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Red Española de Ciudades por el Clima



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Murcia es una ciudad española, capital del municipio del mismo nombre y de la comunidad autónoma de la Región de Murcia. Es el centro de la comarca de la Huerta de Murcia y de su área metropolitana. Está situada en el sureste de la península ibérica a orillas del río Segura, en la denominada depresión prelitoral murciana, a 40 kilómetros del mar Mediterráneo. Con 459 403 habitantes (INE, 2020),[4]​ Murcia es el séptimo municipio más poblado de España.

El área urbana de la ciudad (o zona metropolitana), aunque no establecida oficialmente, comprendería a unos diez municipios de la Región de Murcia, contando con una población de 655 667 habitantes en 2019, repartidos en una superficie total de 1230,92 km², con una densidad de población de 533 hab/km².[5]​ De este modo, el área urbana de Murcia ocuparía el 10º puesto en la lista de áreas metropolitanas de España.

Murcia es un importante municipio de servicios en la que el sector terciario ha sucedido a su antigua condición de exportadora agrícola por antonomasia, gracias a su célebre y fértil huerta, por la cual era conocida con el sobrenombre de la Huerta de Europa. Entre sus industrias más destacadas se encuentran la alimentaria, la textil, la química, la de destilación y la fabricación de muebles y materiales de construcción, estando muchas de ellas ubicadas en el Polígono Industrial Oeste, considerado uno de los más grandes de la península[6]​ (compartido con el municipio de Alcantarilla).

Es también un importante centro de gran tradición universitaria desde que fuera fundada la primera universidad en 1272.[7]​ Actualmente es sede de dos universidades: la pública Universidad de Murcia y la privada Universidad Católica San Antonio, que atraen alrededor de 50 000 estudiantes al municipio.

De orígenes inciertos, hay constancia de que fue fundada en el año 825 por orden de Abderramán II, probablemente, sobre un asentamiento anterior de origen romano.[8]​ Durante la Edad Media, Murcia llegó a ser capital de la cora de Tudmir,[9]​ posteriormente fue cabeza de distintos reinos de taifas de creciente importancia en los siglos XI, XII y XIII[10]​ y entre 1243-1266 se incorporó a la Corona de Castilla como capital del Reino de Murcia, siendo además ciudad con voto en cortes y sede episcopal desde 1291.[11]

De su patrimonio histórico-artístico destacan su célebre Catedral, de fachada barroca e interior principalmente gótico, el afamado Casino, de suntuosos interiores; el denso patrimonio escultórico de Francisco Salzillo, y un gran conjunto de edificios barrocos. En el ámbito cultural es conocida por su rico folclore, especialmente vistoso durante las Fiestas de Primavera y las procesiones de Semana Santa, declaradas de Interés Turístico Internacional.[12]​ El Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia, ejemplo de tribunal consuetudinario de regantes del Mediterráneo español, está declarado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco.[13]

El origen del topónimo Murcia no está del todo claro y tanto historiadores como lingüistas sostienen varias hipótesis agrupadas en torno a dos orígenes básicos: el árabe y el latino. Según palabras de Menéndez Pidal: el topónimo Murcia era azote de filólogos.[14]

El origen pre-islámico, probablemente latino, parece el más lógico, aunque no se sabe con seguridad cuál es la raíz primera, y son muchas la hipótesis que se aventuran. La más extendida actualmente ya la enunció Francisco Cascales en sus Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia publicados en 1621,[15]

Aunque la evolución de la palabra que propone Cascales está descartada, lo cierto es que el topónimo Murcia era usado por los romanos, siendo como dice el autor el nombre de una divinidad primitiva que tenía un templo en el valle situado entre las colinas del Aventino y el Palatino[16]​ en la misma ciudad de Roma, creyéndose que la denominación de dicha diosa está relacionado con el latín myrtus, con el significado de mirto, evolucionando a Myrtea/Murtea/Murcia.

Por lo tanto, parece que los estudios históricos han llegado a la conclusión de que -al igual que la mencionada divinidad- Murcia es un topónimo de origen latino que deriva muy probablemente de Myrtea o Murtea (“lugar de mirtos” o “lugar donde crecen los mirtos”) o de Murtia, y que de esa forma Mursiya - en árabe, مدينة مُرْسية‎, Madīna(t) Mursiya, i.e. Ciudad de Murcia - (primera denominación documentada ya en época islámica) no fue más que la adaptación árabe del término latino preexistente.[14]

El escudo de la ciudad de Murcia tiene orígenes medievales, con diversos añadidos posteriores. Está compuesto por 7 coronas sobre fondo rojo. Debajo de la corona central se halla un corazón en cuyo interior se disponen un león rampante y una flor de lis rodeados por una leyenda (Priscas novissima exaltat et amor). Completa el escudo una orla con castillos y leones.

El origen de este emblema está en el rey Alfonso X, quien concedió un sello concejil con 5 coronas como representación legal y simbólica de la ciudad y su reino (conmemorando el hecho de que el Reino de Murcia era el quinto en ser reconquistado por la corona castellana).

Más tarde, en el 1361, Pedro I firmó un privilegio por el que se concedía a Murcia la sexta corona para que figurara en el sello y en el pendón municipal, añadiendo además una orla con los símbolos de la Corona de Castilla (en agradecimiento al papel murciano en la Guerra de los Dos Pedros).

Posteriormente, en 1575, el Concejo solicitó a Felipe II la inclusión de un corazón para conmemorar que las entrañas y el corazón de Alfonso X descansan en la ciudad como quedó establecido en el testamento del rey sabio (y que se encuentran en la Capilla Mayor de la Catedral de Murcia).[17]

El actual escudo se completaría en 1709 por Felipe V. El monarca premió la fidelidad murciana en la Guerra de Sucesión concediendo otra corona real sobre un león y una flor de lis unida bajo el texto: Priscas novissima exaltat et amor (ensalzar y amar lo antiguo y lo nuevo).[18]

La bandera del municipio es roja en su totalidad, con el escudo arriba descrito dispuesto en el centro de la misma. Así pues, el rojo es el color de la ciudad (como se puede comprobar, por ejemplo, en la indumentaria del Real Murcia Club de Fútbol).

El Himno de Murcia es obra del poeta y periodista murciano Pedro Jara Carrillo, quien puso la letra a la música del maestro Emilio Ramírez. Se estrenó el 9 de junio de 1922. El poeta también compuso el Himno a la Virgen de la Fuensanta con motivo de su coronación en 1927.

Un popular himno no oficial del municipio es El Canto a Murcia de La Parranda, zarzuela de ambiente murciano compuesta por el maestro Francisco Alonso, con libreto de Luis Fernández Ardavín y estrenada en 1928. El Canto a Murcia está considerado uno de los finales de acto más impresionantes de la historia de la zarzuela, y se le atribuyen características de himno regional.[19]

Otros símbolos de Murcia son la Matrona o el León del Malecón.

El término municipal tiene una extensión de 881,86 km²[20]​ y se divide de norte a sur en dos partes diferentes separadas por una serie de sierras que conforman la llamada Cordillera Sur: Sierra de Carrascoy (1031 metros), del Puerto (604 metros), Cresta del Gallo (609 metros), Villares (487 metros), Columbares (647 metros), Altaona (534 metros) y Escalona (345 metros). Estas dos zonas se denominan: Campo de Murcia al sur, que geográficamente forma parte del Campo de Cartagena,[21][22]​ y Huerta de Murcia al norte de la sierra, constituida por la vega segureña. Entre estas dos áreas, atravesando las sierras, se encuentran los pasos naturales del puerto de La Cadena (365 m), el puerto del Garruchal (302 m) y el puerto de San Pedro (258 m).

La Vega del Segura, donde se encuentra la conocida huerta, es un llano de inundación depositado sobre una fosa tectónica que constituye la depresión prelitoral murciana, a 40 kilómetros en línea recta del Mar Mediterráneo. Las elevaciones montañosas que la encajonan en sus flancos norte y sur están compuestas de materiales geológicos pertenecientes al Sistema Bético. En la vertiente norte aparece el denominado reborde interior de la depresión prelitoral, formado por una sucesión de suaves colinas, constituidas por areniscas y margas, restos de la sedimentación miocénica que queda en forma de resalte como consecuencia del hundimiento de la depresión del Segura. Sus alturas son modestas y aisladas, que rondan los 200 metros de altitud, que hacen de límite con el término de Molina de Segura).[23]

Los aportes y arrastres de estas colinas y montañas junto con las avenidas del Segura y el Guadalentín fueron rellenando y colmatando la depresión hasta formar una llanura aluvial de débiles pendientes. La ciudad de Murcia se encuentra en la parte central de la vega, a una altitud para el centro de la urbe de 42 m s. n. m.,[1]​ mientras que la altitud del municipio varía desde los 25 metros en el último tramo del río Segura en el municipio, hasta los 1031 metros en el Morro de la Fuente, en la Sierra de Carrascoy.[2]

La referida zona sur del municipio, llamada Campo de Murcia, es sino la parte norte de la llanura litoral del Campo de Cartagena, extendiéndose de forma descendente desde la Sierra de Carrascoy hasta los límites municipales de Fuente Álamo de Murcia, Torre Pacheco y San Javier.[24]​ Un caso especial es el de la pedanía de Lobosillo que se sitúa como un enclave del municipio de Murcia en el centro del Campo de Cartagena.

La parte más occidental de la zona septentrional del municipio constituye realmente la parte final del valle del Guadalentín, justo antes de su conexión con la vega del Segura, formando un valle encajonado entre la Sierra de Carrascoy al sur y las estribaciones montañosas del reborde norte de la depresión, valle al que también se le denomina campo de Sangonera.[25]

El río Segura es el principal eje hidrográfico del municipio. Discurre por la vega del mismo nombre y atraviesa la ciudad de Murcia con dirección oeste-este, siendo un río de régimen pluvial mediterráneo, de escaso caudal pero con fuertes crecidas, como las de 1946, 1948, 1973, 1987, 1989 o 2019 que inundaron diversas zonas del municipio.[26]

El Segura entra en la depresión prelitoral procedente de la Vega Media (de los municipios de Las Torres de Cotillas y Molina de Segura), a la altura de las pedanías de Javalí Nuevo y Javalí Viejo, justo en donde se sitúa la denominada Contraparada. En este primer tramo todavía lleva una dirección norte-sur, que cambiará por la descrita oeste-este a su paso por la pedanía de Puebla de Soto y el límite municipal con Alcantarilla. Tras atravesar la ciudad, entre las pedanías de Santa Cruz y Alquerías el río adquiere una dirección suroeste-noreste, abandonando el municipio a la altura de El Raal introduciéndose en el de Beniel y en el término de Orihuela, dentro ya de la Vega Baja.

El río transcurre a partir de la Contraparada a través de una canalización realizada en los años 1990 que modificó el cauce anterior recortando los clásicos meandros y aumentando la capacidad de desagüe de cara a controlar las periódicas riadas. A su paso por la ciudad, el Segura cuenta con una amplia canalización en piedra realizada en los años 1950, sustituta de la anterior del siglo XVIII.

El río Guadalentín, el principal afluente del Segura por su margen derecha (también llamado Sangonera en su tramo final), discurre a través del Canal del Reguerón por la zona sur de la vega proveniente del valle del Guadalentín -que no es sino la misma depresión prelitoral antes de que el Segura acceda a ella-, concretamente de la comarca del Bajo Guadalentín (de los municipios de Librilla y Alhama de Murcia). Este río desemboca artificialmente en el Segura a la altura de la pedanía de Beniaján gracias al mencionado Canal del Reguerón, que fue realizado en el siglo XVIII para evitar que las riadas del Guadalentín confluyeran con las del Segura aguas arriba de la ciudad de Murcia.[27]

También hay que destacar la presencia de numerosas ramblas, situadas principalmente en los piedemontes de los dos rebordes montañosos de la depresión prelitoral, destacando las ramblas de Espinardo y Churra en la zona norte, o la rambla del Garruchal en la zona sur. En la zona del Campo de Murcia también son típicos estos cauces, pero vierten sus aguas ocasionales hacia el Campo de Cartagena y el Mar Menor, destacando la rambla de La Murta, la rambla de Corvera o la rambla del Ciprés.[28]

El Segura y su afluente el Guadalentín son famosos por sus furiosas crecidas y temidas inundaciones, teniéndose registro de algunas ya en la baja Edad Media, por lo que su control ha sido desde tiempo inmemorial motivo de construcción de obras de defensa tales como cortas, motas, canales de derivación y encauzamiento en algunos tramos. La propia muralla musulmana de la ciudad se pensó como una forma de protección, al igual que elementos tan característicos como el Paseo del Malecón o el Canal del Reguerón. Pese a la construcción de embalses en la cabecera, los desbordamientos continuaron afectando a la ciudad de Murcia y su huerta durante el siglo XX, por lo que se tuvo que ejecutar un definitivo plan integral contra las avenidas desarrollado entre 1987 y 1994.

Las crecidas del Segura están documentadas desde la baja Edad Media, siendo una de las primeras la de octubre de 1328, destacando la frecuencia de las mismas, con 17 episodios de importancia durante el siglo XV. El episodio más importante de ese siglo fue el de septiembre de 1452, lo que llevó a desarrollar mejoras en el cauce y varios proyectos de encauzamiento en la capital murciana.[29]

En 1545 el desbordamiento del Segura inundó Murcia y su huerta siendo la más importante crecida hasta la fecha. En 1651 la riada de San Calixto causó 1500 muertos en Murcia con un caudal de 1700 m³/s. En 1802 el Guadalentín rompió el pantano de Puentes lo que provocó una riada que destruyó completamente la pedanía murciana de Buznegra.[30]​ En 1879 la célebre riada de Santa Teresa superó los 1800 m³/s a su paso por el Puente de los Peligros, marcando los registros históricos más altos de la historia y causando más de 1000 muertos y numerosos destrozos.

En el siglo XX las riadas de 1946, 1948, 1973, 1982, 1987 y 1989 han pasado a la historia superándose en muchas de ellas los 1000 m³/s de caudal máximo instantáneo. Gracias a las obras desarrolladas (encauzamiento total del tramo urbano en los años 1950, encauzamiento y recorte de meandros en todo el municipio a finales de los 1980 principios de los 1990 y presas de contención en ríos y ramblas de toda la cuenca) se evitó el desbordamiento en las crecidas de 1997, 2000 y 2012,[31]​ por lo que no se ha desbordado el río en el casco urbano desde octubre de 1982.[32]

Murcia tiene un clima mediterráneo seco. De acuerdo con la clasificación climática de Köppen es en general un clima semiárido cálido de tipo BSh. Con una temperatura media anual de 18,6 °C en Murcia (Centro Meteorológico) y de 18,2 °C en Murcia / Alcantarilla (Base Aérea), el área urbana y sus zonas más próximas se sitúan por encima de la barrera de los 18 °C que separa las variantes fría (BSk) y cálida (BSh) de este tipo de clima, si bien las medias son inferiores a los 18 °C en las zonas circundantes de huerta más expuestas a la inversión térmica, en las Sierras del Valle-Carrascoy y en el Campo de Murcia, en la zona sur del municipio, en donde la temperatura media se sitúa en torno a los 17-17.5 °C, dando lugar al clima BSk (semiárido frío).

Con inviernos suaves y veranos calurosos, las temperaturas oscilan entre los 16 °C y los 4 °C de enero y los 34 °C y los 21 °C de agosto, si bien las temperaturas extremas pueden superar los 40 °C en verano y descender de los 0 °C en invierno. Los valores extremos absolutos en las estaciones principales existentes en el municipio oscilan entre los 46,1 °C de máxima registrados en Murcia / Alcantarilla el día 4 de julio de 1994, y los -7,5 °C registrados en Murcia (Centro Meteorológico) el día 16 de enero de 1985. De la histórica estación meteorológica de Murcia / Instituto, puesta en marcha en 1866 en la azotea del actual Instituto Licenciado Cascales, y en funcionamiento hasta mediados del siglo XX, existen valores extremos de 47,8 °C de máxima registrados el día 29 de julio de 1876, y de -5,5 °C de mínima registrados el día 15 de enero de 1871. El valor de 47,8 °C es récord absoluto de temperatura máxima registrada en España en el siglo XIX, aunque hay que considerar que, el mismo día de ese registro, otras estaciones peninsulares alcanzaron registros superiores, aunque no fueron finalmente homologados por dudosos.[33]

Respecto a las precipitaciones, los acumulados medios anuales se sitúan en el entorno de los 300 mm en gran parte del municipio, siendo superiores a los 350 mm en la cara norte de las Sierras del Valle-Carrascoy y zonas próximas. Las precipitaciones se concentran normalmente en pocos días, principalmente en invierno, primavera y sobre todo otoño, pudiendo ser torrenciales en situaciones de gota fría, con valores superiores a los 100 mm en menos de 24 horas, ocasionando riadas e inundaciones. La precipitación máxima en un día es de 136 mm registrados en Murcia / Alcantarilla el 10 de octubre de 1943. La nieve, extraordinariamente rara en la ciudad y el valle del Segura, puede caer en las cumbres y zonas altas de las Sierras del Valle-Carrascoy en episodios de entradas frías en invierno. En zonas bajas, la nevada más importante del siglo XX se produjo el 26 de diciembre de 1926, en donde según la prensa de la época, se llegó a acumular más de un metro de espesor en menos de 36 horas. Las dos últimas nevadas generalizadas en el municipio se produjeron el 12 de febrero de 1983 y el 18 de enero de 2017; esta fue la primera nevada generalizada del siglo XXI, cuajando en toda la Región de Murcia, incluyendo zonas de montaña, litoral y la huerta de Murcia.[34]

El viento sopla normalmente de componente este-sureste desde los últimos meses de primavera, influenciado por la entrada de la brisa marina. Y gira a componente oeste a finales de otoño, durante el invierno y primeros meses de primavera. La máxima racha de viento, registrada el 4 de octubre de 1987 en Murcia (Centro Meteorológico), es de 108 km/h. Murcia / Alcantarilla tiene un registro máximo de 103 km/h. Sin embargo, es en las cumbres de las Sierras del Valle-Carrascoy donde el viento sopla con mayor intensidad, habiéndose llegado a medir rachas de hasta 141,6 km/h el día 24 de enero de 2013 en la estación meteorológica del Pico Relojero, a 609 m sobre el nivel del mar En esta estación automática, en funcionamiento desde el año 2012, se alcanzan anualmente rachas máximas superiores a los 100 km/h, y tiene una media, para sus primeros 3 años de funcionamiento, de 44 días al año con rachas de viento superior a los 62 km/h, fuerza temporal según la definición establecida en la Escala de Beaufort.

Además de la huerta y las zonas urbanas, el término municipal cuenta por su gran tamaño con distintos paisajes: tierras baldías, pinares de pino carrasco en las sierras de la Cordillera Sur y zonas de típico secano mediterráneo en el Campo de Murcia.

En el municipio se encuentra la mayor parte del parque regional de El Valle y Carrascoy, compartido con los municipios de Fuente Álamo de Murcia y Alhama de Murcia y que comprende gran parte de las sierras de la ya referida Cordillera Sur, siendo el pulmón verde de la ciudad. Dentro del parque, las sierras de Carrascoy, del Puerto y Cresta del Gallo están declaradas LIC, mientras que las sierras de la Cresta del Gallo, Villares, Columbares y Altaona, cuentan además con protección ZEPA.

El grupo faunístico más destacado en el ámbito del parque es el de las aves, y en especial las rapaces como Águila perdicera, Águila real, Águila culebrera, Águila calzada, Ratonero y Halcón peregrino, destacando también la abundante presencia del Búho real, especie que posibilitó la declaración de ZEPA al contar con una de las colonias más numerosas de España y con mayor densidad del Mundo.[40]​ En cuanto a los mamíferos, está constatada la existencia de Jabalí, Zorro, Gato montés o distintas especies de mustélidos como Garduña, Tejón, Comadreja, al igual que siete especies de Murciélago.

La vegetación del parque está constituida principalmente por un bosque de Pino carrasco, que en algunas zonas presenta Pino piñonero o manchas de Carrasca. Hay que destacar los ejemplares relictos de Alcornoque presentes en el área denominada Majal Blanco.[41]​ El sotobosque mejor conservado cuenta con un matorral típicamente mediterráneo en el que el lentisco, acebuche, palmito, enebro, espino negro y coscoja son los más representativos.

Dentro de la fauna fluvial presente en el río Segura, destaca la recuperada presencia de la Nutria en el tramo inicial del río desde la Contraparada hasta la las proximidades de la ciudad.[42]​ Igualmente se pueden encontrar Ánades reales, Garzas, Fochas, Garcetas, Gallineta común, Barbos o Carpas, ejemplos de especies antiguamente desaparecidas en el municipio y que han pasado a ser habituales de nuevo tras un largo proceso de recuperación ambiental y depuración de aguas. Incluso, en áreas del río alejadas de núcleos urbanos se pueden observar Carriceros, Martinetes, el Martín pescador o el Avetorillo.[43]

Asimismo, en la zona norte del término municipal, lindando con el de Santomera, se encuentra el paraje boscoso protegido llamado Coto Cuadros, declarado Monte de Utilidad Pública.[44]

El paisaje más conocido y significativo del término municipal es la antiquísima Huerta de Murcia, espacio que dominaba gran parte de la vega segureña rodeando la ciudad, pero que desde hace décadas sufre la presión de la expansión urbana que junto a la terciarización de la economía y la ausencia de políticas de conservación ha reducido notablemente su extensión.

Entorno cultural

El paisaje huertano se muestra como un inmenso mosaico de poblamiento disperso fruto de la necesidad de los habitantes de vivir junto a sus cultivos. Entorno natural caracterizado por las acequias con sus mondas y su típica vegetación de cañas y árboles de ribera, además de los árboles frutales, donde destaca el limonero en un espacio parcelario alineado de hortalizas y con la abundante presencia de la morera.

El sistema de riegos de la huerta de Murcia se basa en una compleja red de acequias y demás canales de irrigación de antiquísimo origen. Los musulmanes fueron los que aprovecharon las áreas agrícolas romanas presentes en la vega segureña desde siglos antes, ya que la depresión aluvial tenía especiales características para el desarrollo de regadío. La auténtica transformación del valle tuvo lugar con la construcción del azud de la Contraparada, situado en el lugar en que el Segura hace su entrada en la depresión prelitoral y que se encarga de retener y elevar las aguas hacia las acequias mayores, la de Aljufía (al norte del río Segura) y Alquibla (al sur). Canales que el geógrafo árabe Al-Himyari describía como:

El crecimiento demográfico impulsó la necesidad de colonizar tierras cada vez más lejanas de la Contraparada, aumentando la complejidad de todo el sistema. Algunas acequias se destinaron al servicio de la ciudad como la Argualexa, proporcionando caudal necesario para el abastecimiento de los edificios públicos y de las industrias artesanas. La red de acequias surtía de energía a la industria murciana, ya que a su vera se desarrollaron molinos harineros, de batanes, de pimentón, fábricas de pólvora y salitre, fábricas de curtidos, de paños, de hilaturas de seda hasta llegar a finales del siglo XIX, cuando aparecen las primeras industrias conserveras.

La superficie de la huerta de Murcia ha vivido vaivenes a lo largo de la historia, desde un importante retroceso sufrido en el siglo XIV como consecuencia de la crisis e inseguridad reinante, hasta la expansión del siglo XVIII con motivo del auge del sector sericícola.[46]​A finales de los años 1990, tras varias décadas de terciarización económica, abandono de cultivos y expansión urbana, el espacio de regadío cubría una superficie próxima a las 12 500 hectáreas (menor hoy día tras el reciente boom urbanístico), que poco a poco ha ido cediendo sitio a la urbanización del suelo, cambiando radicalmente los usos tradicionales.

Medio físico

Así, la Huerta de Murcia se extiende por toda la vega del Segura desde el azud de la Contraparada al oeste hasta Orihuela, ya en la Vega Baja, al este, recorrida por más de 500 kilómetros de cauces.

Los heredamientos son las tierras que riega cada una de las acequias mayores, dividiéndose en dos grandes heredamientos generales subdivididos a su vez en particulares,[47]​ destacando los del lado norte -margen izquierda del Segura- (Aljufía, Churra la Vieja, Alfatego, Beniscornia, Béndame, Arboleja, Caravija, Zaraiche, Santomera, Zaraichico, Casteliche, Nelva, Benetúcer, Raal Viejo, Aljada, Azarbe de Monteagudo, Azarbe Mayor, Pitarque y Raal Nueva).

Los del lado sur -margen derecha del Segura- (Alquibla, Barreras, Dava, Turbedal, Benialé, La Raya o Puxmarina, Almohajar, la Herrera, Condomina, Beniaján, Batán o Alcatel, Junco, Alguazas, Aljorabia, Alfande, Alarilla, Azarbe de Beniel, Riacho, Zeneta, las Parras y Carcanox).

La acequia de Churra la Nueva forma sin embargo un heredamiento independiente al resto, tomando sus aguas antes de la Contraparada.[48]

Leyes y normas propias. El Consejo de Hombres Buenos

La existencia de la Huerta y su sistema de riego implicaba la cooperación de los huertanos mediante la regulación de los riegos. Para ello, desde los tiempos de los musulmanes y tras la reconquista, el concejo de la ciudad dictó una serie de leyes y normas encaminadas a proteger la Huerta y solucionar los conflictos que se generan. Como consecuencia de esto, aparecen una serie de instituciones y figuras jurídicas encargadas de velar por este espacio y sus riegos comunitarios dando lugar al desarrollo de una legislación local, en parte escrita y en parte consuetudinaria, sobre reparto, uso del agua y control de las infracciones. Todas ellas están recogidas en las Ordenanzas y Costumbres de la Huerta de Murcia que se recogen por escrito desde el siglo XIX, regulando también a la Junta de Hacendados de la Huerta de Murcia y el Consejo de Hombres Buenos.

Este consejo es una institución que se remonta a la Edad Media y cuya función es conocer y resolver las reclamaciones y pleitos, en un orden arbitral y extrajudicial, permitiendo resolver los litigios mediante actuaciones baratas, rápidas y especializadas haciendo posible una eficaz y pronta recuperacuón del orden quebrantado. Sus actuaciones eran verbales y no se comienzan a recoger por escrito hasta el siglo XVIII, estando sus decisiones reconocidas dentro del ordenamiento jurídico español.

En el año 2009, el Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco como ejemplo de tribunal consuetudinario de regantes del Mediterráneo español.[13]

En la siguiente tabla aparecen los municipios que limitan con el término municipal de Murcia, en la secuencia geográfica en la que están situados:

Nota: 1 El límite con Cartagena es por la pedanía de Lobosillo

Además, el municipio de Alcantarilla está completamente rodeado por el término municipal de Murcia.

Existen muchas dudas sobre los orígenes de la ciudad de Murcia. Hay constancia de que fue mandada fundar el 25 de junio del año 825 por el emir de Al-Ándalus Abderramán II con el objetivo de sofocar las revueltas entre yemeníes y qaysíes que ensangrentaban las tierras de la Cora de Tudmir, para hacer así más fuerte el poder del Emirato de Córdoba sobre los particularismos tribales. Historiadores como Rodríguez Llopis defienden sin embargo que lo que se produjo en aquel año no fue la fundación sino el establecimiento de la capitalidad de Tudmir en una Murcia en cierto modo ya existente.[9]

Todo parece indicar que ya existía un pequeño lugar poblado en esta misma zona, cuyos órígenes se remontarían a una villa romana denominada Murtia, en clara referencia a la existencia de humedales y mirtos -arrayanes- en torno a ella, asentamiento del que la nueva ciudad acabaría tomando el nombre, aunque islamizado.[9]​ De hecho, está arqueológicamente demostrado el desarrollo de un extenso complejo de villae romanas en el valle del Segura que aprovechaban la feracidad de las terrazas fluviales y la abundancia del agua del río.[49]

Sin embargo, las evidencias humanas más antiguas en el actual territorio del municipio de Murcia pertenecen a la Cultura del Argar; cultura desarrollada durante la Edad del Bronce que tuvo su centro en el sureste ibérico con un avanzado concepto de urbanismo, además del dominio de la agricultura y la metalurgia del bronce.

En la época prehistórica, así como en la antigüedad, la mayoría de asentamientos humanos se concentraron en los rebordes montañosos de la depresión prelitoral o vega del Segura. Así, en el reborde sur destacan los yacimientos del Puntarrón Chico de Beniaján de época argárica,[50]​ o Santa Catalina del Monte del Bronce Final.[51]​ En el reborde norte destaca el yacimiento de la Cuesta de San Cayetano de Monteagudo, con una secuencia que va desde el Argar, pasando por el Bronce Tardío y el mundo íbero, finalizando en la Roma altoimperial.[52]

Con la llegada de la Edad del Hierro, los íberos, concretamente los contestanos, tuvieron un especial desarrollo en el reborde sur con los yacimientos del Verdolay, en donde aparece un importante poblado, con una necrópolis asociada (el Cabecico del Tesoro) y un santuario (el Santuario de la Luz) datados entre el 500 a. C. y la romanización.[53]

Fue en plena época romana cuando comenzaron los asentamientos en el fondo del valle del Segura, zona de almarjales y aguas estancadas que fueron convertidas al cultivo a través de las primeras evidencias de aprovechamiento hídrico de la zona, comprobándose en yacimientos de época tardoantigua como el de Senda de Granada.[54]​ Como ya se ha comentado, el origen antiguo de Murcia estaría en una de esas villae que aparecieron en áreas más próximas al río Segura.

La referida zona de la Cordillera Sur vivió otro impulso poblacional en época tardorromana-visigoda, como parecen demostrar algunas infraestructuras que han llegado hasta nosotros. Es el caso de los yacimientos del Martyrium de La Alberca del siglo IV[55]​ y la Basílica del Llano del Olivar de Algezares (siglo VI).[56]

Aunque la explotación agraria y el aprovechamiento hídrico a gran escala del valle en donde se encuentra Murcia se remonta a tiempos romanos; fueron los árabes los que, valiéndose del curso del río Segura que atraviesa la depresión prelitoral, perfeccionaron y ampliaron una compleja red hidrológica formada por acequias, brazales y regaderas, dando impulso a la ciudad convirtiéndola en uno de los centros de producción agraria más importantes de Al-Andalus. Esto llevó a que a partir del siglo X Murcia se convirtiera en capital política y centro económico de la Cora de Tudmir.[9]

No fue hasta la segunda mitad del siglo XI, tras el fin del Califato, cuando la ciudad de Murcia encabezó su primer reino taifa independiente bajo el mandato de Abu Abd al-Rahman Ibn Tahir.[57]​ Conquistada por Al-Mutamid de Sevilla, fue epicentro del conflicto entre este y su visir Ibn Ammar.

La ciudad capitalizó un segundo reino taifa de la mano de Ibn Mardanis; conocido por los cristianos como Rey Lobo. Durante este periodo (1147-1172) Murcia vivió un momento de esplendor convertida en un centro político y cultural comparable a las principales capitales islámicas del momento, siendo cabeza de la resistencia andalusí frente al Imperio Almohade.[58]

Tras la victoria cristiana en Las Navas de Tolosa (1212), Castilla se expandió hacia el sur, dirigiéndose hacia la taifa de Murcia, que en su tercer periodo estuvo regida por la dinastía de los Banu Hud, que tras 1228 se habían sublevado contra los almohades consiguiendo el control de casi toda Al-Andalus teniendo su capital en Murcia.[59]​ Finalmente, el infante Alfonso de Castilla (futuro Alfonso X el Sabio) acordó con Ibn Hud al-Dawla el vasallaje de la ciudad en 1243 a través del Tratado de Alcaraz, incorporándola a la Corona de Castilla en forma de protectorado.

En 1264 los mudéjares murcianos se sublevaron contra los castellanos por el incumplimiento de lo pactado. Alfonso X, empleado entonces en sofocar la revuelta del sector andaluz, pidió ayuda urgente a su suegro Jaime I de Aragón. Tropas de la Corona aragonesa sofocaron la rebelión en 1266 y conquistaron Murcia definitivamente, eliminando los restos de autonomía musulmana al devolver la ciudad a la jurisdicción de Castilla en virtud del Tratado de Almizra. Jaime I de Aragón licenció a 10000 aragoneses para repoblar la zona, concediéndoles tierras, en algunos casos grandes extensiones.[60]

Tras el fin del protectorado, Alfonso X el Sabio estableció las bases sociopolíticas del municipio al concederle el Fuero de Sevilla, convirtiéndola en capital del nuevo Reino de Murcia al ser la sede del Adelantado Mayor y tener voto en Cortes.

En el contexto de la Corona de Castilla, Murcia fue durante el reinado de Alfonso el Sabio una de las tres capitales en las que iba rotando la corte itinerante, junto a Toledo y Sevilla,[61]​ creando un studium arabicum et hebraicum.[62]​ En ella quiso ser enterrado por disposición testamentaria,[17]​ aunque finalmente acabaran por reposar su corazón y entrañas.

En el año 1291 Murcia se convirtió de manera oficial en la sede episcopal de la Diócesis de Cartagena tras el beneplácito de Sancho IV el Bravo.[11]

En el contexto de la crisis dinástica en la corona castellana, Jaime II de Aragón ocupó la ciudad en el 1296, devolviéndola posteriormente a control castellano en virtud de la Sentencia Arbitral de Torrellas (1304).[63]​ Durante el siglo XIV se vivió una profunda crisis que afectó a la actividad agrícola de la huerta de Murcia y por ende a la ciudad, debido a las epidemias de peste y al contexto de inseguridad que se vivía en todo el Reino de Murcia, afectado como estaba por una triple frontera (con la corona de Aragón, con un Mediterráneo atestado de corsarios y sobre todo con los musulmanes granadinos).

A mediados del siglo XV comenzó una recuperación económica gracias al final de la amenaza granadina. En 1452 las tropas de la ciudad de Murcia junto con las de Lorca vencieron en la batalla de Los Alporchones a huestes musulmanas provenientes del reino nazarí. A partir de 1482, tanto Murcia como Lorca se convirtieron en la base de operaciones para las campañas militares que los Reyes Católicos lanzaron sobre la parte oriental del reino de Granada. La ciudad de Murcia sirvió de residencia a los monarcas en 1488.[64]

En el 1520 Murcia se unió al levantamiento comunero aunque con unos matices totalmente distintos al resto de Castilla por su claro sentimiento antioligarquico que entroncaba con los conflictos que se vivían en la región a finales del siglo XV. Los comuneros murcianos implantaron una junta de síndicos con cierta representación popular y elegidos por parroquias.[65]

En el reinado de Felipe II, tropas murcianas bajo mando de Luis Fajardo; II Marqués de los Vélez y adelantado del reino de Murcia, ayudaron a sofocar la rebelión morisca en el Reino de Granada.[66]​ Este hecho hará que se le conceda a Murcia el título de Muy noble y muy leal.[67]​ El conflicto de las Alpujarras supondrá así mismo, el hundimiento del sector sedero granadino, y en consecuencia, el auge de la seda murciana que permitirá a la ciudad y su reino esquivar los efectos de la crisis finisecular del siglo XVI a diferencia de Castilla. De hecho, la crisis no llegaría a Murcia hasta la tercera década del siglo XVII.[68]

En el año 1613, Felipe III decidió la expulsión de los moriscos murcianos que todavía quedaban en las diseminadas aljamas de la huerta y que tan vitales fueron para la producción sericícola.[69]

La crisis se precipitó sobre la ciudad con la epidemia de peste de 1648 y la posterior Riada de San Calixto, que en 1651 arrasó Murcia con una avenida del río Segura que causó más de 1000 muertos.[70]​ Sin embargo, en 1654 fue fundada la Real Fábrica del Salitre por orden de Felipe IV para revitalizar la ciudad.[71]

En el año 1705 fue nombrado obispo de Cartagena Luis Belluga y Moncada. En el contexto de la Guerra de Sucesión Española fue el artífice del triunfo de la causa borbónica en la ciudad, organizando la defensa de Murcia ante el avance de la causa austracista en el sureste, venciendo en la batalla del Huerto de las Bombas, a las afueras de la ciudad. Esta victoria supuso un giro en la Guerra de Sucesión, comenzando el avance de la causa borbónica que culminaría en la batalla de Almansa.

Durante el siglo XVIII Murcia vivió una importante expansión económica. La base de este crecimiento se cimentó en un impulso agrícola basado así mismo, en el aumento de la superficie cultivada. Las roturaciones provocaron una mayor extensión de la huerta de Murcia y de cultivos de secano en la zona de campo, algo que trajo consigo la aparición de asentamientos humanos en dichas áreas (el origen de muchas de las actuales pedanías).[72]​ Como afirma el historiador Rodríguez Llopis, Murcia alcanzó a finales de siglo la cifra de 70 000 habitantes.[73]​ En este contexto de riqueza continuó teniendo un importante papel el comercio de la seda, de hecho en 1770 se instaló en Murcia la Real Fábrica de Hilar Sedas a la Piamontesa.

La boyante coyuntura quedó reflejada en las artes y el urbanismo de la ciudad. Es la época de las iglesias y palacios barrocos y del escultor Francisco Salzillo. La expansión motivó que el primer asentamiento humano en la margen derecha del Segura se afianzara; el hoy conocido como Barrio del Carmen.

A finales del siglo XVIII, el murciano José Moñino Redondo, conde de Floridablanca fue nombrado ministro de Carlos III. Floridablanca favoreció notablemente a la tierra que le vio nacer a través de infraestructuras y medidas de carácter ilustrado.[74]

Con el estallido de la Guerra de la Independencia española en 1808, en la ciudad de Murcia se creó una Junta Suprema presidida por el conde de Floridablanca que pretendió extender su autoridad en todo el reino de Murcia ante la ausencia del poder real.[75]

En 1810 se produjo la entrada de las tropas francesas de Sebastiani, el día 24 de abril la ciudad fue saqueada brutalmente.[76]​ El 25 de enero de 1812 las tropas francesas del general Soult entraron también en la ciudad. En la calle de San Nicolás se produjo un encontronazo entre los soldados de Soult y las milicias del general Martín de la Carrera, que murió en dicho combate.

En febrero de 1820, tras el alzamiento de Riego que supuso el inicio del Trienio Liberal, el vizconde de Huertas orquestó con campesinos de la huerta y algunos militares el asalto a la prisión para liberar a los presos políticos, como el general Torrijos, proclamándose en la ciudad la Constitución de 1812.[77]

Con la creación de las actuales provincias en 1833, Murcia se convirtió en capital de la de igual nombre, mientras que el antiguo reino de Murcia se dividió en las provincias de Murcia y Albacete.[78]

En 1862 comenzaron a discurrir trenes entre Murcia y Cartagena en un viaje inaugural presidido por la reina Isabel II, y en 1865 la ciudad ya estaba conectada por ferrocarril con Albacete y Madrid.[79]​ La llegada de este medio de transporte supuso una ampliación urbana hacia el sur, desarrollándose más aún el mencionado Barrio del Carmen.

Durante el Sexenio Democrático, se produjeron dos levantamientos en Murcia de carácter federal, el primero en 1869 y el segundo en 1872, dirigidos ambos por el revolucionario Antonio Gálvez Arce, conocido popularmente como Antonete Gálvez.[80]​ En el verano de 1873 la ciudad se unió al Cantón Murciano que se había proclamado en la sublevación cantonal de Cartagena,[81]​ siendo uno de los principales conflictos a los que se tuvo que enfrentar la I República Española.

El 15 de octubre de 1879 acaeció la conocida como riada de Santa Teresa, una de las mayores de la historia de Murcia, la región murciana y toda la cuenca del Segura, que produjo cerca de 800 muertos en la ciudad y su huerta.

En los años de la II República, Murcia fue una ciudad con voto mayoritario de izquierdas en las sucesivas elecciones que tuvieron lugar.[82]​ Durante la guerra civil, la ciudad permaneció fiel a la República hasta el 29 de marzo de 1939 cuando la 4.ª División de Navarra al mando de Camilo Alonso Vega tomó Murcia, apenas dos días antes del final de la contienda,[83]​ en la llamada Ofensiva final.

Durante la dictadura franquista, tras la dura posguerra Murcia vivió una gran expansión urbana que le llevó a superar sus tradicionales límites bajo el sello del desarrollismo de la época, a costa de la huerta circundante y de parte del casco histórico.[84]

Con la llegada de la Transición y la nueva organización territorial por autonomías, la ciudad se convirtió en capital de la comunidad autónoma de la Región de Murcia, siendo sede de la presidencia y las consejerías, no así del parlamento, sito en la ciudad de Cartagena.

El crecimiento económico de los años 1960 y 1970 vino acompañado de un auge demográfico que llevó a la ciudad a crecer a gran velocidad y crear infraestructuras viarias acordes con las nuevas necesidades. En la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI vivió un nuevo periodo de crecimiento, convirtiéndose en el séptimo municipio por población de España y en un importante centro de negocios, a pesar de la crisis económica de 2008-2015.

El municipio de Murcia contaba en 2020 (INE) con 459 403 habitantes, siendo el séptimo municipio español con mayor población. Sin embargo, debido a la gran extensión del término municipal (881,86 km²), su densidad demográfica (520,94 hab./km²) está lejos de los primeros puestos.

Del total de la población del municipio, 170 724 personas residían en el distrito de la capital,[85]​ lo que representa un 37% del total municipal. Con una superficie de 11,82 km², dicho distrito contaba con una densidad de 14 443 hab./km².

El otro 63% de los habitantes (288 679 personas) se repartía entre las 54 pedanías en las que se divide el término.[86]​ Algunas de éstas han sido anexionadas de facto por la expansión urbana de la ciudad, constituyendo auténticos barrios aunque administrativamente sigan siendo pedanías, por lo que su población no se computa junto a la del distrito de la capital, caso de Los Dolores, San Benito, Zarandona, Puente Tocinos, Santiago y Zaraiche o El Puntal. Si se sumara la población de esta conurbación al distrito de la capital, la ciudad estaría en torno a los 232 000 habitantes (más del 50% del total municipal).

La mayoría de las pedanías tienen varios núcleos de población hasta alcanzar un total ampliamente superior a los 100 núcleos en el conjunto del municipio. Esto, sumado a la existencia de numerosos diseminados, indica una población muy dispersa. En el nomenclátor del INE aparecen 157 núcleos de población, pero en ese total están incluidos 28 que, en realidad, son barrios de la capital y uno más que aparece sin población, lo que dejaría el total en 128 núcleos habitados.[87]

Dentro de las dos grandes zonas en las que se divide el municipio, el Campo de Murcia y la Huerta de Murcia, es en esta última donde se localiza la gran mayoría de las pedanías (45) y de la población (97,35% si incluimos la población de núcleo urbano), por lo que la densidad en la Huerta de Murcia es mucho mayor que la del Campo de Murcia o la del cómputo total del municipio (882 hab./km² frente a 32 hab./km²) siendo por tanto el poblamiento mucho más denso que en el Campo de Murcia. La tipología de poblamiento también es muy diferente: en las pedanías de la Huerta la densidad de población es alta con numerosos núcleos de población, algunos de ellos de gran tamaño, cercanos entre sí y muchas viviendas dispersas fuera de los núcleos, lo que produce un paisaje que, o bien es urbano, o tiene la constante presencia de viviendas; en las pedanías que no son de la Huerta (las del Campo de Murcia junto a las del Campo de Sangonera) la densidad de población es mucho más baja con pocos núcleos de población, todos de pequeño tamaño, y grandes zonas libres de población.

Fue a finales del siglo XVIII cuando se realizó el primer censo, ordenado por el Conde de Floridablanca. Murcia se componía entonces de 63 665 habitantes (1787). Tras un relativo estancamiento vivido durante el siglo XIX, en el siglo XX mantuvo un incremento poblacional constante, salvo en los años sesenta con un ligero descenso, disfrutando de importantes aumentos en la década de 1930 y a partir de 1970.

De acuerdo con los datos oficiales, en el año 2018 el 11,14 % de la población del municipio era de nacionalidad extranjera, concretamente 49 834 personas, siendo las comunidades más importantes (de mayor a menor) las formadas por ciudadanos marroquíes (15 160), ucranianos (4506), ecuatorianos (4174), bolivianos (3343), búlgaros (2093), rumanos (2092), chinos (801), colombianos (1762), británicos (1668) y argelinos (981).[88]

Evolución demográfica del municipio de Murcia desde 1842:

Nota: Entre el Censo de 1857 y el anterior crece el término del municipio porque incorpora a La Alberca, Algézares, Aljucer, Beniaján, Era Alta, Espinardo, Palmar o Lugar de Don Juan, La Raya, Santa Cruz, Santomera y Voz-Negra. En 1978 se segregó el municipio de Santomera, cuya población está contabilizada en los censos de 1970 y anteriores, pero no en los siguientes.

Murcia es el centro de un área metropolitana que, si bien no está delimitada administrativamente, sí está reconocida como área urbana por el Ministerio de Fomento de España. La extensión y población de esta área dependen de cada estudio realizado al respecto, pero el del Ministerio incluye dentro de la misma a los municipios de Alcantarilla, Alguazas, Archena, Beniel, Ceutí, Lorquí, Molina de Segura, Santomera y Las Torres de Cotillas. Esta área estaría formada por 10 municipios, con una población de 655 667 habitantes en 2019 (siendo la décima más poblada de España), distribuidos en una superficie de 1230,9 km² y contando con una densidad de 533 hab/km².[91]

El proyecto AUDES5 también define la conurbación de Murcia-Orihuela, la cual, integraría la aglomeración metropolitana anteriormente descrita de Murcia, Molina de Segura y Alcantarilla junto al área urbana de Orihuela. Esta área metropolitana suprarregional contaría con una población total de 776 784 habitantes (INE 2009), una superficie de 1787 km² y una densidad de 445,54 hab/km²,[92]​ por lo que sería la séptima de España.[93]

De forma tradicional el municipio de Murcia fue un importante productor de materia prima agrícola gracias a su feraz y milenaria huerta. Durante la primera mitad del siglo XX su agricultura se convirtió en especializada e intensiva, permitiendo comercializar sus productos en mercados internacionales, algo que se intensificó en las décadas de 1950 y 1960. El municipio de Murcia participó en la exportación de tomates, lechuga y, especialmente limones y naranjas a toda Europa junto con otros muchos municipios de la Región de Murcia.

Pese a que este sector fue antaño la base económica del municipio, su importancia es ahora mucho menor tras la terciarización vivida a partir de los años 1960-1970, la redistribución regional del suelo agrícola tras la llegada del Trasvase Tajo-Segura (concentrando la producción en otras comarcas anteriormente de secano y poco productivas, entre ellas el Campo de Murcia perteneciente al municipio) y la expansión urbana. Estos factores han generado la desaparición casi total en algunas zonas de la huerta de Murcia y su degradación paisajística actual.

El sector secundario industrial apareció con fuerza en el municipio de Murcia a comienzos del siglo XX a través de sectores derivados de su potente agricultura. En la antigüedad, el sector sericícola de tipo preindustrial tuvo una fuerza importante en el municipio, pero decayó durante el siglo XIX. Entre 1900 y 1930 se vivió la época dorada de la industria del pimentón, con firmas como F.F. o Albarracín.[94]​ Tras la profunda crisis de la posguerra y la autarquía, en la década de 1960, los productores murcianos consiguieron el liderato en España, constituyendo la mitad de la oferta nacional.[95]​ Las factorías pimentoneras capitalinas se concentraban fundamentalmente en el barrio de Espinardo, al norte de la ciudad. El sector de la conserva vegetal murciana alcanzó el liderato español hacia 1930,[96]​ recuperándose de la crisis de posguerra en la década de 1950 y alcanzando un nuevo apogeo en la de 1960, hasta mediados de la década de 1970.

Actualmente, la actividad industrial del municipio se concentra en los polígonos industriales de Cabezo Cortao, Camposol y el polígono Oeste. Siendo este último el más grande de la Región de Murcia, compartido con el municipio de Alcantarilla. La potente industria conservera y del pimentón dio paso tras la crisis de principios de la década de 1990 a un sector industrial más diversificado en el que destaca el alimentario, con factorías como la cervecera Estrella de Levante, los zumos de fruta de Juver o AMC o los gazpachos envasados Alvalle de PepsiCo. En la confección textil destaca la central de Liwe Española, en la pedanía de Puente Tocinos. También son destacables los sectores químicos (con la antigua Fábrica de la Pólvora, hoy gestionada por Expal en Javalí Viejo), de destilación y la fabricación de muebles y materiales de construcción.

El principal sector económico de Murcia es el sector servicios, de los que destacamos los administrativos, financieros, culturales y de otro tipo. Históricamente la ciudad de Murcia siempre ha sido un centro de intercambio comercial, ejerciendo de redistribuidor de la producción agrícola y artesanal del interior murciano y del sureste ibérico. A partir de finales de la década de 1960 y comienzos de la de 1970, la terciarización en el municipio comenzó a ser omnipresente. En 1991, la ciudad era junto con los municipios de la costa, donde más elevados porcentajes de empleo se daban en el sector servicios en el Levante meridional.[97]

Murcia actúa como punto de intercambio comercial de toda la Región de Murcia y la cuenca del Segura, extendiéndose su área de influencia a las provincias limítrofes de Alicante, Albacete y Almería. En torno al centro de Murcia se halla el núcleo tradicional del comercio de la ciudad, pudiéndose encontrar desde el pequeño comercio hasta las franquicias de grandes marcas. En el municipio existen tres centros de El Corte Inglés y uno de Ikea (el primero abierto en todo el levante español), además de otros centros comerciales como Atalayas, Nueva Condomina, Thader, Myrtea (antes denominado El Tiro), La Noria, Montevida y Parque Comercial Oeste.[98]

A principios del siglo XXI emergió con fuerza en el municipio el turismo residencial, orientado a ciudadanos europeos, localizado principalmente en el Campo de Murcia, actividad que tras verse frenada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha iniciado una cierta recuperación.[99][100]

Como capital de la Región de Murcia[101]​ la ciudad es sede de la Presidencia de la Comunidad Autónoma, del Consejo de Gobierno (ambos sitos en el Palacio de San Esteban), de las distintas Consejerías, del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (sito en el Palacio de Justicia del Paseo de Garay), del Defensor del Pueblo de la Región de Murcia y el Consejo Jurídico de la Región de Murcia (ambos con sede en la calle Alejandro Séiquer)[102]​ además del Consejo Económico y Social (CES).

Palacio de San Esteban, sede de la Presidencia y del Consejo de Gobierno de la Región de Murcia.

Sede del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia.

Por parte del Gobierno de España también es sede de la Delegación del Gobierno en la comunidad autónoma,[103]​ así como de la Confederación Hidrográfica del Segura.

Desde la restauración de los ayuntamientos democráticos en 1979, el gobierno de la ciudad estuvo en manos de diversos alcaldes del PSRM-PSOE hasta 1995, fecha en la que se hizo con la alcaldía el Partido Popular.

En la actualidad el alcalde es José Antonio Serrano (PSOE), quien gobierna en coalición con Ciudadanos desde marzo de 2021, tras una moción de censura al popular José Ballesta.[104]

(*)En 2015 la candidatura se presentó como Es Ahora Murcia, sin la participación de Equo

El territorio del municipio de Murcia se organiza administrativamente en el núcleo urbano de la capital y 54 pedanías.[106]

El distrito de la capital ocupa 11,88 km² del total del término municipal y se divide en 28 barrios, agrupados a su vez en 8 distritos.[107]

Dichos barrios son: En la margen derecha del Segura, pertenecientes al distrito de "El Carmen", los barrios de El Carmen, Buenos Aires y Nuestra Señora de la Fuensanta, el distrito de "Infante Don Juan Manuel", con el polígono del mismo nombre, mientras que los barrios de Santiago el Mayor, San Pío X y La Purísima-Barriomar no forman parte de distrito alguno.

En la margen izquierda se hallan los distritos de "La Flota-Vistalegre", formado por los barrios de Vistalegre y La Flota, el distrito "Este", formado por los barrios de La Paz, Vistabella y La Fama, el distrito "Santa María de Gracia-San Antonio", con la barriada de Santa María de Gracia. Los barrios de San Basilio, El Ranero y San Antón forman parte del distrito "Norte". El barrio de Espinardo no forma parte de ningún distrito.

También en la margen izquierda se encuentran los 11 barrios del centro histórico, que corresponden a las 11 parroquias originarias de la ciudad medieval y sus arrabales: San Andrés (que forma parte del distrito "Norte"), San Antolín, San Miguel, San Nicolás, San Pedro y Santa Catalina (que forman el distrito "Centro-Oeste"), San Juan, San Lorenzo, Santa Eulalia y San Bartolomé (que constituyen el distrito "Centro-Este" junto al barrio de La Catedral).[108]

Mientras que cada distrito posee su respectiva Junta de Distrito, aquellos barrios que no forman parte de ningún distrito poseen en su lugar una Junta Municipal, de la misma forma que las pedanías del municipio.

Actualmente, la extensión del núcleo urbano de la ciudad de Murcia supera ampliamente su distrito administrativo, habiéndose extendido por la práctica totalidad de la pedanía de Santiago y Zaraiche, formando también un continuo urbano con los núcleos de San Benito (pedanía formada por el Barrio del Progreso y Patiño), Zarandona y El Puntal. La colmatación del distrito de la ciudad ha llevado a que los nuevos desarrollos invadan territorio que realmente pertenece a diversas pedanías cercanas como San Benito (parte de Ronda Sur), Los Dolores, Puente Tocinos, Zarandona (la expansión de La Flota hacia el este), Churra (avenida Juan de Borbón) o El Puntal (avenida Juan Carlos I).

A lo largo de los siglos se han producido diversos cambios en el mapa municipal. Varias pedanías se convirtieron en concejos independientes durante el Trienio Liberal (1820-1823), volviendo a integrarse a partir de los años 1830 en adelante ante su falta de sostenibilidad económica, mientras que los de la comarca del Mar Menor (San Pedro del Pinatar, San Javier y Torre-Pacheco) quedaron definitivamente segregados en 1836.

En 1960 y debido a la fuerte expansión urbana de la capital, la mayor parte de la antigua pedanía de Espinardo se incorporó al distrito de la ciudad como barrio. Lo que no se anexionó constituye actualmente la pedanía de El Puntal.[109]

En 1978 se segregó la pedanía de Santomera y se constituyó en un nuevo municipio que incluía El Siscar y La Matanza.

En 1987, una superficie de 10,2 km² de la pedanía de Cañada Hermosa se incorporaron al municipio de Alcantarilla.[110]

El edificio más emblemático de la ciudad es la Catedral de Santa María,[111]​ sede de la diócesis de Cartagena que se encuentra en pleno casco antiguo, en la Plaza de Belluga. Comenzó a construirse sobre el edificio de la antigua mezquita mayor o aljama (convertido en templo cristiano en 1266) a finales del siglo XIV, y se consagró en 1467, aunque diversas partes fueron añadidas o reformadas hasta finales del siglo XVIII, cuando se terminó su famosa torre. Por este motivo presenta diferentes estilos arquitectónicos, especialmente gótico, renacentista y barroco.

Su ornamentada fachada principal (1737-1754), proyectada como un retablo al aire libre, es considerada a menudo una obra maestra del barroco levantino español. Destaca también su alto campanario, de 93 metros (98 con la veleta) siendo el segundo más alto de las catedrales de España tras la Giralda de Sevilla[112]​ y dotado de veinte campanas. Este muestra una mezcla de estilos arquitectónicos: los dos primeros cuerpos son de estilo renacentista (1521-1555), el tercer cuerpo es barroco y el cuerpo del campanario y la cúpula son de influencias rococó y neoclásicas.

El interior del templo es mayoritariamente gótico. Destacan la Capilla de los Vélez y la Capilla de Junterones de un total de veintitrés. La primera es de estilo gótico flamígero, con una impresionante cúpula estrellada de diez puntas, y la otra es una de las grandes obras del renacimiento español. La capilla de los Vélez sobresale por el exterior de la catedral, destacando la cadena esculpida que la rodea y sobre la que pesa una famosa leyenda. En la capilla mayor se encuentra el sepulcro con el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio.

La Catedral cuenta con un renovado museo (Museo de la Catedral de Murcia) en el edificio que antaño fuera el claustro y en el que se exhibe el tesoro catedralicio.

Junto a la fachada de la catedral, en la misma Plaza de Belluga, se encuentran la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza (antiguo Seminario Mayor de San Fulgencio) y el Palacio Episcopal, ambos del siglo XVIII. El majestuoso palacio se divide en dos partes: el cuerpo central articulado sobre un patio porticado y el denominado Martillo, que fue el mirador de los obispos sobre el Segura y sus jardines y que constituye el cerramiento arquitectónico del contiguo paseo del Arenal, actual Glorieta.[113]

Esta plaza, abierta hacia el río Segura, ha sido tradicionalmente el centro político de la ciudad. Construida en el siglo XVIII, es un espacio ajardinado donde se encuentra la Casa Consistorial (siglo XIX),[114]​ con un edificio anexo que da a la Plaza Belluga, obra señera de Rafael Moneo.

Aún es posible apreciar el antiguo entramado urbano medieval de época andalusí, antaño divisorio de religiones y ahora reconvertido en bellas calles peatonales, como la Platería y la famosa Trapería, la cual comunica la Plaza de la Cruz (donde se encuentra la torre de la Catedral) con la conocida plaza de Santo Domingo, uno de los puntos de encuentro más apreciados por los murcianos. En la misma Trapería puede observarse la bella fachada ecléctica del Casino de Murcia (fundado en 1847), con un interior suntuoso que aúna diferentes estilos, desde un patio árabe inspirado en los salones reales de La Alhambra y en los Reales Alcázares de Sevilla, pasando por un patio romano-pompeyano, una maravillosa biblioteca inglesa con más de 20 000 volúmenes y un bellísimo salón de baile neobarroco, entre otras estancias.[115]

En la susodicha Plaza de Santo Domingo, podemos contemplar la Casa Cerdá; imponente inmueble de estilo ecléctico del primer tercio del siglo XX, además del bello conjunto formado por el Palacio Almodóvar (del siglo XVII pero reformado en 1908) y el arco que lo comunica con la Capilla del Rosario (siglo XVI) y la contigua iglesia de Santo Domingo (siglo XVIII).[116]

Otras plazas con encanto son la cercana Plaza de Julián Romea; donde además del teatro de igual nombre se asoman algunos palacetes como el Palacio Vinader (del siglo XVIII), la Plaza de las Flores, punto neurálgico del tapeo en Murcia, y su vecina la Plaza de Santa Catalina; que hasta el siglo XVIII era considerada como la plaza mayor de la ciudad.

Uno de los monumentos más importantes de Murcia es el Monasterio de Santa Clara la Real, construido entre los siglos XV y XVIII y en cuyo interior se encuentran los restos del al-Qasr al-Sagir (Alcázar Seguir), un palacio árabe del siglo XIII del que se han recuperado la alberca, los arriates y parte del salón norte (visitables a través del Museo de Santa Clara), destacando también un claustro gótico final.[117]

Por todo el casco antiguo se alzan numerosas iglesias o conjuntos monásticos de gran valor. Además de las construcciones góticas ya señaladas como la Catedral o el Monasterio de Santa Clara, destaca la antigua ermita de los Pasos de Santiago, con artesonado mudéjar.

Del Renacimiento, además de la mencionada Capilla del Rosario, destaca el Colegio de San Esteban, primer colegio jesuita en España comenzado en 1555, sede actual del Gobierno autonómico bajo el nombre de Palacio de San Esteban, del que destacan su iglesia y claustro. De principios del siglo XVII encontramos la iglesia de San Pedro y el claustro del antiguo convento de la Merced. De la misma centuria son la Iglesia de Jesús, sede de la Cofradía de Los Salzillos,[118]​ la iglesia del mencionado Monasterio de Santa Clara, el antiguo Convento de San Antonio y la Capilla de la Arrixaca de la iglesia de San Andrés.

Dentro del barroco murciano desarrollado principalmente durante el siglo XVIII, hay que reseñar desde los primeros ejemplos de finales del XVII y principios de la siguiente centuria como la iglesia de San Miguel, el convento de las Agustinas del Corpus Christi o las iglesias de los ya referidos conventos de la Merced, Santo Domingo o Santa Ana; hasta las posteriores iglesias de influencia rococó (tras el impacto que supusieron las obras de la fachada principal de la catedral en la ciudad) como el Carmen, San Nicolás de Bari, Santa Eulalia y San Juan de Dios (o también el Hospicio de Santa Florentina, el mencionado Seminario Mayor de San Fulgencio, el Seminario Menor de San Leandro, la portada y claustro del Colegio de la Anunciata -posterior Real Fábrica de Seda- o el Antiguo Colegio de Teólogos de San Isidoro).

Las tendencias neoclásicas llegaron a la ciudad de la mano de la Iglesia de San Juan Bautista, además de las iglesias de San Lorenzo y San Bartolomé, adentrándose estas dos últimas en el siglo XIX, completándose San Bartolomé con fachada y nave historicista.[119]

De la época musulmana en Murcia, además de los referidos restos del Alcázar Seguir, encontramos los restos del oratorio y el panteón real del Alcázar Mayor del siglo XII.[120]​ También dispone de diferentes tramos de la muralla árabe, destacando el tramo de la muralla de Verónicas y el que se conserva dentro del Centro de Interpretación de la muralla de Santa Eulalia. También hay que destacar el reciente hallazgo del arrabal de la Arrixaca en el antiguo jardín de San Esteban, del siglo XII y XIII, cuya musealización está en proyecto.[121]

Dentro de los inmuebles de la ciudad, como ejemplos del renacimiento destacan el Palacio Pacheco y las portadas del derruido Palacio Riquelme. Del auge de la seda que vivió Murcia a comienzos del siglo XVII quedan, además del Palacio Almodóvar, las muestras del Palacio del Almudí, antiguo pósito municipal, hoy sala de exposiciones, y las portadas del derruido Contraste de la Seda. Avanzado el siglo se construyó el Palacio de los Saavedra, actual Colegio Mayor Azarbe.

Del siglo XVIII murciano hay que resaltar desde la inicial tipología barroca del Palacio de los Pérez-Calvillo a la posterior evolución rococó del mencionado Palacio Episcopal, el Palacio Fontes (sede de la Confederación Hidrográfica del Segura) y el referido Palacio Vinader. De finales de siglo, adquiriendo tintes neoclásicos encontramos el Palacio de Floridablanca, actual Hotel Arco de San Juan, el Palacio Campuzano y el Palacio de la Inquisición, sede del Colegio de Arquitectos, ya del siglo XIX, momento en el que se construyó la mencionada Casa Consistorial.

Del eclecticismo decimonónico la ciudad posee el ya referido Real Casino de Murcia, el Teatro Romea; inaugurado en 1862 pero reconstruido tras varios incendios por Justo Millán Espinosa, siendo el exterior de 1880 y el interior de 1899, la estación del Carmen de José Almazán (1863), el antiguo Hotel Victoria (1885) o la Plaza de toros de La Condomina, inaugurada en 1887 (también de Justo Millán).

Dentro de las corrientes modernistas que llegaron a la ciudad a principios del siglo XX habría que señalar la Casa Díaz-Cassou (1900-1906), la Casa Almansa (1903-1908) -actual sede de la Cámara de Comercio-, el Mercado de Verónicas (1912-1916) y la posterior Casa Guillamón (1920-24), obras de los arquitectos Pedro Cerdán -autor de la fachada principal del Casino (1902)- y José Antonio Rodríguez. Sin embargo, el eclecticismo continuó teniendo presencia transcurrido el siglo con La Convalecencia (1909-1915), la Alegría de la Huerta (1919-21), el Cuartel de Artillería (1921-26), la Sociedad de Cazadores (1927), la estación de Zaraiche (1921-1930) o la ya mencionada Casa Cerdá (1934-36), así como ejemplos de inspiración neoyorquina como la Casa de los Nueve Pisos (1914-41).

Dentro de la arquitectura de vanguardia desarrollada a partir de la década de 1930, también se hace necesario destacar el Edificio de cinco plantas de la Calle Trapería del famoso arquitecto Pedro Muguruza, construido en 1935 en una línea de regionalismo castizo,[122]​ siendo del mismo autor el antiguo Edificio de Correos (1928-1931). Dentro del racionalismo también se encuentra la Casa de seis plantas de la Calle Trapería de José Luis de León y Díaz-Capilla (1934-1941) -del que también es el edificio llamado "El Acorazado" de la plaza Santo Domingo (1934-35)- o el Edificio Coy, de Gaspar Blein (1935).

Varios puentes de diversos estilos atraviesan el río Segura a su paso por Murcia, desde el más antiguo (del siglo XVIII) hasta varios de reciente creación de afamados autores contemporáneos.

También resulta de especial interés como elemento arquitectónico relacionado con el río Segura el popular Paseo del Malecón, antiguo muro de defensa contra las inundaciones y avenidas de agua, de origen medieval pero convertido en paseo durante el siglo XVIII.

Dentro de los principales parques y jardines de la ciudad, destacan:

En el resto del municipio son de reseñar el barroco Monasterio de los Jerónimos (en la pedanía de Guadalupe), y sobre todo el Santuario de la Fuensanta (en la pedanía de Algezares), donde se venera a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad. Junto al Santuario, un amplio mirador nos permite contemplar una panorámica que abarca toda la ciudad, la vega del Segura y las sierras que la rodean. El Santuario está dentro del parque regional de Carrascoy y El Valle. Este parque, situado a menos de 5 km del casco urbano tiene una elevación máxima de 1065 metros. En El Valle se pueden practicar la escalada y el senderismo y realizar varias visitas tomando como punto de partida el Centro de Visitantes de La Luz. En él podremos conocer la flora y la fauna del lugar, la historia de los monasterios de la zona (San Antonio el Pobre, el Eremitorio de la Luz, Santa Catalina del Monte), así como de los yacimientos y restos arqueológicos de época íbera que dispone el parque: el Santuario ibérico de la Luz; visitable en la actualidad, y la necrópolis del Cabecico del Tesoro. En las mismas faldas de la sierra también se encuentran restos de época tardo-romana-visigoda, como el Martyrium de La Alberca o la Basílica del Llano del Olivar. Y también los restos de varios castillos musulmanes como el Castillo de la Luz, el Castillo de la Asomada, y el Castillo del Portazgo.

En la parte norte de la ciudad, en la pedanía de Monteagudo, se encuentra el Centro de Visitantes de San Cayetano, sito sobre el yacimiento del mismo nombre formado por un poblado de la Cultura del Argar y un posterior asentamiento íbero además de restos romanos.[136]​ También destacan en esta pedanía los restos del llamado Castillejo (palacio de Ibn Mardanis) y del Castillo de Monteagudo, también de época andalusí, coronado por un gran Cristo construido en 1951. De orígenes árabes es la noria hidráulica de La Ñora, muestra de la explotación milenaria de la huerta de Murcia, cuya red de riego comienza en la antiquísima Contraparada (situada entre las pedanías de Javalí Nuevo y Javalí Viejo).

En el ámbito cultural de la ciudad, destaca la existencia de dos universidades, una pública y otra privada; numerosos museos, cines y teatros, sus concurridas fiestas populares e importantes festivales.

En el término municipal de Murcia hay varios teatros, entre los que destaca el Teatro Romea. Situado en la plaza de Julián Romea, fue inaugurado en 1862 por la reina Isabel II. Llamado inicialmente Teatro de los Infantes y luego Teatro de la Soberanía Popular, para finalmente adoptar su nombre actual en honor al actor murciano Julián Romea.[137]

Otros espacios escénicos destacados son el Teatro Circo, inaugurado en 1892 y que tras décadas de abandono ha vuelto a abrir sus puertas tras una profunda rehabilitación;[138]​ el Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas inaugurado en 1995;[139]​ y el Teatro Bernal situado en la pedanía de El Palmar.

La Red de Auditorios Municipales cuenta con el Auditorio de Beniaján, el Auditorio de Cabezo de Torres y el Auditorio de La Alberca, con una amplia oferta de teatro y música; a ellos hay que agregar otros dos auditorios de reciente construcción: el de Algezares y el de Guadalupe.

La ciudad ha visto cómo han ido desapareciendo los cines de barrio y los situados en el centro, hasta el punto de que desde 2006 sólo permanecían abiertos al público en esta zona el cine Rex, los cines Centrofama y la Filmoteca Regional de Murcia Francisco Rabal (antiguo cine Salzillo).[140]

Años antes abrieron los primeros multicines, los de Atalayas y Zig Zag, ambos ya cerrados. En 2006 se inauguraron unos de última generación en los complejos comerciales Nueva Condomina y Thader, al norte de la ciudad. En este último se abrió la sala Xpand 6D, la primera en España que combinaba la proyección en 3D con butacas móviles SFX y efectos de lluvia, viento, luz, niebla y olor.[141]​ Posteriormente se abrieron otros multicines en el centro comercial El Tiro.

La ciudad de Murcia tiene dos universidades: la Universidad de Murcia (UMU)[142]​ y la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).[143]

La Universidad de Murcia es una universidad pública. Tiene su origen en 1272, aunque su fundación definitiva fue en 1914. Está formada por cinco campus de los cuales tres se encuentran en el municipio: el de la Merced, en el casco urbano; el de Espinardo; y el de Ciencias de la Salud en El Palmar. Hay un cuarto campus en el municipio de San Javier y un quinto en Lorca. En la institución estudian unos 38 000 alumnos.

La UCAM es una universidad privada católica fundada en 1996. Tiene su campus en el Monasterio de los Jerónimos en la pedanía de Guadalupe.

Dentro de la educación superior, la capital murciana alberga el Conservatorio Superior de Música de Murcia y la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Murcia (ESAD).[144]

Murcia cuenta con una gran cantidad de museos, muchos de ellos reformados recientemente, como el Salzillo, el Bellas Artes o el Museo Arqueológico. A destacar el Museo de Santa Clara, inaugurado en 2005 en el interior del conjunto monumental del Monasterio del mismo nombre.

Los diferentes museos de la ciudad de Murcia son:

Murcia acoge la celebración de varios festivales de distintos ámbitos culturales:

La Virgen de la Fuensanta es la patrona principal de la ciudad de Murcia. Constituye una de las advocaciones marianas más relevantes del levante peninsular. Es protagonista de dos romerías al año que trasladan a la imagen desde su Santuario a la Catedral y otras dos de vuelta que se desarrollan de cara a las festividades importantes que tienen lugar en la ciudad, en primavera (Semana Santa y Fiestas de Primavera) y septiembre (la Feria de Septiembre), siendo esta última la más multitudinaria.[147]

El dialecto murciano es el dialecto romance tradicional e histórico de la Región de Murcia que tiene sus orígenes en el Reino de Murcia en los siglos XIII y XIV cuando diversas variantes lingüísticas (romance andalusí, árabe, castellano, catalán, aragonés, etc) se fundieron para dar lugar al dialecto murciano.[148]

Algunos lingüistas lo clasifican como dialecto del español, por otro lado la RAE hasta hace poco consideraba al murciano como un dialecto del aragonés, mientras que fuentes catalanas sostienen que el murciano es un dialecto de transición entre el castellano y el catalán.[149]

La variante comarcal del dialecto murciano, típica de los valles del Segura, es la que popularmente se ha venido denominando como panocho, de la que participa el municipio de Murcia a pesar de la estandarización creciente del castellano normativo que se habla en él.

Los principales hospitales del municipio de Murcia son los siguientes:

Desde abril de 2015 existe MuyBici, un Sistema de Transporte Público en bicicleta que persigue fomentar el uso de la misma como medio de transporte eficiente y saludable en la ciudad, contribuyendo a que los desplazamientos sean más sostenibles. Este es un Plan Experimental puesto en marcha por el Ayuntamiento para lograr la reducción del uso del vehículo privado y potenciar otros medios de transporte no motorizados, como el transporte público, el desplazamiento a pie o la propia bicicleta. No es un sistema público de alquiler de bicicletas para uso turístico o recreativo. Es un complemento al transporte público. Su finalidad es cubrir los pequeños desplazamiento que a diario se producen por dentro de la ciudad.[151]

El anterior Alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, firmó un Protocolo de Actuaciones con el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, para la ejecución del proyecto piloto del vehículo eléctrico, que convertirá a Murcia en referente en la implantación de este medio de transporte. Asimismo, el Ayuntamiento, a través de ALEM, se encargará de elaborar un plan que contemple la previsión de la demanda de carga y la disponibilidad de puntos y tipos de recarga en los espacios públicos. La fiscalidad municipal recoge desde 2008 una bonificación del 30% en el impuesto de vehículos durante los tres primeros años para los coches eléctricos o con bajas emisiones contaminantes. El ayuntamiento está adquiriendo 8 coches eléctricos que se destinarán a varios servicios municipales. Por otra parte, la licitación del servicio de limpieza viaria y recogida de residuos recogerá en el pliego de condiciones la obligación de incorporar a la flota vehículos eléctricos[152]

Existen diversos medios de transporte público disponibles en la ciudad y en el municipio de Murcia.

Murcia cuenta con una estación de autobuses[153]​ situada en el barrio de San Andrés. Dispone conexiones a diversos destinos regionales, nacionales e internacionales.

Las líneas de autobús en el municipio están divididas en dos concesiones: una para las líneas urbanas (gestionada por el Ayuntamiento) y otra para líneas interurbanas (gestionada por el gobierno regional).

La empresa concesionaria de las líneas de transporte de viajeros por carretera en el ámbito de la ciudad es Transportes de Murcia, una UTE entre Martín, Ruiz y Fernanbús (Grupo Transvía). Los vehículos son de color grana, por lo que se les conoce coloquialmente como 'los coloraos'.

Actualmente prestan servicio 10 líneas:

La empresa concesionaria de las líneas interurbanas (hacia las pedanías o barriadas y otros municipios cercanos) es LAT. Opera 35 líneas y cuenta con una flota de más de 100 unidades.[154]

En relación con la intermodalidad, el servicio público de alquiler de bicicletas de Murcia no posibilita la intermodalidad. Por otro lado, el Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Ayuntamiento de Murcia no contempla la implantación de portabicicletas, la subida de bicicletas plegables, la conexión con el autobús y las tarjetas que integran los diversos servicios de movilidad (tren cercanías, autobús regional, autobús urbano, alquiler de bicicletas), como ya ocurre en otras comunidades autónomas como Asturias.[155]

A diferencia de otros municipios, aún no se ha puesto en marcha ningún plan piloto de autobús eléctrico.

Hasta 2012 existió la Entidad Pública del Transporte (EPT).[156]​ Fue pionera a nivel nacional al poner en marcha un nuevo sistema de pago en la flota pública de autobuses con el teléfono móvil que permitía sustituir al bonobús, y que empleaba la tecnología NFC (Near Field Communication) para poder, además, recargar o consultar el saldo, así como conocer los últimos movimientos.[157]

Murcia cuenta con una línea de tranvía metropolitano y una lanzadera de la misma (línea 1B) ambas inauguradas en mayo de 2011, cuatro años después del estreno de un tramo experimental que recorría la Avenida Juan Carlos I.[158]

La línea actualmente en servicio une la Plaza Circular con los campus de las universidades UMU y UCAM, en Espinardo y Guadalupe respectivamente, y varios centros comerciales y el Estadio Nueva Condomina situados entre las pedanías de Churra y Cabezo de Torres, formando una gran V en el norte de Murcia. Esta línea forma parte de un proyecto que incluye otras tres líneas por construir.

La lanzadera o línea 1B parte desde la parada de Los Rectores-Terra Natura y termina su recorrido en la parada UCAM-Los Jerónimos.

Murcia cuenta con una estación de ferrocarril, denominada Murcia del Carmen y situada en el barrio del mismo nombre.



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