parker y su Rhythm Band) armó en 1956 el conjunto Mr. Roll Y Sus Rockers, la primera banda de rock en Argentina, contando con un joven Lalo Schifrin como pianista. La banda interpretaba tanto temas propios como canciones de grupos estadounidenses, siendo Bill Haley & His Comets su gran influencia con su estilo orientado al swing. Estas interpretaciones fueron registradas en un LP del grupo publicado en 1957 por la discográfica multinacional CBS, siendo este el primer álbum de rock argentino de la historia. Fue tal el éxito que tuvo el conjunto, que sus grabaciones con las versiones de las canciones de Bill Haley se vendieron más que las originales. Pero además de haber hecho el primer álbum de rock en Argentina, Eddie Pequenino fue protagonista de la primera canción original argentina de rock cantada en español, la ya mencionada "Rock con leche", una canción de tono humorístico hecha en colaboración con el cómico argentino Délfor Dicásolo. Gracias al éxito obtenido del corte, se rodó la película Venga a bailar el rock, estrenada el 29 de agosto de 1957 y con la actuación de Mr. Roll y sus Rockers y los actores Eber Lobato, Nélida Lobato, Alfredo Barbieri y Pedrito Rico. La película incluía dos composiciones propias en inglés de Pequenino, y un rock en español titulado como la película, creado por Éber Lobato.[21]​ En mayo de 1958 Bill Haley visitó Argentina con su conjunto, realizando presentaciones en el Teatro Metropolitan, y eligió como banda telonera a Mr. Roll y sus Rockers.[11][12]

Inmediatamente comenzaron algunas polémicas en torno al rock, cuando ciertos medios argumentaban que los jóvenes "enloquecían" en las salas de cine a causa de las películas sobre rock, causando en algunos casos destrozos, y levantaban la guardia ante la llegada de Bill Haley diciendo que el rock and roll era música extranjerizante. Por otro lado la revista Antena publicó un número en donde aparecía Bill Haley usando un poncho y tomando mate, como gesto de conciliación cultural.[11][12]

La llegada del nuevo fenómeno musical y la formación de Mr. Roll y sus Rockers, llamó la atención de la industria discográfica argentina, quienes vieron que existía un segmento de la sociedad que hasta entonces no había sido explorado por la misma: los adolescentes y jóvenes. De allí se abriría un nuevo mercado para ser comercializado con bandas y solistas de música juvenil, lo cual dejaría un cambio en el posterior desarrollo de la música argentina en su totalidad sin distinción de género y contenido ideológico.[cita requerida]

En 1958 y continuando con el éxito que tuvo la visita a principios de ese año de Bill Haley & His Comets, se formaron más bandas de rock and roll que interpretaban canciones propias como también composiciones de grupos provenientes de Estados Unidos, varios de los miembros de esas agrupaciones musicales contaron con integrantes que años más tarde serían populares cantantes pop de la llamada "nueva ola" argentina en los años 60. También comenzaron a aparecer programas de radio de rock and roll como en Radio Libertad (hoy AM del Plata) y Radio El Mundo. La revista Jazzlandia había tomado nota de la explosión del rock and roll en la escena musical argentina y comenzó a publicar artículos, letras, partituras y reseñas de rock, igualmente hacía la revista Estrellas. El disc-jockey del programa Música en el aire, Rodríguez Luque, creó el sello Disc-Jockey desde el cual editó a los músicos de rock nacientes. En abril del citado año se estrenó Loving You, tercera película de Elvis Presley, traducida en el país bajo el título La mujer que yo adoro, tuvo una promoción en los medios a diferencia de las dos anteriores entregas, el resultado fue un boom en la estética de Elvis.[12]

Se formó The Paters, con el cantante Lalo Fransen (futuro miembro de El Club del Clan) quien por entonces se hacía llamar Danny Santos, sus dos cortes de difusión eran grabaciones de "A White Sport Coat (and a Pink Carnation)" de Marty Robbins y "I Forgot to Remember to Forget" de Elvis Presley. También aparecieron los Los Modern Rockers, cuyo integrante Luis Aguilé —el cual interpretaba temas propios como Los Iracundos y versiones de artistas como Pat Boone— también se destacaría años después, cuando fue contratado por el sello Odeón, y con su guitarra y el apoyo de la orquesta de Armando Patrono grabó el bolero "Mirá qué luna", pero también uno de los primeros temas de rock creado de forma original en Argentina, "La Balanza".[12]

Acompañado por la orquesta de Lucio Milena, las versiones que grabó en castellano Billy Cafaro, "Pity, pity" de Paul Anka y "Personalidad" tuvieron un considerable éxito. No obstante cuando hizo una interpretación en castellano del éxito alemán "Kriminal Tango", resultó ser muy impopular entre los tangueros quienes malinterpretaron la canción y lo consideraron como una ofensa al tango. Billy Cafaro sufrió reiteradas agresiones por parte de los tangueros, por ello se mudo a España. Oriundo de este país Andy Maciá registró temas propios en castellano como "Rock del vaquero", "Tú eres mi luna" y "Una motoneta" —este último se trataba de un jingle publicitario para las motonetas Siam-Lambretta, y posiblemente se trate del primer jingle publicitario de la historia argentina— ayudado por la orquesta de Horacio Malvicino que en aquel entonces se hacía llamar Don Nobody, más tarde al volcarse al tango en Europa adoptaría otro seudónimo, Alain Debray.[12]

Para 1960, el grupo Los Teen Tops alcanzó gran popularidad entre los oyentes argentinos, este conjunto mexicano cantaba éxitos del rock and roll estadounidenses, pero con letras traducidas al español. Su estilo enérgico influenció al hermano de Eber Lobato, Rocky Pontoni, que incursionó al mercado discográfico con canciones propias como "Dulce Amor Mío", "Edad", "Gracielita", "María Cristina", "Mi Presentimiento", "Noche de Luna y Rumor del Viento"; e interpretaciones de "Stupid Cupid" de Neil Sedaka, "Adam and Eve" de Paul Anka y "I'm On a Merry Go-Round" de Teddy Randazzo. Pontoni siempre cantó en castellano. Lo siguió Luis Bastián con sus versiones en castellano de Jailhouse Rock de Elvis Presley e "Itsi, bitsi, tiny winy yellow polka dot bikini" de Brian Hyland. Apoyado por el sello Orfeo —subsidiario de CBS— surgió Johnny Carel —cuyo nombre real era José Roberto Gentile— con temas propios de country rock en español como "Sácala a Bailar" o su versión en castellano de "Let's think about living" de Bob Luman, cuyos éxitos hicieron que sean editados en otro países como Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, México y España.[12]

En ese momento apareció otro futuro miembro de la nueva ola y de El Club del Clan dentro de la banda de rock and roll Los Platos Voladores la cual luego se llamaría The Rocklands, este era Norberto Fago que luego usaría el seudónimo de Nicky Jones. Grabó una versión de "Runnaway" de Del Shannon y fue uno de los pocos artistas que cantó en inglés en esa época. También surgió Johnny Allon dentro de su grupo Los Tammys, quienes grabaron en castellano temas propios como "Las Viejas Molestan" y varias versiones de grupos de surf y beat de los años 60. En la provincia de Tucumán apareció Nery Nelson que hacía versiones de canciones de Elvis Presley, quién era promocionado por el sello Discofonia, llegó a editar un sencillo sin repercusión alguna, por lo que optaron por cambiarle el apodo por Palito Ortega. El mismo sello edito a otro joven llamado Martín Meyer que contaba con el apoyo musical del compositor Aldo Legui. Edito un LP cantado en castellano El millonario del disco.[12]

A principios de los años 60 varios músicos estadounidenses del mainstream de la época como Johny Ray, The Platters, Paul Anka (que en su presentación en el teatro Opera cantó teniendo a una orquesta local dirigida por el baterista Enrique Corriale como acompañante), Dion DiMucci, Brenda Lee, Neil Sedaka y Chubby Checker visitaron el país. Este último y su estilo twist sirvieron de inspiración para una banda local llamada Los Jets, cuyo miembro Jorge Jackie Álvarez, formaría Jackie y los Ciclones. Ambos grupos cantaban en castellano tanto composiciones propias como versiones. En 1961 Tony Vilar edito su LP con el sello CBS con canciones de rock cantadas en castellano como "Quince años tiene mi amor", "Diablito", "Rock del Fuego" y "Rock del Abuelo".[22][23][12]​ Temas como "Rock del Fuego" eran de su propia autoría.

En julio de 1961, la discográfica multinacional RCA contrato a un músico bajo el seudónimo de Balder, que se había presentado en el programa Justa del Saber de Canal 7. Se edito un sencillo de 45 RPM con una canción de rock compuesta por el mismo Balder, "El rock del tom tom". Al poco tiempo se editó también su composición en castellano "Zapatos de pom pom". El artista se trataba de Alberto Felipe Soria, conocido como Johnny Tedesco.[24]​ El álbum vendió medio millón de copias en muy poco tiempo, convirtiéndose además en un éxito en las radios. Tedesco desarrolló un estilo muy influenciado por Elvis Presley que era una mezcla de rock, rockabilly y country y se impuso como intérprete en castellano de sus propias composiciones y de éxitos de rock internacional. "Presumida", "Un montón de amor", "Preciso tu amor esta noche", "Ocho días a la semana", "Coqueta" (composición propia) y "La plaga" son algunas de sus interpretaciones que ayudaron a consolidar el género rock en Argentina.[12]

En agosto de 1961, la multinacional CBS, para contrarrestar y contraponer el éxito y la figura de Tedesco, promociono y edito a su nuevo artista Tony Vilar, que con temas propios en castellano como el rockabilly "Rock de Fuego" y "Bailando", o versiones del Dúo Dinámico como "Quince años tiene mi amor" o "Diablito" de Neil Sedaka. Tony representaba al típico hijo de inmigrantes italianos de la juventud del momento. Su segundo álbum se editó en 1962, de donde se destacan los sencillos "Despeinada", "Nada vale sin amor" y "Acomplejada", baladas de rock lento de tono intimista con la orquesta de Frank Ferrer (pseudónimo de Waldo de los Ríos) y solos de guitarra electroacústica. Si bien su éxito fue efímero fue rápidamente eclipsado por la vertiginosa aparición del Club del Clan.[12]

En ese momento habían surgido Los Pick Ups, banda de Horacio Ascheri que hacían canciones propias como "Mi promesa" y "Es La Locura". Radio Antártida el nombre que tenía por entonces la Radio América, presentaba una programación de rock and roll todo el día de principio a fin, que contaba en su grilla con los programas Una ventana al éxito con Antonio Barrios, La discoteca de Juan José con Juan José May, Whiskeria de Johnny Carel y Círculo musical con Héctor Larrea.[12]

En 1963, el grupo Los de Fuego —o Sandro y los de Fuego— grabó canciones propias de rock en castellano "Peggy Peggy" y música beat "No Puedo Esperarte Más Nena", así como versiones de temas de rock y beat cantadas en castellano tales como "Te conseguiré", "Anochecer de un día agitado", "My bonnie" y "El dinero no puede comprarme amor", convirtiéndose en una de las bandas de mayor éxito comercial del momento. Más tarde ya disuelto el grupo, su cantante Sandro empezó a cambiar radicalmente su estilo, abandonando el rock and roll clásico en castellano, para diseñar un repertorio más popular, siendo uno de los pioneros de la balada romántica latinoamericana, derivada del bolero, que se convertiría en el género pop latino por excelencia en las siguientes décadas.[25]​ Sandro le aportó temáticas, poses y ritmos extraídos del rock and roll, que la hicieron provocativa y atractiva para los jóvenes de los sectores más populares de las comunidades latinas de América, y muy especialmente para las mujeres. Aunque rechazado en general por el mundo del rock y tildado de "grasa", a partir de los años 1990 el rock nacional revalorizó a Sandro y varias bandas incluyeron sus temas en el repertorio, siendo algunos de ellos importantes éxitos, como "Dame fuego".[26]​ Su famosa canción "Tengo" ha sido situada en el puesto n.º 15 entre las 100 mejores canciones de la historia del rock argentino, por la cadena MTV y la revista Rolling Stone de Argentina.[27]​. El grupo Los Búhos, con los hermanos Merlo al frente, fue la primera banda que en aquellos años podía considerarse beatle, así como Los Tammys, del cantante Johnny Allon.

Los músicos chicanos y mexicanos de rock a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta ejercieron una importante influencia sobre el naciente rock argentino. En 1957 Ritchie Valens logró el primer éxito mundial en castellano gracias a "La Bamba", en tanto que las bandas mexicanas Los Teen Tops, Los Blue Caps y Los Locos del Ritmo realizaron exitosas adaptaciones en español de temas de Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard y Buddy Holly que se convirtieron en clásicos latinos, tales como "La Plaga" y "Popotitos". En Argentina hacían sus primeros éxitos locales Billy Caffaro y Tony Vilar con un estilo más internacional, pero adaptado a los modismos locales comenzando a diferenciar a las producciones Argentinas del resto, Tony fue el primer argentino en interpretar los llamados rock lentos o baladas slow, y su pieza más importante en este género fue el rock lento en castellano "Y los cielos lloraron" con Frankie y su conjunto (seudónimo de Waldo de Los Ríos). Muchos artistas de esa época señalan que las bandas mexicanas influenciaron a grupos del rock argentino como Los Gatos y Los Dukes entre otros, así como a casi todos los grupos similares de los demás países de habla hispana.[28][29][30]

Litto Nebbia contó en su libro Música progresiva argentina que se unió a una banda en 1961 en Rosario y que en ese momento existían muchos grupos influenciados por el rock mexicano. Las bandas estadounidenses eran la fuente de la música y las mexicanas las que tomaban ese sonido y lo exportaban a los demás países del ámbito hispanohablante.

LS10 Radio Libertad, presentó a principios de los años 60 un programa de radio que daría lugar a la nueva ola, un estilo de pop mezclado con twist, beat y rock que tuvo gran popularidad en Latinoamérica y Europa. El término provino del nouvelle vague del cine francés. En los estudios de la emisora transmitían varios artistas, que si bien no eran bien remuneradas, el medio les permitió hacerse conocer y llegar a tener cierta popularidad al presentarse en los clubes de barrio los fines de semana. Se sumaron al programa Johny Tedesco, Lalo Fransen, Los Pick Ups, Ricky Montana, Joe Twist, Gasparino —luego Indio Gasparino y más tarde Facundo Cabral—, Danny Palma (que grabó en Odeón una versión en español de "Muñeca rota", éxito de Johnny Halliday), Raúl Lavié (cantando en castellano éxitos de Paul Anka), Jolly Land, Los Jets y el dúo Los Novarro (de donde surgiría años después el solista Chico Novarro), entre otros. El actor y comediante Dino Ramos compuso junto con Ramón Ortega un rock que al ver su éxito y el potencial de un público juvenil, convenció a los dirigentes de Canal 11 de hacer un programa que se dirigiera a ese público, así se gestó Ritmo y juventud, que más tarde sería conocido como La cantina de la guardia nueva, que se transmitía los domingos de 19:30 a 20:30 hs. La multinacional RCA-Victor terminó por presionar para sacar a sus artistas del programa, por lo que Dino Ramos los reemplazó con otros de la nueva ola como Johnny Carel, Jerry y los HI-FI; Pablo Danielo, Ricardo Roda, Jim & Jerry (uno de ellos era Juan Marcelo), Danny Palma, Chicote López, Los Tammys, Ricky Montana, Beto Espinosa, Roxana, Donald y Juan Ramón (quién cantaba los recientes éxitos que surgían en Francia, Italia o Estados Unidos). Fue también un punto de resistencia a una multinacional como RCA-Victor, la fuerza de la discográfica CBS que se apoyó en Sandro y lograron promocionarlo, inclusive, sacando una película Convención de vagabundos con Ubaldo Martínez donde el gitano desplegaba sus habilidades musicales cantando una versión en castellano de "Rit Up" de Little Richard.[31]

Comandados por el ecuatoriano Ricardo Mejía, este armó un programa de televisión que tuvo una gran importancia en la escena musical latinoamericana: El Club del Clan, los sábados a las 20:30 hs. Formaron parte de su programa diversos artistas que venían de bandas de rock and roll y que adoptaron seudónimos, vestuarios y personalidades propias: Johnny Tedesco, Nicky Jones, Lalo Fransen, Raúl Lavié, Chico Novarro, Rocky Pontoni, Galo Cárdenas, Perico Gómez, Horacio Molina, Raúl Cobián bajo el seudónimo de Tanguito (sin relación con quien mas tarde también se lo conoció como Tanguito, cuyo nombre real era José Alberto Iglesias), Pino Valenti y Palito Ortega, y entre las mujeres Jolly Land, Violeta Rivas y Cachita Galán. Apoyados gracias a este programa televisivo, tuvo gran repercusión el grupo Los Red Caps, probablemente la primera dream band o supergrupo en la música argentina moderna, formada por Johnny Tedesco, Lalo Fransen, Nicky Jones y Palito Ortega. Una de las claves del éxito de El Club del Clan fue su estrategia de venta, sus LP recopilatorios, que en verdad costaban $626, eran vendidos a $160 y así todos los hogares conocían a los artistas.[31]

Por problemas de negocios, el programa terminó y su sucesor donde fueron los artistas fue Sábados continuados en Canal 9. Aparecieron también competidores que no llegaron a los mismos niveles de popularidad que el Club del Clan, programas como el ya mencionado Ritmo y Juventud que era apoyado por la discográfica Dis-Jockey y donde estaban Chicote López, Chiquita Saldi, Haydée Warren, Eduardo, Ricardo Roda, Chico Miranda, Tony Vilar, Ricky y Los Solitarios, Los Wonderfulls, Los Five Rockers, Los Flamantes, The Lonely Boys, Los Jaque Mate, Sósimo y los Demonios, Tony Maara, Juan Ramón (uno de los que sobresalieron, apareciendo en películas como El galleguito de la cara sucia). Por su parte, CBS promocionaba a una nueva estrella para competir con Palito Ortega en el rol de chico común, se trataba de Leopoldo Dante Tévez, natural de Atamisqui, un pueblo de Santiago del Estero, se lo conoció con el seudónimo de Leo Dan. CBS también lanzó otros cantantes de perfil más humilde como Larry Moreno y Yaco Monti.[31]

Con el paso del tiempo se produjo un repudio generalizo contra el Club del Clan y todo lo que representaba, nació el término de "música complaciente" para calificar la propuesta "popera" (es decir, relativa al genero pop) carente de todo compromiso ideológico. Daniel Colao y Rafael Abud en declaraciones a la revista Rock Superstar en 1978, hacían un análisis atribuyendo el ánimo despreocupado de la nueva ola y El Club del Clan a que en ese tiempo se suponía que existía un buen pasar económico de Argentina. Ediciones mal intencionadas de este artículo han reproducido citas totalmente descontextualizadas para probar una supuesta complicidad entre "sistema" y el show televisivo. Pero los autores solo buscaban probar que las letras del Clan hablaban de temas cotidianos, como el servicio militar pero también el hogar.

El hogar: "Mirando en el mapa veo montañas y ríos y mil caminos que pasan, pero mi pueblo y mi casa ¡ay caramba! no figuran en el mapa". ("El mapa" - Palito Ortega).[31]​ La escuela: 'De qué me sirve el latín, no sé, no sé; quisiera saber qué puedo decir mejor en latín que en mi lengua natal, si a mi me gusta más el twist que el latín'. "De qué me sirve el latin" - Violeta Rivas.[31]​ La familia: "Qué suerte que tengo una madre tan buena, que siempre vigila mi ropa y mi cena: qué suerte mi padre callado y sereno, qué suerte el amor, qué suerte la escuela, qué suerte escuchar la voz de la abuela". ("Qué suerte" - Violeta Rivas).[31]

Frecuentemente se ha criticado y acusado al Club del Clan por "complaciente" hacía la dictadura del general Juan Carlos Onganía, llegando a ser acusado de querer imponer un etilo de vida "sumiso" a la juventud.[32]​ Sin embargo cabe destacar que el dictador Onganía comenzó a gobernar desde junio de 1966, fecha en la cual el Club del Clan ya estaba disuelto.[33]​ La música juvenil de la época solía criticar al colegio o al menos referirse a él de forma humorística, sin que eso haya suscitado acusaciones que vean intenciones encubiertas. Es el caso de "School Days" de Chuck Berry,[34]​ Sacre Charlemagne de France Gall,[35]​ Pitagora de Adriano Celentano,[36]​ Laisse tomber les filles de la ya mencionada Gall,[37]​ o "Matemáticas" de Los Teen Agers[38]​ y "Banco de Colegio" de Los Tammys.[39]​ Los dos últimos temas son otras canciones de rock en español compuestas por bandas argentinas previas a 1967.

Anteriormente Los TNT oriundos de Uruguay gracias a su estilo de rock and roll adolescente y enérgico, habían cosechado el suficiente éxito a fines de los años 50 y principios de los 60 a tal punto de llegar a probar suerte en Europa. Su éxito les permitió expandir su carrera en España, por lo que se fueron de la escena local. Pero aquella experiencia había mostrado que las bandas uruguayas podían llegar a copar Argentina.[12]

En 1964 al igual que en el resto del mundo el fenómeno The Beatles tuvo una fuerte repercusión en la Argentina. El rock internacional empalmó con una generación (nacida aproximadamente entre 1945 y 1960), politizada y movilizada a través de organizaciones estudiantiles y sindicales, que comenzaba a enfrentarse en la calle a las dictaduras militares (sobre todo a partir de 1966), con una activa participación de los jóvenes, tanto varones como mujeres, de la extensa clase media del país.[40]​ Esa generación simbolizó su identidad con el rock y la revolución sexual, que opusieron como ruptura radical al tango y a la doble moral machista de sus padres.[41]

The Beatles comenzaban a remontar gran popularidad en el país, además de su música, su estética y sus desafiantes peinados tildados frecuentemente de "melenudos. La discográfica EMI-Odeón en su LP compilado El monstruo despierta los llamaba Los Grillos. Cuando en 1964 Canal 9 anunció la venida del grupo a la Argentina, una multitud juvenil fue a recibirlos al aeropuerto de Ezeiza y la transmisión televisiva llegó a 63 puntos de ráting, para encontrarse con la sorpresa de que no eran The Beatles, sino The Beetles, The American Beetles; pese a ello el grupo estadounidense desencadenó una euforia masiva equivalente a la que podrían haber desencadenado John, Paul, George y Ringo, tocaron en varios teatros y realizaron un recital en el microestadio de Huracán.[42]​ The Beatles en Argentina al igual ue en varias partes del mundo fueron una sensación popular muy grande, y se terminaron de imponer por sobre aquellos que pretendían seguir con Paul Anka, Neil Sedaka, Rita Pavone, Edoardo Vianello, Richard Anthony y Trini López.[31]

En 1966, Sam (Santiago Malnati) frecuentaba La Cueva de Pueyrredon y cantaba todas las noches, junto con Tony Osanah, Billy Bond, Javier Martínez, y muchos otros músicos de la época. Fue cuando tuvo la oportunidad de grabar en RCA Victor "Paint in Black" y "Wild Thing" con su dúo SAM & DAN, guitarra y bongo, salió en marzo de 1966 y en junio se editó el segundo sencillo en español con "Que culpa tenemos nosotros" música de protesta y "El Ultimo Tren a Clarksville". En diciembre iba a salir la tercera y última placa de Sam & Dan con "La Nueva Generación" y "Te quise Te quiero y te querré", ambas de autoría de Sam. En los carnavales de 1967 se realizaron cuarenta shows en Buenos Aires acompañados por el grupo Los Gatos. Sam después como solista canto junto a Pappo en el álbum de Almendra la canción "Figuración". Y también con Sam y su grupo participó del primer festival BA ROCK en el Velódromo de Palermo. En 1970 Sam fue a trabajar como productor en la Odeon Pops de Argentina, donde produjo a Trio Galleta, Sociedad Anónima, Sucesso —con la música de Sam "Se mete Se mete"—, Los Bárbaros, Los Blue Caps, Los No, Madera Tallada, The Gipsys, Gamba Trio, Freedom, The Tasaday y Las Mini Shorts. En 1973 se fue a vivir al Brasil donde produjo a Gretchen, Domino, Nahim, Lady Lu, Black Juniors, y otros artistas.

En la Argentina la llamada "invasión británica" (con bandas como The Beatles y The Rolling Stones, que influyen a bandas argentinas hasta el día de hoy), fueron tan influyentes como la ola de rock & roll clásico estadounidense, tanto para el gusto juvenil inicial por el rock & roll internacional como para el surgimiento del merseybeat argentino en español.[43][44][45][46][47][46]

Pero fueron las notables «invasiones uruguayas» entre 1964 a 1965 las que contribuyeron decisivamente en Argentina para que se comenzara a tocar música beat en el país. Inspirados en el nuevo rock británico, muchos músicos jóvenes uruguayos comenzaron a emular sus sonidos. Tres bandas, Los Shakers, Los Mockers y Kano y Los Buldogs[48]​ tomaron el estilo de The Beatles y The Rolling Stones, respectivamente, cantando en inglés y así pasaron a Buenos Aires.

A mediados de los años sesenta y durante pleno auge de la invasión británica, las bandas beat uruguayas alcanzaron cierta popularidad en Sudamérica..[49]​ De entre todos los grupos uruguayos, Los Shakers se destacaron en particular. Si bien eran un grupo beat inspirado abiertamente en The Beatles su sonido se destacó con un estilo propio, una notable calidad musical en sus interpretaciones y originalidad en muchas de sus composiciones.[50]​ Los Shakers comenzaron a presentarse en vivo en muchos programas de televisión de Uruguay, Argentina y demás países. Debido a su decisión de no desarrollar las letras de sus canciones en castellano, su popularidad decayó.

A fines de los 60, apareció la llamada música beat en Argentina enrolando tanto a grupos que cantaban en inglés como los que preferían el español. Los Gatos y Almendra fueron algunos de los grupos más populares de esta movida, que pese a lo afirmado por la historiografía tenía raíces en el viejo rock and roll. Luis Alberto Spinetta dio sus primeros pasos con su grupo The Hammers, un conjunto similar Los Teen Tops y vestidos como el protagonista de la serie de televisión Mike Hammer.[12][cita requerida] Del mismo modo, en 1963 en Rosario se habían formado los Wild Cats, una banda con influencias a Elvis Presley, pero en 1964 su cantante tuvo que abandonar el grupo para hacer el servicio militar obligatorio, por lo que en su reemplazo trajeron a Litto Nebbia, de apenas quince años de edad. Pese a su temprana edad Nebbia era compositor y con su incorporación pasó a llamarse Los Gatos Salvajes.

Hacia 1965 el rock experimentó un rápido desarrolló en Argentina con la aparición de numerosas agrupaciones tales como: The Seasons con Carlos Mellino y Alejandro Medina, Los Vip's grupo de Charly Leroy, Los In, banda de Francis Smith y Amadeo Álvarez que interpretaba algunos temas propios, Sam & Dan duo de la RCA que entraría con el nuevo sello "VIK La Nueva Generación", Los Bestias (antecedente de Los Blue Men), Los Bishops y Los Jerks (génesis de La Joven Guardia), Los Knacks, Los Interrogantes, Telmo y Los Stones, Los Comanches, el Cuarteto Sir John, Billy Bond y el Lew Cuarteto, el Gamba Trío en Odeon Pops, los Larkins (cuyo integrante más conocido actualmente sería Luis Alberto Spinetta) y muchos otros que solían presentarse en el programa La Escala Musical, competencia del Club del Clan. Sam y Dan y Billy Bond cantaban en español, aunque a veces recurrían al inglés. El resto de los grupos poseía composiciones propias aunque cantara en inglés.

Los Gatos Salvajes también fueron parte de esa generación, alcanzando repercusión gracias a la promoción de su compañía discográfica Music Hall, que les dio apoyo logístico y económico y les consiguió presentaciones en programas y multitud de fiestas. En 1965 grabaron su álbum debut con influencias de bandas modernas de los años 60 como The Rolling Stones y The Kinks, y que incluía el éxito "Bajo la rambla", una versión de "Under the boardwalk" de The Drifters que también fue un éxito en la música mainstream argentina de la época. Su disco debut poseía nueve temas propios en español, un instrumental propio y dos covers de los cuales uno solo estaba cantado en inglés.

Pero sería en la escena underground de Buenos Aires donde las piezas fundamentales del rock argentino de fines de los 60 comenzaron a emerger. Un reducido grupo de roqueros comenzó a encontrarse en espacios como "La Cueva", un local musical nocturno ubicado en Pueyrredón 1723, cercano a Plaza Francia, el Auditorio del Instituto Di Tella (Florida al 900) y bares que no cerraban durante la madrugada como la legendaria pizzería "La Perla" de plaza Once. En ese pequeño núcleo inicial se encontraban jóvenes músicos que luego se volverían famosos, como los rosarinos Litto Nebbia y Ciro Fogliatta, los uruguayos Hugo Fattoruso y su hermano Osvaldo, los porteños Mauricio Birabent (luego conocido como Moris), Pajarito Zaguri, Javier Martínez, Sam (Santiago Malnati), Francis Smith, Claudio Gabis, Pappo Napolitano, Carlos Mellino, Alejandro Medina, Daniel Irigoyen (Los Mentales) y los bonaerenses Miguel Abuelo y Tanguito, entre otros, así como los poetas Pipo Lernoud y Miguel Grinberg.

Estos estaban también fuertemente influenciados por la música moderna internacional,como el merseybeat británico. Eran seguidores de la música de autores y bandas como The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, Joan Báez, Jimmy Hendrix, Crosby, Stills, Nash & Young y Frank Zappa.[51]

Los Beatniks, grupo del cual Moris, Zaguri y Martínez eran miembros (todos nombres importantes para el rock argentino) grabaron algunos de los primeros temas de beat en español con temática de protesta. Formados en Villa Gesell, una playa de la costa atlántica, grabaron en 1966 el sencillo "Rebelde" con "No finjas más", considerado incorrectamente el primer corte de difusión de rock argentino;[52]​ ya hemos visto cómo el rock en castellano existía desde 1956. Este sencillo no tuvo mucha repercusión, y se llegaron a vender solo 200 copias.

El 3 de julio de 1967 se lanzó el sencillo «La balsa» de la banda Los Gatos, abriendo una nueva era en la historia del rock argentino. «La balsa» se convirtió en un fenómeno que arrasó con toda la escena tal y como se conocía hasta ese entonces. El sencillo obtuvo un éxito descomunal que shockeó a propios y extraños: vendió 250.000 copias.

«La balsa» estableció un nuevo modelo de hacer canciones en la escena del rock argentino: cantadas en español en lugar de en inglés, composiciones originales en lugar de covers, con inclusión de elementos argentinos como su jerga, y con temáticas relacionadas con ideologías contraculturales.

«La balsa» dio origen a toda una escena de música beat contracultural (conocida en su momento como "música progresiva"), y el género pronto contó con sus propios sellos discográficos, revistas, festivales, películas y programas de radio y televisión.

Por otro lado, también empezaron a establecerse diferencias entre la misma música beat: los seguidores de su ala contracultural comenzaron a llamar despectivamente como "música complaciente" al otro ala de la música beat, que tenía canciones sin compromisos ideológicos.

El impacto de «La balsa» fue tan fuerte, que se consolidó en el imaginario colectivo el mito que el rock argentino nació recién en 1967 cuando Los Gatos compusieron «La balsa» en el baño de la Perla del Once. Toda actividad de rock en Argentina previa a «La balsa» pasó a ser negada, menospreciada o tildada de "no ser verdaderamente rock argentino". Esta visión se trasladó incluso a los trabajos académicos y formales, como los libros de la historia del rock argentino que salieron a lo largo de las décadas siguientes: todos comienzan sus cronologías en los años '60. Solo a partir de los años 2010 surgió una nueva camada de historiadores del rock argentino que empezaron a cuestionar a los historiadores clásicos, investigando y publicando acerca de toda la actividad de rock en Argentina pre-«La balsa».


Fue fundamental el éxito que tuvo la música beat en el público joven, ya que dio lugar a que la discográfica CBS, la principal promotora de este género, venciera a su rival RCA que hasta entonces había dominado la industria musical argentina.[31]​ Comenzó así una contracultura que escandalizaba por lo revolucionaria que era su propuesta en la sociedad argentina de la época. La Joven Guardia promovía este nuevo sentir de la música beat con su éxito "El extraño de pelo largo", que llevaría a que con ese nombre se hiciera nada menos que una película y con Lito Nebbia actuando en ella. Del mismo modo, su otro éxito "La extraña de las botas rosas" también tuvo mucha repercusión cuando fue usada en una publicidad de Coca-Cola filmada en República de los Niños. Los nombres de los conjuntos también llamaban la atención, en ciertos casos por lo bizarros que eran: Los In, Carlos Bisso, Conexión N°5 (de los que cantaban en inglés), Pintura Fresca (hacían versiones en inglés de canciones que componían en español los argentinos), Los Walkers, Trocha Angosta, Los Tíos Queridos, Los Banana, Piel Tierna, Kano y Los Bull Dogs, Solvente. El grupo uruguayo Los Iracundos también estaban dentro del beat, y Los Pick Ups que ya venían de principios de los años 60 y habían hecho el cambio de sonido.[31][56]

Desde los principales medios empezaba a lanzarse esta nueva música beat. Por radio, Modart en la noche con la música de Ricardo Kleiman y conducción de Pedro Aníbal Mansilla, y Música con Thompson y Williams, mientras que por televisión se transmitía Sótano Beat, Alta Tensión y Música en Libertad. Los medios también usaban la música beat para la publicidad, como "Verano naranja" de Donald que era usado en una publicidad de la gaseosa Crush, y "Tiritando" que era usada en una publicidad de cigarrillos donde aparecía una niña de 17 años fumando Liliana Caldini. En ese momento en la música beat no se hacían distinciones entre bandas que tuvieran temáticas ideológicas y las que no. Mientras Donald, Tormenta, Juan y Juan, Sabú, Heleno, Raúl Padovani, Silvestre, Quique Villanueva y Cacho Castaña pertenecían al beat más comercial, Arco Iris, Piero, Pedro y Pablo a menudo hacían música con algún mensaje, sumados a una nueva corriente con nuevas revistas como JV, Baño, Pinap, Cronopios, La bella gente y la clásica Pelo.[31]

En 1968 se fundó la primera discográfica independiente en Argentina llamada Mandioca con el eslogan "la madre de los chicos". Entre sus creadores se encontraban Jorge Álvarez, Pedro Pujó, Javier Arroyuelo y Rafael López Sánchez, el sello fue creado como una tentativa a terminar con el mercado dominante que tenían las grandes productoras discográficas. Álvarez sería el cazatalentos principal, habiendo descubierto a músicos y bandas tales como Manal, Vox Dei, Almendra, Tanguito, Sui Generis (bajo el consejo de Claudio Gabis), Pappo's Blues, Miguel Abuelo y Moris.[57][55]

Poco tiempo después del cierre del sello Mandioca, Álvarez fundó una subempresa de Microfón, llamada Talent (o a veces Talent Microfón), cuyos lanzamientos incluyeron al álbum doble compilatorio de Manal, primer disco de David Lebón, Artaud (con una forma exclusiva), Vida, Confesiones de invierno y Pequeñas anécdotas sobre las instituciones de Sui Generis, como también el primer disco de Invisible.[58]

Al año siguiente se publicó el primer número de la revista de rock Pinap. En 1969 cuatro grandes festivales de música beat se llevaron a cabo: los conciertos June Sunday, Festival Nacional de Música Beat, Festival Pin Up y Festival de Música Joven.

Durante este periodo se formaron Almendra, grupo integrado por Luis Alberto Spinetta (voz, guitarra), Edelmiro Molinari (voz, guitarra), Emilio del Guercio (voz, bajo) y Rodolfo García (voz, batería) y Manal —trío influenciado por la música Afroamericana, considerado el primer grupo de blues cantado en castellano— integrado por Javier Martínez (batería y voz), Claudio Gabis (guitarra, piano, armónica) y Alejandro Medina (bajo y voz). Junto con Los Gatos, estas tres bandas son consideradas como la trilogía fundacional del rock argentino de fines de los 60.[59]​ Sin embargo, ninguno de estos grupos tendría una historia muy larga, ya que los tres se disolvieron a principios de los años setenta.

En 1969 Manal grabó la banda sonora para la película Tiro de gracia. El film además de ser un temprano documento del movimiento roquero es también, el primero con una banda sonora grabada por un grupo de rock argentino.[60]

El ala de la música beat más inclinada hacia lo comercial y que carecía de mensaje ideológico continuaría hasta el año 1973, ya que el director de la CBS, Francis Smith supo hacerse con los últimos días de la música comercial. Su sello representó nombres como Los Náufragos, Safari, Industria Nacional, y en una veta más melódica Leonardo Favio, Sergio Denis, Salako y Sandro.[31]

Palito Ortega declaraba, a raíz de la polémica de la Ley del 75% que se pretendía promulgar en Argentina y que perjudicaría al rock nacional:

Manal entró en contacto con Jorge Álvarez (un empresario que había tenido gran éxito en el negocio editorial),[61]​ en una fiesta organizada en la casa de Piri Lugones (cuys hijos eran amigos de los manales) hecha con el objetivo de que la banda conociese a sus futuros productores. Fue en esa fiesta donde Claudio Gabis le enseñó a Javier Martínez un borrador con unas líneas para armar la lírica de una futura canción, y una base musical que había armado. Martínez terminó allí mismo la canción en menos de una hora, se trataba de "Avellaneda Blues". El grupo le cantó este tema a Álvarez, quién quedó impresionado por la misma, convenciendose de que tenía que producir al grupo.[62]

Álvarez recuerda de ese momento:

Luego del fallido intento en CBS, Álvarez juntó a Pedro Pujó, Rafael López Sánchez y Javier Arroyuelo fundaron Mandioca en 1968, con el eslogan "la madre de los chicos", primer sello del rock argentino,[63]​ como una alternativa para aquellos grupos nacientes de rock que eran marginados por los grandes sellos discográficos.[61]​ La idea de Álvarez era, además de que las bandas pudieran grabar su trabajo con libertad, que las mismas tocasen en teatros, ya que ese momento no existían los conciertos de rock en Argentino, los grupos tocaban únicamente en clubes para que el público pudiera bailar.[64]

A finales de 1968, Mandioca editó su primer material al mercado, se trataba del primer sencillo de Manal: "Qué pena me das" con "Para ser un hombre más" como lado B que había sido grabado en octubre del mismo año.[65]​ Se trataba de un corte extraño para la época, pues los temas superaban ampliamente el límite de tres minutos de duración impuesto por las radios y el sobre que lo contenía era un costoso tríptico de elaborada gráfica, cuyo autor era el dibujante Daniel Melgarejo.[66]​ Pero este primer trabajo discográfico fue recibido por los medios con escepticismo, se difundió poco y la prensa criticó especialmente el uso del castellano en las letras. En su segundo sencillo publicado a mediados de 1969, "No pibe" con "Necesito un amor",[66]​ la banda logró un sonido más depurado y blusero, evidenciando una clara evolución técnica y de estilo en su interpretación.

Las sesiones de grabación para Manal, su primer álbum de estudio, iniciaron a mediados de 1969, prolongándose hasta los primeros meses de 1970. Se registraron nueve temas, dos de los cuales fueron descartados, aunque luego se incluyeron en el álbum doble editado en 1973 por el sello Talent, llamado también Manal. Manal recibió críticas elogiosas y fue uno de los álbumes fundacionales del rock argentino de fines de los 60,[67]​ además de ser el primero de blues en castellano en todo el mundo.[68]​ Pese a los críticos que padeció en su momento, Manal rompió con el mito que no era posible componer blues en castellano.[69]​ Una encuesta organizada por la revista Rolling Stone, situó al álbum Manal en el puesto n.º 3 en su lista de «Los Mejores 100 discos de Rock argentino».[70][64]

Así sintetizaba la naciente revista Pelo en su primer número de 1970 el momento de la música popular en Argentina:

Después de la separación de Almendra en 1970, Spinetta formó el cuarteto Pescado Rabioso y Edelmiro Molinari el trío Color Humano (ambos interpretando un hard rock de inspiración hippie), y Rodolfo García y Emilio del Guercio el grupo Aquelarre, cuya estética musical ya tendía a la fusión progresiva.

A principios de la nueva década, se destacó el grupo Vox Dei oriundos de Quilmes, integrado por Ricardo Soulé (voz, guitarra y violín), Willy Quiroga (bajo y voz), Rubén Basoalto (batería) y Carlos Godoy (guitarra y voz). Con una mezcla de hard rock y melodías sutiles, esta banda amplió el espectro musical del movimiento y le sumó importantes audiencias en el área suburbana que circunda a la capital argentina, en tanto que su álbum La Biblia fue uno de los trabajos discográficos más ambiciosos y reconocidos de comienzos de la década.[73]​ Por su parte, el trío La Cofradía de la Flor Solar, surgido de la comunidad alternativa homónima establecida hacia 1967 en la ciudad de La Plata e integrado originalmente por Kubero Díaz (guitarra y voz), Morci Requena (bajo y coros) y «Manija» Paz (batería), generó la obra musical más destacada de la estética psicodélica argentina, grabando un solo álbum —también producido por el sello Mandioca— en el cual colaboró, entre otros, el guitarrista Skay Beilinson, futuro integrante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Más tarde participaron en la banda músicos de notable trayectoria posterior, como el violinista Jorge Pinchevsky.

Esta primera escena del rock argentino estuvo caracterizada por una gran cantidad de cambios en las formaciones de las bandas, y hasta intercambios de miembros entre ellas, o miembros de diferentes grupos formando agrupaciones nuevas.

Durante los años setenta se produjo un recambio generacional,[74]​ en donde la nueva generación de bandas de rock diversificaron aún más al género, tomando cada vez más independencia creativa del rock estadounidense y británico.

Aunque aún se seguía en la etapa experimental de las radios FM, empezaban a hacerse pasos firmes para que las estaciones FM fueran como lo que serían tiempo más tarde.

El 9 de julio de 1967 comenzó a transmitir por FM Radio Nacional Córdoba.[19]

En 1968 Radio Mitre comenzó a usar la frecuencia modulada, más que nada por necesidad: les cortaban los cables y eso interrumpía la señal.[75]

En 1970 Radio Municipal fue pionera en Argentina en transmitir en FM estereofónica.[19]

En 1975 se da un paso crucial en la historia de las radios FM: hasta ese momento los proyectos de señales FM transmitían en un segmento determinado del día y quedaban interrumpidos después de un tiempo. A partir de ese año se establecieron señales FM que serán regulares tanto en horario como en continuidad a través de los años, las primeras en seguir esta modalidad fueron Radio del Plata y Radio Rivadavia.[19]

A comienzos de los años setenta algunas bandas comenzaron a tocar rock más pesado, mientras que en el mundo surgía el heavy metal. Entre estas bandas estaban Pescado Rabioso, Vox Dei, Pappo's Blues y Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll. De todas ellas, Pappo's Blues sería una de las que más trascendencia cobraría, llegando a obtener reconocimiento en el exterior, cuando Pappo toco en el Madison Square Garden con B.B. King en la ciudad de Nueva York.

Junto con el surgimiento del rock pesado aparece una de las primeras tribus urbanas de Argentina: los firestones. Estos deben su nombre a un cartel publicitario de la compañía Firestone que está ubicado en la rotonda de Llavallol en el Camino de Cintura. Formada por seguidores de bandas como Pappo's Blues, Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, Vox Dei y Orions, solían tener una actitud de rebeldía, anti-hippies, les gustaba andar en motos y los autos de carreras, la cerveza, el asado y las fiestas. La tribu urbana de los firestones sería un antecedente de lo que décadas más tarde sería conocida como la tribu urbana de los rolingas.[76][77][78][79][80][81][82][83][84][85][86][87][88][89]

Por otro lado, el primer festival B.A. Rock contó con varios de los artistas y bandas que encabezaron el movimiento acústico del rock: Gustavo Santaolalla formando Arco Iris; León Gieco que combinaría el rock y el folk; Sui Generis y el comienzo de la carrera musical de Charly García; Raúl Porchetto y Pedro y Pablo, entre otras bandas. Estos grupos no solo se inclinaron hacia el folclore argentino en busca de inspiración, sino también hacia otros sonidos latinoamericanos.

No obstante, también en ese B.A. Rock I de 1970 hubo algunos de los primeros episodios de violencia en la escena del rock argentino, con peleas entre la barra de Vox Dei y la barra de Los Gatos, además de amenazas y patoteadas de la barra de Katunga.[90]

A raíz del Festival de Woodstock de 1969, que había reunido 500 mil personas, pronto se despertó el interés de repetir una experiencia similar en territorio argentino. Fue entonces que el locutor radial Edgardo Suárez organizó con el apoyo de Coca-Cola y la municipalidad de Lobos el Primer Festival de la Música Joven de 1970. Este estaba programado para los días 19, 20 y 21 de septiembre (a modo de coincidir con el inicio de la primavera), a realizarse en un predio de 75 hectáreas del Country Club al lado de la Laguna de Lobos. Fue el primer intento de armar un megafestival en Argentina (algo que recién volvería a intentarse el 27 de diciembre de 1988 con el Festival tres días por la democracia, que juntó 150 mil personas en la avenida 9 de Julio): se armó una megaestructura nunca antes vista en Argentina, preparada para recibir a 200 mil personas, se pusieron 80 baños portátiles y un gigante escenario que albergaría artistas de tango, folklore y el plato fuerte del festival, los artistas de la música joven beat: La Barra de Chocolate, Manal, Los Gatos, Miguel Abuelo y La Cofradía de la Flor Solar. Hacia el 19 ya se habían juntado 30 mil personas dispuestas a tener buenas ubicaciones para ver un megafestival sin antecedentes en Argentina. Pero entonces, el gobierno militar bajo el dictador Levingston se aterró y canceló el megafestival antes de que pudiera realizarse. Argentina se quedaba así sin una oportunidad histórica de tener una experiencia como la que había sido el Festival de Woodstock, o como la que sería el año siguiente en México el Festival de Avándaro. Décadas más tarde se hicieron hallazgos en los documentos de mensajería de la Policía bonaerense:

En el B.A. Rock Sam y su grupo estaba constituido por: Héctor Starc, Nacho Smilari, Geraldo Bass, Black Amaya e Sam cantando. La proliferación de estas bandas y su creciente popularidad, sumado al hecho de que a comienzos de la década se dio el auge del movimiento hippie en la Argentina, llevaron al "Acusticazo" de 1972.[92]

En ese año murió Tanguito, arrollado por un tren. La película Tango feroz: la leyenda de Tanguito se inspiraría en su vida, aunque su correspondencia histórica ha sido muy criticada por testigos y especialistas, afirmando que poco tiene que ver la personalidad que le dieron al personaje a la del músico original. El citado año trajo una ola de violencia en algunos recitales, como el que ocurrió en el Luna Park en octubre, cuando la policía irrumpió en un recital a reprimir. Billy Bond comenta que:

El 20 de octubre de 1972, Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll participó en el fallido festival de rock en el cual resultaron dañadas las instalaciones del estadio Luna Park, debido al enfrentamiento entre la policía y el público. Los incidentes comenzaron antes del recital y se desataron cuando La Pesada, único grupo que aceptó salir al escenario en tales circunstancias, inició su actuación. Algunos medios atribuyeron los desórdenes a la conducta de Billy Bond en el escenario. En un artículo publicado en Clarín el 21 de enero de 2006, el guitarrista del grupo Claudio Gabis, que estuvo al momento de los desórdenes describe así la situación:

Varias bandas de rock acústico ganaron popularidad, como Vivencia, Pastoral y Alma y Vida.

En el transcurso de los años 70 el rock acústico continuó como estilo popular en el país. Y por primera vez en su historia, el rock argentino comenzó a aparecer en el exterior, cuando Sui Generis y Pastoral ganaron popularidad en Latinoamérica y el segundo grupo hasta llegó a editar un EP en Japón.[93]

En 1972 apareció Orion's Beethoven con su placa debut Superángel, una banda de rock y blues progresivo encabezada por los hermanos Ronán y Adrián Bar; teniendo su momento de fama ocho años después con su único éxito "Toda la noche hasta que salga el sol".

En febrero de 1973 se estrenó el primer documental destinado al género musical, Rock hasta que se ponga el sol. Pocos días después Argentina recuperó brevemente la democracia y se realizaron elecciones libres que ganó el peronismo, luego de 18 años de estar prohibido. Para celebrar el triunfo peronista, el 31 de marzo se organizó en el estadio del Club Argentinos Juniors en Buenos Aires, un festival de rock con la participación de las principales bandas y cantantes de Argentina de ese momento: Sui Generis, Pescado Rabioso, Pappo's Blues, Aquelarre, Lito Nebbia, León Gieco, Color Humano, Pajarito Zaguri, Raúl Porchetto, Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, Vivencia, Gabriela, entre otros. Con una asistencia estimada en 15.000 personas, la lluvia obligó a suspender el festival a los pocos minutos de haberse iniciado.[94]

Sui Generis (integrado por Charly García y Nito Mestre) hizo una transición de un rock clásico y acústico a un sonido más eléctrico y visceral. En la escena underground argentina había bandas nuevas con un sonido diferente del rock acústico y pesado, influenciadas por un sonido acústico más experimental, el tango y el rock progresivo inglés. El rock progresivo argentino alcanzaría su pico de popularidad en 1975. En ese año, Charly y Nito terminaron con el grupo, dando dos conciertos conocidos como Adiós Sui Generis en el Luna Park el 5 de septiembre de 1975. En un principio las once mil localidades se habían agotado en dos semanas, por lo que se agregó una función, según Mestre fue el primer concierto multitudinario de rock en Argentina.[95][96]​ Se grabó una película a color con el mismo nombre sobre aquellos conciertos, en donde se pudo escuchar por primera vez canciones como "Bubulina", "Nena" y "El blues del levante". La película fue prohibida para menores de 18 años: los integrantes de la banda no podían verla.[97]

Se sugiere que los conciertos de Sui Generis fueron el punto final de la tendencia hacia el formato acústico predominante en la escena, el rock acústico se fue disolviendo y las bandas se separarían o cambiarían su sonido, las que conservaron su estilo perdieron popularidad.[98]

A partir de 1976, el rock argentino pasó a una etapa de mayor sofisticación, experimentación y una música más conceptual. Sin embargo, unas pocas bandas acústicas como Pastoral y Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre siguieron teniendo éxito.

Poco después de la separación de Sui Generis, ocurrió un nuevo golpe de Estado, que dio inicio a una dictadura militar, este sería un hecho que cambiaría la vida argentina por completo y, por consiguiente, al rock nacional.

El 24 de marzo de 1976, el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón fue derrocado por un golpe de Estado cívico-militar que se autodenominó Proceso de Reorganización Nacional, abriendo uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, marcado por la represión, censura y la masiva desaparición forzada de personas. El rock argentino, al igual que la sociedad en su totalidad, sufrió el período de mayor censura de su historia. El rock era percibido como de carácter subversivo por los militares, y en un discurso de 1976 el almirante Emilio Massera, denunció a sus músicos y fanáticos como potenciales subversivos. Paradójicamente, entre fines de los años 1970 y principios de los 1980, surgieron una gran cantidad de bandas que serian de gran relevancia poco tiempo después. Antes del fin de la década se popularizó el underground en la escena del rock.[99]​ Varios músicos y bandas argentinas dejarían el país e irían a Estados Unidos[93]​ o, sobre todo, a Europa; especialmente a España -donde su legado influyó en el devenir del rock en ese país-.[100][101][102][103]

Entre los músicos que se exiliaron se encuentran Moris, Aquelarre, Crucis, Edelmiro Molinari, Gabriela, Gustavo Santaolalla, Arco Iris, Tomás Gubitsch, Miguel Cantilo y Roque Narvaja, e inclusive el productor Jorge Álvarez. Ya en el exilio Ariel Rot y Alejo Stivel fundaron Tequila, grupo de gran éxito en España durante, sobre todo, los años 1980.

Hacia 1973 la banda Contraluz combinó el rock con matices progresivos y folk. Este sería uno de los grupos más influyentes en los años previos al surgimiento del rock progresivo y sinfónico.[104]

Uno de los primeros grupos de rock sinfónico y progresivo fue Crucis. Su música atrajo seguidores en la escena underground, para luego comenzar a tocar en lugares más grandes. Hacia 1975 su música comenzó a tener más éxito, al punto de que el mismo Charly García fue a ver uno de sus conciertos para "comprobar su perfomance", ofreciéndose a producir su primer álbum.[105]

La banda Espíritu formada en 1973 fue un grupo de la última parte del apogeo del rock sinfónico. Su primer álbum Crisálida, es citado como su mejor trabajo.[cita requerida] La banda El Reloj, proveniente del heavy metal exploró el rock progresivo con su placa homónima de 1975.

En 1976 surgió la banda sinfónica Alas con artistas como Rodolfo Mederos, Gustavo Moretto, Carlos Riganti y Pedro Aznar en su formación. El músico y poeta Luis Alberto Spinetta encabezó su tercera banda Invisible, en ese año. El power trío de hard rock progresivo se convertiría en un cuarteto para su último álbum, orientado más hacia la canción y con matices de música autóctona (como la presencia de un bandoneón). Reino de Munt, otra banda de rock progresivo, contaría con Raúl Porchetto y Alejandro Lerner en sus filas.[93]

Luego de disolverse Sui Generis, Charly García formó La Máquina de Hacer Pájaros, otro exponente de rock progresivo. En esa época se formaron otros grupos sinfónicos y progresivos como Tórax, Ave Rock, Anacrusa y Materia Gris. En este contexto, Arco Iris continuó expandiendo su folk/rock jazzero-progresivo. Junto con Contraluz sería el mayor exponente del subgénero.

A pesar de esto, la música continuaría su desarrollo. Grupos como Vox Dei y Pappo's Blues mantuvieron su popularidad. Otra banda de heavy metal como Plus, hizo su debut en 1976 y mantuvo una importante influencia a finales de la década.

El rock argentino continuó con un sonido sinfónico durante el fin de la década de 1970; sin embargo, los años 1977 y 1978 estuvieron marcados por la separación de varias bandas: Crucis y Espíritu se convirtieron en dos de los grupos más conocidos del período.[cita requerida] La Máquina de Hacer Pájaros también contó con popularidad, siendo su primer álbum un gran ejemplo del rock progresivo de la época. En 1977 Crucis se separó, al igual que Pappo's Blues. Aquelarre retornó de España, pero luego de una gira se disolvió.

En 1977 comenzó a tocar una banda oriunda de La Plata llamada Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Con su particular música y los extraños atuendos con los que se presentaban a tocar, Los Redondos (como más tarde se los conocería) se convertirían con el paso del tiempo en una de las bandas más importantes del rock argentino moderno, llegando a convocar miles de personas en sus conciertos.

El grupo Soluna conformado por Gustavo Santaolalla grabó Energía Natural, con participación de Charly García en teclados. Si bien no logró gran éxito comercial, sí se ganó la aprobación de la crítica.[106]​ Ninguna de estas bandas logró mantener su popularidad y Soluna se disolvió en 1977.[106]

En 1978 se inauguró el Estadio Obras Sanitarias, que con el correr del tiempo se ganaría el apodo de el templo del rock argentino, por su crucial importancia: llegar al primer Obras como número propio era para las bandas un certificado de que se habían convertido en uno de los números principales de la escena argentina de rock. El primer recital en Obras, aunque prácticamente un ensayo con invitados, fue de Banda Spinetta, sin embargo el primer recital oficial fue el 3 de noviembre con Serú Girán.

A fines de la década se disolvieron varios grupos: luego de dos exitosos álbumes, el grupo de Charly García, La Máquina de Hacer Pájaros, se separó, al igual que Invisible. También Pastoral, que era uno de los pocos grupos acústicos que todavía seguían activos se separó en 1978. Alejandro De Michele formaría su nueva agrupación Merlín, al igual que Alas. El rock argentino sufrió una de las peores crisis desde su concepción y los medios hablaban abiertamente de la "muerte del rock nacional".[106]​ Sin embargo, durante ese periodo el rock argentino fue testigo de la aparición de la primera superbanda exitosa, Serú Girán, cuando los músicos Charly García, Oscar Moro, David Lebón y Pedro Aznar lograron con Serú Girán cosechar una gran popularidad con su propio estilo de rock, llegando al público de las clases bajas tanto como a los de los sectores mediosaltos.[107]​ Esto sucedió en gran parte gracias al sonido que el grupo captó por su estadía de tres meses en el nordeste de Brasil, el primer álbum de la banda estuvo claramente influenciado por la música brasileña, combinada con el rock progresivo y el jazz.

Durante el primer concierto de la banda para promocionar el álbum se dio una de las anécdotas más peculiares del rock argentino: en el recital, los fanáticos no entendieron los extraños trajes que la banda usaba (completamente blancos, excepto por Charly, que estaba con una chaqueta negra y zapatos); y luego cuando el grupo tocó "Disco Shock", una sátira de la música disco, la respuesta de la gente fue muy negativa, llegando a silbar y abuchear al grupo. Con los fanáticos clamando por canciones de Sui Generis. La gente no había captado el mensaje satírico que quiso dar la banda.[107]

Serú Girán lanzó su segundo disco, intitulado La Grasa de las Capitales en 1979. El álbum fue bien recibido por la prensa especializada y cimentaría su lugar como la mejor banda de la época.

Hacia comienzos de los años 1980, el país todavía se encontraba bajo control militar. Al inicio de la década Serú Girán seguía siendo una de las bandas más populares, aunque ya sus composiciones no eran tan pretenciosas. El tercer álbum del grupo, Bicicleta editado en 1980, fue recibido tibiamente al principio, pero con el tiempo se convirtió en uno de los clásicos del grupo. Tanto este como su anterior trabajo, La Grasa de las Capitales editado en 1979 se van alejando del rock sinfónico del primer álbum, mientras que el panorama musical argentino en general se vuelve más visceral y "simple", con menos arreglos. Serú Girán no se mantendría al margen de estos cambios, mientras en el rock argentino comenzaba a disolverse las composiciones sinfónicas y progresivas. Vox Dei entró en su tercera década de existencia y la popularidad de León Gieco como solista siguió creciendo.

Una de las últimas bandas importantes del período del rock progresivo fue Tantor, liderada por el guitarrista Héctor Starc fue un grupo más alejado del rock sinfónico y más experimental y progresivo, con influencias del jazz.[108]

Serú Girán se fue de gira a Brasil en 1980, donde la recepción que tuvieron fue de tal magnitud que los organizadores les pidieron que volvieran a tocar al día siguiente, pero junto con el grupo de jazz-rock Weather Report, entre otros. Posteriormente, en Buenos Aires, tocaron en La Rural, ante cerca de 60 000 personas y coreando "No se banca más", en alusión al gobierno militar. También tocaron junto al proyecto de Spinetta: Spinetta Jade. Este nuevo proyecto de Spinetta era una combinación entre jazz y rock, bastante infrecuente en el país en ese momento. Hacia los dos últimos álbumes su sonido se fue volcando más hacía el pop y con más influencias de la música electrónica, empleando samplers y sintetizadores.

En diciembre de 1980 fue la visita de The Police, que tocó en la discoteca New York City (14), el Estadio Obras Sanitarias (15) y el teatro Radio City de Mar del Plata (16). En el de Obras sucedió un episodio que se convirtió en legendario en el ambiente del rock argentino: una fan que estaba cerca del escenario fue golpeada por un policía y se la iban a llevar detenida, y el guitarrista Andy Summers, que había visto la escena, reaccionó pateando al policía para que la soltara. Los policías intentaron parar el recital pero el productor Grinbank apareció y los convenció de que dejaran que el recital se completara y ahí recién metieran preso a Summers. Grinbank y la embajada británica presionaron exitosamente y Summers salió a las pocas horas.[109]​ A largo plazo, la visita de The Police dejó contundentes efectos en la escena argentina de rock: quedaba claro que en el resto del mundo estaban sonando otros sonidos, muy distintos a los de una escena local aún muy apegada a los sonidos progresivos y hippies, y aunque la adopción de la new wave se dio con bastante lentitud en los años siguientes, ya estaba asentado el precedente de que ocurriría un cambio en el sonido de la escena argentina.

Serú Girán lanzó su cuarto álbum, Peperina en 1981, pero a finales del año Pedro Aznar decidió unirse al Pat Metheny Group en los Estados Unidos. El 6 y 7 de marzo de 1982, Serú Girán tocó por última vez en el Luna Park. Un momento muy destacado fue la primera y única interpretación de la canción "No llores por mi Argentina" (sin relación con el musical Evita).

Mientras tanto en la escena under tomo destacada relevancia el grupo Arsis con un estilo más pesado pero elaborado, fusionando ritmos e influencias tanto clásicas como del blues, rock y folklore local. Desde sus inicios Arsis realizó numerosos recitales y comenzó a participar en diversos festivales compartiendo escenario, entre otros, con Litto Nebbia, integrantes de Vox Dei, Los Jaivas, logrando gran aceptación del público.[110]​ Pero fue a partir del lanzamiento de su sencillo «Alborada» en diciembre de 1981 el grupo tuvo una mayor y destacada repercusión. Aunque Arsis agotó sus dos ediciones del disco simple, fortalecidos por la convocatoria que lograban en sus recitales, rechazo propuestas de compañías y productores discográficos eligiendo definitivamente su rol de banda independiente y subterránea.

A comienzos de 1982, Gustavo Santaolalla editó su álbum Santaolalla, acompañado por una banda integrada por Alfredo Toth (bajo), Willy Iturri (batería), Alejandro Lerner (teclados), Rubén Rada (congas), Oscar Kreimer (saxo), Osqui Amante (percusión) y Mónica Campins (coros). El álbum ha sido considerado «el primer disco de rock moderno de la Argentina».[111]

La economía argentina se encontraba en plena recesión hacia 1982, y el descontento contra el gobierno militar iba en aumento. El 2 de abril, la Junta Militar inició un desembarco de tropas militares en las islas Malvinas (territorio históricamente reclamado por Argentina), más tarde dando inicio a la guerra de las Malvinas, como un intento desesperado por mantenerse en el poder mediante la manipulación del apoyo popular a través de una reivindicación que data de hace más de cien años. Miles de jóvenes fueron mandados a la guerra mal entrenados, y sin equipamiento ni abrigo correspondientes. Luego de cientos de bajas en las filas argentinas, los británicos finalmente lograron retener su control sobre las Malvinas. Tras el estrepitoso fracaso en la contienda por parte de la Junta Militar, el gobierno llamó a elecciones tras siete años de dictadura. Si bien la guerra de las Malvinas fue uno de los episodios más trágicos de la historia argentina reciente, tuvo el paradójico efecto de revitalizar el rock argentino. Mientras la guerra se desarrollaba, se prohibió la música en inglés, lo que dio todavía mayor impulso a la música en castellano.

En mayo de 1982 el Festival de la Solidaridad Latinoamericana juntó a algunas de las bandas más destacadas de ese momento. El recital tuvo el objetivo de apoyar a las tropas que luchaban en las islas, aunque era también una forma encubierta de protesta contra la guerra y un llamado a la paz.[112]​ Paralelamente, el rock en inglés era censurado en las radios y los programadores debían llenar el espacio que dejaba el rock en inglés con rock argentino.[113][114]

También aparecieron una serie de bandas más enfocadas en el aspecto «humorístico» de la música, como Los Twist, Suéter y las Viuda e Hijas de Roque Enroll.[115]​ Los Twist interrumpieron en la escena con canciones de contenido político, pero con toques de humor como «Pensé que se trataba de cieguitos» y «Tomá, matate». Viuda e hijas de Roque Enroll fue el primer grupo de rock formado exclusivamente por mujeres. Sus composiciones «Lollypop», «La silicona no perdona» y «Las familias argentinas» introducen canciones con ritmos bailables, fueron muy irradiadas. Suéter por su parte también tendría su lado cómico con letras bailables como «Mamá planchame la camisa», «Métodos» y «Ciudadano ilustre». Pero a diferencias de las dos primeras agrupaciones se caracterizaron por su lado más serio y llegaron a lo más alto del pop rock de la década con temas como «Amanece en la ruta», «Vía México» y «Él anda diciendo».

Argentina entró en diciembre de 1983 en una nueva etapa de su historia, con la inauguración del gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Entrar en democracia significó la desaparición del aparato represivo y de censura del gobierno militar, por lo cual la libertad de expresión volvió a florecer. Las canciones que criticaban al gobierno militar se multiplicaron, algunas con letras alegóricas, como «Tiempos Difíciles» de Fito Páez (cantada por Baglietto), «Maribel se durmió» de Spinetta (dedicada a las Madres de Plaza de Mayo[116]​), «Puede verme» y «Ángel del pasado» de Ignacio Copani, «Sólo le pido a Dios» de León Gieco o «Los dinosaurios» de Charly García. Críticas más directas contra el gobierno militar provinieron de bandas punk como Los Violadores (con canciones como «Represión») y de Heavy Metal como V8.

Paralelamente, Almendra y Manal se volvieron a juntar. Charly García y Luis Alberto Spinetta continuaron con sus carreras solistas y Moris retornaría de España. Finalmente, sectores del rock nacional comenzaron a pasar del sonido «solemne» y progresivo del rock sinfónico a una música más irreverente y accesible, lo cual ayudaría al rock nacional a expandirse en el exterior.

En los últimos días del rock sinfónico, un gran número de bandas influenciadas por los últimos géneros musicales mundiales post-punk y new wave comenzaron a aparecer. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue ganando escala nacional a partir de su política de independencia frente a las empresas discográficas y sus particulares letras. En 1979, en La Plata, los hermanos Julio, Marcelo, y Federico Moura, formaron una banda pionera del género new wave llamada Virus. Mientras tanto, aparecieron las primeras influencias de la nueva ola del heavy metal británico en el continente; Pappo, influenciado por este nuevo género —desde donde surgían bandas como Black Sabbath y Judas Priest— luego de su viaje a Europa, fundó Riff, que si bien adoptaba la estética del metalero —basado en la estética de personajes del metal como Rob Halford— su sonido es a veces más comparado al del hard rock que al del propio heavy metal. Para ese entonces, la banda V8 sería la que definiría al heavy metal en Argentina, principalmente para el comienzo ya de los años 1981 a 1982 y finales de la dictadura.

En Buenos Aires, tres jóvenes influenciados por el pospunk británico comenzaron a intercambiar ideas, armando una banda con el nombre de Soda Stereo, que se convertiría en la banda más popular del rock iberoamericano. En ese tiempo el circuito del Café Einstein le da espacio al punk y dark rock, presentando grupos como Sissi Hansen y Geniol con Coca, entre otros.

En 1980 apareció una de las primeras bandas de punk rock en Argentina, Los Violadores. Si bien ya existían bandas del género como Los Baraja, se toma a Los Violadores como el primer grupo de punk por ser los primeros en editar un álbum. Miguel Abuelo retornó de Europa e ingresó en Los Abuelos de la Nada, que contaría con Andrés Calamaro. Los Abuelos de la Nada durante los años 1980 marcaron el comienzo del estilo pop-rock, gracias a las composiciones de Calamaro, que incorporaron sonidos más modernos y bailables que llamaba la atención de los jóvenes.

En 1981, Miguel Mateos, luego de hablar con Freddie Mercury, ganó la oportunidad de telonear a Queen en su show en Buenos Aires, con su banda Zas. En la Provincia de Mendoza, surgiría una corriente denominada Rock de Mendoza y la agrupación más representativa sería una banda de pop rock llamada Los Enanitos Verdes; que comenzarían a tocar como un trío hacia el año 1979. En 1981 un italo-escocés educado en Escocia llamado Luca Prodan llega a Argentina y se instala en Traslasierra en Córdoba escapando de su adicción a la heroína para terminar formando la banda Sumo. En 1984 aparecería otra banda de Mendoza, Alcohol Etílico; autores del mega éxito «Lamento boliviano» (que años después seria interpretado por sus Los Enanitos Verdes en su álbum Big Bang de 1994).

También surgirían varios solistas que lograron consagrarse y mantener su popularidad hasta el día de hoy. Algunos de estos son Juan Carlos Baglietto (que tenía confianza en un joven músico rosarino llamado Fito Páez), Alejandro Lerner, Lalo de los Santos y Celeste Carballo.

En 1982 Omar Chabán, abrió el Café Einstein, por donde tocaron en sus comienzos bandas como Sumo, Soda Stereo y Los Twist, y performances como las de las Bay Biscuits y Geniol con Coca. Sumo contaba con una formación ligeramente diferente en sus primeros días, en la batería se desempeñaba la británica Stephanie Nuttal, quien debió volver a su país natal luego del estallido de la Guerra de las Malvinas.[117]​ También en 1982 Charly García lanzó su disco debut como solista Yendo de la cama al living. En esta etapa (1982 - 1985), surgirían grupos que tendría una existencia efímera, como Púrpura, Metrópoli, Cosméticos y Nylon.

En 1984 Patricia Sosa y su banda de heavy La Torre fueron votados como banda del año, Del 63 de Fito Páez como álbum del año y el sencillo «Solo quiero rock and roll» como la canción del año.[118]

A otra banda con una chica en la voz, Los Twist, también les estaba yendo bien, pero sufrió un gran golpe con la partida de Fabiana Cantilo. Ésta a su vez lanzó su primer álbum solista titulado Detectives que contó con la producción de Charly García. Músicos de la talla de Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y León Gieco participaron en la grabación. El disco fue presentado un año después debido a la internación de Fabiana por motivos de adicción y no haber dormido durante varios días. En ese año se formaría en el Barrio de Flores, una banda post punk llamada Don Cornelio y la Zona, llegaron a las estaciones de radio con su hit: Ella Vendrá; canción compuesta por su líder Palo Pandolfo. Al igual que Don Cornelio y La Zona; surgirían a mediados de los ochentas, otras agrupaciones ligadas al género del dark, entre ellos Fricción, El Corte y La Sobrecarga.

La era dorada del rock de Argentina quedó claramente marcada al comenzar las bandas y solistas sus campañas de expansión y giras internacionales, batiendo récords de ventas de álbumes y asistencia en recitales en varios países del continente americano.

A medida que la década fue avanzando, se hizo más notorio que las nuevas bandas no se parecían en nada a lo que se había hecho antes:[119]Los Violadores fueron pioneros del punk en Argentina; Virus sorprendió con su sonido new wave y synthpop; Sumo, por otra parte, con su rara mezcla de reggae, rock y punk, terminaría siendo una banda de culto dentro del rock argentino,[120]​ a pesar de que Luca Prodan cantaba principalmente en inglés, lo que dificultó su llegada al público; y Soda Stereo, con su sonido new wave y pospunk se convertiría en una de las bandas más importantes del rock argentino. Los Abuelos de la Nada y G.I.T. hallaron cierto éxito en el exterior.

Hacia 1985, año en que se formó Los Fabulosos Cadillacs, varias bandas nacionales comenzaron a recibir atención por parte de radios latinoamericanas. Por ese entonces surgirían grupos de pop rock efímeros como Cosméticos y Alphonso s'entrega, ambas bandas de éxito pasajero. El rock nacional comenzó a «escalar» los Andes: primero Chile, luego Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, etc. Zeta Bosio, de Soda Stereo, comentó acerca del fenómeno:

Muchos de los roqueros argentinos firman con las transnacionales y esto les garantiza distribución latinoamericana. A fines de ese año se produce la separación de los Abuelos de La Nada, y comienzan a ganar popularidad grupos con más estética en la imagen, como Soda Stereo.

Soda Stereo es una de las bandas más exitosas e influyentes del rock en castellano que desató un movimiento de adhesión masiva en América Latina conocido como «sodamanía».[122][123]​ En sus comienzos, la banda estuvo influenciada por bandas de new wave como The Police (generalmente se los conoce como los «Police argentinos»)[cita requerida] , Talking Heads y The Cure. Con su primer álbum, intitulado simplemente Soda Stereo (1984), lograron el éxito nacional; sin embargo, se los acusó de frívolos,[124]​ al igual que a Virus.[125][126]​ Su segundo disco, Nada Personal, fortaleció la popularidad de la banda, con hits como «Nada personal» y «Cuando pase el temblor», abriéndoles las puertas al mercado latinoamericano. En 1986 Soda Stereo lanzó Signos, que consagraría su popularidad con éxitos como «Persiana americana». Los miembros se embarcaron en una gira latinoamericana y grabaron el álbum en vivo Ruido Blanco. Con la gira de Signos, los Soda Stereo se convirtieron en estrellas internacionales. El grupo continuaría con su éxito hasta su separación, y luego de esta se convertiría en una banda mítica del rock argentino.

En 1985 hizo su debut discográfico la banda under Sumo, tras haber sido vistos en vivo por un productor de la CBS. La placa se llamó «Divididos por la felicidad», en referencia a uno de los grupos preferidos de Luca, Joy Division. Este primer trabajo vendió 15 000 copias e incluyó el hit «La rubia tarada» (titulado originalmente «Una noche en New York City»), así como «Mejor no hablar de ciertas cosas» con letra del Indio Solari, cantante de los Redonditos de Ricota.

La pequeña onda se convirtió en una ola hacia 1986, y para comienzos de ese año se convirtió en un fenómeno continental, alcanzando América Central, México y cruzando el atlántico hacia España. Los Enanitos Verdes con su pop-rock enérgico lograron un gran éxito. Los Fabulosos Cadillacs, con su mezcla de ritmos latinos, ska y rock se convirtieron en estrellas en su país y eventualmente en Latinoamérica. 1986 fue el clímax de una ola de inesperado éxito para el rock argentino. Sissi Hansen, desde el under, llega al Perú, donde consigue tres hits con su primer disco Mi Religión (Producido por Stuka).

Este movimiento ayudó a revitalizar al rock latinoamericano ya qué le probaría a los productores y sellos discográficos de otros países que el rock en castellano funcionaba y era rentable. En México, las bandas argentinas eran promocionadas por medios como Televisa bajo la frase «Rock en tu idioma».[127]​ En Perú, las bandas argentinas fueron un catalizador que llevó al rock peruano hacia un público aún mayor, convirtiéndose en mainstream.[128]​ En Chile, donde ya existían algunas bandas (como Los Prisioneros), la ola de bandas argentinas inspiraría e influiría a las bandas locales, hasta el día de hoy.[129]​ El estallido del rock colombiano se puede rastrear hasta los años ‘80, con muchas bandas locales citando bandas argentinas como influencias directas.

1988 comenzó con las agrupaciones argentinas más importantes (Soda Stereo, Los Enanitos Verdes, Charly García, Miguel Mateos, GIT, Virus) girando por América, Europa y hasta países de Asia. Ya por este tiempo, la ola de bandas argentinas comenzó a «apaciguarse», pero su legado dejaría las puertas abiertas del rock argentino al éxito masivo. También siguieron por la carretera del rock otras personalidades importantes, pero menos exitosas como es el caso de Fito Páez y Andrés Calamaro quien ya había grabado dos discos solistas muy buenos, pero poco aclamados por la popularidad.

A inicios de 1987 se realizó una edición del festival de rock La Falda que fue particularmente negativa. A causa de la mala organización, lluvias torrenciales y un público agresivo (que tuvo incidentes con la policía), quedó en la historia como uno de los peores episodios del rock argentino. En el recital de Miguel Mateos/ZAS, por ejemplo, en un momento el cantante se cansó de los que le arrojaban choclos y empezó a insultarlos duramente, mientras abajo un punk con navaja en mano y cigarro en la boca aterrorizaba al público.[130]​ También Charly García insultó al público, que le arrojaba choclos, lo que provocó que también dijera "¡no me maten en este lugar, yo quiero morir en Hollywood!"[131]

El episodio negativo en el festival La Falda 87 provocó que Miguel Mateos decidiera dejar de lado el mercado argentino y comenzara a priorizar los mercados mexicano y estadounidense, donde cosecharía los mejores éxitos de su carrera y donde su prestigio sería tan alto que sería únicamente comparable al de las bandas argentinas más populares internacionalmente (Soda Stereo, Enanitos Verdes, Fabulosos Cadillacs).

Pero, fundamentalmente, el escándalo del festival La Falda 87 fue un duro golpe a realización de festivales federales de rock. La idea se volvió prohibitiva para los productores a partir de ese episodio, lo que llevó a que durante largos años no se volviera a hacer un festival federal de rock en Argentina. Recién en 1992 con el Festival Argentino de Música Contemporánea de La Falda, publicitado con el eslogan "renace el mito" a modo de despejar dudas y traumas, volvió a hacerse uno: fue un éxito y no hubo incidentes.[132]​ Sin embargo, esto no significó que se asentara la idea de los festivales federales, ya que no tuvo regularidad en los años siguientes. En noviembre de 1996 se realizó en Córdoba la tercera edición del festival Nuevo Rock Argentino, con las bandas del rock alternativo del momento.[133]​ En 2000 se realizó el festival Buenos Aires Vivo (que era itinerante y tocaba en distintas provincias),[134]​ y se repitió al año siguiente. Pero fundamentalmente, en 2001 con la primera edición del Cosquín Rock, se asentó definitivamente la idea de hacer un festival masivo de rock en las provincias: logró tener regularidad en los años siguientes.

El 4 de febrero de 1987 los Ramones tocaron por primera vez en Argentina, con un lleno total en Obras. Aunque también tuvo un lado negativo: hubo gente que se infiltró sin pagar entrada, dejando afuera a gente que sí la había pagado,[135]​ y además hubo destrozos de vía pública, heridos y detenidos en una pelea con la policía, que por entonces era habitual que quedara emplazada en recitales de rock para llevarse una cuota de detenidos hacia la comisaría (práctica que solo terminaría en 1991 con el caso Bulacio).[136]​ A largo plazo, los efectos de ese recital de los Ramones en el '87 fueron que el punk tomaría un gran despegue en Argentina, y para la siguiente visita de la banda en 1991 ya estaría instalado como uno de los géneros más masivos del país. Como muestra, una gran cantidad de bandas punk se formó en los años siguientes a 1987, como Attaque 77, Dos Minutos y Flema. Un éxito tan grande solo se pudo conseguir atrayendo a un público crossover que incluía a los amantes del pop, ahí fue fundamental que el primer álbum de los Ramones editado en Argentina fuera Pleasant Dreams (1981),[135]​ uno de los más melódicos y pop de su carrera (con un sonido muy influenciado por las bandas de pop rock de los '60 que los miembros escuchaban durante su adolescencia), y que a su vez dejaría su huella en las bandas locales, por ejemplo: los primeros hits de Attaque 77, como «Hacelo por mí» y «Espadas y serpientes».

El 17 de marzo de 1987 en el show de The Cure en Ferro (y con La Sobrecarga como teloneros) hubo incidentes por hordas que entraron al estadio sin pagar entrada, infiltrándose a través de techos vecinos, y que luego una vez en el campo se pusieron a pelear con los empleados de seguridad y sus perros. Los propios músicos sufrieron agresiones mientras tocaban, aunque el recital nunca se canceló. Hubo rumores acerca que productoras rivales enviaron barras bravas como venganza hacia el organizador del recital, Grinbank. El saldo de los incidentes fue de 20 heridos, 100 detenidos y 1 muerto (un vendedor de panchos que trabajaba en el estadio y tuvo un paro cardíaco).[137]

El 2 de mayo de 1987 en el recital de Soda Stereo en la discoteca Highland Road de San Nicolás de los Arroyos un balcón se derrumbó, dejando un saldo de 5 muertos y 110 heridos. El recinto, habilitado para 1500 personas, tenía 2500 esa noche.[138]​ A causa del incidente, el siguiente recital en Obras de la banda se hizo en tono sobrio, sin decoraciones, a modo de conmemoración a las víctimas.

En 1987 el álbum Signos de Soda Stereo pasó a tener un lugar destacado en la historia de la industria discográfica argentina: ese año se convirtió en el primer álbum de un artista argentino en ser lanzado en formato de CD. Debió ser fabricado en Holanda, ya que aún no había máquinas en Argentina para fabricar CD, y de ahí fue enviado a toda Latinoamérica. Este episodio es una de las muestras de cómo Soda Stereo era una banda vanguardista, siempre a la caza de los últimos adelantos tecnológicos y artísticos. Por otro lado, el lanzamiento en 1987 en formato CD de Signos marcó el inicio del retroceso del vinilo y el casete en Argentina frente a los CD, una tendencia que continuaría en los años siguientes.

En 1987 se produjo la muerte de otra figura del rock local: Luca Prodan, líder de Sumo, fue encontrado muerto el 22 de diciembre en su habitación, víctima de una cirrosis hepática.[139]​ Su fallecimiento provocó conmoción entre sus fanáticos y en la escena del rock argentino. Luego de la muerte de Prodan, Sumo se separaría y sus miembros formarían dos nuevas bandas, Divididos (con Ricardo Mollo y Diego Arnedo) y Las Pelotas (con Germán Daffunchio, Alejandro Sokol y Alberto Troglio). De las dos, Divididos lograría mayor éxito comercial, contando con un sonido potente y ganándose el apodo de «La aplanadora del rock». Las Pelotas, por otra parte, contaría con un éxito comercial más moderado, y transformándose en una banda más underground. En 1988, Fricción editaría su último álbum Para terminar dándole un cierre a la etapa pospunk del rock argentino.

En ese mismo año, perdería otro artista de gran renombre: Miguel Abuelo, fundador de Los Abuelos de la Nada, fue diagnosticado de sida. Murió el 26 de marzo de 1988 de un paro cardíaco a poco días de haber cumplido 42 años.

El líder de Virus, Federico Moura, también fue notificado de tener sida. Moura murió de una insuficiencia cardiorrespiratoria el 21 de diciembre de 1988, justo un día antes de cumplirse el primer aniversario de la muerte de Prodan. Sin embargo, Virus sobrevivió a la muerte de su líder, ya que varios meses antes de su muerte, Federico le ordenó a su hermano, el tecladista y corista de la banda Marcelo Moura, que ocupara su lugar. La banda continúa activa hasta la actualidad, como una banda de pop-rock con influencias del synthpop y el electropop.

Tres tendencias principales definieron el rock argentino a fines de los ochenta. La primera fue la consolidación de las bandas de recepción internacional y su paso a una etapa de mayor madurez. Algunas comenzaron a experimentar con la world music en los dos últimos años de los ochenta. Por ejemplo, Charly García se reunió con su viejo compañero de Serú Girán, Pedro Aznar y grabaron Tango 4. Antes de la muerte de Moura, Virus también había comenzado a experimentar con la música brasileña para su álbum Superficies de placer.

Muchas bandas continuarían su búsqueda de experimentación pero desde un lugar más underground. Entre ellas estaban: Todos Tus Muertos (liderado por Horacio Villafañe), Don Cornelio y la Zona (posteriormente Los Visitantes), Los Brujos, Fun People, Los 7 Delfines (liderado por Richard Coleman ex Fricción) y finalmente Babasónicos, una de las bandas argentinas más importantes en la actualidad. Todas estas bandas formarían parte de la del «nuevo rock argentino» de comienzos de los 90.

Hermética dominaba los gustos populares, aún en otros países latinoamericanos, junto con Rata Blanca, JAF y Horcas. La escena del metal era muy saludable, aún para un género que nunca atrajo a grandes masas como lo hacían otros estilos. Una banda importante del underground fue Nepal, Apocalipsis, Tren loco una de las pioneras del thrash-heavy metal. Formada en 1984, fue parte de la primera generación de músicos de thrash, y ganó prominencia a fines de la década. Por otra parte, el género contaba con varias revistas dedicadas solo al metal, como Madhouse, Metal, Riff Raff, Revista Epopeya, etc.

Los finales de los 80's también fue un período de constante crecimiento para Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Su popularidad aumentaba e iban camino a convertirse en un clásico del rock argentino moderno, reuniendo masas de seguidores y ganándose la posición de banda de culto para sus fanáticos y la prensa. También fueron conocidos por mantener una postura indie con respecto al negocio de la música.[140][141][142]​ Sin embargo, un aspecto polémico de la banda fueron sus recitales de finales de los '90, conocidos por ciertos episodios de violencia[143][144][145]​ que culminaron con las muertes de varios fanáticos.[146]​ En 1985 editaron su primer disco Gulp!, con la participación del pianista clásico Lito Vitale. El tránsito a la escena musical establecida implicó también el abandono del estilo circense original y la consolidación de un estilo más convencional de espectáculo de rock; de esta época data la máxima de tocar 'solos y de noche', con la que Solari justificó su reiterada negativa a presentarse en festivales.

También fue durante este período cuando Ratones Paranoicos empezaron a crear el subgénero «rolinga», «rock chabón» o «rock barrial». El subgénero rolinga tiene como principal influencia a los The Rolling Stones, una de las bandas extranjeras más populares en la Argentina y formadora de todo un culto.

En 1987 surgió la banda de punk Attaque 77 grabando demos y canciones "adolescentes". En 1988 se formó el grupo La Renga (aunque su primer disco se lanzó en 1991), que tendría éxito masivo a partir de fines de los años noventa. En ese mismo año, se formaría el dúo Man Ray; integrado por la fotógrafa Hilda Lizarazu y Tito Losavio.

En el año 1989, La Torre regresa de una exitosa gira internacional por la Unión Soviética y otros países, de regreso en Argentina Patricia Sosa abandona el grupo para comenzar su carrera como Solista. Con la pérdida de su vocalista, esta banda, consagrada, se disuelve.

Finalmente, Divididos, con su potente sonido de guitarras y su «noise melódico» seguía aumentando su popularidad entre el público. En general, los años ochenta cerraban como una de las mejores décadas para el rock argentino, con grandes bandas ya consagradas a escala nacional e internacional, una saludable escena underground, y una búsqueda y experimentación a todos los niveles.

El 11 de diciembre de 1987 el músico británico Sting realizó un masivo recital en el estadio de River Plate en Buenos Aires, haciendo subir al escenario a las Madres de Plaza de Mayo, donde hicieron su ronda mientras sonada "They dance alone", un gesto que no había tenido ninguna banda de rock argentina. Músicos como León Gieco y Luis Alberto Spinetta han comentado la vergüenza que sintieron y al mismo tiempo el efecto de toma de conciencia que tuvo el acto.[147][148]​ Carlos Polimeni ha reflexionado sobre el impacto de aquel hecho sobre la historia del rock argentino:

El 27 de diciembre de 1988 se dio un hito en el rock argentino: por primera vez tuvo un megafestival, algo que se concretó con la realización del Festival Tres Días por la Democracia que juntó a 150.000 personas, una cantidad nunca antes vista en la escena y que la ponía al nivel de las mayores escenas del mundo. El festival se realizó en la avenida 9 de Julio y que tuvo entre sus números a La Torre, Ratones Paranoicos, Enanitos Verdes, Fito Páez, Charly García, Luis Alberto Spinetta y como plato fuerte de la noche a Soda Stereo.[149]​ De esta forma se cumplió aquel anhelo de hacer un megafestival de rock en Argentina, algo que se había intentado frustradamente en 1970 con el Primer Festival de Música Joven en Lobos; quedaba claro que ahora sí estaban dadas las condiciones y contexto en Argentina para emprender un proyecto de este tipo.

El retorno de la democracia y el estallido de la new wave produjeron una inclinación de las radios FM hacia lo musical, y es a partir de esta época en que se establece en Argentina el modelo de las FM tal como se las conoce globalmente, con sus típicos formatos, programaciones y códigos.[19]

El 23 de enero de 1985 el empresario Daniel Grinbark logró que comenzara a transmitir la Rock & Pop, radio que tendría tanto éxito que establecería un modelo de programación y locución enfocado en la música que sería seguido por los siguientes proyectos de FM, además que daría lugar a una revista, festivales y discos con su nombre.

Un gran aluvión de radios FM comenzó a emitir por aquella época: La 100, Horizonte, Inolvidable, Láser FM, EMFOK 97½, San Isidro Labrador, FM Z95 y Nativa. Sin embargo, recién en 1989 comenzó a emitir la primera FM completamente de tango: FM Tango.

En 1989 en Rosario comenzó a emitir la primera radio en Argentina con programación completamente dedicada al rock argentino: Red TL.[19]

El 14 de mayo de 1989 estalló la hiperinflación argentina cuando, en medio de una recesión económica, las elecciones presidenciales efectuadas ese día arrojaron como resultado que el partido radical dejaría el gobierno y que asumiría el peronismo con Carlos Menem como nuevo presidente de la nación. Como consecuencia, se aceleraron las tendencias previas de caída económica, explotaron los saqueos y disturbios por todo el país, y diversos sectores empezaron a presionar para que el traspaso de mando no fuera en diciembre sino que se diera anticipadamente, cosa que se concretó el 8 de julio. No obstante, la hiperinflación fue larga y continuó con el nuevo gobierno, teniendo coletazos hasta abril del año siguiente.

La hiperinflación afectó severamente la escena musical argentina. Las bandas consagradas y con mayor poder adquisitivo pudieron en cierto modo sortear la crisis, haciendo giras internacionales donde pudieran recaudar los tan necesitados dólares.[150]​ Sin embargo, las bandas chicas que recién estaban empezando corrieron otra suerte: debido a que la industria de la música se vio severamente afectada por la crisis, varios proyectos quedaron en pausa o directamente descartados, lo que afectó las carreras de diversas bandas y solistas que venían en crecimiento.

Uno de los efectos a largo plazo de aquella hiperinflación fue que, mientras que fueron desapareciendo las bandas chicas del pop rock y new wave que seguían el modelo de unirse a una gran discográfica, fue creciendo un modelo alternativo de autogestión y de grabar producciones de forma independiente, y de hecho entre fines de los '80 y principios de los '90 nacieron varias bandas contraculturales, del rock alternativo y del género luego conocido como rock barrial. Incluso si hubieran buscado usar la vía de las grandes discográficas, las bandas emergentes se hubieran encontrado con las puertas cerradas, tanto por la crisis económica como por reticencias de los sellos, que con el cambio de formato de vinilo al CD prefirieron ir al negocio seguro de reeditar placas de artistas consagrados, en vez de arriesgar por editar artistas nuevos. Al respecto de esta época comentó años más tarde el músico Fernando Samalea, en su libro autobiográfico Mientras otros duermen: una larga vigilia del rock (2017):

Como muestra de que en ese periodo se vivió una baja del pop rock y un repunte de los géneros más duros del rock, basta con ver que en esa época fueron los debuts en Obras de numerosas bandas de los géneros duros: el 25 de noviembre de 1989 fue Ratones Paranoicos, el 2 de diciembre de 1989 fue Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (y el 29 de ese mismo mes repitió en la cancha de hockey del club para 25.000 personas, algo que shockeó a propios y extraños, ya que normalmente el paso de tocar de la cancha de básquet a la cancha de hockey de Obras tomaba años de crecimiento en popularidad), el 14 de julio de 1990 fue Rata Blanca, el 5 de octubre de 1991 fue Attaque 77, el 23 de mayo de 1992 fue Divididos y el 3 de julio de 1993 fue Memphis la Blusera.[152]

Con respecto al estado de la industria discográfica, recién en 1991, con una cierta estabilidad económica, sin inflación pero también sin mucho poder adquisitivo, las discográficas pudieron lanzar los primeros y segundos álbumes de numerosas bandas emergentes, álbumes que en algunos casos estaban pendientes desde hacía 2 años.[153]​ Algo que motivó críticas del productor Daniel Grinbank fue que durante la crisis las discográficas no hicieron muchos esfuerzos para exportar las bandas argentinas, y por eso en 1991 acusó a las discográficas de una falta de creatividad ejecutiva.[154]​ En 1992 continuó la mejoría y se produjo un repunte de las ventas de discos y asistencia a recitales, y aunque las productoras aún veían complejo hacer giras por las provincias, sí veían con buenos ojos volver a enviar bandas a tocar a otros países.[155]​ Como muestra de la mejoría económica y mayor poder adquisitivo, a partir de ese 1992 estallaron las visitas de bandas y artistas internacionales, que fueron aprovechadas por las bandas locales haciendo de teloneras.

Hacia 1993 estaba asentándose el modelo "multitarget" de radios FM, con rankings del tipo "los 40 principales" que no seguían un género en particular sino que simplemente seguían un criterio de popularidad: los oyentes votaban las canciones y las más elegidas eran pasadas. De modo que en una radio podían pasar por igual artistas tan diferentes como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Julio Iglesias y Michael Jackson.[156]​ Tal era la programación de, por ejemplo, FM 100.[157]​ Sin embargo, en paralelo estaba surgiendo otra movida más roquera: el Condon Clú establecía cada fin de semana recitales en distintos locales, a donde tocaban números como Las Pelotas, Los Piojos, Memphis la Blusera, Bersuit Vergarabat, Pappo y Juanse.[156]​ Esta movida sería un importante eslabón en el posterior estallido del rock barrial.

No obstante, ya para 1994 las excelentes ventas de discos y de entradas a recitales no volvieron a repetirse, y en el ambiente se hablaba de una baja estimada en un 20-30%.[158]​ Grinbank reflexionaba que tal vez fue un error depositar a fines de 1993 una gran concentración de megaestrellas internacionales como Michael Jackson, Madonna y Guns N' Roses, y declaraba que "la industria había llegado a su dimensión real".[158]​ Para sortear la baja, empezó a realizar recitales con duplas de artistas internacionales: Ramones-Motörhead, Kiss-Black Sabbath, Sting-James Taylor, etc. Los artistas nacionales continuaron aprovechando estas visitas para ser teloneros.[158]

Las siguientes tendencias reflejaron el poco poder adquisitivo del público, por ejemplo, en el verano de 1996 hubo poca actividad de recitales en la costa argentina debido a ese factor.[159]​ Varios años más tarde, Grinbank se refirió a estos problemas:

En 1996 tuvo lugar en Estados Unidos un acontecimiento que tendría grandes consecuencias a largo plazo en la industria musical global, cambiando la evolución de la música estadounidense y, por tanto, de todo el mundo: se aprobó la Telecommunications Act, una ley cuyo principal argumento era desregular el mercado de telecomunicaciones para que cualquier compañía pudiera comprar sin límites espacios mediáticos, y que entre otros resultados favoreció el avance de monopolios en la radiodifusión, llevó a una mayor homogeneización de sonidos y perjudicó la difusión de artistas nuevos o independientes.[161]

1999 fue el año del pico máximo histórico de ventas de la industria discográfica global, con un récord de U$28.900.000.000 generados, en gran medida gracias al formato del CD, que también llegó ese año a su apogeo.[162]

No obstante, el 1 de junio de ese mismo 1999 se fundó Napster, compañía dedicada a descargas en línea de música. A partir de ese momento, en los años siguientes se produciría una caída sin interrupciones en las ventas de formatos físicos, y un aumento sostenido en las descargas digitales.[163]​ Aunque también hubo voces que argumentaron que tradicionalmente solo un 20% del público compraba música, y con la llegada de las vías digitales apareció en escena el otro 80%.[162]

La crisis económica argentina de 2001-02 provocó que se repitiera un patrón que ya se había visto en la hiperinflación argentina de 1989-90, con bandas y artistas argentinos que se fueron a tocar en giras por el exterior para buscar los tan necesitados dólares, aunque esta vez no fueron únicamente los artistas consagrados sino también otros en ascenso y con popularidad menor.[164]

La mejora económica se sintió en la reanudación de las visitas internacionales, la primera en llegar tras la larga crisis fue Iron Maiden, que tocó el 11 de enero de 2004 en Vélez con Horcas y O'Connor de teloneros.[165]

El gran éxito del megafestival Tres Días por la Democracia de 1988 (juntó 150 mil personas) había sugerido la idea que en la escena argentina se establecerían los megafestivales; sin embargo, la hiperinflación hizo que la idea quedara en pausa y que el gobierno no hiciera un megafestival en 1989.

No obstante, ya para diciembre de 1990 la situación económica se había recompuesto lo suficiente como para que se reflotara la idea de los megafestivales, y el 14 de diciembre de 1990 se realizó el festival Mi Buenos Aires Rock en la avenida 9 de Julio, con 100.000 personas y teniendo entre sus números a La Portuaria, Fabiana Cantilo, Luis Alberto Spinetta y Charly García.[166]

La experiencia de dicho megafestival tendría continuidad en los siguientes años, por lo que en los años '90 el rock argentino mostraría una tendencia de un aumento exponencial de su poder de convocatoria con respecto al nivel que tenía en la anterior década. Del panorama de los años '80, donde los recitales eran mayoritariamente en teatros y estadios chicos, con muy pocos episodios de recitales masivos, en los '90 pasó a ser usual que se realizaran recitales masivos: el festival Mi Buenos Aires Querido II en la avenida 9 de Julio en 1991 (250.000), el festival Rock de Corazones Solidarios en el mismo lugar en 1992 (100.000), los dos River de la reunión de Serú Girán en 1992 (120.000). Además, a partir de 1992 se le sumaría otro espacio masivo al rock argentino: ese año comenzó la costumbre de incluir recitales en el tradicional festival anual de aniversario de La Plata, realizado típicamente en noviembre en la Plaza Moreno.[167][168][169]​ La primera edición de 1992 tuvo como números centrales a Horacio Fontova, Luis Alberto Spinetta y Fito Páez.

Por otro lado, el 30 de noviembre de 1991, en otra fecha del festival Mi Buenos Aires Querido II, se realizó en la avenida 9 de Julio un recital de tango. En una sección, artistas del rock argentino se sumaron y cantaron tangos emblemáticos; participaron los roqueros: JAF, Celeste Carballo, Horacio Fontova, Fabiana Cantilo, Roque Narvaja, María Rosa Yorio, Moris, Litto Nebbia, Silvina Garré, Alejandro Lerner, Patricia Sosa y Juan Carlos Baglietto. Este recital de tango tuvo una asistencia de 40.000 personas.[170][171]

El 3 de marzo de 1999 se estaba realizando el festival Buenos Aires Vivo III en Costanera Sur, cuando en los shows de Caballeros de La Quema y Divididos sucedieron hechos lamentables: dos fanes de 21 años llamados Raúl Lumille y Diego Aguilera murieron electrocutados al tocar un alambrado que se había electrificado con cables sueltos, además hubo un apagón que fue aprovechado por hordas de delincuentes para robar al público y acuchillarlos, en total hubo 25 heridos. Estos hechos provocaron que fueran canceladas las últimas dos fechas del festival, que iban a contar con mensajes de Amnesty International por los 50 años de los derechos humanos y artistas a tono (León Gieco y Mercedes Sosa). Pero fundamentalmente, sembraron serias dudas de cara al futuro acerca de que el gobierno volviera a hacer recitales masivos de rock.[172]

Sin embargo, el gobierno quería continuar realizando recitales de rock, así que tras los incidentes replanificó todo el formato para el año siguiente: en 2000 se realizó el Festival Argentina en Vivo, ahora ya no solo en capital sino con conciertos a lo largo y ancho del país, y exclusivamente en recintos cerrados (más fáciles de vigilar que los espacios abiertos de la anterior vez). Ahí sí se pudo hacer la fecha especial de Amnesty que había sido planeada originalmente para el año anterior.[173]​ El Argentina en Vivo 2000 fue un éxito, y volvería a tener una edición al año siguiente, pero fundamentalmente fue importante para volver a convencer a empresarios y organizadores de que era posible hacer festivales en las provincias (una idea que había quedado descartada tras el trauma de los incidentes en La Falda Rock '87), y que en 2001 desembocaría en el nacimiento del Cosquín Rock.

El 4 de abril de 2000 el rock argentino conquistó un récord: por primera vez en la historia mundial se hizo un recital de rock en Antártida, con la presentación de León Gieco en la Base Marambio como parte del itinerante Argentina en Vivo.[174]

En octubre de 2003 un nuevo festival apareció en la escena del rock argentino: el Quilmes Rock. La principal premisa del Quilmes era convertirse en el primer festival argentino que alojara distintas temáticas, a la manera de los más importantes festivales anglosajones, por eso ya en su primera edición los artistas fueron ubicados en fechas según su estilo (por ejemplo, el 10 de octubre fue un día pop con Gustavo Cerati y Emmanuel Horvilleur, y el 11 de octubre fue un día de rock barrial con Ratones Paranoicos y La Mancha de Rolando).[175]

En los años '90 habrían cambios sustanciales en la escena de radios argentinas, con el inicio de emisión de radios como la FM Hit, Metro 95.1, NRG 101, y FM Panda.

El 24 de abril de 2000 se produjo un hito en la radiodifusión del rock argentino: comenzó a emitir la Mega 98.3, radio FM que ya desde su eslogan (puro rock nacional) dejaba en claro su contenido: 100% de música de artistas del rock argentino. Si bien ya había habido casos de radios argentinas que pasaran solo rock argentino (Red TL en 1989 y FM La Boca en 1993), era la primera vez que sucedía con un megaemprendimiento de la capital. Apenas empezada la radio conquistó un récord: en menos de 30 días ya se había convertido en la radio más escuchada, con un 15,03% del share. Sin embargo, sus organizadores tenían claro desde antes que sería un éxito: un estudio preliminar de mercado había arrojado que gran parte del público argentino quería una radio que pasara solo rock nacional, y que incluyera a artistas que habían quedado casi olvidados en las radios argentinas, como Sandra Mihanovich, Miguel Mateos y Juan Carlos Baglietto.[176][177]

El 1 de abril de 2004 comenzó a emitir FM Kabul, un nuevo proyecto de Daniel Grinbank ideado para difundir bandas emergentes e independientes. Con un enfoque opuesto, el mismo día comenzó a emitir Pop Radio 101.5.

En junio de 1996 surgió un obstáculo para la escena: el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, promulgó una ley que restringía las actividades de las discotecas de la provincia, por ejemplo, establecía las 04:00 de la madrugada como horario máximo de actividad.[178]​ La ley había surgido como respuesta a episodios recurrentes de violencia en las discotecas, y al avance de las drogas en Argentina. Pero por otro lado, esta medida suponía un golpe a la actividad de las bandas en la provincia, y especialmente en el conurbano (uno de los circuitos de rock más importantes en el país). Como consecuencia, hubo artistas que compusieron canciones criticando la medida, como Kapanga con «El mono relojero» y Bersuit Vergarabat con «Se viene el estallido». No obstante, en la práctica la medida fue bastante inefectiva: al ser tan impopular, casi nadie hizo esfuerzos por hacerla valer.[179]​ Otro flanco débil para ejercerla fue la falta de coordinación con la capital, donde simplemente no atendieron la ley.[179]​ Los empresarios estuvieron entre quienes más sufrieron la medida, y 100 discotecas quebraron,[179]​ por lo que libraron batallas legales para conseguir recursos de amparo y contrarrestar una ley que, en su entender, era contraria al espíritu de libertad de negocio.[179]​ A causa de la medida, Duhalde perdió el apoyo del sector de votantes más jóvenes, algo que lo perjudicó en las elecciones de 1999.[179]​ Con el cambio de gobierno tras estas elecciones, el nuevo gobernador provincial, Carlos Ruckauf, derogó la ley a principios de 2000, estableciéndose que cada municipio arreglaría su actividad de discotecas.[180][179]

Los Redonditos serían particularmente perjudicados por la violencia recurrente en sus recitales. Comenzó el 19 de abril de 1991 con el recital en Obras que desembocó en 73 detenidos, uno de los cuales murió por heridas de golpes en la comisaría, iniciando un largo juicio (el caso Bulacio). Los dos de diciembre de 1994 en Huracán dejaron 28 heridos y 60 detenidos. El del 23 de mayo de 1998 en Villa María (Córdoba) dejó 1 muerto, 30 heridos, 20 detenidos y un móvil de Crónica TV destruido. Los de junio de 1999 en el Patinódromo de Mar del Plata dejaron 1 muerto, 100 heridos, 500 detenidos, 3 autos incendiados y numerosos comercios saqueados y destrozados. Los de abril de 2000 en River dejaron 1 muerto, 150 heridos y 39 detenidos. Finalmente, su último recital, el 4 de agosto de 2001 en el Chateau Carreras, dejó 1 muerto y 2 heridos.[181]

A partir de la muerte de Bulacio el 26 de abril de 1991 y del juicio que le siguió, se terminó la práctica, común desde hacía décadas, de que la policía estuviera emplazada en los recitales con órdenes de llevarse una cuota de detenidos para las comisarías, en grandes operativos que incluían autobuses vacíos para llenarlos de detenidos.[136]​ Por otro lado, se dio la casualidad que también terminó ese año otra modalidad policial común desde hacía décadas: la de secuestros, tras la caída de la banda de comisarios que el 24 de agosto secuestró a Mauricio Macri. En suma, en 1991 el rock argentino se deshizo del último vestigio de represión que quedaba de la época dictatorial, el de la represión y acoso policial. En los años siguientes, los recitales argentinos se hicieron en un clima de mayor libertad y holgura, y con la policía ya no emplazada para hacer detenciones arbitrarias, sino simplemente como seguridad de eventos con gran concentración de gente.[136]​ Aunque también la menor actividad policial en el rock llevó a que se volviera común que, ante el surgimiento de algún incidente, la policía tardara en llegar y restablecer la seguridad (algo que se evidenció en 1996 en los incidentes de Florida y Lavalle, causados por una promoción de entradas para los Ramones).[136]

El 1 de diciembre de 1992 se tenía planeado hacer el festival por el Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA en la avenida 9 de Julio, anunciando que tocarían Fito Páez, Charly García y Soda Stereo. Cuando ya estaban reunidas 45 mil personas, se anunció que finalmente no tocarían esos artistas, lo que provocó que la multitud se enfureciera y hubieran saqueos de negocios y 200 heridos.[182]

El 18 de febrero de 1994 Hermética estaba tocando en la discoteca Morón 90 cuando una descarga eléctrica mató a un fan de 16 años llamado José Luis Damián. Sin embargo, a continuación sucedió algo inédito, que no había sucedido en los casos anteriores de muertes en recitales de la escena (y que tampoco sucedería en los casos futuros): la banda decidió, a modo de disculpa con la familia de Damián, pagar el entierro y realizar un recital en la discoteca Stadium destinando todo lo recaudado hacia la familia.[183]​ No obstante, la familia igual hizo juicio a la banda, y allí los miembros argumentaron que eran empleados del bajista y letrista Ricardo Iorio así que quedaban libres de culpa. Iorio sería el único penado por este juicio, ya que le embargarían su cuenta de SADAIC (algo que recién se levantaría en 2012). Como consecuencia de este evento, los miembros quedaron seriamente enfrentados y Hermética entró en su recta final. La banda pasaba por su mejor momento y el 12 de noviembre tuvieron su primer Obras propio, pero igual se separó el 18 de diciembre de ese mismo año en la discoteca Go! de Mar del Plata.[184]

También habría muertes con las visitas internacionales. El 4 de diciembre de 1992, un día antes del recital de Guns N' Roses, una fan de 16 años llamada Cynthia Tallarico se suicidó de un disparo a raíz de que su padre le prohibió ir al recital, el padre también se mató al ver el cuerpo de su hija.[182]​ El 3 de septiembre de 1994 en el recital de Kiss murieron los fanes Edgardo Pereyra (23 años) y Carlos Clavero (25 años), ambos por caídas desde gran altura; la banda se enteró y estuvo a punto de no tocar, pero finalmente los convencieron de cumplir sus compromisos.[183]​ El 14 de octubre de ese mismo año, en las filas de la boletería para el recital de los Rolling Stones en febrero del año siguiente, un fan de 22 años llamado Fabián Maldonado fue asesinado de un corte en el cuello con una botella rota; el caso se resolvió con la condena del agresor, Raúl Zarza, a 9 años de prisión.[183][185]



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