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República de Guatemala



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Guatemala (del náhuatl: Quauhtlemallan, "lugar de muchos árboles"),[6]​ oficialmente República de Guatemala, es un estado soberano, libre e independiente situado en el extremo noroccidental de América Central. Políticamente, es una república democrática y representativa organizada para su administración en 22 departamentos. Su cultura latinoamericana es variada; su amplia cultura autóctona es producto de la mezcla de las culturas maya y española durante la época virreinal. Es el país más poblado de Centroamérica, con 16 301 286 de habitantes según el censo realizado en el año 2018.[7]​ Asimismo, el Área metropolitana de Guatemala cuenta con una población de 5 301 286 habitantes y una extensión territorial de 2253 km², lo que la convierte en el Área metropolitana más extensa y con mayor número de habitantes de América Central. Su capital y ciudad más poblada es la Ciudad de Guatemala, que a su vez es el principal centro económico y financiero del país. La economía de Guatemala es la más grande de Centroamérica.[8]

A pesar de su pequeña extensión territorial, Guatemala tiene una gran variedad climática, producto de su relieve montañoso que va desde el nivel del mar hasta los 4220 metros sobre ese nivel.[9]​ Esto propicia que en el país existan ecosistemas tan variados que van desde los manglares de los humedales del Pacífico hasta los bosques nublados de alta montaña. Limita al oeste y al norte con México, al este solo una línea de adyacencia con Belice, al suroeste con Honduras y El Salvador, y al sur con el océano Pacífico. El país posee una superficie de 108 889 km².[1]​ Su capital es Guatemala llamada oficialmente del mismo nombre que el país. Es un país multicultural y plurilingüe, el idioma oficial es el español, aunque existen veintidós idiomas mayas e idioma xinca y garífuna hablado regularmente en el departamento caribeño de Izabal, se consideran en ‘peligro de extinción’.[10]​ El territorio donde actualmente se ubica Guatemala, forma parte de Mesoamérica y en él se empezó a desarrollar la cultura maya por ello es conocido como él 'corazón del mundo maya', extendiéndose a los países limítrofes su cultura maya y la olmeca. Tras la conquista de América, Guatemala pasó a formar parte del Virreinato de Nueva España en calidad de Capitanía General. Tras su independencia de España en 1821, año en el que se constituyó como el Reino de Guatemala, lo que hoy es Guatemala pasó a formar parte del Primer Imperio Mexicano así como también de la República Federal de Centroamérica; no siendo hasta el año 1847 cuando fue establecida la actual república y cuando el país empezó a abrirse con los países vecinos y estableciendo relaciones diplomáticas con algunas potencias del mundo. Tras el triunfo de una reforma liberal en 1871 se establecieron una serie de regímenes dictatoriales y poco democráticos hasta 1944, año en el que sucedió la Revolución de Guatemala de 1944. Dicha revolución perduró hasta el año 1954, año en el que un golpe de Estado retomó el poder del país y precipitó al país a una guerra civil, también llamado “el conflicto armado interno de Guatemala”, que comenzó en 1960 a 1996.

Ya en el Siglo XXI, Guatemala contó con una política económica relativamente estable que lo posiciona actualmente como la novena economía en Latinoamérica.[11]​ sin embargo, los niveles de pobreza y desigualdad de ingresos siguen siendo altos,[12]​ Por ello la ONU junto con el gobierno siguen trabajando conjuntamente por alcanzar un desarrollo sostenible[13]

Guatemala está situada dentro del área geográfica conocida como Mesoamérica. Dentro de sus límites territoriales se desarrollaron varias culturas. Entre ellas la Civilización Maya que fue notable por lograr un complejo desarrollo social. Sobresalió en varias disciplinas científicas tales como la arquitectura, la escritura, un avanzado cálculo del tiempo por medio de las matemáticas y la astronomía. El calendario maya que según los historiadores, era más preciso que el calendario gregoriano que utilizamos hoy en día. Eran cazadores, agricultores, practicaban la pesca, domesticaban animales como pavos y patos; se trasportaban en canoas para navegar por los ríos y para viajar a las islas cercanas. También destacaron en la pintura, la escultura, la orfebrería y la metalurgia del cobre, tejían el algodón y la fibra de agave, desarrollaron el más completo sistema de escritura en América prehispánica, entre los deportes que practicaban se destaca el juego de pelota, el cual más que un juego era una ceremonia.

En 1523 los conquistadores españoles llegaron por el oeste, provenientes de México, bajo el mando del capitán Pedro de Alvarado, con la intención de explorar y colonizar los territorios de la actual Guatemala. Se enfrentaron primero con los k'iches, y luego se aliaron brevemente con los kaqchikeles, fundando su primer asentamiento el 25 de julio de 1524 en las cercanías de Iximché (Tecpán), capital de los kaqchikeles, villa que recibió por nombre Santiago de los Caballeros de Guatemala en honor al apóstol mayor.

El 22 de noviembre de 1527 esta ciudad fue trasladada al Valle de Almolonga —ubicada en el moderno barrio de San Miguel Escobar en Ciudad Vieja, Sacatepéquez—, debido al constante asedio que sufría por los ataques de los nativos.

Las órdenes regulares de sacerdotes dominicos se establecen en 1529, mientras que los franciscanos lo hacen en 1530 y los mercedarios en 1536.[14]​ Entre 1530 y 1531 el capitán Alonso de Ávila accidentalmente en su ruta de Ciudad Real hacia Acalán descubrió la laguna y peñol de Lacam-Tún. Los habitantes de esta zona que comerciaban con los pueblos previamente conquistados por los españoles evitaron un enfrentamiento directo utilizando la selva como refugio. Fueron varios los intentos infructuosos por conquistar a los lacandones: desde Nueva España lo intentó Juan Enríquez de Guzmán; desde la Península de Yucatán lo intentó Francisco de Montejo; desde Guatemala Pedro de Alvarado con el capitán Francisco Gil Zapata y desde Chiapa Pedro Solórzano.[15]​ Entonces los dominicos intentaron realizar una conversión pacífica en las «Tierras de Guerra» de Tezulutlán.

El segundo emplazamiento de la capital en el Valle de Almolonga (hoy el barrio de San Miguel Escobar en Ciudad Vieja, Sacatepéquez), fue destruida en la madrugada del 11 de septiembre de 1541 por un alud de lodo y piedras que provino de la cima del Volcán de Agua o Volcán Hunahpú, como lo conocían los indígenas guatemaltecos sepultando a la entonces capital de la región y enterrando a la ciudad con la mayoría de sus habitantes. Entre ellos estuvo la gobernadora doña Beatriz de la Cueva, viuda de Pedro de Alvarado. Esto obligó a que la ciudad fuera de nuevo trasladada al cercano Valle de Panchoy, unos 6 kilómetros aguas abajo, en donde actualmente se encuentra la ciudad de Antigua Guatemala.

En 1543 fue creada la Audiencia y Cancillería Real de Santiago de Guatemala, conocida simplemente como Real Audiencia de Guatemala, que inicialmente se estableció en otra ciudad «por orden del Consejo de Indias de 13 de septiembre de 1543, se manda a la Audiencia residir en la villa de Valladolid de Comayagua».[16]​ Luego, el 16 de mayo de 1544, la Real Audiencia se trasladó a Gracias a Dios en Honduras, y se mantuvo allí hasta 1549.[17]​ Por Reales Cédulas de 25 de octubre de 1548 y 1 de junio de 1549 se concedió el traslado de la Real Audiencia a su sede definitiva, estableciéndose en la ciudad de Santiago de Guatemala, siendo el más alto tribunal de la Corona española en la Capitanía General de Guatemala, para el moderno territorio de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica y el estado mexicano de Chiapas.

En 1609, a la Capitanía General de Guatemala también se le empieza a denominar Reino de Guatemala, debido a que el capitán general que ejercía el mando militar, era el gobernador civil (policía y hacienda) en el conjunto del territorio, y también era el presidente de la Audiencia y Cancillería Real de Santiago de Guatemala, y se centralizan todos esos poderes como si fuese un reino.

Fue el tiempo cuando los pobladores llegaron a los primeros asentamientos de la región.

Es mayormente conocido por el desarrollo de la agricultura y sus técnicas de irrigación, que les permitió establecerse lejos de la costa. La caza, pesca y recolección se volvieron actividades complementarias después de la domesticación del maíz.

También llamada la época de oro Maya. Durante este período el proceso cultural de los mayas alcanzó su máximo desarrollo, tanto en el campo tecnológico como en lo social, económico, político, religioso y artístico. Se construyeron canales de riego. La sociedad se basó en un gobierno teocrático.

La mayoría de las  regiones entraron en un rápido declive, especialmente en las tierras bajas del sur, las cuales quedaron en abandono. Hubo división entre los mayas, comenzó una etapa militarista y en consecuencia los rituales ceremoniales se hicieron cada vez menos importantes según Maya’ B’anob’äl (idioma maya Kaqchikel). Orientaciones Pedagógicas de Cultura Maya (Identidad). (…) CNB/MINEDUC. Recuperado el 20 de agosto de 2018,

La Cuenca del Mirador tiene un área de 2169 km² que se encuentra al norte de Tikal, Petén, y alberga, entre otros sitios, a El Mirador —la ciudad más grande de la civilización maya—, y a Tintal —la segunda ciudad más grande.[a]​. Además está Nakbé —la ciudad maya más antigua en las tierras bajas de la península de Yucatán—, y por lo menos veintiséis sitios más que se desarrollaron en el Preclásico, entre 1500 a. C. y el 300. En ese lugar se asentó el primer estado Político organizado en el continente americano, el Reino de Kan —una especie de Camelot maya—, al mismo tiempo que los Olmecas iniciaban su desarrollo y quienes hasta antes del descubrimiento de éstas ciudades, eran considerados como la Cultura madre de Mesoamérica. Hay pruebas concluyentes de que los Mayas del Mirador, desarrollaron un sistema de escritura, matemático, agrícola y astronómico que hicieron de los mayas, la cultura más desarrollada y sofisticada, aproximadamente mil años antes de lo que se creía y aceptaba hasta la década de 1980.[18]

Tikal es uno de los mayores centros urbanos de la civilización maya precolombina. Está situado en municipio de Flores en el departamento de Petén, en el territorio actual de la República de Guatemala y forma parte del parque nacional Tikal que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1979.[19]​ Según los glífos encontrados en el yacimiento su nombre maya habría sido «Yax Mutul».[20]​ Tikal fue la capital de un estado beligerante que se convirtió en uno de los reinos más poderosos de los antiguos mayas.[21][22]​ Aunque la arquitectura monumental del sitio se remonta hasta el siglo iv a. C., Tikal alcanzó su apogeo durante el Período Clásico, entre el 200 y el 900 d. C. Durante este tiempo, la ciudad dominó gran parte de la región maya en el ámbito político, económico y militar, y mantenía vínculos con otras regiones a lo largo de Mesoamérica, incluso con la gran metrópoli de Teotihuacan en el lejano Valle de México.[23]​ Después del Clásico Tardío no se construyeron monumentos mayores, algunos palacios de la élite fueron quemados y la población gradualmente decayó hasta que el sitio fue abandonado a finales del siglo x. Con una larga lista de gobernantes dinásticos, el descubrimiento de muchas de sus respectivas tumbas y el estudio de sus monumentos, templos y palacios, Tikal es probablemente la mejor comprendida de las grandes ciudades mayas de las tierras bajas de Mesoamérica.[24]

Por su parte, Uaxactún fue habitada desde el Período Preclásico medio cerca 900 a. C. y todo el Clásico, teniendo su máximo esplendor del 500 d.C. al 900 d.C. La inscripción más temprana es en 328 d.C. en la Estela 9 y la última el 899 d.C. en la Estela 12. Esto indica que fue la ciudad con la ocupación más larga del Petén. Fue considerada por mucho tiempo como la más antigua, hasta que el hallazgo de Nakbé y El Mirador, al noroeste, demostró que estas ciudades correspondían al período Preclásico Temprano (1000 a.C. - 200 a.C.). Al igual que muchas otras ciudades del Clásico, Uaxactún fue abandonada en el inicio del x, siendo cubierta por la jungla, hasta su descubrimiento a inicios del xx, en 1916, por Sylvanus Morley durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Fue en Uaxactún en donde se sentaron las bases para la investigación de la Civilización Maya y donde se inició un estudio detenido del sitio, llevado a cabo principalmente, pero no exclusivamente por la Carnegie Institution de Washington. De hecho las excavaciones iniciadas por John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood,[25]​ hicieron a la Cultura Maya popular y conocida en todo el mundo.[26][27]

El 31 de enero de 1676 por Real Cédula de Carlos II se fundó la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo,[28]​ la tercera universidad fundada en América, donde estudiaron muchas figuras importantes del país, entre ellos Fray Francisco Ximénez, descubridor del manuscrito Popol Vuh —y quien además lo tradujo al castellano adaptándolo a la religión católica[29]​— y el doctor José Felipe Flores, eminente protomédico de Guatemala y médico personal del Rey de España. En el arte del siglo xvii sobresalen el maestro pintor Pedro de Liendo y el maestro escultor Quirio Cataño.

En Santiago de los Caballeros estaría ubicada la capital del Reino de Guatemala, hasta su traslado en 1775 al Valle de la Ermita, actual ubicación de la capital. El rey Felipe II de España y Portugal le otorgó el título de «Muy noble y muy leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala». Durante la dominación española, que duró casi 300 años, Guatemala fue una región de carácter estratégico (Capitanía General del Reino de Guatemala), formando parte del Virreinato de la Nueva España. La Capitanía General de Guatemala se extendía desde la región de Chiapas (en la actualidad perteneciente a México) hasta la actual Costa Rica. Sus divisiones políticas variarían con frecuencia, lo mismo que las fronteras entre las diversas provincias. A mediados del siglo xvii, el reino en su conjunto tenía treinta y dos provincias, de las cuales doce estaban en el moderno territorio de la República de Guatemala: el valle de Guatemala, donde se encontraba la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, sede de la Real Audiencia; las Alcaldías Mayores de Amatique, Suchitepéquez y Verapaz, los Corregimientos de Acasaguastlán, Atitlán, Chiquimula, Escuintla, Guazacapán, Quetzaltenango, Sololá (Tecpán-Atitlán) y Totonicapán.

A finales del siglo xviii, cuando el reformismo ilustrado de los Borbones implantó el régimen de Intendencias en algunas regiones del Imperio Español, el número de provincias de la Capitanía General de Guatemala se redujo a 15, de las cuales 9 estaban en el actual territorio de Guatemala: las Alcaldías Mayores de Chimaltenango, Escuintla, Sacatepéquez, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán y Verapaz, y los Corregimientos de Chiquimula y Quetzaltenango. Al promulgarse en 1812 la Constitución de Cádiz, el reino de Guatemala desapareció como unidad, y fue sustituido por dos provincias, sin subordinación entre sí: la Provincia de Guatemala, que comprendía el territorio de Chiapas, El Salvador, Guatemala y Honduras, y la Provincia de Nicaragua y Costa Rica. En 1821, durante el Trienio Liberal en España entró de nuevo en vigencia dicha Constitución, segregándose de la Provincia de Guatemala las Provincias de Comayagua (Honduras), Chiapas y El Salvador.

En 1810 José de Bustamante y Guerra es nombrado Capitán General de Guatemala, en una época de gran actividad independentista; desarrolla una política reformista de corte ilustrado, pero ante la revolución de Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos en México preparó tropas en Guatemala y creó el "cuerpo de voluntarios de Fernando VII" y desde su puesto se enfrentó a los constitucionalistas locales, reprimiendo duramente a los insurgentes; se opuso a la constitución liberal de 1812. Desde el 28 de octubre de 1813, y después de la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo,[30]​ se habían celebrado en la celda prioral del Convento de Belén varias juntas organizadas por fray Juan Nepomuceno de la Concepción. Los que allí se reunían juraban mantener en secreto lo tratado, sin embargo, es probable que leyeran una proclama de José María Morelos y discutieran la posibilidad de destituir al Capitán General de Guatemala José de Bustamante y Guerra.[30]​ En noviembre hubo otra reunión en casa de Cayetano y Mariano Bedoya, hermanos menores de doña Dolores Bedoya de Molina, y cuñados de Pedro Molina Mazariegos.[31]

El 21 de diciembre de 1813, Bustamante y Guerra, al estar enterado de que en el Convento de Belén se reunían sediciosos para intentar una sublevación, dictó un auto para que el capitán Antonio Villar y su ayudante, Francisco Cáscara, apresaran a los religiosos de ese monasterio.[32]​ El Capitán General se percató de la conjura por medio del teniente Yúdice, a quien se habrían sumado José de la Llana y Mariano Sánchez.[31]​ Asimismo, Bustamante comisionó a su sobrino el carmelita fray Manuel de la Madre de Dios en la casa de correos, para que abriese toda correspondencia que cayera en sus manos.[32]​ Bustamante y Guerra después denunció a su sucesor nombrado Juan Antonio de Tornos, Intendente de Honduras, por supuestas tendencias liberales y así logró su confirmación en su puesto por Fernando VII en 1814. Fue destituido en agosto de 1817 y volvió a España en 1819.[31]

La corona española se enfocó en la catequización de los indígenas. Las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.[33]​.

Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América. Protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona. Una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.

Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas comunidades pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo. En realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias[33]​ La administración colectiva por parte del grupo de frailes eran la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso de que falleciese uno de los dirigentes.[34]

Las autoridades coloniales establecieron en Guatemala escalones o estadios por raza;[35]​ los miembros de categorías inferiores tenían prohibido reivindicar los privilegios de los que estaban en categorías superiores, convirtiéndose en rol y posición social de personas y pueblos.[36]

A las personas que estaban en las partes bajas de la jerarquía se les daba la oportunidad de acceder a escalones más altos y por ende, todos buscaban mejores relaciones matrimoniales, sociales y culturales; los habitantes de la colonia estuvieron en una constante lucha para acercarse y asemejarse a los rasgos del grupo dominante de entonces: los españoles y criollos.[37]

El área que ocupa Belice en la península de Yucatán nunca fue ocupada por España o Guatemala, aunque España efectuó algunas expediciones exploratorias en el siglo xvi que le sirvieron de base para luego reclamar el área como suya;[38]​ Guatemala simplemente heredó ese argumento para reclamar el territorio, pese a que nunca envió expediciones al área luego de la independencia debido a las guerras que se produjeron en Centroamérica entre 1821 y 1860.[38]​ Por su parte, los ingleses habían establecido pequeños asentamiento desde mediados del siglo xvii, principalmente para bases de bucaneros y luego para explotación maderera; los asentamientos nunca fueron reconocidos como colonias británicas aunque estaban de alguna forma regidos por el gobierno inglés en Jamaica.[38]​. En el siglo xviii Belice se convirtió en el principal punto de contrabando en Centro América aunque luego los ingleses reconocieron la soberanía española de la región por medio de los tratados de 1783 y de 1786, a cambio de que se terminaran las hostilidades con España y que los españoles autorizaran a los súbditos de la corona británica a explotar las maderas preciosas que había en Belice.[38]

Tras la independencia de la región centroamericana de la corona española en 1821, Belice se convirtió en la punta de lanza de la penetración comercial británica en el istmo centroamericano; casas comerciales inglesas se establecieron en Belice e iniciaron unas prósperas rutas comerciales con los puertos caribeños de Guatemala, Honduras y Nicaragua.[38]

Los liberales tomaron el poder en Guatemala en 1829 tras vencer y expulsar a los miembros del Clan Aycinena y el clero regular de la Iglesia Católica e iniciaron un reclamo formal pero infructuoso sobre la región beliceña;[39]​ esto, a pesar de que por otra parte, Francisco Morazán -entonces presidente de la Federación Centroamericana- en lo personal inició tratos comerciales con los ingleses, en especial el comercio de caoba. En Guatemala, el gobernador Mariano Gálvez entregó varias concesiones territoriales a ciudadanos ingleses, entre ellos la mejor hacienda de la Verapaz, Hacienda de San Jerónimo; estos tratos británicos fueron aprovechados por los curas párrocos en Guatemala -ya que el clero secular no había sido expulsado por no tener propiedades ni poder político- para acusar a los liberales de herejía e iniciar una revolución campesina contra los herejes liberales y a favor de la verdadera religión.[b][40]​ Cuando llegó Rafael Carrera al poder en 1840 luego del triunfo de la revolución, no solamente no continuó con los reclamos sobre el territorio beliceño, sino que estableció un consulado guatemalteco en la región para velar por los intereses de Guatemala en ese importante punto comercial.[38]​ El comercio beliceño fue preponderante en la región hasta 1855, en que los colombianos construyeron un ferrocarril transoceánico en Panamá en 1855, permitiendo que el comercio fluyera más eficientemente en los puertos del Pacífico guatemalteco; a partir de este momento, Belice empezó a declinar en importancia.[38]

Para 1845, Rafael Carrera se hallaba sólidamente en el poder, e inició negociaciones con la corona británica. Cerca del pueblo de Salmá se encontraba el antiguo convento abandonado tras la expulsión de los dominicos en 1829, el cual finalmente fue vendido a un inglés de apellido Bennett gracias a la intervención del ministro inglés ante el gobernador Gálvez.[41]​ Bennett la bautizó como Hacienda de San Jerónimo, y pronto estuvo rodeada de plantaciones de caña de azúcar y de café, las que se mantenían gracias al remozamiento del antiguo sistema de irrigación; Bennett sustituyó los viñedos de los dominicos por plantaciones de caña de azúcar y el vino fue sustituido por el "Puro de San Gerónimo" un aguardiente que se hizo famoso en toda la República.[42]

A fin de poder expulsar al filibustero estadounidense William Walker definitivamente de Centroamérica, el presidente Rafael Carrera se vio obligado a solicitar armas a Inglaterra, la que a cambio lo forzó a definir los límites con Belice. El 30 de abril de 1859 se celebró la convención entre los representantes de Gran Bretaña y Guatemala para definir los límites con Belice, tras la cual se emitió un decreto en el que Guatemala se vio favorecida en el artículo séptimo, que estipula que Inglaterra abriría por su cuenta una vía de comunicación terrestre de la ciudad de Belice hasta la ciudad de Guatemala. La carretera jamás se construyó porque los conservadores no se pusieron de acuerdo con los beliceños en la ubicación exacta de la misma y luego, cuando los liberales tomaron el poder en 1871 declararon nulo el tratado porque no se había construido la carretera.

La colonización se inició con la expedición del barco enviado por el monarca Leopoldo I de Bélgica en 1842.[43]​ Cuando los belgas observaron las riquezas naturales que poseía la región de Izabal, decidieron establecerse en Santo Tomas de Castilla varios colonos para construir infraestructura en la región; el gobierno les dio la región a perpetuidad a cambio de que la compañía pagara dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala.[44]

En 1844, el distrito de Santo Tomás de Castilla fue colonizado por la Comunidad de la Unión, patrocinada por la Compañía Belga de Colonización;[45]​ el gobierno del Estado de Guatemala, había concedido el distrito de Santo Tomás a dicha compañía por medio del decreto de la Asamblea Constituyente de Guatemala el 4 de mayo de 1843[46]​. Los colonos tenían que convertirse al catolicismo y convertirse en ciudadanos guatemaltecos, pero tenían el privilegio de tener su propio gobierno.[43]

Sin embargo, para 1850, la colonia ya había fracasado debido a lo inhóspito de la región y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República de Guatemala.[47]

En la segunda mitad del siglo xix, el presidente Justo Rufino Barrios (1835-1885) comenzó la adjudicación de tierras de la Verapaz a agricultores alemanes.[48]​; los alemanes establecieron una colonia en Alta Verapaz gracias a generosas concesiones otorgadas también por los presidentes liberales Manuel Lisandro Barillas Bercián, José María Reyna Barrios y Manuel Estrada Cabrera.[49]​ La inmigración alemana en Guatemala empezó con Rodolfo Dieseldorff, en 1863; tras él vinieron grupos de inmigrantes alemanes eran en su mayoría jóvenes que aprendieron el idioma Q'eqchi, y varios de ellos se mezclaron con algunas mujeres indígenas. En Cobán, se centró una gran comunidad de alemanes que llegaron a dominar las tierras del cultivo del café, donde a sus trabajadores pagaban con monedas acuñadas por cada propietario, además que solo podían comprar en la despensa de la finca, con lo cual el patrono obtenía una segura ganancia extra.[50]

El Decreto 170 (o Decreto de Redención de Censos) facilitó la expropiación de las tierras a los indígenas en favor de los alemanes, al propiciar la venta en pública subasta de las tierras comunales.[48]​ Desde esta época, la principal actividad económica fue la agroexportadora, especialmente de café, banano y cardamomo.[51]​ La propiedad comunal, dedicada a cultivos de subsistencia y que había sido conservada por el gobierno del general Rafael Carrera, se convirtió en propiedad privada dirigida al cultivo y comercialización a gran escala de productos agrarios. Por tanto, las características fundamentales del sistema productivo, fueron desde esa época la acumulación de la propiedad en pocas manos,[52]​ y una especie de «servidumbre de finca», basada en la explotación de los «mozos colonos»[c][53]

Los alemanes se organizaron en una comunidad muy unida y solidaria, realizando actividades sociales en el Club Alemán o Deutsche Verein, en Cobán, fundado en 1888. En sus inicios, este grupo solo estaba compuesto por socios germanos. El lugar fue remodelado y equipado para dar un ambiente agradable, donde los alemanes se sintieran como en su país. Contaba con una biblioteca, con libros y revistas donados por quienes viajaban a Alemania.

Por el creciente número de niños alemanes verapacenses, se formó una escuela alemana para que la educación académica fuera más fiel al Deutschtum (alemanización). En 1935, Juan Schlatermund fue el encargado del comité para la fundación del Colegio Alemán o Deutsche Schule en Cobán. Para los niños que vivían en fincas lejanas se instalaron, en 1936, dormitorios y comedor. En el primer año, hubo 12 estudiantes; al año siguiente, fueron 30. Julio Justin fue el primer director. El establecimiento educativo alcanzó a tener 60 estudiantes antes de que lo clausuraran en 1941. Años después, algunas fincas tenían sus escuelas, donde estudiaban los hijos de los alemanes —los patronos— con los hijos de los q'eqchíes —los trabajadores—. A los alemanes se les permitió la doble nacionalidad, los hijos de alemanes podían ser guatemaltecos por nacer y vivir allí sin perder el ser alemanes por parte de sus padres.

La influencia alemena perduró en Cobán y Verapaz: descendencia, comercio, producción de café y cardamomo, además de infraestructura y sistemas de agricultura. Existe un gran número de apellidos que los alemanes heredaron a sus hijos y debido al mestizaje con la población maya-q'eqchi', muchos apellidos han quedado en personas q'eqchi'es.

En 1820, Atanasio Tzul, ante el interés de su pueblo por acabar con los impuestos eclesiásticos y el tributo, unió fuerzas con Lucas Aguilar y con el Alcalde Mayor de Totonicapán, Narciso Mallol. Juntos lucharon en contra del poder de la colonia española, manejada por el Capitán General del Reino de Guatemala, el Arzobispo de Guatemala Ramón Casaus y Torres, la élite ladina local y los caciques de Totonicapán, quienes tenían privilegios con respecto al resto de la población indígena debido a su apoyo a la conquista europea. Los tributos reales habían sido suprimidos en 1811 por las cortes de Cádiz, pero fueron impuestos de nuevo por el rey Fernando VII. Tzul fue azotado durante nueve días[54]​ y encarcelado más tarde en Quetzaltenango, después de que el movimiento sufriera una represión a manos de alrededor de mil milicianos.[55]​ El 25 de enero de 1821, él y otros dirigentes solicitaron la gracia del indulto, el cual les fue concedido el 1.° de marzo de 1821, después de una manifestación de individuos totonicapenses.[54]

En México, la revolución obtuvo un completo triunfo y a través del Plan de Iguala declaró su independencia total del Imperio español el 24 de febrero de 1821. Esta noticia desconcertó a las autoridades españolas de Guatemala y a la vez sirvió de estímulo a la causa independentista. El 9 de marzo, presionado por los liberales independentistas, el capitán general dejó el puesto para que fuese ocupado por el subinspector del ejército Gabino Gaínza. Gaínza era un hombre de una edad muy avanzada, de carácter débil y voluble. Bajo su mando, Centroamérica experimentó una agitación social de niveles intolerables que obligó a la diputación provincial a solicitar a Gaínza una reunión para discutir el difícil tema de la independencia. El capitán general Gaínza, entonces, atendiendo este llamado, reunió una junta de notables compuesta por el arzobispo, los diputados, los altos cargos militares, los prelados de las órdenes religiosas, y empleados de hacienda. En aquella memorable reunión, presidida por el mismo Gaínza, los criollos presentes manifestaron su opinión con libertad. José Cecilio del Valle tomó la palabra y en un largo discurso, demostró la necesidad y la justicia de la independencia, pero manifestando que, para proclamarla, primero debía oírse el voto de la Provincias.

Tras un breve período de incertidumbre política, el 5 de enero de 1822, las provincias centroamericanas fueron anexadas al Imperio Mexicano, una idea de Agustín de Iturbide para contrarrestar la expansión estadounidense. El Imperio Mexicano quería ser una monarquía que desembocase en una unión de lo que fueron habitantes del Virreinato de Nueva España bajo una bandera única, católica y poderosa. Sin embargo un año más tarde, el imperio se colapsó y militares republicanos instauraron una democracia y un estado mexicano; Guatemala y sus provincias se separaron de él, declarando de nuevo su independencia y pasando a formar las Provincias Unidas del Centro de América en julio de 1823.

El día 12 de abril de 1829, tras tratar de mantenerse en el poder tras pactar con el presidente de la Federación Centroamericana, Manuel José Arce y Fagoaga, los conservadores en Guatemala, liderados por Mariano de Aycinena y Piñol, firmaron un Convenio de Capitulación con el general liberal hondureño Francisco Morazán, quien había logrado que el resto de provincias centroamericanas se rebelaran contra el poder conservador de Guatemala. Aycinena fue enviado a prisión junto con sus compañeros de gobierno; Morazán, por su parte, anuló el documento el 20 del mismo mes, pues su principal objetivo era eliminar el poder de los criollos conservadores y la jerarquía de la Iglesia Católica en Guatemala, a quienes los criollos liberales detestaban por haber estado bajo su dominio durante la colonia española.[56]​ En los combates participó como soldado Rafael Carrera, quien tenía apenas quince años y cuya familia sufrió numerosas vejaciones a manos de las tropas de Morazán;[57]​ también participaron el poeta y militar José Batres Montúfar y el oficial Miguel García Granados, quienes fueron hechos prisioneros por las tropas liberales.[58]

Para 1837, en el Estado de Guatemala se inicia una lucha armada contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor José Mariano Gálvez. Empujados por las reformas liberales y la propaganda conservadora, movimientos insurgentes se iniciaron en las montañas de Guatemala y Rafael Carrera y Turcios fue el máximo dirigente de las mismas; entre las tropas sublevadas se encontraban numerosos indígenas[58]​ que lucharon durante dos años para conseguir la secesión guatemalteca de la federación. Los alzados empezaron por asaltar las poblaciones, sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno y propagaban la idea de los enemigos de Gálvez, que consistía en acusarlo del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población. Ahora bien, el gobierno no era el culpable de tal envenenamiento: el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria de la ciudad contribuyeron a la propagación de la enfermedad. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y los liberales; dentro de los mismos liberales empezaron a atacar a Gálvez: José Francisco Barrundia y María Josefa García Granados llegaron incluso a publicar periódicos satíricos en su contra.[60]

El área de Los Altos estaba poblada mayoritariamente por indígenas, quienes habían mantenido sus tradiciones ancestrales y sus tierras en el frío altiplano del oeste guatemalteco.[61]​ Durante toda la época colonial habían existido revueltas en contra del gobierno español.[61]​ Después de la independencia, los mestizos y criollos locales favorecieron al partido liberal, en tanto que la mayoría indígena era partidaria de la Iglesia Católica y, por ende, conservadora.[61]​ Durante la administración del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, Los Altos desaprobaron los cambios introducidos por el jefe del gobierno, pero los líderes de la región no fueron conservadores, sino liberales que se oponían a Gálvez.[62]​ Por su parte, los criollos y ladinos de Los Altos tenían un gran resentimiento contra los comerciantes de la Ciudad de Guatemala —los miembros del Clan Aycinena—, quienes monopolizaban el comercio y se oponían rotundamente a la construcción de un puerto en el Pacífico y de una carretera que le sirviera a Los Altos para comerciar con países extranjeros directamente.[62]

Al caer el gobierno de Gálvez, los representantes criollos de Los Altos aprovecharon para separarse del Estado de Guatemala el 2 de febrero de 1838. El gobernador Valenzuela no pudo hacer nada al respecto, y el congreso de la Federación Centroamericana reconoció al Sexto Estado el 5 de junio de 1838 con una junta de gobierno provisional compuesta por Marcelo Molina Mata, José M. Gálvez y José A. Aguilar, mientras que el general mexicano Agustín Guzmán —antiguo oficial del ejército de Vicente Filísola que se había radicado en Quetzaltenango— quedó al mando del ejército del Estado.[62]​ La bandera de Los Altos era una modificación de la de las Provincias Unidas del Centro de América, con escudo en el centro mostrando un volcán al fondo y un quetzal resplandeciente —un ave local que representaba la libertad— delante.

El 18 de marzo de 1840, siendo el líder liberal Morazán el jefe de Estado de El Salvador, este invadió a Guatemala con 1500 soldados para eliminar de una vez por todas la amenaza conservadora para Centroamérica que en Guatemala tenía su principal baluarte. Morazán se apoderó fácilmente de la capital, ya que Carrera fingió una retirada. Cuando los invasores celebraban e iniciaban el saqueo de la ciudad, Carrera los atacó con 400 soldados y piezas de artillería y contrasitió la plaza, habiendo triunfado y recuperado la ciudad al día siguiente, 19 de marzo. El desastre fue tal, que Morazán tuvo que huir de Guatemala con sus más allegados gritando «¡Que viva Carrera!» para salvar la vida, mientras sus soldados quedaron en la ciudad, a merced de las tropas de Carrera.[63]​ Poco después, Rafael Carrera, al enterarse que Los Altos se había vuelto a declarar independiente pensando que Morazán lo había derrotado, dirigió sus fuerzas contra tal Estado y lo reincorporó al Estado de Guatemala en 1840.[64]

Estando ya en el poder, Rafael Carrera iniciaría la construcción de un régimen conservador, revirtiendo las reformas liberales hechas anteriormente. Durante su gobierno, los aristócratas conservadores y el Clero Mayor recuperaron el poder que habían perdido. Los liberales, por su parte, lo acusaban de ser un militar analfabeto, y decían que firmaba con el nombre «Racaraca». Para los conservadores, fue más conocido como «Caudillo Adorado de los Pueblos».[58]

Carrera fue nombrado presidente vitalicio en 1854 y gobernó Guatemala hasta su muerte, ocurrida el Jueves Santo 14 de abril de 1865.[65]​ El gobierno de Carrera estuvo influenciado por la guerra en Yucatán hasta cierto punto; la inconformidad del pueblo maya era patente desde antes de la independencia de México. Las condiciones de vasallaje en que se encontraban los indígenas mayas que habían sido conquistados en el siglo xvi y su enorme superioridad numérica en la península de Yucatán mantenían a la región en un estado permanente de tensión social. La Guerra de Castas surgió en Yucatán debido, en parte, a las precarias condiciones de vida de los indígenas mayas en la península: solamente los criollos y algunos mestizos eran yucatecos con plenos derechos y, en general, ellos solían ocupar la parte superior de la escala social y económica, por lo que los mayas, pertenecientes a la clase depauperada, no se sentían parte de ellos, eran simplemente mayas, foráneos en su propio territorio, en la tierra de sus antepasados.[66]

En 1854 se estableció el Concordato con la Santa Sede, el cual había sido suscrito en 1852 por el cardenal Jacobo Antonelli, secretario de Estado de la Santa Sede, y Fernando Lorenzana, ministro plenipotenciario de Guatemala ante la Santa Sede. Por medio de este tratado, el cual fue diseñado por el líder del Clan Aycinena, Juan José de Aycinena y Piñol,[67]​ Guatemala otorgaba la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia católica.[68]​ El concordato mantenía la relación estrecha entre Iglesia y Estado y estuvo vigente hasta la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.[68]


Primer Escudo de la República de Guatemala.
Vigente de 1847 al 31 de mayo de 1858.

Segundo Escudo de la República de Guatemala.
Vigente del 31 de mayo de 1858 al 17 de agosto de 1871.

A la muerte del general Carrera en 1865, fue sucedido por el Mariscal Vicente Cerna y Cerna, quien no promovió ninguna renovación en el país. Esta circunstancia fue aprovechada por los liberales, quienes se habían refugiado en el territorio de los Altos (actualmente Quetzaltenango), y que liderados por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, quienes tras recibir ayuda de pertrechos de guerra de México (a cambio de reconocer la federación del Estado de Chiapas a México, los territorios de la zona sur del Estado de Campeche y Soconusco como parte de Chiapas) invadieron Guatemala bajo el lema de la Reforma Liberal de 1871. Miguel García Granados fue presidente provisional tras el derrocamiento de Cerna, gobernando hasta el 4 de junio de 1873. Su gobierno puso en marcha nuevamente las reformas anticonservadoras, decretando entre otras cosas la libertad de prensa y la libertad de cultos, la supresión de los diezmos y de las órdenes religiosas y expulsando a los jesuitas, además de impulsar la educación laica.

Dos factores económicos importantes ocurrieron en este período: se introdujo la producción a gran escala del café. Esto obedeció a que los terratenientes liberales de occidente fueron los principales promotores de la Revolución; y, a fin de recompensar a los militares que colaboraron con la revolución, se expropiaron las tierras de indios, extensiones de tierra donde los indígenas guatemaltecos vivían desde la época colonial. Asimismo, se instituyeron las rotaciones de los indígenas entre las propiedades de los nuevos terratenientes.[69]

Barrios, mientras tanto, ocupó importantes cargos militares, sucediendo a García Granados como Presidente de Guatemala. Durante su gestión continuó la política iniciada en la anterior presidencia, emprendiendo un vasto programa de reformas que abarcaron, entre otros aspectos, a la Iglesia, la economía y la educación. Fundó el Banco Hipotecario, el llamado hospital de Oriente, la Escuela Politécnica y mandó construir el Cementerio General de Guatemala y la Penitenciaría Central de Guatemala. Además, durante su presidencia, en Guatemala se tendieron las primeras líneas telegráficas y ferroviarias, firmándose el contrato para la construcción del ferrocarril del Sur. En el orden administrativo y legal, se promulgaron el Código Penal, el Militar y el Código Fiscal. Asimismo fueron creados los departamentos de Retalhuleu y Baja Verapaz y se estableció la educación pública gratuita, a través de escuelas en todo el país, suprimiéndose paralelamente las hermandades y órdenes religiosas. Barrios también promulgó la Constitución de 1879 y, al año siguiente, fue reelegido Presidente para un mandato de seis años.

Asimismo, se decreta el Reglamento de Jornaleros, legislación laboral que colocó a la población indígena prácticamente a la disposición de los intereses de los nuevos latifundistas cafetaleros, y los tradicionales conservadores.[70]​ Como resultado de este reglamento, hubo un notable aumento de las exportaciones, y se activó el intercambio con los países capitalistas; tanto los antiguos conservadores aristócratas como los nuevos terratenientes cafetaleros se vieron beneficiados con estas medidas.[70]​ Ahora bien, sí hubo un terrateniente conservador que fue atacado y despojado de los privilegios que había gozado durante el gobierno de los 30 años: la Iglesia Católica. Los liberales cafetaleros se vieron obligados a atacar a la Iglesia por el poder que tenía y por la fuerte oposición que hacía a compartir el poder con los liberales.[70]

Por otro lado, Barrios persiguió enconadamente a la oposición, obligando a huir a muchos guatemaltecos al exilio de las tierras guatemaltecas. Su gobierno se caracterizó por el saqueo de las arcas nacionales, fortuna que fue disfrutada por su viuda en Nueva York, después de la muerte del general.[49]​ Barrios también fue objeto de críticas tras la firma, en 1882, del Tratado Herrera-Mariscal de límites con México, mediante el cual Guatemala renunciaba a toda pretensión sobre la región de Soconusco y a sus créditos contra México, sin recibir compensación alguna por ello para el país: había recibido armas mexicanas durante la revolución de 1871 que utilizó para derrocar a Cerna, pero nada más.

A principios de la década de 1880, el presidente guatemalteco intentó restablecer las Provincias Unidas de Centroamérica y, en principio, contó con el apoyo de El Salvador y Honduras, pero el presidente salvadoreño Rafael Zaldívar decidió luego abandonar la unión, con el respaldo de México. El presidente mexicano, Porfirio Díaz, temía las reformas liberales de Barrios y la competencia de un Estado fuerte en América Central, donde el plan de Barrios había dado sus frutos, por lo que el gobierno mexicano propicio y apoyo la desmembración de Centro América en pequeñas naciones en las que los Estados Unidos Mexicanos podía influir y mantener sus intereses geopolíticos. También los Estados Unidos se opusieron a la unión. Barrios emprendió entonces una campaña militar para restablecer por la fuerza la unidad centroamericana, obteniendo el respaldo del Presidente de Honduras Luis Bográn, pero Costa Rica, El Salvador y Nicaragua se aliaron para oponerse a sus pretensiones. Para poner en práctica sus planes, Barrios invadió El Salvador en marzo de 1885, mientras tropas de Costa Rica y Nicaragua se aprestaban a enfrentarse con las de Honduras. Sin embargo, la intentona de Barrios terminó súbitamente, ya que el Presidente guatemalteco murió en la batalla de Chalchuapa, poco después de que sus tropas invadieran territorio salvadoreño.[71]

A la muerte de Barrios, y a raíz de la renuncia del presidente provisional Alejandro M. Sinibaldi, la Asamblea Nacional declara que el segundo designado a la presidencia de la República asumiera el poder. La persona señalada era el general Manuel Lisandro Barillas Bercián quien llegó en el instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió que le fuera entregado el poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él e indicando que estaba acantonada a inmediaciones de la ciudad. Antes de que Barillas se valiera de aquel ardid para presionar por la entrada inmediatamente de la presidencia, ocupaba el puesto de jefe de político de Quetzaltenango. La tropa de la cual hablaba no existía y así marchó al Palacio de Gobierno para asumir la primera magistratura de la Nación.[71]​ Lo enmarcado dentro de la ley era que Barillas convocara a elecciones en un tiempo posterior, aspecto que obvió para quedarse en el poder imponiendo un gobierno dictatorial.

Durante los gobiernos liberales se inició la colonización alemana de la Verapaz; los alemanes se organizaron en una comunidad muy unida y solidaria. Realizaban sus actividades sociales en el Club Alemán o Deutsche Verein, en Cobán, fundado en 1888. En sus inicios, este grupo solo estaba compuesto por socios germanos. El lugar fue remodelado y equipado para dar un ambiente agradable, donde los alemanes se sintieran como en su país. Contaba con una biblioteca, con libros y revistas donados por quienes viajaban a Alemania. A día de hoy, donde antes estaba este club, ahora se encuentra la Sociedad de Beneficencia. Los alemanes formaron su propio mundo en Alta Verapaz gracias a generosas concesiones otorgadas por los presidentes liberales Manuel Lisandro Barillas Bercián, José María Reina Barrios y Manuel Estrada Cabrera.[49]​ Por el creciente número de niños alemanes verapacenses, se formó una escuela alemana para que la educación académica fuera más fiel al Deutschtum (alemanización).

El principal proyecto de Reyna Barrios fue la construcción de un ferrocarril interoceánico que fuera atractivo para inversionistas extranjeros, y para promocionarlo, realizó la Exposición Centroamericana en 1897. Desafortunadamente, el ferrocarril no pudo terminarse a tiempo y la exposición fue un fracaso, que dejó a Guatemala con una gran deuda externa, principalmente con bancos ingleses, y que a partir de entonces se llamó la «deuda inglesa». A fin de solucionar los problemas del país, quiso extender su gobierno, pidiendo a la Asamblea que modificara la Constitución de 1879 para tal efecto. Debido al descontento popular causado por la inflación imperante (debido a la realización de la Exposición Centroamericana, a los proyectos de embellecimiento y a la entrada de Brasil al mercado del café) se produce la Revolución quetzalteca de 1897 la cual fue sofocada y saldada con el fusilamiento de destacados ciudadanos quetzaltecos, entre ellos el alcalde primero de Quetzaltenango, Sinforoso Aguilar y el filántropo Juan Aparicio, hijo.

En 1898, José María Reina Barrios fue asesinado por un ciudadano británico de origen suizo llamado Edgar Zollinger (quien había sido empleado y amigo de Aparicio) y quien fue abatido por la policía sin dar tiempo para que dijera cual fue la causa que lo motivó a perpetrar el magnicidio. El primer designado a la Presidencia, licenciado Manuel Estrada Cabrera, tras un hábil juego político se hizo con el poder.[72][73]

El 31 de agosto de 1901 el presidente Manuel Estrada Cabrera concedió a «The Central American Improvement Comp.» la explotación, conservación y terminación de la línea férrea del norte. En enero de 1904, Minor C. Keith de Nueva York -quien era el propietario de la United Fruit Company y William C. Van Horn de Montreal adquirieron esta concesión, la cual quedó en su poder durante noventa y nueve años, luego de los cuales pasaría a poder del Estado de Guatemala. Es importante destacar que la política económica norteamericana en ese momento era conocida como el «Gran Garrote de las Guerras bananeras del presidente estadounidense Teddy Roosevelt» y estaba dirigida hacia el Canal de Panamá: con el canal en construcción, su principal fin era asegurarse de una atmósfera pacífica y estable en toda la región centroamericana. Por esta razón hubo un incremento en las operaciones de empresas norteamericanas en Centroamérica, entre los que se incluyó el crecimiento exponencial de las operaciones de la United Fruit Company en Guatemala. Estas operaciones fueron frecuentemente reforzadas por los marines de los Estados Unidos.[74]​ De esta forma, se empezó a incrementar la población y la injerencia económica y política estadounidense en Guatemala, especialmente en la región de Izabal.

Manuel Estrada Cabrera (conocido como «don Manuel»; o simplemente como «Cabrera» por sus detractores) gobernó Guatemala de 1898 a 1920. Gracias a las concesiones otorgadas a extranjeros, para 1901 la United Fruit Company (UFCO) comenzó a volverse la fuerza económica principal en Guatemala, tanto política como económica. El gobierno se subordinaba a menudo a intereses de la Compañía (una de las principales de Centroamérica). La UFCO llegó a controlar más del 40 % de la tierra cultivable del país y de otros países centroamericanos, así como también las instalaciones de los puertos (especialmente Puerto Barrios). Se debe recordar que la política económica norteamericana en ese momento estaba dirigida hacia el Canal de Panamá: con el canal en construcción desde 1903, su principal fin era asegurarse de una atmósfera pacífica y estable en toda la región centroamericana sin intervención de potencias europeas. Por esta razón hubo un incremento en las operaciones de empresas norteamericanas en Centroamérica, entre los que se incluyó el crecimiento exponencial de las operaciones de la United Fruit Company.[75]​ Además, Estrada Cabrera también tenía otro motivo para acercarse a los Estados Unidos: el principal era que podía pedirle ayuda militar en caso de que Inglaterra enviara una flota militar para reclamar el pago de la deuda que Guatemala tenía con los bancos ingleses, y que se incrementó después del gobierno de Barrios y, especialmente, tras el fracaso de la Exposición Centroamericana de 1897;[75]​ y esto encajaba perfectamente con la política norteamericana del «Gran Garrote» de las «Guerras bananeras» que impulsaba el presidente Theodore Roosevelt para mantener la paz la región y utilizar los recursos de la misma.

Otro de los países que intento influir en la política de Guatemala durante el gobierno de Estrada Cabrera fue México, que estaba gobernado por el general Porfirio Díaz y que estaba preocupado por la creciente presencia norteamericana, la cual se había incrementado desde la guerra con España por Cuba en 1898 y luego con la ayuda militar durante la Separación de Panamá de Colombia que les permitió a los norteamericanos construir el Canal de Panamá. Díaz y el resto de presidentes de la región veían con preocupación como Estrada Cabrera se había plegado a los intereses norteamericanos[75]

La Guerra del Totoposte en 1903 provocó escasez de maíz en el país y el trabajo de los obreros guatemaltecos fue contratado por el gobierno con muy baja remuneración.[76]​ Al finalizar este primer período de gobierno, el cambio con respecto al dólar estadounidense estaba en $12 por US$1.[77]

A pesar de sufrir varios atentados en su contra, Manuel Estrada Cabrera gobernó con puño de hierro hasta 1920, año en que fue derrocado por la revolución dirigida por el Partido Unionista, liderado por los miembros del partido conservador.[78]

A la caída de Estrada Cabrera, la Asamblea Nacional seleccionó como presidente interino a Carlos Herrera Luna, quien luego fue declarado presidente constitucional. El presidente interino Carlos Herrera y Luna heredó un desorden fiscal, monetario y bancario, con inflación galopante; se opuso a ratificar varios contratos con compañías norteamericanas que había firmado Estrada Cabrera y que Herrera consideraba lesivos para el país.

En cuanto a la educación, el gobierno de Herrera disolvió la «Universidad Estrada Cabrera», que había sido fundada en 1918 y la sustituyó con las escuelas Facultad de la Universidad Nacional, a la que le otorgó autonomía para elección de autoridades. Pero en ese entonces apenas había trescientos estudiantes en toda la universidad, y el analfabetismo en el país era del 93 %, debido principalmente a la «Reglamento de Jornaleros» que había instituido Justo Rufino Barrios y que obligaba a los jornaleros indígenas a trabajar en las fincas, sin darles tiempo para su educación.

Herrera fue derrocado en diciembre de 1921, por el general José María Orellana, quien ratificó todos estos contratos; este golpe de estado sería parte de una serie de abusos cometidos en América Latina por parte de la United Fruit Company.[79][80]​ Los gobiernos de Orellana y Chacón emprendieron una reforma educativa, otorgando becas en el extranjero a egresados de la Escuela Normal para Varones y otras escuelas de maestros del país. Orellana murió en el ejercicio del poder bajo circunstancias sospechosas en 1926 y fue sustituido por su vicepresidente, Lázaro Chacón González.

Tras la muerte de José María Orellana, y después de participar en las elecciones de 1926, en que perdió contra el también liberal Lázaro Chacón González, el general Jorge Ubico Castañeda se retiró a la vida privada; pero con la inestabilidad que se dio tras la renuncia del general Chacón a finales de 1930, por enfermedad, y la crisis económica que existía en el país debido a la Gran Depresión originada por la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929, se involucró nuevamente en el tinglado político. En diciembre de 1930, el presidente interino Baudilio Palma fue derrocado y asesinado en un golpe militar por el general Manuel María Orellana Contreras –primo del general José María Orellana–, pero el gobierno no fue reconocido por el presidente de los Estados Unidos, país que para entonces ya tenía fuertes inversiones en Guatemala. La Asamblea Nacional Legislativa designó a José María Reina Andrade, quien había sido ministro de Gobernación durante buena parte del gobierno de Estrada Cabrera, y inmediatamente convocó a elecciones, a las cuales se presentó Ubico Castañeda como candidato único.[81]

Por ese entonces, eran numerosos los países que se inclinaban por gobiernos autoritarios; de esta manera, una vez en el poder, Ubico Castañeda asumió poderes dictatoriales y métodos de espionaje y represión similares a los de Barrios y Estrada Cabrera, y mantuvo una Asamblea legislativa títere obediente a sus mandatos. Inteligente, dinámico y temperamental, tenía obsesión por controlar hasta el más mínimo detalle de la vida de Guatemala,[82]​ siendo uno de sus principales objetivos el de lograr una reorganización de la administración pública, para lo que nombró a varios allegados suyos, los llamados «Ubiquistas», en posiciones claves del gobierno.[83]​ Su gobierno se caracterizó por un esfuerzo por estabilizar las finanzas del estado, reduciendo el gasto público: demostró ser un administrador muy capaz al reducir los sueldos de los empleados públicos en un 40 % para contrarrestar el déficit del gobierno;[82]​, fomentó la producción del café durante la Depresión de 1929 por medio de la «ley de vagancia» y la «ley de vialidad» y también por las acciones de una policía y poder judicial implacables en contra del delito, de la corrupción y de cualquier tipo de oposición al régimen.[82]​ Finalmente, completó la centralización del poder al eliminar a los alcaldes popularmente electos por intendentes que eran nombrados por el propio presidente. Gracias a la mano de obra casi gratuita disponible por sus leyes, es significativo su impulso a la construcción de obra pública, especialmente carreteras, en beneficio de la actividad cafetalera, dominada por inmigrantes alemanes en la Verapaz (en donde había sido Jefe Político) y por terratenientes guatemaltecos en el resto del país. Para la construcción de carreteras empleó trabajo forzado de indígenas, vigilados por el cuerpo de ingenieros del ejército. Por medio del decreto 1995 de 1934 canceló las deudas impagables que los jornaleros tenían con los hacendados. Pero para contrarrestar una potencial escasez de mano de obra para las fincas, promulgó el Decreto 1996: «La Ley de Vagancia», la cual obligaba a todo campesino que no tuviera un mínimo de tierras a trabajar cierta cantidad de días al año de servicio de un hacendado; si esto no se podía comprobar, el jornalero debía trabajar gratuitamente en los caminos.

Como muchos gobernantes de América Latina, extendió su mandato y se convirtió en el caudillo del país. No le fue difícil reelegirse: el pueblo que podía votar (prácticamente los habitantes de la ciudad capital y varias cabeceras departamentales) estaba agradecido con su administración por la mejoría en las condiciones de vida.[84]​ Aunque era admirador de los gobiernos dictatoriales de Benito Mussolini, Francisco Franco y Adolfo Hitler, mantuvo relaciones cordiales con los Estados Unidos y puede decirse que su administración se mantuvo gracias al monopolio bananero de la «frutera» (la United Fruit Company). Conforme avanzaron los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, la política norteamericana y sus compromisos con la «frutera» lo obligaron no solamente a declarar la guerra a las naciones del Eje –Alemania, Italia y Japón– sino a permitir el establecimiento de bases norteamericanas en Guatemala.[d]​ Entre los beneficios que recibió del gobierno norteamericano a cambio de su alianza en la guerra hubo armamento moderno para el ejército y entrenamiento en la Escuela Politécnica por militares norteamericanos.

Ubico reprimió fuertemente a la delincuencia con la denominada Ley de Fuga, por medio de la cual los acusados de delitos graves eran ejecutados extrajudicialmente por orden presidencial. También combatió la corrupción en el Estado con la creación de la contraloría General de Cuentas de la Nación y el Tribunal de Cuentas. Con esto, las cárceles se convirtieron en elemento disuasor para el robo del erario público. Obligó a la asamblea legislativa a decretar una donación de doscientos mil dólares de la época para su persona por sus contribuciones a la patria. Finalmente, en su enfoque económico de incrementar la producción del país a cualquier costo, eximió a los caficultores y a las empresas bananeras de responsabilidad criminal por maltrato a sus mozos y jornaleros.

En 1944, después de más de 12 años de férrea dictadura, su gobierno empezó a denotar claros signos de debilidad. Se multiplicaron las manifestaciones de la población en su contra, exigiendo su renuncia. Estas manifestaciones fueron dirigidas principalmente por maestros y por estudiantes de la Universidad Nacional. El 25 de junio de 1944, durante el transcurso de una de estas manifestaciones resultó muerta la profesora María Chinchilla, lo que aunado al «memorando de los 311» y a las presiones populares, dieron lugar a la renuncia del general Ubico, y el 1 de julio de 1944 aceptó formalmente renunciar a su cargo: Ubico dejó en el poder a un triunvirato militar conformado por los generales Federico Ponce Vaides, Buenaventura Pineda y Sandoval Ariza, a quienes sacó del ostracismo en que los mantuvo durante su gobierno y luego partió hacia el exilio político en Nueva Orleans, donde estaba la sede de la United Fruit Company.[85]

Es importante destacar que con el pago de la «Deuda Inglesa» que hiciera el general Ubico Castañeda al final de su gestión, los gobiernos revolucionarios tuvieron una base económica sólida para realizar sus proyectos.[86]

El general Ponce Vaides solamente estuvo al mando durante 110 días y continuó con la forma de gobernar represiva de su antecesor, dando instrucciones a la policía para atacar a sus adversarios.[87]​ En aquellos días el periódico El Imparcial publicó fuertes editoriales contra las intenciones de Federico Ponce Vaides de perpetuarse en el poder. A consecuencia de estos acontecimientos, el primero de octubre fue asesinado el director de El Imparcial, el periodista Alejandro Córdova, frente a su residencia en la ciudad capital. El crimen aceleró los preparativos del movimiento cívico militar del 20 de octubre de 1944. Días después, Ponce Vaides y el director de la Policía Nacional, coronel Moisés Evaristo Orozco, fueron acusados como autores intelectuales del asesinato. Todos estos acontecimientos terminaron de encender las pasiones reprimidas por varios años. Fue el 20 de octubre de 1944 cuando ocurrió un levantamiento popular, en el que participaron abogados, maestros, obreros, estudiantes universitarios y una parte del Ejército. La lucha se estableció entre la otra parte del Ejército y la policía que eran leales al general Ponce. Después de estos sucesos se difundió la noticia de que Ponce Vaides había solicitado asilo político en México y el gobierno había sido tomado por un triunvirato compuesto por un civil y dos militares: el civil Jorge Toriello Garrido, el mayor Francisco Javier Arana y el capitán Jacobo Arbenz Guzmán.[88]

Las principales funciones del gobierno de transición fueron derogar los decretos que había realizado la administración anterior. Convocó una Asamblea Nacional Constituyente que produjo una nueva Carta Magna. Quedó instituida la Junta Revolucionaria del 20 de octubre de 1944, con el propósito de garantizar a los guatemaltecos un marco constitucional para llevar a Guatemala a una democracia representativa.

El gobierno del primer presidente electo democráticamente en la historia de Guatemala, Juan José Arévalo, se distinguió por sus numerosas realizaciones educativas y de beneficio para la mayoría de las capas más pobres de la población, de la clase media y de los intelectuales más consecuentes. Sin embargo, se enfrentó a numerosos obstáculos. El presidente Arévalo Bermejo inició su gobierno en 1945, y de acuerdo a los historiadores liberales[89]​ desde el principio utilizó un lenguaje a veces disociador, que empezó a polarizar a la sociedad guatemalteca, causando entre los terratenientes la sensación de que solo era el gobernante de una parte de los guatemaltecos. Por otra parte, en el libro autobiográfico Despacho Presidencial de Arévalo, relata que su gobierno se inició con sanciones a la oposición -cada vez que se sospechaba un complot en contra del gobierno, se restringían las libertades civiles, los sospechosos eran apresados y luego enviados al exilio-, intervencionismo económico del Estado -con la emisión de la Ley de Emergencia Económica- y un decidido apoyo a un movimiento sindicalista recién surgido. Así entonces, las fuerzas de oposición al gobierno arevalista –revolucionarios moderados y terratenientes o «ubiquistas»– poco a poco fueron marginadas y empezaron a temer la implementación de un socialismo en el país.[90]​ Por otra parte, es importante destacar que el presidente Arévalo tomó posesión con poder limitado, restringido por los militares, que estaban acaudillados por el Teniente Coronel Arana.[91]

El frente de lucha del gobierno arevalista fue preponderantemente urbano y, a diferencia de su sucesor, no enfrentó los problemas de la tenencia de la tierra y el trabajo agrícola, a pesar de que la mayoría de la población era rural e indígena, salvo en lo relacionado con los trabajadores de la agricultura tecnificada norteamericana aposentada en las vastas y fértiles regiones de Bananera y Tiquisate. Por otra parte, el régimen revolucionario, impulsado y dirigido por miembros de las capas medias directa e indirectamente, fortaleció las posiciones de aquellas y las acrecentó; es decir, que optó por favorecer a los sectores de la población urbana y ladina que conforman lo que algunos sociólogos llaman «las instancias morales de la sociedad», o sea, la universidad, los centros de enseñanza secundaria (que duplicó en los primeros 6 años), los tribunales, la burocracia (principalmente la militar), la prensa, las iglesias, los intelectuales, los profesores y los profesionales universitarios, a los que se englobó a través de la colegiación obligatoria.[92]​ Por su parte, el sector terrateniente se organizó a través de las asociaciones de agricultores, comerciantes, industriales, banqueros, aseguradores y especuladores financieros, etc.[92]

Los precios del café, principal producto agrícola que exportaban los guatemaltecos, ya que el banano era negocio exclusivo de los norteamericanos, alcanzaron los precios que habían perdido en 1930. Y, aunque la beneficiada en primer término fue la élite cafetalera, hubo una derrama suficiente para abrir nuevos negocios o ampliar los ya existentes en los rangos sociales intermedios de la capital y de algunas cabeceras departamentales. Asimismo, durante el gobierno de Arévalo hubo considerable expansión de las clases medias urbanas y ladinas del país, a las que hasta el sindicalismo recién organizado favoreció, puesto que muchos de los nuevos dirigentes y diputados obreros salieron de sus distintas capas.[92]

En cuanto a la prensa y la oposición, el gobierno atacó a los periódicos El Imparcial y La Hora cuando publicaron información que atacaba directamente las políticas del gobierno; a diferencia de los gobiernos de sus antecesores, Arévalo no utilizó la Penitenciaría Central para encerrar y torturar a sus enemigos políticos. La costumbre fue obligar a salir al exilio a cuantos se opusieran al gobierno.[93]

Entre las reformas que se pusieron en marcha desde la caída del gobierno de Ponce Vaides y que se trataron de consolidar con la Constitución de 1945, la reestructuración del Ejército tuvo gran trascendencia: la suspensión del generalato, decretada desde los primeros momentos del triunfo del movimiento revolucionario, simbolizó esta transformación, que se completó con una inquietud por modernizar, profesionalizar e institucionalizar el Ejército. Por primera vez en la historia del país una Constitución concedió todo un capítulo y 13 artículos al tema del Ejército, asentando un modelo que sería retomado en las Constituciones posteriores. La norma constitucional estableció una reorganización del Ejército que resultó compleja y no siempre operativa: buscaba confirmar la autonomía funcional que por primera vez se le confería. Creó el Consejo Superior de la Defensa Nacional, órgano de consulta y colegiado, constituido por 15 miembros, algunos por elección y dentro de los cuales no se incluía al presidente de la República, a pesar de considerársele comandante en jefe del Ejército.[94]

Entre ambos líderes se generaron no pocas rivalidades durante los diez años de vigencia de la Constitución de 1945, como las que opusieron al mayor Francisco Javier Arana, líder de la derecha hasta su asesinato en 1949, con el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, líder de la izquierda. Por otra parte, algunas interpretaciones han insistido en que fueron precisamente el estatus jurídico y la estructura organizativa que la Constitución de 1945 reconoció al Ejército los factores que determinaron que la oficialidad entrara de lleno en el juego político. En este sentido, las votaciones para integrar el Consejo Superior de la Defensa Nacional y el propio carácter de este órgano, impulsaban la discusión para la toma de decisiones sobre la política militar que debía adoptar el Ejército de Guatemala y lo convertían en un estamento deliberativo.[94]

El coronel Jacobo Arbenz Guzmán llegó al poder después de ganar las elecciones que se desarrollaron en la República de Guatemala en el año de 1950. Fue apoyado por los partidos Renovación Nacional y Acción Revolucionaria de la Capital y el partido Integración Nacional de Quetzaltenango. Los obreros, campesinos, maestros y estudiantes le dieron todo su respaldo, ganando el proceso electoral. Cuando inició su gobierno, los guatemaltecos parecían condenados a no prosperar. En 1950, el 76 % de los habitantes poseían menos del 10 % de las tierras; mientras que un 2.2 %, el 70 %. La United Fruit Company era dueña de más del 50 % de las tierras cultivables del país, de las que únicamente cultivaba el 2.6 %; y los campesinos tenían sueldos miserables. Por otra parte, desde el gobierno de Manuel Estrada Cabrera existían monopolios norteamericanos de empresas subsidiarias de la UFCO y que se dedicaban al transporte de carga por ferrocarril y vapores, los que salían de Puerto Barrios, Izabal, puerto controlado por la frutera. Asimismo, controlaban la generación de la electricidad, los teléfonos y telégrafos del país. Estas empresas no pagaban ningún tipo de impuesto por el uso de los recursos nacionales, gracias a las generosas concesiones otorgadas por Estrada Cabrera, y ratificadas por los gobiernos de José María Orellana y Jorge Ubico.[95]

Arbenz era de tinte izquierdista nacionalista y atacó los monopolios norteamericanos de frente desde el inicio de su gobierno.[95]​ Numerosos autores liberales indican que fue comunista, porque aparte de atacar los intereses estadounidenses hubo otros factores: (a) los miembros de su círculo privado eran dirigentes del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), que era el partido comunista de Guatemala, (b) la propaganda de la CIA lo acusaba de «títere de Moscú», (c) el ambiente macartista que se vivía en los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, (d) la labor del personero anticomunista del Departamento de Estado, John Peurifoy, quien fue nombrado como embajador de EE. UU. en Guatemala entre noviembre de 1953 y julio de 1954, y coordinó el apoyo de la CIA al movimiento de Castillo Armas, y (e) tras su salida de Guatemala, Arbenz se exiló en Checoslovaquia, la Unión Soviética, China y Cuba, todos ellos países comunistas, ya que ningún otro país se atrevía a recibirlo.[95]

Sobre la base de su plan de gobierno, realizó (o intentó realizar) lo siguiente: promulgó el Decreto 900 para una Reforma Agraria que generó importantes temores entre los grandes propietarios, así como en determinados sectores medios urbanos y rurales, pues al sentir amenazados sus intereses se unieron a la campaña que identificaba los cambios sociales con una orientación político-ideológica del régimen hacia el comunismo.[94]​; inició la construcción de la carretera al Atlántico[e]​ para competir contra el monopolio del ferrocarril, que estaba controlado por la frutera mediante su empresa International Railways of Central America (IRCA); inició la construcción del puerto «Santo Tomás de Castilla» en donde se encontraba el puerto Matías de Gálvez, para competir con Puerto Barrios, puerto controlado por la UFCO mediante su Great White Fleet; e inició los estudios para la planta de generación «Jurún Marinalá», para competir con la empresa eléctrica en manos de norteamericanos.[95]

Los directivos de la United Fruit Company (UFCO) habían trabajado intensamente en los círculos del gobierno de Harry S. Truman y del general Dwight Eisenhower para hacerles creer que el coronel Arbenz intentaba alinear a Guatemala al Bloque Soviético. Lo que ocurría era que la UFCO se veía amenazada en sus intereses económicos por la reforma agraria de Arbenz, que le quitaba importantes cantidades de tierras ociosas, y el nuevo Código de Trabajo de Guatemala, que ya no le permitía utilizar las fuerzas militares guatemaltecas para contrarrestar las demandas de sus trabajadores.[96]​ Como la mayor terrateniente y patrona de Guatemala, el Decreto 900 resultó en la expropiación del 40 % de sus terrenos.[96]​ Los oficiales del gobierno norteamericano tenían pocas pruebas del crecimiento de la amenaza comunista en Guatemala, [97]​ pero sí una fuerte relación con los personeros de la UFCO, demostrando la fuerte influencia que los intereses corporativos tenían sobre la política exterior norteamericana:[98]

Tras la cancelación de la Operación PBFORTUNE, la CIA, organizó la Operación PBSUCCESS, que consistía en el entrenamiento y financiación de un ejército rebelde paramilitar (Movimiento de Liberación Nacional (MLN)). Este Movimiento ingresó por la República de Honduras, se atrincheró en Esquipulas y dio el Golpe de Estado de 1954 derrocando al coronel Árbenz, quien tuvo que salir a un tortuoso exilio que lo llevó a Checoslovaquia, la Unión Soviética, Uruguay, Cuba, Suiza y México.[f]​ Consumado el golpe, asumió la Jefatura de Estado el Coronel Carlos Castillo Armas.

El 10 de octubre de 1954, la junta militar convocó un plebiscito en el que Castillo Armas obtuvo el 99.9 % del voto favorable. El resultado casi unánime refleja la ausencia de alternativas, pues en el plebiscito se preguntó a la población si lo aceptaba o no como presidente de la República. El voto fue público y obligatorio, mientras que el escrutinio fue secreto. Y el acto se produjo en un clima de terror que afectó a los partidarios de Arbenz y los sectores de la oposición de izquierda en general. De esta manera Castillo Armas se convirtió en presidente de la República para el período que habría de concluir el 15 de marzo de 1960, según lo fijó la Asamblea Nacional Constituyente, que fue elegida al mismo tiempo.[94]

De los proyectos arbencistas, Castillo Armas solo derogó la reforma agraria inmediatamente después de tomar el poder, pero tuvo que finalizar la carretera al Atlántico, bajo la dirección del Ingeniero Juan Luis Lizarralde, Ministro de Obras Públicas, por la importancia que tenía para la economía del país; la carretera se terminó en 1959, y tras su finalización ocurrió lo que Árbenz había esperado: el ferrocarril de la UFCO no pudo competir contra el transporte vehicular en camiones. Asimismo, y por la misma razón, continuó con los trabajos de planificación del puerto de Santo Tomás y de la hidroeléctrica Jurún Marinalá, la cual fue terminada e inaugurada en 1970. El puerto se construyó después del terremoto de 1976, pero para entonces ya había quebrado la United Fruit Company y su sucesora, Chiquita Brands International ya no tenía el mismo poder e influencia en el gobierno de los Estados Unidos.

El régimen de Castillo Armas nombró una nueva Corte Suprema de Justicia e inició un período de intensa persecución política en contra de dirigentes, intelectuales y sospechosos comunistas en general. Se anularon los derechos adquiridos durante la revolución de 1944, en especial los concedidos por la Reforma Agraria. El cuerpo de leyes anticomunistas se completó más adelante, cuando el artículo 6 transitorio de la Constitución de 1956, facultó al jefe del Ejecutivo para expatriar o impedir el ingreso al país, por cinco años, a los comunistas que se habían asilado o exiliado de Guatemala por razones políticas.[94]

Castillo Armas fue asesinado en 1957; tras su muerte hubo un período de transición. Fue llamado el Lic. Luis Arturo González López a ser Presidente de la República en forma interina, quien gobernó menos de tres meses; luego llegó al Gobierno el coronel Guillermo Flores Avendaño, quien estuvo gobernando durante cinco meses y convocó elecciones. En las elecciones resultó triunfador el general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, quien asumió la Primera Magistratura, el 2 de marzo de 1958. Ydígoras Fuentes mostró durante su mandato una democracia aparente, sin llegar a los extremos de gobiernos revolucionarios, pero inició una cultura de corrupción que se ha mantenido incrustada en el gobierno desde entonces.

Durante su gobierno Miguel Ydígoras Fuentes, anterior Ministro de Fomento en el gobierno de Jorge Ubico Castañeda y detractor de las políticas de gobierno de Arévalo y de Arbenz, prestó el departamento de Retalhuleu en Guatemala para que se entrenaran los activistas cubanos que intentaron la fallida Invasión de Bahía de Cochinos en 1961 en contra del gobierno comunista de Fidel Castro[g]

En respuesta a su gobierno cada vez más autocrático, un grupo de oficiales militares de menor rango, entre los que estaba Marco Antonio Yon Sosa, se rebeló, intentando derrocarlo en 1960. Cuando fracasaron, varios huyeron y establecieron lazos estrechos con Cuba. Este grupo se convertiría en el núcleo de las fuerzas armadas de insurgencia que lucharían contra los gobiernos militares durante los 36 años siguientes. Sus cuatro grupos principales guerrilleros de izquierda realizaron sabotajes económicos y ataques armados contra los miembros de las fuerzas de seguridad estatal.

El gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes terminó el 30 de marzo de 1963 tras el golpe de estado del coronel Enrique Peralta Azurdia: el Dr. Juan José Arévalo regresó a Guatemala el 29 de marzo de ese año, después de que el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes sugiriera que se le permitiría participar nuevamente en las elecciones presidencias. Al día siguiente, el gobierno fue derrocado por el golpe de estado dirigido por el entonces ministro de la Defensa, coronel Peralta Azurdia, aduciendo que la corrupción del gobierno era intolerable. El Dr. Arévalo salió nuevamente al exilio.[99]

Poco tiempo después hubo elecciones democráticas y resultó elegido Presidente el licenciado Julio César Méndez Montenegro en 1966. Como vicepresidente fue elegido el reconocido periodista Clemente Marroquín Rojas. Aunque en un principio parecía haberse conseguido una democracia transparente, el ejército, que tuteló el gobierno, lanzó una fuerte campaña contra la insurgencia que rompió en gran parte el movimiento guerrillero en el campo y comenzó el conflicto civil que habría de causar centenares de miles de víctimas. Durante su gobierno se estableció el celeste como el color de la Bandera Nacional y se restableció, en 1967, el decreto 2795 promulgado por el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda que otorgó a las fincas cafetaleras y a las empresas bananeras el permiso para castigar a los colonos jornaleros: «Estarán exentos de responsabilidad criminal los propietarios de fincas...».[100]

Su gobierno fue controlado por los militares;[101]​ e incluso hubo persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional.[102]​ Nombró como ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala[103]​ al embajador de Guatemala ante las Naciones Unidas, Emilio Arenales Catalán; Arenales, a su vez, fue nombrado como presidente de la Vigésimo Tercera Asamblea General de las Naciones Unidas.[103]

Durante su gobierno se discutió la posibilidad de ceder las minas de níquel en El Estor, Izabal a una empresa canadiense, pero la concesión no se concretó.[h]​ Por otra parte, la concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), que se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera,[79][80]​ llegó a su término durante su gobierno. La empresa, que había tenido pérdidas sustanciales después de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, creó ex profeso un estado de insolvencia para que pasara a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.[104]

Al asumir la presidencia el Ejército de Guatemala, quien era el que en realidad tenía el poder, no le permitió ningún margen de acción, y los intentos por reducir la violencia tanto de la extrema derecha y de la extrema izquierda no fueron suficientes. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó: la guerrilla se había fortalecido, lo que llevó al ejército a implementar una importante campaña contrainsurgente, sobre todo en el oriente del país y en la Ciudad de Guatemala. Un hecho que conmovió a la sociedad guatemalteca durante este gobierno, fue el secuestro, tortura y asesinato de la Miss Guatemala de 1958, Rogelia Cruz Martínez quien se había unido a la guerrilla izquierdista después de las jornadas estudiantiles de 1962. Fue raptada en diciembre de 1967 por las fuerzas gubernamentales, y encontrada muerta el 11 de enero de 1968 cerca de un puente cerca de Escuintla, con terribles señales de tortura. El PGT se vengó atacando a un grupo de personal militar de EE. UU., matando a dos e hiriendo a un tercero.[cita requerida][105]

El 8 de junio de 1968 la guerrilla guatemalteca asesinó al embajador de Estados Unidos en Guatemala John Gordon Mein, siendo el primer embajador de EE. UU. en ser asesinado mientras servía a su país en el extranjero. Como represalia, el Ejército de Guatemala asesinó a varios dirigentes de las Fuerzas Armadas Rebeldes. Aparentemente, las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) intentaron secuestrarlo, pero lo mataron cuando intento huir.

Ante el avance de la guerrilla, el Ejército de Guatemala tomó medidas drásticas para aplastarla. Las operaciones contra la subversión en el Oriente del país fueron efectivas: se destruyeron sus depósitos de armas, sus líneas de comunicación y abastecimiento.

Desde ese entonces hasta adentrada la década de 1970 la actividad de la guerrilla guatemalteca fue casi nula, limitándose a actos de sabotaje aislados y de poca trascendencia. Entre estos últimos el 27 de febrero de 1970 fue secuestrado el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Fuentes Mohr y el 16 de marzo el agregado laboral de la Embajada de Estados Unidos, Sean Holly. Las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) reivindicaron la autoría de ambos delitos.

La Hidroeléctrica Jurún Marinalá se inició y concluyó en el período del presidente Julio César Méndez Montenegro; fue un proyecto iniciado por el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán antes de su derrocamiento en 1954.[106]​ Asimismo, durante su gobierno se construyó la colonia «Primero de Julio» en la periferia de la Ciudad de Guatemala y además, se creó la estación de televisión de acceso público con la creación de Televisora Nacional de Guatemala, Canal 8 que era la sucesora de TGW-Canal 8, la cual había sido cerrada en 1965.

En 1967, el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias obtuvo el Premio Nobel de Literatura y el gobierno de Méndez Montenegro mandó a elaborar un busto del escritor en su honor. El 27 de febrero de 1970 fue secuestrado el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Fuentes Mohr y el 16 de marzo el agregado laboral de la Embajada de Estados Unidos, Sean Holly. La Fuerza Armadas Rebeldes (FAR) reivindicaron la autoría de ambos delitos.

El coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974), del partido de extrema derecha, Movimiento de Liberación Nacional, fue el primero de una larga serie de jefes de gobierno militares, que con la excusa de detener la acción insurgente emprendieron sendas campañas contraterroristas. En 1970 dos nuevos grupos guerrilleros patrocinados por la Unión Soviética y Fidel Castro, el EGP y la ORPA, intensificaron la insurgencia contra los gobiernos militares. El General Arana estaba casado con la señora Alida España, quien fue su asesora en cuestiones de seguridad contrainsurgente.[i]

La razón por la que fue elegido como candidato del partido fue por ser un ferviente anticomunista y por sus notables triunfos contra la guerrilla en el oriente guatemalteco. Durante su gobierno, para contrarrestar a la insurgencia, proliferaron los grupos paramilitares de extrema derecha iniciándose un clima de mucha inseguridad y violencia. Grupos como el Ejército Secreto Anticomunista (ESA), la Nueva Organización Anticomunista (NOA), el Consejo Anticomunista de Guatemala (CADEG), el Comité de Represión Antiguerrillera (CRAG), La Mano Blanca y Movimiento de Acción Nacionalista Organizado (MANO) empiezan a cometer todo tipo de acciones en contra de cualquier persona considerada como sospechosa.[107]

Tras permitir que los ejecutivos de empresas mineras prácticamente reescribieran la ley de Minería de Guatemala, el gobierno otorgó una concesión por 40 años para la explotación del níquel a la empresa Explotaciones y Exploraciones Mineras de Izabal, S.A. (EXMIBAL), subsidiaria de la compaña canadiense International Nickel Company (INCO).[108]​ Durante el gobierno de Julio César Méndez Montenegro se discutió la posibilidad de ceder las minas de níquel en Izabal, pero tan pronto como el general Carlos Arana Osorio inició su gestión el 1º de julio de 1970, reabrió el caso de EXMIBAL y empezó a trabajar para cederle la concesión. Numerosos sectores sociales se opusieron a la misma, ya que argumentaban que resultaría muy onerosa para el país. Uno de los principales opositores fue la Comisión que la Universidad de San Carlos creó para analizar el asunto; entre los miembros de la comisión estaba el licenciado Oscar Adolfo Mijangos López, para entonces diputado en el Congreso y respetado intelectual guatemalteco.[109]​ Mijangos López se opuso rotundamente a las condiciones de la concesión que propuso el Gobierno a EXMIBAL; el 13 de febrero de 1971 fue asesinado por desconocidos cuando salía de su oficina en la 4a. avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala.[109][j]​ El 8 de mayo de 1971 el gobierno de Arana Osorio finalmente otorgó la concesión a EXMIBAL[109]​; cubría 385 kilómetros cuadrados en el área de El Estor, con una inversión inicial de US$228 millones. La mina, construida en las montañas de los indígenas Q'eqchi incluía un complejo residencial de setecientas casas, numerosas oficinas, un hospital, un pequeño centro comercial, escuela, un campo de golf y un gran área de procesamiento industrial.[108]

En 1974, el general Kjell Lauguerud García derrotó al general Efraín Ríos Montt en unas elecciones presidenciales fraudulentas. Durante su gobierno se produjo el terremoto de 1976; la zona más afectada por el terremoto cubría alrededor de 30 000 km², con una población de 2.5 millones de personas. Cerca de 23 000 personas fallecieron y 77 000 resultaron gravemente heridas. Aproximadamente 258 000 casas fueron destruidas, dejando a cerca de 1.2 millones de personas sin hogar. El 40 % de la infraestructura hospitalaria nacional fue destruida, mientras que otros centros de salud también sufrieron daños sustanciales. La Ciudad de Guatemala era un caos, miles de personas estaban sepultadas entre los escombros, muchas muertas o heridas de gravedad. A medida que se recuperaban los cuerpos la magnitud del desastre quedaba al descubierto; las autoridades organizaron la excavación de tumbas colectivas. Muchos puentes, torres de alta tensión, postes de luz y de teléfonos, carreteras colapsaron o se destruyeron y los rieles de las líneas de los ferrocarriles se retorcieron. Varios departamentos del país fueron afectados por el sismo: Chimaltenango, Chiquimula, El Petén, Guatemala, Izabal y Sacatepéquez al igual que muchos pueblos y ciudades; las instalaciones portuarias de Puerto Barrios, cabecera del departamento de Izabal, quedaron destruidas. El departamento de Chimaltenango fue el más afectado pues registró casi 14 000 muertos y muchos pueblos como San Martín Jilotepeque quedaron en ruinas.

Tras las elecciones presidenciales del 5 de marzo de 1978, los resultados de los comicios originaron protestas, violencia y denuncias de fraude. El Congreso practicó la elección de segundo grado el día 13 de aquel mes, desestimando las pruebas de la victoria del exjefe de estado, coronel Enrique Peralta Azurdia, y candidato del Movimiento de Liberación Nacional (MLN). La tendencia a la abstención electoral se acentuó con un 63.5 % de no votantes, resultando en el binomio electoral menos votado en la historia del país, prueba de la poca legitimidad del modelo militar y del régimen político.[110]​ El 1º de julio de 1978, el general Romeo Lucas García asumió el poder y de inmediato su gobierno emprendió la construcción de obras faraónicas de infraestructura como la Planta Hidroeléctrica Chixoy y Hospital General San Juan de Dios, y además continuó trabajando en la Franja Transversal del Norte, en donde tanto él como miembros de la cúpula militar, políticos y empresarios tenían fuertes intereses económicos debido a la riqueza en petróleo, minerales y maderas preciosas en la región.[k]

Mientras tanto, en Nicaragua, tras el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal el 10 de enero de 1978, se desató un gran malestar en el país y en marzo de 1979 las diferentes facciones del comunista grupo guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional firmaron el acuerdo de unidad; luego, en junio hicieron el llamamiento a la «Ofensiva Final» y convocaron a una huelga general. Tras intensos combates, los Estados Unidos se vieron obligados a pedirle la renuncia a Anastasio Somoza Debayle, quien abandonó el país el martes 17 de julio de 1979. Los sandinistas entraron en Managua el 19 de julio de 1979 poniendo fin a la etapa dictatorial somocista asumiendo las responsabilidades de gobierno. Este triunfo significó una nueva esperanza para los combatientes guerrilleros de Guatemala y El Salvador, que veían ahora cómo podían obtener recursos logísticos y militares no solamente de Cuba, sino que también de Nicaragua; por esta razón, durante el gobierno de Lucas García se produjo una intensificación del movimiento guerrillero guatemalteco.

El jueves 31 de enero de 1980, la guerra civil de Guatemala atrajo la atención mundial con la quema de la Embajada de España, en la que 37 personas fueron quemadas vivas, entre ellas varios ciudadanos españoles, el exvicepresidente Eduardo Cáceres Lehnhoff, el excanciller y miembro de la Corte Internacional de La Haya Adolfo Molina Orantes, líderes estudiantiles de la Universidad de San Carlos, campesinos y militantes del Ejército Guerrillero de los Pobres.[111]​ La movilización en forma de protesta por parte de un grupo de indígenas hacia la Ciudad de Guatemala, para llamar la atención del mundo sobre los abusos de terratenientes y militares en El Quiché, (región en la que operaba el grupo más fuerte de la guerrilla guatemalteca, el Ejército Guerrillero de los Pobres), fue el preludio del caso de la quema de la Embajada de España.[112]

Con el triunfo sandinista en Nicaragua en 1979, los hechos de la Embajada de España y la huelga de los cañeros de la Costa Sur, (ambas promovidas por activistas del CUC), se llegó a la cúspide del clima de agitación política y social de la época. Durante la manifestación del 1º de mayo de 1980 se llamó a «instaurar un Gobierno revolucionario, democrático, y popular» y a «derrocar al régimen luquista», consignas que fueron secundadas por los grupos insurgentes, similar a la Ofensiva Final que había solicitado el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua a mediados de 1979.[113][l]

Después de estos acontecimientos, en el mes de junio, sucedió la desaparición forzada de 27 miembros de la Central Nacional de Trabajadores (CNT). En agosto también fueron secuestradas de la finca de retiró Emaús 17 personas entre sindicalistas y estudiantes universitarios miembros de la Escuela de Orientación Sindical. Estos hechos de represión marcaron el punto álgido de la represión contra el sindicalismo, que finalmente quedó destruido.[114]

Por su parte, la guerrilla intensificó sus ataques. El 5 de septiembre de 1980 se dio un ataque terrorista del Ejército Guerrillero de los Pobres frente al Palacio Nacional con la intención de disuadir al pueblo guatemalteco de asistir a una manifestación de apoyo al gobierno del general Lucas García que estaba planificada para el domingo 7 de septiembre en el Parque Central. En ese ataque murieron seis adultos y un niño a causa de la explosión de dos bombas ubicadas en un vehículo.[115][116]

Las organizaciones guerrilleras justificaban estas acciones argumentando que afectaban, por un lado, los intereses económicos del Estado y de los sectores productivos, y por el otro, que vulneraban al Ejército; el EGP decía que destruir infraestructura siempre tenía una explicación en relación a la guerra que se estaba viviendo y en relación al momento táctico para que el Ejército no pasara y para que no siguiera con su barbarie, para cortarle el avance y la retirada. [117]​ Y cuando volaban torres de suministro eléctrico, decían que lo hacían para cortar la energía que llegaba a los cuarteles del Ejército, aunque afectaran al resto de la población, creando descontento entre el pueblo. Después, esos sabotajes se generalizaron para provocar un descontrol total en todo el país e ir preparando condiciones para pasar a un período casi de pre-insurrección.[118]

El gobierno concentró entonces sus esfuerzos en aniquilar al enemigo interno, limitándose no solamente a combatir a la guerrilla sino atacando sistemáticamente al movimiento social y a la población en las áreas de fuerte presencia guerrillera, principalmente las más alejadas de la ciudad de Guatemala,[119]​ donde dicha presencia era más fuerte. En el Gobierno de Lucas García la estrategia contrainsurgente se concentró en eliminar al movimiento social tanto urbano como rural, el cual había crecido sensiblemente durante los años previos, así como combatir a la guerrilla.[119]

El ataque de la guerrilla contra objetivos financieros, comerciales y agrícolas se incrementó, ya que los grupos guerrilleros consideraban a esas instituciones como «reaccionarios burgueses» y «millonarios explotadores» que colabaran con el «gobierno genocida» de Lucas García.[120]

Para contrarrestar el auge de la ofensiva guerrilla tras el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua en 1979, el gobierno de Lucas García inició la ofensiva de Tierra Arrasada en la región en donde operaba el Ejército Guerrillero de los Pobres, en el área de Chajul, Nebaj e Ixcán en Quiché, para eliminar la base social de dicho grupo guerrillero. Como parte de esta ofensiva, se dieron intensos ataques a poblaciones civiles que resultaron en masacres que fueron registradas por el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.[121][m]​ Después de octubre de 1981 hay más testimonios de masacres y se caracterizan por un patrón más indiscriminado, lo que sugiere que después de esa fecha las masacres fueron más importantes, estaban planificadas con mayor premeditación y llevaron a cabo una destrucción más global de las comunidades, en congruencia con la gran ofensiva desarrollada por el Ejército a partir de Chimaltenango hacia grandes áreas del Altiplano. Una de cada seis masacres se realizó en un día importante para la comunidad; ya fuera en día de mercado, de fiesta, o de reuniones de carácter religioso, los ataques en días señalados trataban de aprovechar la concentración de población para desarrollar de manera más masiva sus acciones y en algunos casos tenían un claro significado simbólico. Este aspecto, junto con la concentración de la población, y el control de la situación mostrado por el Ejército, muestra que los ataques fueron planificados.[121]​ Ahora bien, con el inicio de las Patrullas de Autodefensa Civil por parte del Ejército, se produjeron también masacres por parte de los guerrilleros, quienes atacaban a los patrulleros por sorpresa, y los mataban basándose en listas que llevaban para el efecto.[121]

De esta cuenta, ningún sector fue más afectado por la violencia durante los años de la Guerra civil de Guatemala que la población campesina, pues quedó entre los fuegos del Ejército y de la guerrilla izquierdista; la guerra dejó en el campo un saldo de muertes y destrucción sin precedentes, generando entre otras reacciones la fuga masiva de miles de campesinos guatemaltecos. En el período 1981-82, en el que más de cuatrocientos pueblos y aldeas fueron arrasadas y miles de guatemaltecos asesinados, la reacción de los sobrevivientes atrapados entre dos fuegos[n]​ fue huir, o ponerse bajo el control del Ejército forzados a participar en las patrullas de autodefensa civil (PAC) o reubicados en las «aldeas modelo», en donde fueron concentrados. Unas cincuenta mil personas totalmente desposeídas se escaparon a zonas selváticas del departamento del Quiché[o]​ pasando esos años escondidos del mundo exterior y fuera de control gubernamental formando mínimos grupos urbanos que luego formaron las Comunidades de Población en Resistencia (CPR).[122]

El 23 de marzo de 1982 Lucas García fue depuesto por un golpe de estado liderado por oficiales jóvenes del Ejército de Guatemala.

En las primeras comunicaciones[123]​, se indicó que el golpe de Estado militar fue dirigido por un grupo de «oficiales jóvenes» del Ejército de Guatemala, cuyo objetivo sería «acabar con la corrupción». Los sublevados tomaron el control de la Ciudad de Guatemala y lograron que el general Lucas García se rindiera a los militares que horas antes habían rodeado el Palacio Nacional.[123]

Tras la salida de Lucas García, los jefes de los sublevados pidieron la comparecencia en el palacio del general Ríos Montt y del candidato a la vicepresidencia por el partido fascista Movimiento de Liberación Nacional en las pasadas elecciones, Lionel Sisniega Otero.[p]

Una vez montada la junta de gobierno, conformado por el general Ríos Montt, el coronel Horacio Maldonado Shaad y el coronel Francisco Gordillo, ésta anunció que convocaría nuevas elecciones, pero no precisó la fecha. La Junta, anunció, elaborará un «plan de trabajo que será presentado al pueblo lo antes posible».[124]​ La Junta de Gobierno disolvió el Congreso y abolió la Constitución tras el triunfo del golpe. En un llamamiento difundido a través de la radio y la televisión, los golpistas pidieron «comprensión internacional», y afirmaron que los militares que gobernaban a Guatemala hasta el 23 de marzo de 1982 habían propiciado una imagen del país en el extranjero que no correspondía a las verdaderas características del pueblo. Aseguraron también que eran democráticos y que respetaban «los derechos humanos de todos los guatemaltecos».[124]

En junio de 1983, el Departamento de Defensa de Estados Unidos recibió un mensaje de su oficina de inteligencia en Guatemala, en el que se le explicaba que se esperaba un golpe de estado en contra de Ríos Montt, que podría ocurrir entre el 30 de junio –día del Ejército– y el 2 de agosto –día de la conmemoración del levantamiento de los cadetes contra los liberacionistas–. Según el comunicado estadounidense, el Ministro de la Defensa, Oscar Humberto Mejía Víctores sería reemplazado por un militar afín a los alzados, quien después del derrocamiento de Ríos Montt convocaría elecciones para formar una asamblea nacional constituyente en un plazo de sesenta día después de que ocurriera el golpe.[125]​ La nueva asamblea constituyente sería el congreso interino, en lo que se convocaría a elecciones generales, que los estadounidenses consideraban sería en cuestión de tres años después del derrocamiento de Ríos Montt. Las razones por las que Ríos Montt sería derrocado fueron listadas en el comunicado estadounidense:[126]

Ríos Montt fue derrocado el 8 de agosto de 1983 por un golpe de Estado ejecutado por el general Mejía Víctores, su ministro de Defensa quien en efecto inició la transición hacia los regímenes democráticos en el país.

El General Mejía Víctores permitió un control de la democracia en Guatemala, comenzando con una elección el 1 de julio de 1984 para una Asamblea Constituyente para redactar una constitución democrática. El 30 de mayo de 1985, después de 9 meses de debate, la Asamblea Constituyente terminó de redactar una nueva constitución, que entró en vigor inmediatamente. Vinicio Cerezo, un político civil y el candidato a presidente del partido Democracia Cristiana, ganó las primeras elecciones celebradas bajo la nueva constitución con casi el 70 % del voto, y tomó posesión del cargo el 14 de enero de 1986.

Después de su toma de posesión, en enero de 1986, el Presidente Vinicio Cerezo anunció que sus prioridades serían terminar con la violencia política y establecer el gobierno de ley. Las reformas incluyeron nuevas leyes de habeas corpus y amparo (protección ordenada por tribunal), la creación de un comité legislativo de derechos humanos, y el establecimiento en 1987 de la Oficina del Procurador de Derechos Humanos. La Corte Suprema también emprendió una serie de reformas para luchar contra la corrupción y mejorar la eficacia de sistema legal. En 1979, la moneda guatemalteca, el quetzal se cotizaba a un dólar estadounidense; pero para finales del 1985 el tipo de cambio era de Q1.47 por dólar, en 1987 era de Q2.53 y ya para 1990 había caído a Q5.57 por dólar; este fenómeno impactó desigualmente a la sociedad: por un lado, para los productores de artículos cada modificación del tipo de cambio es rápidamente transferida al consumidor, mediante la revaluación de los precios; por el otro, la gran mayoría trabajadora de la población no tiene un mecanismo similar de compensación y la devaluación resulta en una erosión constante de sus ingresos.[128]​ Estos cambios estuvieron basados en el enfoque económico neoliberal que indica que al jerarquizar la satisfacción de las necesidades, racionando la utilización de sus escasos recursos, se genera una libertad de elección para los consumidores; sin embargo, el resultado fue la limitación de la capacidad adquisitiva de los mismos.[128]

Con la elección de Cerezo, los militares se alejaron del gobierno y regresaron al papel más tradicional de proporcionar seguridad interna, específicamente luchando contra insurgentes armados. Los primeros 2 años de la administración de Cerezo se caracterizaron por una economía estable y una disminución marcada en la violencia política. El personal militar insatisfecho hizo dos intentos de golpe en mayo de 1988 y mayo de 1989, pero el mando militar apoyó el orden constitucional. El gobierno fue fuertemente criticado por su falta de voluntad para investigar o perseguir casos de violaciones de derechos humanos.

Los últimos dos años del gobierno de Cerezo también fueron marcados por una economía en declive, huelgas, marchas de protesta y acusaciones de corrupción extendida. La incapacidad del gobierno de tratar con muchos de los problemas nacionales -como mortalidad infantil, analfabetismo, salud y asistencia social deficientes, y niveles crecientes de violencia- contribuyó al descontento popular.

El 11 de noviembre de 1990 se celebraron elecciones parlamentarias y presidenciales y fue elegido el ingeniero Jorge Serrano Elías quien asumió la presidencia el 14 de enero de 1991, completando así la primera transición de un gobierno civil electo democráticamente a otro en la historia del país. Como su partido, el Movimiento de Acción Solidaria (MAS) ganó solo 18 de los 116 asientos del Congreso, Serrano firmó una débil alianza con los Demócratas Cristianos y la Unión del Centro Nacional (UCN).

El 25 de mayo de 1993 Serrano disolvió ilegalmente el Congreso y la Corte Suprema y trató de restringir las libertades civiles, según afirmaba para luchar contra la corrupción. El autogolpe fracasó debido a protestas unificadas y fuertes por parte de la mayoría de la sociedad guatemalteca y la presión internacional, por lo que el ejército, en cumplimiento a las decisiones del Tribunal de Constitucionalidad, que decretó en contra el intento de golpe, lo quitaron del poder. Serrano huyó del país dos semanas después de este autogolpe, que se llamó coloquialmente «el Serranazo».

El 6 de junio de 1993, el Congreso, de acuerdo con la constitución de 1985, eligió al Procurador de Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio, para completar el período presidencial de Serrano Elías. De León no era un miembro de ningún partido político y carecía de una base política, pero gozaba de un fuerte apoyo popular; lanzó una ambiciosa campaña anticorrupción para “purificar” el Congreso y la Corte Suprema, exigiendo las renuncias de todos los miembros de ambos cuerpos.

A pesar de la resistencia considerable del Congreso, la presión presidencial y popular condujo a un acuerdo en noviembre de 1993 entre la administración y el Congreso, intermediado por la Iglesia católica. Este paquete de reformas constitucionales fue aprobado por el referendo popular el 30 de enero de 1994. En agosto de 1994, un nuevo Congreso fue elegido para completar el período no vencido. Estaba controlado por los partidos Frente Republicano Guatemalteco (FRG) encabezado por el exgeneral Ríos Montt, y el centro-derechista Partido de Avanzada Nacional (PAN).

Bajo el gobierno de De León el proceso de paz, ahora con la participación de las Naciones Unidas, tomó nueva vida. El gobierno y la URNG firmaron acuerdos sobre derechos humanos (marzo de 1994), el restablecimiento de personas desplazadas (junio de 1994), esclarecimiento histórico (junio de 1994), y derechos indígenas (marzo de 1995). También hicieron un progreso significativo sobre un acuerdo socioeconómico y agrario.

En las elecciones presidenciales del 7 de enero de 1996 Álvaro Arzú Irigoyen del PAN derrotó a Alfonso Portillo del FRG solamente por un 2 % de los votos. Arzú ganó debido a su fuerza en la Ciudad de Guatemala, donde había servido antes como alcalde, además del área circundante urbana. Portillo ganó en todos los departamentos rurales excepto Petén. Bajo la administración de Arzú, se concluyeron las negociaciones y, el 29 de diciembre de 1996, el gobierno firmó los Acuerdos de Paz, que terminaban un conflicto de 36 años. Durante este gobierno se vendieron las instituciones estatales a capital privado logrando así una privatización, lo que ocasionó que entidades tales como Guatel y Empresa Eléctrica pasaran a manos de entidades privadas.

Guatemala tuvo elecciones presidenciales, legislativas, y municipales el 7 de noviembre de 1999, y un desempate de elección presidencial el 26 de diciembre. En la primera ronda el FRG ganó 63 de 113 asientos legislativos, mientras el PAN ganó 37. La Alianza Nueva Nación (ANN) ganó 9 asientos legislativos, y tres partidos minoritarios ganaron los restantes cuatro. En el desempate del 26 de diciembre, Alfonso Portillo del FRG ganó el 68 % de los votos contra 32 % de Óscar Berger del (PAN). Portillo ganó en 22 departamentos y en la Ciudad de Guatemala, que era considerada la fortaleza del PAN.

Portillo fue criticado durante la campaña por su relación con el presidente del FRG, el ex-General Ríos Montt, el presidente de facto de Guatemala en 1982-83; sin embargo, el impresionante triunfo electoral de Portillo, con dos terceras partes del voto en la segunda ronda, manifestaba un clamor del pueblo por un mandato que realizara su programa de reforma. El presidente Portillo prometió mantener lazos fuertes con los Estados Unidos, aumentar la cooperación con México, y participar activamente en el proceso de integración en América Central y el Hemisferio Occidental. Juró apoyar la liberalización continua de la economía, aumentar la inversión en capital humano e infraestructuras, establecer un banco central independiente, e incrementar los ingresos por la imposición de recaudaciones fiscales más estrictas, en vez de aumentar impuestos. Portillo también prometió seguir el proceso de paz, designar a un ministro de defensa civil, reformar las fuerzas armadas, sustituir el servicio de seguridad militar presidencial por uno civil, y reforzar la protección de los derechos humanos. Designó un gabinete pluralista, incluso contando con miembros indígenas y otros no afiliados al FRG, el partido gobernante.

El progreso en la realización de la agenda de reforma de Portillo fue lento durante su primer año en función. Por consiguiente, el apoyo público al gobierno se hundió casi a niveles récord a principios de 2001. Aunque la administración avanzara sobre tales cuestiones como la toma de la responsabilidad estatal en casos pasados de derechos humanos y apoyar los derechos humanos en foros internacionales, dejó de mostrar avances significativos en el combate a la impunidad en casos pasados de derechos humanos, reformas militares, un pacto fiscal para ayudar a financiar la realización de paz, y la legislación para aumentar la participación política.

Portillo se convirtió en el gobernante más detestado para el poder económico formal de Guatemala en el siglo xxi ya que se enfrentó directamente a dicho grupo y de una manera que reflejaba más bien una satisfacción propia que un objetivo político.[129]​ Por ejemplo, Portillo hizo abrir los contingentes de importación de carne de pollo, de harina, de azúcar y de otros productos para combatir el alza de precios en los productos de consumo básico, los cuales eran controlados por grupos monopolísticos en Guatemala. Además de los discursos desafiantes que pronunciaba y que le granjeaban enemistades con los empresarios guatmaltecos, al debilitar el combate al narcotráfico y mostrarse hosco frente a representantes diplomáticos de Estados Unidos cultivó una animadversión que más temprano que tarde se volvió en contra suya.[129]

Los monopolios a los que Portillo se enfrentó fueron los de la cerveza –que había sido hasta entonces monopolio de la familia Castillo-, cemento -monopolio guatemalteco de la familia Novella–, pollo –monopolio de la familia Gutiérrez– y azúcar, importando azúcar de Cuba y Brasil a menor precio que la producida en Guatemala por los ingenios de la familia Herrera.[130]

Portillo leyó las conclusiones de una investigación de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (COPREDEH), establecida en julio de 1991 por el entonces presidente Jorge Antonio Serrano Elías, y en la que admitió la responsabilidad del Estado concretamente en dos masacres cometidas por el Ejército en 1982, rigiendo a la sazón el Gobierno de facto de Efraín Ríos Montt: la de las villas Plan de Sánchez, en el departamento central de Baja Verapaz, y Dos Erres, en Petén, al norte, donde fueron asesinados a quemarropa noventa y doscientos civiles respectivamente, así como en ocho crímenes políticos producidos hasta 1990.[131]

La resolución del crimen del obispo Gerardi Conedera, ocurrido durante los últimos meses del gobierno del presidente Álvaro Arzú Irigoyen se llevó a cabo gracias únicamente al empeño de unos magistrados apoyados desde la sociedad civil. En marzo de 2001 se inició el juicio, el cual estuvo precedido de homicidios de testigos de la acusación y de amenazas de muerte contra juristas asignados al caso. Sobreponiéndose a estas brutales intimidaciones, el juicio siguió su curso y el 7 de junio de 2001 el Tribunal Tercero de Sentencia de Guatemala condenó a treinta años de prisión a tres de los encausados: el coronel retirado Byron Disrael Lima Estrada, antiguo director de la Inteligencia Militar, su hijo, el capitán Byron Lima Oliva, y el exsargento José Obdulio Villanueva, miembro del servicio de escoltas del Estado Mayor Presidencial -EMP-.

El 6 de junio de 2003 el Registro de Ciudadanos rechazó inscribir la candidatura del general Efraín Ríos Montt, negativa que fue sostenida por sendos pronunciamientos del TSE, el 16 de junio, y de la CSJ, el 5 de julio. Entonces, el damnificado reclamó ante la Corte de Constitucionalidad -CC-, suprema magistratura judicial del país, la cual resolvió a su favor el 14 de julio revocando el fallo de la CSJ y ordenando el registro de la postulación. Todo pudo haber terminado aquí, pero el 18 de julio el partido opositor Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) solicitó amparo a la CSJ en contra del fallo de la CC, a lo que aquella accedió dos días después, dejando la candidatura en suspenso.[131]​ El 21 de julio, Ríos Montt, irritado, advirtió de posibles «actos de violencia» si la CSJ no le dejaba presentarse a las elecciones al tiempo que elevaba un recurso de queja a la CC.[131]​ Los días 24 y 25 de julio cientos de furibundos eferregistas, muchos encapuchados, sembraron el caos en la Ciudad de Guatemala, atacando con bombas incendiarias medios de comunicación, apaleando periodistas, levantando barricadas en arterias principales y sitiando el Palacio de Justicia y las zonas 9 y 10, que nunca habían sido afectadas por este tipo de disturbios. La pasividad fue manifiesta de la Policía Nacional Civil y Portillo resolvió sacar al Ejército para imponer el orden aunque fue duramente criticado por no hacerlo antes, a pesar de que no respondió como lo habrían hecho los gobiernos militares de las décadas de 1970 y 1980.[131]​ Ríos Montt obtuvo lo que quería: el 30 de julio, tras presentar un nuevo recurso de ampliación y aclaración, obtuvo de la CC las órdenes a la CSJ de dejar sin efecto el amparo otorgado a la UNE y al TSE de proceder sin demora a inscribir la candidatura.[131]

En 2004 tomó el cargo de presidente el licenciado Óscar Berger Perdomo. El país se ve sumido en pobreza, corrupción y crimen sin medida denunciado por la ONU. Se inicia la ampliación del Aeropuerto La Aurora, que alcanzó por primera vez certificación A; y se remodelaron los aeropuertos Mundo Maya (Internacional), San José (Internacional, como alterno de La Aurora), Quetzaltenango, Puerto Barrios, Coatepeque y Huehuetenango. Durante su gobierno también revitalizó buena parte de la infraestructura vial, incluyendo la ampliación de la CA-9 en su primera fase, carretera a Antigua Guatemala; se inició la ampliación de la carretera de los Altos, la ampliación de la carretera a El Salvador desde el cruce a Santa Elena Barillas hasta Barberena y recapeo de la ruta al Atlántico.

Nada más inaugurarse, la administración del presidente Berger persiguió a la plana mayor del gobierno de Alfonso Portillo de manera implacable, señalada de haber promovido actos corruptos;[132]​ el mismo expresidente Portillo, tras perder su inmunidad como diputado del Parlamento Centroamericano, escapó de Guatemala y se refugió en México; el exvicepresidente Juan Francisco Reyes pasó varios meses en la cárcel sindicado de intencionalidad de fraude contra el Estado y el exministro de Finanzas Públicas, Eduardo Weymann, fue encarcelado por firmar –cuando ya no era funcionario- unas actas que sustentaban una supuesta reunión de la Superintendencia de Administración Tributaria en la cual se habría decidido la transferencia de unos 30 millones de quetzales que fueron robados del erario.[132]​ Esta persecución levantó una alta expectativa según la cual el gobierno desmantelaría la estructura corrupta del Estado pero como esa reforma no se emprendió, al cabo de pocos meses el nivel de aceptación del mandatario entre el público se desplomó.[132]

El huracán Stan azotó a Guatemala como vientos huracanados de categoría I en los primeros días de octubre de 2005 y causó daños y pérdidas al país por unos mil millones de dólares, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). De acuerdo al informe, el huracán afectó directamente a catorce de los veintidós departamentos de Guatemala; además, provocó seiscientos setenta muertos, ochocientos cincuenta desaparecidos y tres millones y medio de damnificados.[133]

Pero fueron varios crímenes de alto impacto los que marcaron el gobierno de Berger: el 7 de septiembre de 2006 ocurrió un robo de ocho millones de dólares en el Aeropuerto Internacional La Aurora;[134]​ el 25 de septiembre de ese mismo año, las fuerzas de seguridad comandadas por la plana mayor del Ministerio de Gobernación, tomaron las instalaciones del penal de Pavón, tras lo cual resultaron muertos siete reclusos de los mil seiscientos cincuenta y un reos que vivían en la prisión.[135][136]

El 12 de diciembre de 2006, las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala firmaron el Acuerdo relativo a la creación de una Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el cual, tras la aprobación de la Corte de Constitucionalidad en mayo de 2007, fue ratificado posteriormente por el Congreso de la República el 1º de agosto de 2007. Surgió así la CICIG como un órgano independiente de carácter internacional, cuya finalidad es apoyar al Ministerio Público, la Policía Nacional Civil y a otras instituciones del Estado tanto en la investigación de los delitos cometidos por integrantes de los cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos de seguridad, como en general en las acciones que tiendan al desmantelamiento de estos grupos.[137]

Pero poco después, en febrero de 2007 fueron brutalmente asesinados tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano -PARLACEN-, quienes acababan de llegar a Guatemala procedentes de El Salvador. Por el hecho se capturó a cuatro policías guatemaltecos, quienes fueron enviados a la cárcel de máxima seguridad del país -El Boquerón- y a pesar de ello fueron asesinados dentro de la prisión. En ese momento, las autoridades guatemaltecas acusaron a pandilleros como los responsables del múltiple homicidio de los agentes; sin embargo, hubo presos que aseguraron que hubo una especie de operativo que incluyó vehículos, en los cuales los asesinos ingresaron al recinto y directamente se dirigieron a donde estaban recluidos los policías para darles muerte.[138]

El 4 de noviembre de 2007 fue elegido presidente el ingeniero Colom quien asumió el cargo el 14 de enero de 2008 y en agosto de 2010, cinco suboficiales de la Guardia Civil española y tres inspectores del Cuerpo Nacional de Policía españoles desarticularon en Guatemala la antigua cúpula de Gobernación del gobierno de Óscar Berger, a quienes se acusó de asesinatos, secuestros y blanqueo de dinero.[139]​ Guatemala había ordenado la busca internacional y captura e ingreso en prisión de, al menos, dieciocho altos funcionarios de la Policía Nacional Civil (PNC) y del exministro de Gobernación, Carlos Vielmann, el exdirector general de la PNC, Erwin Sperisen, al subjefe, Javier Figueroa, y al exjefe de la División de Investigación de la Policía Nacional, Soto Diéguez.[139]​ Las pesquisas de los investigadores españoles apuntaban a la posibilidad de que alguno de los agentes guatemaltecos habría intervenido en la ejecución de cientos de personas.[139]

Colom finalizó su gestión en enero de 2012. Varias de sus acciones fueron criticadas por la población. Entre ellas se encuentra la falta de acciones referentes a seguridad nacional, corrupción, la creación de un plan de ayuda social para familias de bajo nivel económico con fines electorales y por último el divorcio de su entonces esposa Sandra Torres para que ella pudiera aspirar a la candidatura presidencial (según se estableció después de debates judiciales, la esposa de un presidente no podía ser candidata a la presidencia).

El 11 de noviembre de 2011, el general retirado Otto Pérez Molina ganó las elecciones contra Manuel Baldizón en la segunda vuelta de las Elecciones generales de Guatemala de 2011. En abril y mayo de 2015, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala descubrió graves casos de corrupción realizados por altos funcionarios del gobierno de Pérez Molina, los que obligaron a renuncia a la vicepresidente Roxana Baldetti y a varios de los miembros de su gabinete. Los casos más graves son el de una red de contrabado controlada por las máximas autoridades de la Superintendencia de Administración Tributaria de Guatemala y otro en el que la junta directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social otorgó un contrato a una empresa que no cumplía los requisitos mínimos para prestar el servicio que se licitaba.

Al llegar al poder, el gobierno de Pérez Molina privatizó la Empresa Portuaria Quetzal en Escuintla el miércoles de la primera Semana Santa que pasaron como gobernantes. Después, la vicepresidente Roxana Baldetti colocó a Claudia Méndez Asencio como intendente de Aduanas en la Superintendencia de Administración Tributaria de Guatemala (SAT). Conforme avanzaba su gobierno, Pérez Molina intervino de facto la SAT y colocó a militares en las aduanas, aduciendo que era para aumentar la recaudación y frenar el contrabando.[140]​ Posteriormente, el Gobierno de Pérez Molina quiso privatizar la recaudación en las aduanas contratando a una empresa argentina, pero la oposición ciudadana los frenó.[140]

Cuando el PP tomó las riendas del gobierno, en 2012, la presencia de Baldetti Elías reafirmó el papel de poder del general retirado Luis Francisco Ortega Menaldo[q]​ en Guatemala, dada la cercanía entre ambos y que se consolidó durante el gobierno de Jorge Serrano Elías.[141]​ Considerado como el heredero del liderazgo en la corriente militar conocida como la «Cofradía», Ortega Menaldo operaría tras bambalinas los hilos de la política nacional, algo que no ha sido demostrado pero que se rumora persistentemente en el país.[141]​ Así pues, las dos figuras emblemáticas en el actual gobierno —Pérez Molina y Baldetti Elías— resultarían de la alianza entre las dos principales corrientes militares surgidas durante la Guerra Civil de Guatemala: el «Sindicato» y la «Cofradía». Pero la aparición de Luis Mendizábal —propietario de la Boutique Emilio, en donde se reunían los miembros de la Línea— según la investigación de la CICIG, confirmó cómo la tercera corriente del ejército también se posicionó dentro del gobierno: la del general retirado Marco Tulio Espinosa Contreras, un general de la Fuerza Aérea, quien se posicionó durante el gobierno de Álvaro Arzú para desplazar a las otras dos durante el período que duró esa administración. Por su parte, el comerciante y miembro de la comunidad de inteligencia Luis Mendizábal es una figura que aparece en momentos coyunturales de la historia de Guatemala desde el Gobierno de Fernando Romeo Lucas García.[141]

El gobierno del Partido Patriota ha pasado por una constante crisis de recaudación fiscal desde 2012, caracterizada por el incumplimiento de las metas de recaudación acordadas entre la SAT y el gobierno. La recaudación en las aduanas bajó en 2013 de Q 15,8 millardos a Q 15,3 millardos, y se desaceleró en 2014; lo mismo sucedió con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre las importaciones. Las brechas fiscales en estos años ascienden a unos Q 7 mil millones, que han sido suplidos mediante la emisión de bonos del tesoro y la contratación de préstamos, incrementando la deuda pública. La crisis financiera llevó al gobierno a contemplar la creación de nuevos impuestos a la telefonía, cemento y actividades mineras para financiar el presupuesto 2015, de los cuales el primero fue suspendido provisionalmente por la Corte de Constitucionalidad.[142]

En septiembre de 2014 el capitán retirado Byron Lima Oliva, quien estaba en prisión desde hacía quince años en la cárcel de Pavoncito, condenado por el asesinato del obispo Juan José Gerardi, fue capturado cuando la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) descubrió que controlaba dicha prisión y que tenía prácticamente el control del sistema penitenciario de Guatemala.[143]​ Las investigaciones demostraron que Lima Oliva entraba y salía a su antojo en vehículos blindados y con escolta; cuando fue capturado y llevado a la torre de tribunales para declarar junto con el director de presidios —Edgar Josué Camargo— y otros capturados dijo una y otra vez que era amigo del presidente Otto Pérez Molina. La CICIG informó que Lima Oliva habría creado un imperio de varios millones de dólares por dedicarse al control de la prisión y cobrar hasta doce mil dólares por la venta de traslados de prisión.[143]​ No era la primera vez que lo capturaban por estar involucrado en actos ilícitos: en febrero de 2013 fue capturado fuera de la cárcel cuando iba en un vehículo blindado y con escolta.[143]

En abril de 2015, en el gobierno guatemalteco se discutía solicitar a la Organización de las Naciones Unidas una prórroga de dos años al mandato de la CICIG.[144]​ El 16 de abril, un caso de corrupción en las aduanas de Guatemala fue descubierto por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) en 2015. La investigación de la CICIG involucró a varios altos funcionarios del Gobierno del general retirado Otto Pérez Molina, incluyendo el secretario privado de la vicepresidencia, el capitán retirado Juan Carlos Monzón.[145]​ Monzón se encontraba en Seúl, Corea del Sur, acompañando a la vicepresidente, Roxana Baldetti, a quien le fue conferido un doctorado honoris causa en esa ciudad por su trabajo social, cuando se enteró de los cargos contra él y emprendió la fuga. El 9 de mayo de ese año Baldetti Elías presentó su renuncia al cargo, y tras varios días de cambios y elecciones en el congreso, el magistrado de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala Alejandro Maldonado Aguirre fue designado como el décimo cuarto vicepresidente de Guatemala.

El 21 de agosto de 2015 la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público giraron una orden de captura contra la exvicepresidente Roxana Baldetti y una solicitud de antejuicio contra el presidente Pérez Molina por los delitos de cohecho pasivo, asociación ilícita y caso especial de defraudación aduanera.[146]​ En la conferencia de prensa que ambas entidades dieron ese mismo día, informaron que evidencias obtenidas durante los operativos del 16 de abril demostraron que Juan Carlos Monzón -exsecretario privado de la exvicepresidente- no era el líder de la red de defraudación aduanera llamada «La Línea», sino que lo habrían sido el presidente y la exvicepresidente; es más, sugirieron que ambos habrían estado involucrados en la red desde antes de ser electos como gobernantes.[147]

El 2 de septiembre de 2015 renunció a la Presidencia de la República después de ser desaforado por el Congreso un día antes,[148]​ y el 3 de septiembre se presentó a la Torre de Tribunales para enfrentar su primera audiencia por el caso de La Línea.[149][150]

El 3 de septiembre, el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre, vicepresidente de Guatemala, fue juramentado como el nuevo presidente de la República tras la renuncia de Pérez Molina. Maldonado Aguirre, de 79 años, se convirtió en el primer ciudadano en servir como vicepresidente y presidente de Guatemala en el mismo período sin haber sido electo —anteriormente el licenciado Ramiro de León Carpio había sido designado presidente en 1993, pero el no había servido como vicepresidente—.[151]

Se convirtió en el quincuagésimo presidente de Guatemala, el 14 de enero de 2016, relevando a Alejandro Maldonado Aguirre. El 25 de octubre de 2015 fue elegido presidente de Guatemala en la segunda vuelta electoral de 2015, favorecido por el ambiente político que se originó luego de los casos de corrupción que descubrió la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala a partir de abril de ese año.[152]

La actual política de Guatemala está regida por la Constitución Política de la República de Guatemala de 1985 y reformada en 1993 en la que se establece a Guatemala como un Estado libre, independiente y soberano. Su sistema de gobierno es republicano, democrático, representativo y organizado.

Este organismo o poder es ejercido por el Presidente de la República de Guatemala, el Vicepresidente de la República de Guatemala y el Consejo de Ministros y por la demás entidades públicas correspondientes a este organismo. El Presidente y el Vicepresidente son elegidos por un período improrrogable de cuatro años por medio del sufragio universal y secreto. El presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala y las Fuerzas Públicas. El actual Presidente de la República de Guatemala es Alejandro Giammattei Falla y el actual Vicepresidente de la República de Guatemala es Guillermo Castillo Reyes.

Este organismo o poder está ejercido por el Congreso de la República de Guatemala, el cual consta de un hemiciclo formado por 158 diputados de los diferentes distritos electorales para un período de gestión de cuatro años pudiendo ser reelectos mediante el sufragio universal y secreto. Su función primordial es representar al pueblo, además tiene la potestad legislativa, es decir está a cargo de crear, derogar o modificar las leyes.

Sus períodos o sesiones ordinarias comenzarán el 14 de enero al 15 de mayo y del 1 de agosto al 30 de noviembre de cada año, sin necesidad de convocatoria, así también podrá hacerlo en reuniones extraordinarias cuando sea de principal importancia. El actual Presidente del Congreso de la República de Guatemala es Allan Estuardo Rodríguez Reyes.

Este organismo es ejercido por la Corte Suprema de Justicia de la República de Guatemala la cual está conformada por 13 magistrados electos por el Congreso de la República para un período de gestión de cinco años. La función de dicho organismo está establecida en la ley, que establece que la Corte Suprema de Justicia podrá administrar la justicia conforme lo dicte la Constitución y las demás leyes. El actual Presidente del Organismo Judicial y la Corte Suprema de Justicia es el Lic. José Arturo Sierra González, Magistrado Vocal XI. Su sede se encuentra en el Palacio de Justicia en la Zona 4 de la Ciudad de Guatemala.

El máximo tribunal en materia constitucional es la Corte de Constitucionalidad formada por 5 magistrados, los cuales velan porque se cumpla la Constitución Política de la República de Guatemala. Actualmente el Organismo Judicial encabeza el Sistema de Justicia en Guatemala.

En materia de derechos humanos, respecto a la pertenencia a los siete organismos de la Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC), Guatemala ha firmado o ratificado:

Guatemala está organizada en ocho regiones, veintidós departamentos y trescientos cuarenta municipios:

Los Departamentos de Guatemala son:

Los departamentos son regidos por un gobernador, nombrado por el gobierno central, quienes en su ejercicio son auxiliados por un Consejo Departamental de Desarrollo en el que participan los alcaldes del respectivo departamento y representantes de las diversas organizaciones sociales y económicas.

La Franja Transversal del Norte (FTN) es una región de Guatemala limitada, al norte, por una línea imaginaria entre el Vértice de Santiago en Huehuetenango y Santo Tomás de Castilla en Izabal y, al sur, por La Mesilla en Huehuetenango y el Lago de Izabal. Comprende, de oeste a este, parte de los departamentos de Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz e Izabal. Tiene una superficie aproximada de quince mil setecientos cincuenta kilómetros cuadrados.[165]​ En la región existen proyectos para explotar la riqueza de las tierras de la zona y la creación de una importante red vial para facilitar las explotaciones petroleras y mineras. Durante la Guerra Civil de Guatemala, fue el escenario de la mayoría de las masacres y combates más graves que ocurrieron en el conflicto.

Guatemala es un pequeño país —con 108 889 km²,[168]​ el 107.º del mundo— ubicado en la región subtropical del hemisferio norte, en la sección septentrional de América Central. Limita al norte con México, al este con Belice y al sur con Honduras y El Salvador, y esta bañada al oeste por el océano Pacífico (254 km) y al este por el golfo de Honduras (148 km) del mar Caribe—parte del Atlántico—. Las diferentes zonas ecológicas varían desde el nivel del mar hasta aproximadamente 4000 msnm, con precipitaciones pluviales que varían desde los 400 hasta aproximadamente 4000 mm anuales, con un clima cálido tropical, más templado en el altiplano.

Es un país en gran parte montañoso, con la notable excepción de sus bordes marítimos donde se extienden llanuras costeras bajas y, a veces, pantanosas. Dos grandes cadenas montañosas de altitud elevada recorren la parte central del país en dirección NO-SE, dividiéndolo en tres áreas geográficas distintas:

Estas áreas varían en clima, elevación y paisaje, ocasionando importantes contrastes entre las tierras bajas tropicales, cálidas y húmedas, y los picos y valles de las tierras altas. El clima es tropical, cálido y húmedo en el Pacífico y en las tierras bajas de Petén. Es más templado en las tierras altas, llegando a frío gélido en la parte alta de la sierra de Cuchumatanes, y más cálido/seco en los departamentos más orientales. Las ciudades más importantes se encuentran en las tierras altas —en el altiplano central, la Ciudad de Guatemala (1609 msnm) y Antigua Guatemala (1530 m); en el altiplano occidental, Quetzaltenango (2357 m)— y en las llanuras de la costa del Pacífico —Coatepeque (515 m), Mazatenango (a 220 m) y Escuintla (a 300 m)—. Sin embargo la tercera ciudad, Puerto Barrios, se encuentra a orillas del mar Caribe.

El extremo meridional de las tierras altas occidentales está marcado por la Sierra Madre, que se extiende desde la frontera con México, al sur y al este, y continúa en elevaciones más bajas hacia El Salvador. La cadena montañosa se caracteriza por los conos volcánicos escarpados, incluido el volcán Tajumulco (4220 m)[168]​ el punto más alto del país y de Centroamérica que se encuentra en el departamento de San Marcos. El número de volcanes es importante y su presencia en el norte es causada por ser el punto de encuentro de tres placas tectónicas: la norteamericana, la caribeña y la de Cocos. Los 37 volcanes del país 4 activos: Pacaya (2552 m), Santiaguito, Fuego (3763 m) y Tacaná (4030 m)), se encuentran en esta cadena montañosa y abundan en las tierras altas, por lo que los terremotos suelen ser frecuentes (el último gran terremoto fue el 4 de febrero de 1976 y mató a más de 23 000 personas en el altiplano central).

La cadena montañosa del norte, la sierra de los Cuchumatanes, comienza cerca de la frontera mexicana y se extiende hacia el este a través de las sierras Chuacús y Chamá y hacia el sur a las sierras de Santa Cruz y Minas cerca del Caribe. Las montañas septentrionales y meridionales están separadas por el valle del Motagua, donde el río Motagua y sus afluentes desaguan desde la sierra hacia el Caribe siendo navegable en su extremo inferior, donde forma el límite con Honduras.

Hidrográficamente, dos son las vertientes del país: la del Pacífico (25% del país), con ríos cortos, de curso rápido e impetuoso, como el Suchiate (161 km) y el Paz (134 km); y la del Atlántico, la más amplia, dividida en dos subvertientes: la del golfo de Honduras (mar Caribe, 35% del país), con ríos extensos y profundos —propios para la navegación y la pesca, como el río Motagua (486 km), el Grande (87 km) y el Dulce (43 km), desagüe natural del lago de Izabal, y ríos no navegables, como el Polochic (194 km) y el Sarstún (111 km)— y la del golfo de México (40% del país), que drena por territorio mexicano a través de la península de Yucatán —en la que sobresalen el río La Pasión (354 km) y el Chixoy o Negro (529 km), afluentes ambos del río Usumacinta (850 km), el río más largo y caudaloso de Centroamérica, y frontera natural entre Guatemala y México—. El lago de Izabal, que se encuentra cerca de la costa del Caribe, es el más grande del país (589,6 km²).

El mar patrimonial de Guatemala está constituido por dos regiones: el mar territorial, que se mide desde la línea costera hasta 12 millas náuticas mar adentro; y la zona económica exclusiva, que alcanza hasta las 200 mn desde el litoral.

Es un país marcadamente montañoso (casi el 60% de su territorio), gran parte de origen volcánico, con la notable excepción de sus bordes marítimos —de extensas llanuras costeras bajas y, a veces, pantanosas, con suaves playas— y las planicies bajas del norte del país, la región del Petén. Dos grandes cadenas montañosas de altitud elevada recorren la parte central del país en dirección NO-SE, dividiéndolo en tres áreas geográficas distintas:

El extremo meridional de las tierras altas occidentales está marcado por la sierra Madre del Sur, continuación de la sierra Madre de Chiapas que se extiende unos 280 km en paralelo al Pacífico desde la frontera con México, al sur y al este, y continúa en elevaciones más bajas hacia El Salvador y Honduras por el cerro Oscuro. La cadena montañosa se caracteriza por los conos volcánicos escarpados, incluido el volcán Tajumulco (4220 m)[168]​ el punto más alto del país y de Centroamérica que se encuentra en el departamento de San Marcos. Guatemala es uno de los países más volcánicos del mundo y su presencia en el norte es causada por ser el punto de encuentro de tres placas tectónicas: la norteamericana, la caribeña y la de Cocos. Los 37 volcanes del país (4 activos: Pacaya (2552 m), Santiaguito, Fuego (3763 m) y Tacaná (4030 m)), se encuentran en esta cadena montañosa y abundan en las tierras altas, por lo que los terremotos suelen ser frecuentes (el último gran terremoto fue el 4 de febrero de 1976 y mató a más de 23 000 personas en el altiplano central).

La cadena montañosa septentrional, la sierra de los Cuchumatanes, comienza cerca de la frontera mexicana y se extiende hacia el este a través de las sierras Chuacús y Chamá y hacia el sur a las sierras de Santa Cruz y Minas, cerca del Caribe. Las montañas septentrionales y meridionales están separadas por el valle del Motagua, donde el río Motagua y sus afluentes desaguan desde la sierra hacia el Caribe siendo navegable en su extremo inferior, donde forma el límite con Honduras.

Guatemala forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, que incluye, además de la costa del Pacífico, las islas Aleutianas, Japón e Indonesia. La causa de que haya muchos volcanes en la región, como se expondrá en el apartado sobre Geología, es la subducción de la placa de Cocos bajo la placa del Caribe frente a la costa del Pacífico. Dos cadenas montañosas recorren el país llegando desde México, al norte, hasta alcanzar la frontera de Honduras y El Salvador, al sur: la Sierra Madre de Chiapas y la sierra de los Cuchumatanes. La mayoría de las estructuras volcánicas se hallan en la Sierra Madre.

En Guatemala se han identificado la sorprendente cantidad de 324 focos eruptivos. La mayor parte de ellos son pequeños conos cineríticos y de lava en la parte suroriental del país; el mayor número se encuentra en el departamento de Jutiapa (181 focos), seguido de Santa Rosa (42), Jalapa (31), Chiquimula (27), Guatemala (13), Quezaltenango (11), Sololá (7), Escuintla (4), San Marcos y Totonicapán (2) y Chimaltenango, Sacatepéquez, El Progreso, y Zacapa (1). De esas estructuras identificadas como de origen volcánico, solamente una treintena tienen forma de cono volcánico (34 a 37) y son considerados volcanes, y de ellos son once los que están clasificados como «activos» en el «Catálogo de los Volcanes Activos del Mundo»:[169][170][171][172][173]Tacaná, Tajumulco, Santa María, Cerro Quemado, Zuníl, Atitlán, Tolimán, Acatenango, Fuego, Agua, Pacaya y Tecuamburru. Y de estos últimos y tan solo tres han registrado erupciones en los últimos diez años de: Santiaguito, Fuego y Pacaya.

Los volcanes más altos se encuentran en la parte occidental y central del país, y al sur son más bajos y abundantes, desde el volcán Tacaná en la frontera Guatemala-México (4092 m), hasta el volcán Chingo (1775 m) en la frontera Guatemala-El Salvador. Once superan los 3000 m.[174]​ El volcán más alto y cumbre más elevada del país es el volcán Tajumulco, de 4220 m, un estratovolcán sobrepuesto al altiplano compuesto de andesita hombléndica piroxénica; tiene dos cúspides, la menor, a 4100 m se llama Cerro Concepción. El de mayor volumen es el volcán de Agua (3766 m), con un diámetro de 15 km. Este, junto con el volcán Acatenango y el volcán de Fuego (3763 m), cierran por el sur la ciudad de Antigua, que se abandonó en el siglo XVIII como capital del país a causa de los frecuentes terremotos. Destacan también el volcán Santa María (3772 m) y el volcán Atitlán (3537 m), situado junto al lago de su mismo nombre

Los volcanes más activos son el Santiaguito, formado tras una erupción del volcán Santa María, el de Fuego y el Pacaya (2552 m) situado junto al lago de Amatitlán, en las cercanías de la capital, que es uno de los volcanes más activos del mundo. Los tres han experimentado actividad en el mes de junio de 2020. Solamente el volcán Tacaná tiene una zona de fumarolas.[175]

Volcán de Pacaya (en 1992)



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